¿Por qué fue necesaria una restauración?
Después de la muerte de Jesucristo, la Iglesia tuvo un momento difícil. La persecución fue intensa, y los apóstoles hicieron todo lo posible para mantener la iglesia en funcionamiento y difundir el mensaje del Evangelio a tantas personas como sea posible. Sin embargo, dadas las limitaciones de la tecnología, y las limitaciones de un pequeño grupo de personas para hacer el trabajo, el progreso fue lento y la persecución se incrementó. Todos los apóstoles excepto Juan el Apóstol fueron asesinados.
Antes de Su muerte, Jesucristo había otorgado a Sus apóstoles toda la autoridad necesaria para dirigir la iglesia cuando en Su ausencia. Esta autoridad es conocida hoy como las “llaves”. Los apóstoles tenían el sacerdocio oficial que había sido transmitido a través de los tiempos, y esto les dio la debida autorización. Se entiende que Pedro se convirtió en el presidente de la Iglesia después de que Jesús resucitó y volvió a Su Padre.
Los apóstoles comenzaron a advertir a la gente de una próxima apostasía. Cuando Pablo escribió a los Tesalonicenses, él les explicó que a pesar de que esperaban con impaciencia el regreso de el Salvador, esto aún no iba a suceder porque primero tendría que haber una caída:
Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición (2 Tesalonicenses).
La apostasía había comenzado incluso antes de la muerte de los apóstoles. Varias cartas enviadas por los apóstoles a los miembros de la iglesia solicitaban eliminar las falsas doctrinas de sus enseñanzas. Pablo escribió a los Gálatas:
6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Asimismo, algunas advertencias similares fueron enviadas a Tesalónica y Éfeso, y Pablo advirtió a los Hebreos: “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos”. Timoteo sufrió porque habían perdido a todos los cristianos en Asia camino a la apostasía.
S. Kent Brown, explica que surgió una división principal en la iglesia a raíz del tema de la resurrección:
Gran parte de los malentendidos acerca de la resurrección debe atribuirse a la noción de docetismo, que llegó a ser cada vez más influyente durante el siglo II. El término proviene del verbo griego dokeo, que significa “parecer”. La doctrina docética afirma que Jesús sólo parecía vivir entre los hombres, sufrir y morir. En realidad, sostiene que Cristo celestial no ha estado en contacto con el mundo de la materia porque hubiera manchado su naturaleza divina.
Este punto de vista del Mesías niega que la salvación venga como consecuencia del sufrimiento, muerte y resurrección de Jesús. De hecho, la doctrina de salvación fue subvertida en la idea de que Cristo fue un mensajero que trajo a la tierra un conocimiento secreto que permitiría a los elegidos escapar de este mundo corrupto y hacer su camino de regreso a la presencia del Padre. Este conocimiento especial se llama gnosis, y aquellos que tenían esta opinión del Mesías eran conocidos como gnósticos (S. Kent Brown, “Whither the Early Church?”, Ensign-revista SUD en inglés, octubre de 1988, pág. 7).
Cuando los apóstoles murieron, llevaron las llaves del reino con ellos. Estas llaves, por supuesto, no son literales, pero quiere decir que la autoridad del sacerdocio para dirigir la iglesia de Dios se había ido. Sin ese sacerdocio, no podía haber un profeta. Los profetas son el único método para que la iglesia reciba revelaciones de Dios.
Sin un profeta, los miembros de la iglesia no eran capaces de buscar grandes revelaciones para la iglesia concerniente a la doctrina. A menudo surgen preguntas y aparecen falsas prácticas en la iglesia. Si se considera que, anteriormente, el profeta y los apóstoles podían encausar las cosas, ahora ya no había nadie capacitado para hacerlo. Las diferencias de interpretación se ampliaron y pronto, hubo muchas diferentes sectas del cristianismo, con diferentes creencias.
Hubo esfuerzos periódicos para detener el flujo de diferencias, incluido el concilio celebrado en Nicea. Sin embargo, debido a que las personas reunidas allí para crear un credo no tenían un profeta, pusieron la doctrina a votación. Intercambiaron algunas opiniones, y esencialmente, excomulgaron a los que no cooperaban.
Por supuesto, la verdad no se puede encontrar por votación, por lo que esto realmente no resolvió el problema. Si bien la mayoría de las iglesias – aquellas invitadas a la reunión –optaron por una creencia común, todavía no habían escuchado la voluntad de Dios sobre el tema. Las divisiones tampoco terminaron simplemente declarando un credo. Con el tiempo, se desarrollaron muchas más denominaciones a medida que la gente empezaba a evaluar lo que creían las iglesias y comenzaba a desarrollar aún más opiniones.
A lo largo de los siglos, hemos visto a muchos líderes religiosos, como Martín Lutero, quien se preocupó porque el cristianismo se había alejado del camino establecido por el Salvador. A pesar de que ellos no tenían las llaves del reino, hicieron importantes contribuciones al proceso de restauración.
La restauración fue necesaria para cumplir las promesas hechas por el Salvador y Sus apóstoles de que Cristo no vendría otra vez hasta que haya ocurrido una restauración de todas las cosas. Esto ocurrió en los años 1800, cuando José Smith, en ese entonces un jovencito de catorce años de edad, entró en los bosques para preguntarle a Dios a qué iglesia debía unirse. Él fue instruido a no unirse a ninguna, sino más bien se le instó a esperar. Con el tiempo, José Smith fue guiado a través de un proceso que permitía la devolución de las llaves a la tierra, y el restablecimiento de la plenitud del Evangelio.
Todo esto es necesario para preparar la segunda venida. Cada persona en la tierra debe tener la oportunidad de prepararse para la segunda venida, así como el pueblo judío tuvo la oportunidad de prepararse para la primera venida de Cristo. La restauración nos permite hacer todo lo que sea necesario para el regreso de Cristo a la tierra y cumplir con las promesas de Dios.
Etiquetas: apostasía, apóstoles, Jesucristo, Nuevo Testamento, restauración
This entry was posted on 17 agosto 2009 at 12:13 am and is filed under Array. Usted puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del http://mormonismo.net/326/%c2%bfpor-que-fue-necesaria-una-restauracion/feed feed. Usted puede dejar una respuesta, o rastrearla desde su propio sitio.

