La familia de Jesucristo
La familia de Jesucristo está compuesta por un componente divino y otro terrenal. Su padre, por supuesto, es Dios. Jesús es literalmente el hijo de Dios. Dios es el creador de nuestros espíritus, lo cual nos hace a todos hijos de Dios pero con padres terrenales. Solamente Jesús es el hijo literal de una madre terrenal y de un Padre Celestial.
Jesús también tuvo hermanos. Según el Dr. Robert J. Matthews, quien en 1974 fue profesor asociado de las antiguas escrituras en la Universidad Brigham Young, podemos calcular la cantidad de hermanos que tuvo.
“No sabemos cuántos hijos más hubo en la familia, pero el Nuevo Testamento menciona a cuatro varones y enumera a algunas mujeres. Los manuscritos griegos son de mucha ayuda aquí. Mateo habla de “todas” (en griego: pantai) sus hermanas (Mateo 13:56), sugiriendo que hay más de dos. Él termino griego hai adelphia (las hermanas) se usa en los manuscritos, lo que significa pluralidad, es decir tres o más hermanas. Si la finalidad del registro era convencer de que hubo sólo dos hermanas, es posible de que la palabra pantai no se hubiera empleado, y, en su lugar, se hubiera usado la palabra amphoterai, que significa “ambos”.
Por lo tanto, el hogar de José y María estaba aparentemente compuesto de, por lo menos, cinco varones (incluido Jesús) y por lo menos tres mujeres (ocho hijos) además de los padres”. (Robert J. Matthews, “María y José”, Ensign, 13 de diciembre de 1974)
El profesor Matthews dijo en este artículo que existen otras dos teorías sobre los otros hijos. Una es que fueron hijos de José de su matrimonio anterior y que María siguió siendo virgen toda su vida. El señala que si esto fuera verdad, aquellos hijos, mayores que Jesús, hubieran sido los herederos de la línea davídica, y no Jesús. Además, se nombró a Jesús como primogénito de María y no como su único hijo.
Es importante tener en cuenta que la profecía mencionó que Jesús debía nacer de una virgen. No dice que ella debía permanecer virgen después de Su nacimiento.
La otra teoría es que fueron hijos de José y María, lo que los harían medios hermanos de Jesús. En este caso, serían más jóvenes que Él.
Los hermanos varones se mencionan por nombre en el libro de Marcos (capítulo 6, versículo 3), en la Biblia: “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él”.
En el siguiente versículo, Jesús responde con una muestra de tristeza en Sus palabras: “Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”. (Marcos 6:4)
Parece que Sus hermanos no lo reconocían como profeta en ese entonces. En Juan 7, Sus hermanos lo presionan:
3 Y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.
4 Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.
5 Porque ni aun sus hermanos creían en él.
Carlfred Broderick, quien en 1987 fue profesor de sociología en la Universidad de California del Sur, se dio cuenta que cuando Jesús estaba en su ciudad natal y la gente quiso empujarlo hacia el acantilado, no existe ningún registro de que Sus hermanos fueron en Su defensa. (Carlfred B. Broderick, “Los hermanos de Jesús: amando a los parientes incrédulos”, La Insignia, marzo de 1987, pág. 50)
El profesor Broderick también nos recuerda que en la cruz, Jesús encargó el cuidado de Su madre a uno de Sus apóstoles, no a Sus hermanos. Aparentemente, ninguno de ellos fue al Calvario ese día para apoyar a su madre o estar ahí por Él.
Es posible que debido a este desafío, el tener hermanos que dan la espalda en el momento de la verdad, que Jesús habló de la importancia de encontrar a las ovejas perdidas y convertir a los demás. Él sabía, como muchos otros que enfrentan el dolor de tener un pariente incrédulo, lo desafiante que era ver a un ser amado perderse.
No hubo un cambio en sus corazones hasta que Jesús resucitó. En ese momento, apareció ante Su hermano Jacobo. Sólo entonces, cuando ellos pudieron ver la prueba de su divinidad, sus corazones cambiaron y se arrepintieron completamente de su previa incredulidad. Más tarde, las escrituras mencionan a los hermanos como líderes de la iglesia, con Jacobo aparentemente cumpliendo un papel particularmente importante. Algunos escribieron partes del Nuevo Testamento. Fue Jacobo quien escribió las escrituras que iniciaban la restauración del evangelio.
En Santiago 1:5, escribió:
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
José Smith tenía catorce años de edad cuando leyó este pasaje en la Biblia. Él había estado visitando varias iglesias y tratando de entender cómo una persona podría decir a cual unirse. Cuando él leyó esta escritura, escrita por el propio hermano del Salvador, se dio cuenta de que ésta era la única manera de saber lo que Dios quería. Dios sabía qué iglesia era la verdadera. Se fue al bosque y oró. Durante el curso de su oración, Dios y Jesucristo se aparecieron ante él. Dios le presentó a Jesús, quien después le dio instrucciones de que no se uniera a ninguna de las iglesias porque ninguna estaba totalmente en lo correcto.
En unos años, cuando José creció, él sería instruido por un ángel, quien lo prepararía para liderar el evangelio restaurado.
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