¿Qué piensan los mormones acerca de la Trinidad?

Los miembros de la Trinidad están unidos en propósito y voluntad pero son tres Seres separados: Dios, el Eterno Padre; Jesucristo, Su Hijo, nuestro Redentor; y el Espíritu Santo. Este punto de vista de la Trinidad se basa en revelación antigua y moderna, y la creencia de los mormones en la aparición personal del Padre y del Hijo a José Smith en 1820.


Respuesta Personal de Roger Keller

El entendimiento de los Santos de los Últimos Días de la Trinidad y la naturaleza de Dios tienen sus raíces en la primera visión de José Smith en la cual el Padre y el Hijo se aparecieron a José parados uno al lado del otro. Los dos miembros de la Trinidad eran claramente dos personajes separados y distintos. Estos dos personajes con el Espíritu Santo constituyen la Trinidad del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Son absolutamente uno en amor, voluntar, propósito y dirección. No hay variación entre ellos, y para subrayar esta unidad, aunque no es una unidad ontológica, los Santos de los Últimos Días a menudo definen la doctrina de la Trinidad como la “Doctrina del Triángulo Sagrado Social”, subrayando mediante ella la unidad indivisible de los tres.

En el pensamiento de los Santos de los Últimos Días, hay un subordinacionismo dentro de la Trinidad. El Padre reviste las inteligencias del Hijo y del Espíritu Santo con forma de espíritu y es por lo tanto superior a ellos. Él da direcciones que ellos pueden llevar a cabo en total unidad y unanimidad con Él. Cada uno de los tres es Dios, pero el Padre reina en modo supremo, y como dice en 1 Cor. 15:28 luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

Como es claro, los Santos de los Últimos Días no se adhieren a la doctrina tradicional de la Trinidad como se define en Nicea en el año 325. La doctrina Santo de los Últimos Días no se deriva de una interpretación de la escritura de la filosofía neo-Platónica, sino más bien de la primera visión. Es la convicción de los Santos de los Últimos Días que la doctrina tradicional de la Trinidad no se puede encontrar o defender desde el Antiguo o Nuevo Testamentos, sino que es una adición filosófica innecesaria a la doctrina bíblica, tratando de responder una pregunta que no necesita respuesta. La pregunta es ¿Cómo puede haber un Dios en el Antiguo Testamento, y aún tres personas que reciben atribución divina en el Nuevo? La respuesta Nicena es que son tres personas que coexisten simultáneamente – Padre, Hijo y Espíritu Santo – en la Trinidad, y para mantener el un Dios del Antiguo Testamento, ellos deben ser de “una esencia” o “una naturaleza”. Cualquier teólogo protestante o católico dirá, sin embargo, que esto es EL misterio de Dios y no es totalmente comprensible.

Los Santos de los Últimos Días no ven tal problema, porque ellos creen que en el Nuevo Testamento se aprende algo nuevo acerca de Dios. El que se conoce en el Antiguo Testamento como Dios, YHWH o Jehová, se ha encarnado como Jesús, y desde él aprendemos que no hay sólo un Dios, sino una Trinidad compuesta de tres personas que coexisten simultáneamente – Padre, Hijo y Espíritu Santo – que son uno en todos los aspectos salvo su naturaleza, y quienes juntos componen una Trinidad Social.

Respuesta Personal de Karen Merkley

Tres Seres separados

Estoy tan contenta de que se haga la pregunta; recuerdo haberme preguntado sobre la Trinidad antes de que me convirtiera a mormona (miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días). Me rascaba la cabeza cada vez que recitábamos el credo Atanasiano, tratando sinceramente de poner en mi mente la noción de un Dios con tres personas. Traté como pude, simplemente no podía asimilarlo. Y aún tenía que saber. Finalmente me decide a preguntar a Dios. En medio de un cuarto de hotel en Londres, me olvidé de todo, me arrodillé en oración y le pregunté que por favor disipara mi confusión acerca de la Trinidad. A medida que oraba, fue como si las luces se prendieran inmediatamente. Recibí un mensaje, a través del Espíritu, como éste: “Es simple: Soy tu Padre, Jesús es mi Hijo, y el Espíritu Santo da testimonio de ambos”. Me levanté de esa oración como si tuviera un par de anteojos nuevos. Sabía por mí misma que no sólo este concepto, si no todas las otras verdades puras y perfectas acerca de mi relación con Dios y Jesucristo, se enseñan realmente en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

¿Hay un Dios?

