¿Hacen colectas los mormones los días domingos?
Cualquier persona que visite la Iglesia Mormona puede sorprenderse al enterarse de que no se pasa el recipiente para recolectar las limosnas. Los hombres jóvenes van de pasillo en pasillo, pero ellos lo hacen llevando a los miembros la Santa Cena (la comunión).
Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi Casa; Sométanme a esta prueba, dijo el SEÑOR de los ejércitos, y veréis si yo no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que no de abasto. (Malaquías 3:10)
El diezmo es la entrega de la decima parte del ingreso de una persona. Los detalles específicos de lo que define el ingreso personal se deja a la conciencia del miembro de la Iglesia ya que no existen guías o pautas a seguir. En cambio, se motiva a los miembros de la Iglesia a que consulten con Dios respecto al pago del diezmo.
El miembro de la Iglesia realiza el pago del diezmo en forma privada. Cerca a la oficina del obispo, el líder eclesiástico local, usualmente se encuentra una repisa pequeña con sobres y boletas para los diezmos. El miembro de la Iglesia toma una y de manera discreta llena la boleta y coloca el diezmo dentro del sobre. Luego, el día domingo, antes o después de las reuniones de la Iglesia, el miembro de la Iglesia entrega el sobre en forma discreta a un miembro del obispado, el cual está conformado por el obispo y sus dos consejeros. Siempre se requiere la presencia de por lo menos dos líderes cuando se cuenta y se registra el diezmo para posteriormente enviarlo a la Ciudad del Lago Salado, en ese lugar los líderes de la Iglesia devotamente deciden en que utilizarán los diezmos. Cada grupo (congregación) recibe una porción de los diezmos de acuerdo a las necesidades de la Iglesia. El grupo y cada organización del distrito planifican y proponen presupuestos, los cuales serán aprobados o cambiados con el fin de asignar o consignar el dinero de la mejor manera.
El dinero se utiliza para pagar la administración de la Iglesia, trabajo misionero y las necesidades que puedan presentarse por parte de los miembros de la Iglesia y de otras personas. Dios hizo la promesa de bendecir a las personas que paguen un diezmo completo. Estas bendiciones no siempre serán financieras, aunque no se descartan que pudieran serlo. Sin embargo; se alienta a los miembros de la Iglesia a pagar el diezmo sin esperar a recibir ninguna recompensa, únicamente por el amor que sienten hacia su Padre Celestial. Está claro que, ellos también se sienten orgullosos por participar en el fomento del trabajo de Dios.
Además del diezmo, los miembros de la Iglesia realizan mensualmente una ofrenda de ayuno. El primer domingo de cada mes, los miembros de la Iglesia asisten sin probar alimento durante veinticuatro horas. Esto consiste en no comer dos alimentos, empezando después del almuerzo y terminado justo antes del último almuerzo del día siguiente. Ellos utilizan ese tiempo para contemplar el evangelio, fortalecer sus testimonios y pedir mediante las oraciones por sus necesidades y por los demás. Ellos continúan con estas ofrendas donando al menos el monto del dinero ahorrado y destinándolo a un fondo de ofrenda de ayunos especiales el cual se emplea exclusivamente para el cuidado de los pobres. Esto permite a los miembros de la Iglesia cuidar de los pobres, tal y como lo encomendó el Salvador, sin llegar a sacrificar su propio ingreso, a menos que decidan donar fuera del dinero que ahorraron, pero además les brinda la oportunidad de echar un vistazo a las necesidades del hambre. Al hacer estos sacrificios y ofrendas, ablandan sus corazones y fortalecen su carácter.
Existen otras ofrendas que podrían brindar los miembros de la Iglesia si lo desean. Existe una lista de programas específicos incluidos en el sobrecito de los diezmos donde el miembro puede hacer donaciones adicionales a los programas por los que sienten preocupación. Esto incluye el trabajo misionero, la edificación del templo y la impresión de fotocopias del Libro de Mormón para entregárselas a quienes estén interesados y deseen aprender.
Otro programa que se financia por medio de las donaciones es el fondo perpetuo para la educación. En algunos países con extrema pobreza, las Iglesias ofrecen préstamos de dos años con el propósito de ayudar a los miembros de la Iglesia, especialmente a quienes se han sacrificado sirviendo dos años en las misiones de la Iglesia, para que puedan acceder a un escuela técnica y prepararse en una carrera. La persona que recibe el dinero empieza pagando pequeñas cantidades para restituir el dinero del préstamo al poco tiempo de que haya empezado el colegio, y montos mayores después de su graduación y este dinero servirá para pagar la escolaridad de otra persona. Las donaciones que hacen los miembros incrementa el número de personas que pueden recibir educación y todo el dinero donado es destinado a los prestamos. La Iglesia paga los costos administrativos fuera de otros fondos.
Algunas personas que no son miembros de la Iglesia reciben beneficios de otro programa, al cual los miembros donan a un programa de ayuda humanitaria. Este programa subvenciona por medio de donaciones cuando frente a desastres como el Huracán Katrina. Asimismo, brinda ayuda a las naciones en desarrollo. En los programas recientes se han incluido donaciones de sillas de ruedas, programas de limpieza de agua y entrenamiento para el cuidado del neonato. El programa se financia por medio de las donaciones de los miembros de la Iglesia y por personas que no son miembros pero que aprueban el trabajo que se realiza sin pertenecer a la religión, o por quienes recibieron ayuda del programa. El trabajo misionero no se realiza por medio de este esfuerzo humanitario.
Se alienta a los miembros a pagar sus diezmos y ofrendas de una manera alegre:
Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. (2 Corintios 9:6-7)
Dios prometió grandes recompensas por el pago de diezmos y ofrendas. El prometió que no tendremos necesidades además prometió también que recibiríamos bendiciones espirituales, haciendo que nuestros testimonios crezcan e incrementando nuestro amor por el Padre Celestial. En el versículo de Malaquías en la Biblia, podemos conocer algunas de las bendiciones del diezmo prometidas, así como los castigos por no pagarlas.
7 Desde los días de vuestros padres os apartáis de mis leyes y no las guardáis. Volveos a mí y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Pero vosotros decís:”¿En qué hemos de volvernos?”
8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y aún preguntáis:”¿En qué te hemos robado?” En vuestros diezmos y ofrendas.
9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado
10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa, probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. (Malaquías 3)
