Bendiciones de Dios el Padre

mayo 31, 2012 por · Dejar un comentario
Archivado bajo: Creencias mormonas 
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Escrito por Kristen Knecht, una estudiante en BYU, que estudia un volumen de escrituras conocido como la Perla de Gran Precio, el cual está escrito por profetas; los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días “mormones”lo consideran un texto sagrado. Esta publicación viene de un libro dentro de la Perla de Gran Precio conocido como El Libro de Moisés; es una extracción de la traducción de la Biblia como fue revelada a José Smith, el profeta, junio 1830-febrero 1831.

La visita de Dios el Padre a Moisés nos enseña mucho

Moses-Burning-Bush-mormonUna de mis partes favoritas de las enseñanzas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (inadvertidamente llamada la “Iglesia mormona” por los medios de comunicación) es que todos pueden obtener las bendiciones que trae la obediencia. Todas las bendiciones, convenios, y oportunidades están disponibles si vivimos dignamente y nos esforzamos por dar lo mejor de nosotros. Nadie es más importante que otro; nadie tiene privilegios especiales que otra persona no pueda obtener. Aunque las mujeres no pueden poseer y ejercer el sacerdocio (el poder y autoridad eternos de Dios el Padre) como los hombres, esto no quiere decir que las mujeres no recibirán todas las bendiciones del sacerdocio a medida que apoyan al sacerdocio.

Con todas estas cosas en mente, leí en el libro de escrituras conocido como la Perla de Gran Precio, en Moisés capítulo 1, y encontré una experiencia gratificante. A Moisés, Dios el Padre le dijo cosas que no sólo se aplican a él, sino que se aplican a todos nosotros. En el versículo 2 dice “…Dios cubrió a Moisés; por lo tanto, Moisés pudo soportar su presencia” Cuando pienso acerca de lo que se necesita para tener una vida eterna y morar en la presencia de nuestro Padre Celestial y Jesucristo, sé que tenemos que cumplir ciertos requisitos. No seremos capaces de morar con ellos en la vida postrera, si en esta vida no guardamos los mandamientos y no tenemos de manera figurativa a “Dios cubriéndonos”. Al igual que Moisés fue preparado para estar en la presencia de Dios el Padre, así nosotros debemos ser preparados. En el versículo 6 dice: “…Moisés, hijo mío; y tú eres a semejanza de mi Unigénito…”, esta es una maravillosa declaración porque todos podemos reconocer que somos a semejanza de nuestro Salvador, Jesucristo. Me encanta el versículo 12, el cual dice “…Satanás vino para tentarlo, diciendo: Moisés, hijo de hombre, adórame”. Me encanta este versículo, porque aunque Moisés recién había tenido la bendición de estar en la presencia de Dios ¡fue tentado! ¡Ser tentado y experimentar dificultades es una parte esencial de la vida! No podríamos conocer la grandeza de Dios el Eterno Padre si no supiéramos cuán malvado es Satanás.

Mientras seguía en la presencia de Satanás, el versículo 18 dice “Y añadió Moisés: No cesaré de clamar a Dios; tengo otras cosas que preguntarle: porque su gloria ha estado sobre mí; por tanto, puedo discernir entre tú y él”. Este es un gran recordatorio de que necesito recordar las experiencias espirituales que he tenido. Cuando recordamos las confirmaciones del espíritu, podemos conocer la diferencia entre las impresiones de Dios y las tentaciones de Satanás. Esto también es un buen ejemplo de que no importa cuán espirituales creemos que somos seguiremos necesitando “clamar a Dios” y “pedirle” para que podamos crecer constantemente en el evangelio y en la luz de nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador, Jesucristo. El versículo 26 es bastante aplicable a mí misma, a todos los Santos de los Últimos Días (mormones) y a todo el mundo. Dice “Y he aquí, estoy contigo hasta el fin de tus días, porque librarás de la servidumbre a mi pueblo, sí, a Israel mi escogido”. ¡Nuestro Padre Celestial nunca nos abandonará! Siempre va a estar allí para alentarnos y ayudarnos en nuestros esfuerzos.

Todo miembro de la Iglesia mormona ha sido llamado a predicar el evangelio a los hijos del Padre Celestial en esta tierra. Hemos sido ordenados a compartir el evangelio con los demás. Moisés, capítulo 1 es un gran capítulo para poder leer acerca de las similitudes en la relación entre Dios y Moisés y la relación entre Dios y yo. Muchas de las cosas que Moisés aprendió y experimentó son cosas que yo sé que se pueden aplicar a mi propia vida. Todos somos elegibles para tener las bendiciones y experiencias que Moisés tuvo siempre y cuando nos esforcemos por ser obedientes y dignos.

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