¿Hay un Dios? ¿Cómo puedo saberlo?

El viaje para probar la existencia de Dios es un viaje personal.  No puede probarse Su existencia a través de un estudio científico aunque algunos estudios sí lo han sugerido.  Cada persona debe viajar por sí misma y encontrar su propio camino para descubrir que Dios es real.

Algunas de las personas que hacen esta pregunta están interesadas en un viaje sincero para averiguar si existe o no un Dios.  Otras preguntan como si se tratara de un desafío con la esperanza de probar que los fieles están equivocados.  En primer lugar, abordaremos las preocupaciones del sincero buscador de la verdad.  Después, nos enfocaremos en las preocupaciones de los retadores.

Una razón por la que Dios nos envió a vivir a la tierra fue para tener fe.  Las creencias mormonas enseñan que hemos vivido con Dios, como espíritus, antes de que naciéramos.  Debido a que Él estaba con nosotros en ese entonces, no necesitábamos fe.  El apóstol Pablo, quien sirvió como un apóstol de Jesús durante la vida del Salvador, enseñó: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

Déjalo entrar – Greg Olsen


Una vez que vinimos a la tierra – algo que voluntariamente acordamos hacer – un velo simbólico fue puesto en nuestra memoria, haciéndonos olvidar nuestra vida anterior.  De esta manera, estaríamos forzados a buscar la verdad y aprender a tener fe.  Es fácil creer en algo que podemos ver, tocar y probar.  La fe implica un mayor nivel de conocimiento en muchos aspectos, es difícil lograr y requiere un gran carácter personal y fortaleza.  Debido a que tenemos que aprender a tener fe, es muy poco probable que Dios permita que cada persona tenga una prueba- la versión mundial de prueba – de la existencia de Dios.

Un profeta del Libro de Mormón llamado Alma pronunció uno de los sermones más grandes de la historia sobre la fe.  En este sermón, él dijo:

27 Mas he aquí, si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, sí, hasta creer de tal modo que deis cabida a una porción de mis palabras (Alma 32:27).

Esta escritura brinda esperanza a las personas que desean poder creer en Dios.  En un nivel para principiantes, la fe no requiere otra cosa más que un deseo de creer.  A partir de allí, Alma resalta una experiencia personal que cada persona puede tener en cuenta para averiguar si existe un Dios, si Jesús es Cristo, si el Evangelio es verdadero, y si vivir en la forma en que enseñan las Escrituras es lo correcto.

Con este deseo como punto de partida, Alma les pidió a sus oyentes imaginar la fe como una semilla, una comparación que se hace también en la Biblia.

28 Compararemos, pues, la palabra a una semilla.  Ahora bien, si dais lugar para que sea sembrada una semilla en vuestro corazón, he aquí, si es una semilla verdadera, o semilla buena, y no la echáis fuera por vuestra incredulidad, resistiendo al Espíritu del Señor, he aquí, empezará a hincharse en vuestro pecho; y al sentir esta sensación de crecimiento, empezaréis a decir dentro de vosotros:  Debe ser que ésta es una semilla buena, o que la palabra es buena, porque empieza a ensanchar mi alma; sí, empieza a iluminar mi entendimiento; sí, empieza a ser deliciosa para mí.

Las personas religiosas a menudo describen sentimientos de fe o la presencia del Espíritu Santo en términos similares – un henchimiento o un sentimiento cálido en el corazón.  Con frecuencia, es similar a los sentimientos que uno tiene cuando experimenta un fuerte amor por un hijo u otra persona por la que siente mucho cariño.  Sin embargo, la persona que está experimentándolo siente que se trata de un sentimiento bueno y maravilloso, y anhela que continúe.

Alma les dice a sus oyentes que el recibir esta primera confirmación aumentará la fe del buscador, no a un nivel de perfecta fe sino a un nivel que le permitirá continuar con su prueba, aumentando gradualmente su fe.

31 Y he aquí, ¿estáis seguros ahora de que es una semilla buena?  Os digo que sí; porque toda semilla produce según su propia especie.

32 Por tanto, si una semilla crece, es semilla buena; pero si no crece, he aquí que no es buena; por lo tanto, es desechada.

33 Y he aquí, por haber probado el experimento y sembrado la semilla, y porque ésta se hincha, y brota, y empieza a crecer, sabéis por fuerza que la semilla es buena.

34 Y ahora bien, he aquí, ¿es perfecto vuestro conocimiento?  Sí, vuestro conocimiento es perfecto en esta cosa, y vuestra fe queda inactiva; y esto porque sabéis, pues sabéis que la palabra ha henchido vuestras almas, y también sabéis que ha brotado, que vuestro entendimiento empieza a iluminarse y vuestra mente comienza a ensancharse.

Alma demuestra que si usted continúa alimentando las semillas, su fe será perfecta en el área en que busca la verdad.  Entonces puede pasar a otra etapa.  Por ejemplo, después de saber que hay un Dios, querrá saber si Jesucristo fue Su Hijo.  Después querrá obtener un testimonio de la Biblia y, a continuación, deseará saber cuál es la iglesia de Dios porque rápidamente se dará cuenta de que cada religión contradice a la otra.  Dios no es un Dios de confusión y la verdad es absoluta, por lo tanto usted utilizará las herramientas que adquirió al testificar estas otras cosas para encontrar Su iglesia.

