¿La religión le priva de su albedrío?

Iglesia MormonaEste es un concepto equivocado común sobre la religión. Los mormones enseñan que cada persona tiene el derecho de elegir por sí misma como vivir. Las creencias mormonas empiezan la historia de la vida previa al nacimiento, cuando Dios nos creó a cada uno de nosotros como un espíritu. Vivíamos con él, aprendimos, desarrollamos nuestro carácter y personalidad y ejercíamos el derecho a escoger, hasta que llegó el momento de venir a la tierra. En ese momento, como siempre se nos dio el albedrío. Pudimos elegir ir a la tierra con Jesús como nuestro Salvador. Si hacíamos esa elección, continuaríamos teniendo albedrío y algunos lo utilizarían de manera imprudente y no podrían volver. Dios enviaría un Salvador para hacer esa parte que no podríamos hacer por nosotros mismos. Este Salvador, Jesucristo, tomaría sobre Sí los pecados del mundo y moriría por ellos.

La otra opción era seguir a Lucifer. Lucifer quiso quitarnos nuestro albedrío y enviarnos a la tierra como marionetas, siendo él mismo como el amo de las marionetas. Él controlaría cada uno de nuestros pensamientos y acciones y viviríamos vidas perfectas, pero sin ningún propósito. Algunos estaban incómodos con la idea del albedrío continuo y la rechazaron. Prefirieron permanecer con Satanás y permitir que él piense por ellos. Los que siguieron a Lucifer eligieron dejar su albedrío y se les negó una oportunidad de venir a la tierra. No podrían vivir aquí sin albedrío.

La religión mormona nos permite que mantengamos control sobre nuestras vidas. Los mormones enseñan que se requiere que cada persona descubra por sí mismo que la religión mormona es verdadera. Mientras que un niño muy joven puede creer simplemente porque sus padres creen, se le debe enseñar al niño, antes de que tenga ocho años, que comience a decidir por sí mismo. A la edad de ocho años, él puede ser bautizado y antes de que esto suceda, él debe aprender su religión y a orar para saber si es verdad.

Este proceso se repite a menudo varias veces, a medida que el niño crece y gana una capacidad mayor para reconocer los estímulos de la fe. El modelo fue fijado para nosotros por José Smith, el primer profeta mormón de los tiempos modernos. Él quiso saber a qué iglesia unirse y después de leer en la biblia que Dios se lo diría, se fue al bosque para preguntar a Dios. Tanto Dios como Jesucristo se le aparecieron para contestar su pregunta.

La mayoría de nosotros no logramos ese tipo de respuesta, pero podemos recibir una respuesta a nuestras oraciones, así como lo hizo José Smith.

¿El unirse a una iglesia le obligaría a ceder su derecho de pensar por sí mismo? Por supuesto que no. Porque se enseña a cada miembro de la iglesia a descubrir por sí mismos que la iglesia es verdadera, ellos están tomando una decisión informada. Incluso después de tomar esta decisión total, si aprenden algo de lo que no están seguros, ellos pueden orar sobre esa doctrina específica también.

¿Si su madre le enseñó a no tocar la cocina caliente, y usted obedece, ha perdido su derecho a pensar por sí mismo? No, porque todavía es libre de tocar la cocina, siempre y cuando esté dispuesto a aceptar las consecuencias. Está eligiendo simplemente hacer lo que sabe que es mejor para usted. Los mormones y otros que creen en Dios, hacen lo mismo.

A menudo, un ejemplo dado es el del soneto. El soneto es un poema con una estructura muy estricta. Dentro de la estructura estricta, sin embargo, es posible tener mucha originalidad. Hay millones de sonetos, todos siguen las reglas, pero todos son únicos.

Creer en Dios es reconfortante. Es un bienestar seguro y sano, diferente al bienestar artificial causado por el alcohol, las drogas u otras inmoralidades a las que muchas personas acuden cuando se tensionan o están preocupadas. Las personas que creen en Dios saben que hay alguien que los ama y los conoce, que siempre tiene sus mejores intereses en el corazón y que, mientras no arrebate su albedrío personal, nos ayudará si le pedimos ayuda.

Una religión verdadera pide mucho de sus miembros. La religión mormona no es pasiva. Debido a que es una iglesia laica, cada miembro trabaja duro para ayudar a que funcione, sirviendo como líderes, maestros y donantes de servicio. Ellos deben mantener un alto estándar de conducta.

Dejar su derecho a pensar por sí mismo aparentemente es fácil (aunque en realidad no lo es). Las personas que buscan un camino fácil en la vida no están interesadas en ser mormones. Los estándares morales son muy altos y ya que los mormones viven en el mundo cotidiano, no en una comunidad protegida, significa que hacen sacrificios y luchan contra aquellos que quieren que ellos bajen sus normas. Ellos crían a sus familias, tienen sus empleos, realizan voluntariado y también les enseñan a desarrollar al máximo los talentos que les han dado. Ellos deben imaginar cómo hacerlo por sí mismos, dadas sus circunstancias únicas.

La religión nunca promete ser fácil. Los mormones esperan que las personas trabajen duro por su propia felicidad y bienestar, usando el evangelio como guía, pero tomando decisiones dentro los parámetros de esa guía.

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