¿No dice la Biblia que no puede haber Escritura adicional?
El libro de Apocalipsis es el último libro en nuestro ejemplar moderno de la Biblia. Con frecuencia se cita la siguiente escritura de este libro para “probar” que no puede existir un Libro de Mormón:
18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro (Apocalipsis 22:18)
Si lee esto cuidadosamente, se dará cuenta que no dice “añadir a la Biblia”. Esto se debe a que la Biblia no existía cuando el libro del Apocalipsis fue escrito. No fue sino hasta bastante tiempo después que se reunieron diversos documentos y que un grupo de personas decidió cuáles iban a ser incluidos en la Biblia. Los católicos no están de acuerdo con algunas de las decisiones que ha tomado la comisión, por lo que hay más de una versión de la Biblia.
Sin embargo, dado que la Biblia no existía y nadie había, hasta ese momento, decidido qué libros iban a convertirse en la Biblia (de hecho, lo más probable es que nadie había decidido, incluso, compilar una Biblia), la escritura claramente no significa que no se pueda añadir a la Biblia.
Además, hay otro versículo en el Antiguo Testamento que dice lo mismo:
1 Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da.
2 No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene (Deuteronomio 4 en la versión del Rey Santiago de la Biblia)
Ningún cristiano quiere eliminar todo lo escrito después de Deuteronomio, especialmente porque nos obligaría a renunciar al Nuevo Testamento por completo. Estas escrituras han sido utilizadas indebidamente en un intento de desacreditar el Libro de Mormón.
Estas escrituras sólo significan que no podemos añadir a la palabra de Dios o alejarnos de ella. Por supuesto, Dios puede añadir a ella en cualquier momento. La primera información que tenemos registrada de Dios se encuentra en el libro del Génesis, pero esa no fue la última palabra de Dios. Algunas escrituras adicionales fueron escritas en todo el Antiguo y el Nuevo Testamento. Esto sólo demuestra que no hay ninguna restricción sobre la escritura adicional. En caso contrario, Génesis sería todo con lo que tendríamos que obrar.
Los mormones creen que no es privilegio del hombre decirle a Dios que Él ya no puede hablar con Sus hijos. Dios puede hacer cualquier cosa, y esto incluye hablar cuando Él elija hacerlo. Aquellos que lo aman mucho escuchan más Sus enseñanzas, conocen más acerca de Su voluntad, y saben de Él y de la boca de Sus profetas lo que Él quiere que hagamos en los últimos días.
Por esta razón, los mormones están encantados de tener el Libro de Mormón, que da una visión adicional de Dios, de Jesucristo y de nuestras responsabilidades en los últimos días. A pesar de que fue escrito en la antigüedad y paralelamente a la Biblia, el Libro de Mormón contiene registros para nuestro tiempo. Los profetas de aquella civilización mantuvieron registros y añadieron escrituras con regularidad, pero su pueblo no tenía acceso a ellas. No fueron escritos para esa época. Fueron escritos para nosotros y los lectores encontrarán muchas similitudes con nuestro tiempo.
El Libro de Mormón contiene la historia de un profeta llamado Lehí, quien vivió en el tiempo y lugar del rey Sedequías. Él, como muchos otros profetas llamados en ese momento, advirtió al pueblo de Jerusalén del peligro inminente si no se arrepentían. Jerusalén iba a ser destruida y su pueblo tomado como prisionero. Sin embargo, Lehí temía al igual que los otros profetas porque la gente no tenía ningún deseo de arrepentirse. Cuando su vida estuvo amenazada, Dios le dio instrucciones para dejar su hogar y su riqueza y huir al desierto sólo con su familia y elementos esenciales para sobrevivir. Con el tiempo, Lehí llegó al continente americano. Él, su familia y algunos otros que vinieron con ellos se unieron a las personas que ya estaban en el continente, y formaron su propia civilización, muy probablemente algunos de ellos se casaron o convirtieron en el camino.
Esta familia se dividió en dos grupos después de la muerte de Lehí. Los dos hermanos mayores, Laman and Lemuel, eran malvados y amenazaron la vida de su hermano menor Nefi, elegido por Dios para convertirse en el próximo líder a la muerte de su padre. Nefi, su familia y los amigos que lo apoyaron se alejaron de los hermanos mayores. Esto constituyó la base para el resto del libro, con los dos grupos en conflicto.
El pueblo del Libro de Mormón sabía del inminente nacimiento de Jesús, tal vez, sabía más que los judíos que se quedaron en Jerusalén pues tenía visiones que mostraban el nacimiento virginal y que el ministerio de Jesús sería espiritual, más no político. Cuando Él nació, ellos recibieron las señales de Su nacimiento. También recibieron las señales de Su muerte, y cuando los aterradores signos terminaron, Jesús vino a ellos unos pocos días para enseñarles, ayudarles a establecer Su iglesia, sanarles y darles bendiciones. Este es el enfoque del Libro de Mormón, y su propósito. La portada dice:
Lo cual sirve para mostrar al resto de la casa de Israel cuán grandes cosas el Señor ha hecho por sus padres; y para que conozcan los convenios del Señor y sepan que no son ellos desechados para siempre – Y también para convencer al judío y al gentil de que Jesús es el Cristo, el Eterno Dios, que se manifiesta a sí mismo a todas las naciones (Portada del Libro de Mormón).
El Libro de Mormón es otra prueba de que Jesús no era sólo un rabino o un hombre común. Demuestra, al igual que la Biblia, que Él era el Salvador. Segundo de Corintios nos dice: “Esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto”. El Libro de Mormón es el segundo testigo de la divinidad del Salvador y un segundo testimonio de la Biblia misma.
La Biblia mormona es la Biblia del Rey Santiago, pero el Libro de Mormón se encuentra junto a él en calidad de testigo de que Dios vive y que Jesús es el Cristo. En las palabras de un gran profeta del Libro de Mormón:
26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados (2 Nefi 25:26).
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