¿Cómo puede Dios dejar en el limbo a un bebé que muere?
El tema del limbo ha sido controversial dentro de la historia de la Iglesia Católica. Hace referencia a aquellos que mueren sin ser bautizados, pero que no han cometido pecados graves. Debido a que la tradición católica no permite ninguna capacidad para recibir el bautismo una vez que la muerte haya ocurrido, se cree que los niños que mueren sin ser bautizados no podrán ver a Dios cara a cara. En lugar de eso, viven en felicidad eterna, pero sin el don más grande que Dios ofrece al hombre. No consideran esto como castigo puesto que el niño será feliz. Enseñan que esto se hace necesario debido a la doctrina del pecado original, que se originó por la Caída de Adán.
Las creencias mormonas difieren mucho en este aspecto. Los mormones enseñan que las personas son sólo responsables de sus propios pecados y no de las decisiones que Adán o alguien más tomó. Los mormones enseñan que Dios es justo, y un Dios justo no hace responsable a las personas de situaciones que están más allá de su control.
La caída tiene un efecto en nosotros. Debido a eso, todos somos personas que morimos, tanto espiritual como corporalmente. La muerte espiritual es nuestra separación de Dios. A diferencia de Adán y Eva en el Paraíso, no tenemos acceso directo a la presencia en persona de Dios. Así como la justicia nos exige que paguemos un precio por la Caída, también nos exige que tengamos una manera de escapar de sus consecuencias eternas. Por esta razón, Dios nos envío un Salvador, Jesucristo, quien pagó el precio por nuestros pecados. La gracia, que sucedió mediante la expiación, nos permite ser resucitados y vivir para siempre, independientemente de nuestras decisiones en la tierra. Para tener acceso a las todas las bendiciones de la expiación, debemos arrepentirnos de nuestros pecados y trabajar para vivir las enseñanzas de Cristo.
No es un requisito en las creencias mormonas que los niños sufran algún castigo por morir antes de que puedan elegir bautizarse. Ellos están completamente cubiertos por la expiación de Jesucristo.
Un antiguo profeta del Libro de Mormón, Moroni, habló con mucha fuerza y pasión sobre este tema:
Y de esta manera me manifestó el Espíritu Santo la palabra de Dios; por tanto, amado hijo mío, sé que es una solemne burla ante Dios que bauticéis a los niños pequeños. He aquí, te digo que esto enseñarás: El arrepentimiento y el bautismo a los que son responsables y capaces de cometer pecado; sí, enseña a los padres que deben arrepentirse y ser bautizados, y humillarse como sus niños pequeños, y se salvarán todos ellos con sus pequeñitos. Y sus niños pequeños no necesitan el arrepentimiento, ni tampoco el bautismo. He aquí, el bautismo es para arrepentimiento a fin de cumplir los mandamientos para la remisión de pecados.
Mas los niños pequeños viven en Cristo, aun desde la fundación del mundo; de no ser así, Dios es un Dios parcial, y también un Dios variable que hace acepción de personas; porque ¡cuántos son los pequeñitos que han muerto sin el bautismo! De modo que si los niños pequeños no pudieran salvarse sin ser bautizados, éstos habrían ido a un infierno sin fin. (Moroni 8:9-15)
La Biblia enseña que el bautismo se realiza para la remisión del pecado. Sin embargo, el pecado requiere que el pecador sea responsable, es decir que tenga la edad suficiente, y que mentalmente capaz de comprender que ha hecho algo malo. Un niño no puede pecar porque es incapaz de comprender la diferencia entre lo bueno y lo malo. Puesto que no puede pecar, no necesita bautizarse y está cubierto por la expiación del Salvador.
Las creencias mormonas establecen que los niños no son responsables hasta la edad de ocho años y aún a esa edad, son responsables solamente de lo que saben. Un padre que, a sabiendas, exige que un niño haga algo en contra de las enseñanzas de Dios pagará el precio, pero no el niño, si no tuvo control sobre la decisión o le faltó el conocimiento para hacer lo correcto.
Los mormones no bautizan a los niños hasta que cumplen los ocho años de edad. Puesto que no pueden pecar, no es necesario el bautismo infantil. Los niños no tienen pecados que deban ser limpiados. Además, los mormones siguen el ejemplo de Jesucristo, a quien bautizaron por inmersión. Esto quiere decir que los sumergen totalmente en agua por un momento y luego los sacan, en un recuerdo simbólico de la muerte y resurrección del Salvador. Obviamente, a un niño pequeñito no se le puede sumergir. Debido a que el bautismo es también un momento en el que la persona que se bautiza hace convenios con Dios, esa persona debe tener la edad suficiente para hacer voluntariamente dichos convenios y comprender lo que ha convenido, puesto que se le hará responsable de los mismos.
Si un niño muere antes de su cumpleaños número ocho, es admitido ante la presencia de Dios, y con el tiempo, pasará a la adultez, en la que puede recibir todas las ordenanzas y privilegios de cualquier otro niño de Dios.
El Evangelio de Jesucristo es misericordioso y justo. Con sólo aplazar la necesidad del bautismo hasta que uno pueda comprender su propósito, y anular cualquier castigo por algo que una persona no puede controlar, se puede llevar a cabo la misericordia y justicia de Dios.
Etiquetas: bautismo, bautismo de niños, bautismo infantil, Jesucristo, limbo
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