El saber si existe un Dios es muy similar al saber otras cosas.  En primer lugar, debe estudiarlo en su mente.  Lea la Biblia y el Libro de Mormón para averiguar quién es Dios y cuál ha sido Su relación con Sus hijos.  Escuche lo que Él quiere de usted.  Mientras estudie, ore a Dios incluso si no está seguro de que alguien lo está escuchando.  Si pronuncia su oración con la esperanza de que Dios está allí, Él comenzará a hacerle sentir Su presencia.  Una vez que sepa que está ahí, comience a desarrollar una relación personal con Él mediante el estudio, la oración, la vivencia de Sus mandamientos y la asistencia a Su iglesia.

Esto no es suficiente para algunas personas.  Algunas, en general aquellas que no están buscando la verdad sino están tratando de desacreditar a las personas religiosas, argumentarán a favor de algo más que un experimento personal.  Boyd K. Packer es un apóstol del Señor en la iglesia moderna.  Mucho antes de recibir este llamamiento, conoció a un ateo en un avión.  El élder Packer dio testimonio de la existencia de Dios pero el hombre no estaba convencido.  El ateo, un abogado, exigió saber cómo el élder Packer sabía de la existencia de un Dios.  El élder Packer explicó la forma en que respondió al hombre:

Una idea vino a mi mente y le dije al ateo: “Permítame preguntarle, ¿Conoce el sabor de la sal?”.

“Por supuesto”, fue su respuesta.

“¿Cuando la probó por última vez?”

“Al cenar en el avión”.

“Usted solamente cree saber cómo sabe”, le dije.

Él insistió, “Sé cuál es el sabor tan bien como sé cualquier otra cosa”.

“Si le diera una taza de sal y una de azúcar y dejara que las saboreara, ¿podría decirme cuál es cual?”

“Ahora se está volviendo infantil”, fue su respuesta. “Por supuesto que le puedo decir la diferencia.  Sé cual es el sabor de la sal.  Es una experiencia diaria, lo sé perfectamente”.

“Entonces” dije, “asumiendo que nunca he probado la sal, explíqueme cómo sabe”.

Después de algunos momentos de reflexión, el abogado dijo: “Bien… yo… no es dulce y no es ácida…”

“Me ha dicho lo que no es, más no lo que es”

Después de varios intentos, por supuesto, admitió su fracaso.  Él no podía transmitir sólo con palabras una experiencia tan común como probar la sal.  Una vez más le di mi testimonio y dije: “Sé que hay un Dios.  Usted ridiculiza ese testimonio y me dijo que si yo lo sabía podría decirle exactamente cómo es que lo sé.  Amigo mío, hablando espiritualmente, he probado la sal.  No tengo más facilidad que usted para expresar con palabras este conocimiento que he recibido, como usted no la tuvo para decirme cuál es el sabor de la sal.  Pero le digo de nuevo ¡hay un Dios!, ¡Él vive!  Y sólo porque usted no lo sabe, no trate de decirme que yo no lo sé, porque en verdad lo sé” (Boyd K. Packer, “The Candle of the Lord”, Ensign, enero de 1984, pág. 51)

De esta lección objetiva, podemos comprender fácilmente que hay muchas cosas verdaderas pero que no podemos describir.  Asimismo, hay muchas cosas verdaderas pero que no podemos probar en un laboratorio.  Por ejemplo, ¿alguna vez ha amado a alguien? ¿Insistió en una prueba de laboratorio para probar que estaba experimentando ese amor antes de hablar del mismo – dar testimonio de él- a la persona amada?  Por supuesto que no, y sin embargo, a pesar de que nunca tuvo tiempo para demostrar sus sentimientos, usted creía en ellos totalmente, solo sabía que eran verdaderos.  De la misma manera, usted sabe cuándo está feliz o triste, cuándo tiene hambre o cuándo está cansado.  No tiene que dirigirse apresuradamente a un laboratorio para decidir cualquiera de estas cosas.  Simplemente sabe que son verdaderas.

De la misma manera, aquellos que saben que existe un Dios no necesitan un laboratorio para comprobarlo.  Ellos lo saben.

En efecto existe un Dios, y la elección de no creer en Él no hará que sea irreal.  Aunque elijamos creer o no en Dios, Él es real y las directrices que ha creado para nosotros y que acordamos vivir son reales y tendremos que rendir cuentas por ellas.  También vamos a recibir las bendiciones que vienen del hecho de honorar Sus verdades.  Dios nos ama – incluso a aquellos que no creen en Él- y sólo está esperando que cada uno de Sus hijos realice el viaje personal para conocerlo.

This entry was posted on 11 enero 2010 at 12:19 am and is filed under Array. Usted puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del http://mormonismo.net/507/%c2%bfhay-un-dios-%c2%bfcomo-puedo-saberlo/feed feed. Usted puede dejar una respuesta, o rastrearla desde su propio sitio.

Deja un comentario