Yo como mormón, ¿Soy cristiano?
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Mientras realizaba mi servicio como misionero mormón, usualmente me preguntaban si, nosotros como mormones, éramos o no cristianos. Al principio no entendía por qué las personas cuestionaban sobre el cristianismo de una religión que lleva el nombre del mismo Jesucristo en el título. Me di cuenta que nosotros, como miembros de la Iglesia Mormona, somos completamente diferentes a los miembros de la mayoría de iglesias cristianas en dos aspectos importantes. Nosotros creemos en un libro de Escrituras aparte que va de la mano con la Biblia (el Libro del Mormón), y creemos que Dios continúa hoy en día actuando a través de profetas, empezando por José Smith. Llegué a concluir que las personas deben pensar que no somos cristianos principalmente por esas dos razones. Es por eso que deseo compartir una experiencia personal para mostrar como estas dos creencias me condujeron a creer con más fuerza en Jesucristo.
Cuando tenía 14 años, era un adolescente bastante normal que estaba implicado en algunas locuras del mundo. Yo iba a la iglesia cada semana con mi familia, pero no necesariamente seguía las enseñanzas que aprendía en ella los otros días de la semana. Una semana estaba de vacaciones con mi familia, y justo abrí el Libro de Mormón y empecé a leerlo (algo que no era común para mí a los 14 años de edad). Sin embargo, a la mitad de la lectura me encontré con una escritura que penetró profundamente en mi corazón. Era un aviso para vivir una vida recta y una advertencia sobre las consecuencias del pecado. Esta escritura permitió que el Espíritu Santo entrara a mi corazón y que hiciera que desee cambiar. Recuerdo que tenía un sentimiento de gran culpabilidad por desobedecer ciertos mandamientos. Estos sentimientos del Espíritu hicieron que me arrodille y ore suplicando a mi Padre en el Cielo. Recuerdo que supliqué perdón y éste no vino inmediatamente.
Continué orando y leyendo las escrituras en las semanas siguientes. Aprendí sobre Jesucristo y su sacrificio de expiación. Recuerdo que un día aprendí que Cristo venció al mundo y a todos los pecados en él. Aprendí que Cristo había soportado y sentido la culpa que yo estaba sintiendo, además Él había sufrido mucho más que lo que yo experimentaba en ese entonces, ya que se sacrificó por todos nosotros. Aprendí que Cristo había vencido esos sentimientos, y que ahora Él estaba resucitado al lado de Su Padre. Entonces me pregunté, “Si el Salvador había superado Sus pruebas, ¿Podría Él ayudarme a superar las mías? La respuesta era un absoluto y enfático “¡Sí!”. Él me ayudó, me ayudó a sentir remisión de mis pecados y a sentir de nuevo paz en mi vida. Yo me sentí perdonado por medio del sacrificio de Jesucristo.
Este fue un momento crucial en mi vida. Fui convertido al Evangelio de Jesucristo y no quise mirar el pasado. ¿Cómo se realizó este gran cambio? Porque estuve leyendo el Libro del Mormón y el Espíritu Santo cambió mi corazón. ¿Cómo recibí el Libro del Mormón? Debido a que José Smith, un verdadero profeta de Dios, tradujo el Libro para que nosotros lo leyéramos hoy en día. Si el Libro fuera falso, el Espíritu Santo no podría testificarme la verdad de lo que estaba leyendo. Lo que sentí no fue simplemente mi propia emoción irreal. Esta vino con absoluta convicción de que la verdad puede llegar a cada uno de nosotros, como hijos de Dios. José no habría podido traducir el Libro si él hubiera sido un falso profeta. Yo testifico que Jesucristo es el Salvador del Mundo, y mi Salvador personal. Él está en los momentos en que mi fe decae. Creo con todo mi corazón que Jesucristo llamó a José Smith para ser un profeta, y que el Libro del Mormón es otro testamento de Jesucristo. La Biblia y el Libro del Mormón van de la mano, ambos enseñan la misericordia y gracia de Jesucristo. Creo con todo mi corazón que soy cristiano, y que mis amigos que son mormones, quienes viven de la manera en que se les enseña a los mormones, son también verdaderos cristianos. Sé que esto es verdad.