No sé si usted se esté preguntando si hay aún un Dios. Si es así, he estado allí. Hubo un tiempo en mi vida cuando no sabía si Dios vivía. Me sentía sola e insegura de mi propósito. En un particular momento de mi vida, empecé a desesperarme pensando que nunca sabría mi propósito o las respuestas a las preguntas de mi corazón. Sin esas respuestas, el deseo de vivir languidecía. El mundo parecía frío y sin sentido. Quizás lo sea para usted también. Me preguntaba cómo podría continuar día a día sin saber aún por qué estaba sobre la tierra.

Ya que me faltaba algo clave al universo, me senté suspirando desanimada en el borde de la cama de mi estudio, mirando un frasco de píldoras. En ese momento, sin embargo, fui tomada por sorpresa por una suave pero profunda cadena de impresiones de un amoroso Padre a través de lo que yo reconozco ahora como Su Espíritu. Se me dijo, mediante esos bienvenidos susurros, que “cada momento de amor y descubrimiento en mi vida no habían sido en vano” y que debo tener el coraje con continuar viviendo. También se me dijo, de hecho, con una confirmación espiritual, que encontraría el propósito de mi vida. Acepté con confianza aquellas impresiones aunque no comprendí su aparición en la pantalla de mi alma.

Pasé los siguientes meses contemplando mi vida. En una importante ocasión, mientras estaba trotando en mi vecindario bajo la exquisita luz de una luna llena, recibí lo que sólo puedo describir como una inyección de verdad –un sorprendente, indeleble testimonio de que Dios vivía y recuerdo que me senté en la vereda, sollozando lágrimas de gozo. Fui cambiada instantáneamente. Me sentí amada, y sentí una abrumadora inclinación a amar como nunca antes de que supiera que había un Dios el cual no había conocido por mi misma sólo momentos antes. Supe, al fin, que tenía un propósito. Fue increíblemente dulce. Yo sé que usted puede saber que Dios vive, por sí mismo también.

Añoré saber más acerca de Dios, su plan para mí y mi deber y responsabilidad hacia Él y otros. Para saber el resto de la historia, por favor vea este videoclip.

Escrituras relacionadas

Hechos 17:29 Esta escritura afirma que somos hijos de Dios el Padre.

D. y C. 130: 3 El Señor mismo testifica sobre la separación de los miembros de la Trinidad y disipa la noción de que ellos sólo reinarán en nuestros corazones.

Juan 14:23 El Padre y el Hijo aparecerán personalmente a aquellos que han probado fidelidad a través de cada prueba amenazante y mortal.

Moisés 1:3-6, 39 El propósito de Dios es lograr nuestra felicidad y vida eternal.

Mateo 3:13-17 En el bautismo de Jesús, cada miembro de la Trinidad está representado separada y claramente.

Juan 14:6-10 Llegamos a conocer al Padre a medida que obedecemos a Su Hijo, Jesucristo. Ellos son Seres separados.

Hechos 7:55-56 Esteban ve a Jesús a la diestra de Dios el Padre

2 Nefi 31:18 Esta escritura especifica el papel del Espíritu Santo, y distingue su papel de aquél del Padre y del Hijo.

D. y C. 76:20-24 José Smith ve al Salvador a la diestra del Padre, y registra el hecho.

Recursos Adicionales

Para visitar sitios web oficiales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, visite www.mormon.org y www.lds.org

Artículos:

Liahona, Feb. 2005, 25; or Ensign, Feb. 2005, 65 ¿Qué sabemos acerca de la naturaleza de la Trinidad? ¿Cómo puede nuestro conocimiento de la Trinidad acercarnos a Ellos?

  • “El Padre, Hijo y Espíritu Santo”

Gordon B. Hinckley, Liahona, Mar. 1998, 2-9; o Ensign, Mar. 1998, 2-7 Es esta unidad perfecta entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que enlaza a estos tres Seres en la unidad de la divina Trinidad.

  • “Apostasía y Restauración”

Dallin H. Oaks, Ensign, May 1995, 84-87 En común con el resto de la cristiandad, nosotros creemos en una Trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sin embargo, testificamos que estos tres miembros de la Trinidad son tres seres separados y distintos.

  • “Frutos del Evangelio Restaurado de Jesucristo”

Joseph B. Wirthlin, Ensign, Nov. 1991, 15-17 Un principio distintivo [del evangelio] es un concepto verdadero de la naturaleza de la Trinidad.

  • “Pedernal de la verdad”

John H. Vandenberg, Ensign, May 1974, 11-13 No hay duda de que Jesús enseñó la verdadera naturaleza de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo –tres personajes de forma y sustancia individual y distinta

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