¿Cómo el servir en una misión me acercó más a Dios?

Respuesta personal de Nathaniel

Los amigos de otras religiones me han preguntado por qué quería servir en una misión mormona en la flor de mi vida. Tenía 23 años y la mayoría de mis amigos del colegio ya se habían graduado de la universidad. Mi motivación para servir en una misión de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días surgió no sólo del apoyo de mis padres sino de una convicción de que una misión me acercaría más a Dios.

No quiero entrar en detalles sobre lo que es una misión. Puede encontrar información general sobre las misiones y los misioneros en el sitio web oficial de la Iglesia. Sin embargo, la misión fue un período de gran crecimiento personal para mí. Desde setiembre de 2003 hasta setiembre de 2005 viajé a Sri Lanka, Pakistán y Malasia, y viví en estos lugares como un voluntario a tiempo completo, representante de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Pasé mucho tiempo hablando con la gente en las calles y en los buses, tocando las puertas de las personas y enseñando en sus hogares. Escribía o enviaba un correo electrónico a mi familia y a mis amigos todos los miércoles, pero los otros días de la semana, mis compañeros y yo siempre estábamos en las calles hablando, tocando las puertas y enseñando.

Este fue un período de perfeccionamiento espiritual profundo. Sin la comodidad de vivir en casa, aprendí a depender de Dios y no de mismo; sin embargo, luché para poner mi fe en Dios. ¿Cómo podía encontrar personas a quienes enseñar cuando no tenía la comodidad de la Internet y la tecnología de los motores de búsqueda? ¿Cómo podía ayudar a las personas a cambiar sus vidas cuando ni siquiera ganaba suficiente dinero para mí mismo? Estas preguntas, juntas con muchas otras, me obligaron a buscar ayuda en una fuente que tenía todas las respuestas, Dios.

Siempre he creído en Dios. Nunca expresé mi creencia públicamente pero tuve mis momentos personales y privados con él. Sin embargo, mis experiencias no podían prepararme realmente para mi misión. Durante las primeras semanas de mi misión, luché para saber si lo que yo creía era realmente cierto. Es totalmente diferente creer en Dios y enseñar a alguien sobre tu creencia en Dios. Hice muchas preguntas en estas pocas semanas, y éstas no desaparecieron. Pasaron semanas, meses y muchas experiencias espirituales antes de que yo realmente desarrollara una fuerte creencia en Dios.

Estas experiencias espirituales siempre han sido precipitadas por la oración. Recuerdo un incidente cuando perdí mis llaves. Mi compañero y yo recién llegábamos a la casa después de cenar, metí la mano en mis bolsillos para agarrar las llaves pero me di cuenta de que no estaban allí. Afortunadamente, mi compañero tenía un manojo de llaves y pudimos entrar a la casa. Sin embargo, a pesar de mis esfuerzos desesperados, no pude encontrar las llaves en la casa. Sintiéndome muy desamparado y perdido, me arrodillé y comencé a ofrecer una de las oraciones más sinceras y humildes me he ofrecido en mi vida. Sentí que no había forma alguna de encontrar esas llaves. Se podían haber caído de mi bolsillo cuando estábamos en el coche. Pude haberlas perdido en el restaurante donde cenamos. No había ninguna manera de encontrarlas en la ciudad de Lahore. Sentí que la única forma de encontrarlas era a través de un milagro.

Unos minutos después, escuché el timbre de la puerta. Mi corazón dio un salto cuando corrí a abrir la puerta. Parado allí en la puerta se encontraba el conductor del coche que nos había dejado a mi compañero y a mí en nuestro departamento. Me preguntó si yo había perdido mis llaves – al parecer, otro pasajero se había percatado de un manojo de llaves en el asiento posterior. Le respondí que sí y empecé a darle las gracias efusivamente.

A menudo he recordado esa noche en la que fui testigo de un milagro. En mi opinión, esa noche fue un acontecimiento decisivo ya que cambió mi relación con Dios. Para mí no había otra manera de explicar la experiencia, excepto que Dios había escuchado y respondido mi oración. A través de esa experiencia, aprendí por mi mismo que Dios es real y personal. También aprendí que Él se preocupa por nosotros. Además, aprendí que Él escucha y responde nuestras oraciones. Empecé a verlo como una figura paternal. Empecé a hablar con él de la misma manera en que yo hablo con mi propio padre.

Desde esa noche, la oración se ha convertido en algo más que un ritual diario. Se ha convertido en un instrumento de comunicación. Espero ansioso la oración, no dudo en arrodillarme para hablar con mi Padre en los Cielos, y cuanto más fervientemente oro, más cerca a Dios me siento.

This entry was posted on 9 Septiembre 2008 at 7:03 am and is filed under Array. Usted puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del /feed feed. Usted puede dejar una respuesta, o rastrearla desde su propio sitio.

One Response to “¿Cómo el servir en una misión me acercó más a Dios?”

  1. mayba Says:

    Estos jóvenes y mujeres deben sacrificar mucho para servir una misión de tiempo completo, tanto tiempo como, muchos deben dejar por un tiempo la escuela o carreras para poder ir a su misión, sin embargo ellos son recompensados ricamente por la felicidad que traen a sí mismos y a otras personas, también tienen una gran experiencia y sienten el gozo que trae servir una misión. Muchos misioneros retornados, llamados a veces MR por los Mormones, comentan que su misión fue difícil, pero la mayoría dice que fue la mejor experiencia que han tenido jamás y que han recibido muchas bendiciones después. Por esta razón, muchos MR se refieren a su misión como “los mejores dos años” de su vida.

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