¿Realizan los mormones las Estaciones de la Cruz?

Las Estaciones de la Cruz es una tradición católica que surgió del deseo de representar los peregrinajes a Jerusalén. Hoy en día, ayudan a los católicos a recordar los últimos días de la vida de Jesucristo ya que pasan orando por una serie de cruces de madera bendecidas por una persona con la autoridad para hacerlo. Algunos lo consideran como una reparación por el sufrimiento y soledad de la Via Dolorosa personal del Salvador. El Papa Pío XI lo consideró como una obligación para los católicos y Juan Pablo II oraba por aquellos que hacen un esfuerzo por apoyar al Salvador en las interminables cruces que soporta incluso hoy en día, a través del abuso y el mal trato de aquellos que no honran los Sacrificios que Él hizo por ellos.

christus-jesus-christ-mormonAunque los mormones no participan en una ceremonia formal, enseñan el fundamento detrás de esto. Tal como lo dijo el Papa Juan Pablo II, debemos permanecer al lado del Salvador.

En abril de 2009, en la Conferencia General de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a cuyos miembros los llaman con frecuencia mormones, Jeffrey R. Holland dio un fuerte discurso sobre este tema, titulado “Nadie estuvo con Él”. Él habló de la manera en que el Salvador fue abandonado durante la mayor parte del tiempo de los últimos días difíciles. Habló del abuso y negación no sólo de aquellos que lo conocían personalmente y lo querían, sino también del trato que recibió de aquellos que estaban dentro de Su círculo personal, comenzando por Judas, quien lo conocía, viajó con Él y enseñó el evangelio. Pedro, Santiago y Juan dormían mientras el Salvador pagaba por los pecados de los que alguna vez vivieron y vivirán, incluidos aquellos que dormían afuera del jardín después de que se les pidiera que permanecieran despiertos. Al final, el élder Holland escribió:

“Fue así que, por necesidad divina, el círculo de apoyo alrededor de Jesús se hace más y más pequeño, dando un significado al corto versículo de Mateo: “Todos los discípulos [dejándole] huyeron”15. Pedro permaneció lo suficientemente cerca como para que se le reconociera y confrontara. Juan permaneció al pie de la cruz con la madre de Jesús. En especial y como siempre, las benditas mujeres en la vida del Salvador permanecieron tan cerca de Él como pudieron. Pero básicamente, Su solitaria jornada de regreso a Su Padre siguió sin consuelo ni compañía”.

Existía un propósito espiritual para esta soledad, ya que Jesús llegó a comprender completamente cómo se sentía estar solo en medio del sufrimiento. Sin embargo, el élder Holland ofreció la presente petición a los cristianos en todas partes del mundo.

“Hermanos y hermanas, uno de los grandes consuelos de esta época de Pascua de Resurrección es que debido a que Jesús caminó totalmente solo por el largo y solitario sendero, nosotros no tenemos que hacerlo. Su solitaria jornada proporciona una compañía excelente para la corta versión de nuestro sendero: el misericordioso cuidado de nuestro Padre Celestial, la infalible compañía de este Hijo Amado, el excelente don del Espíritu Santo, los ángeles del cielo, familiares a ambos lados del velo, profetas y apóstoles, maestros, líderes y amigos. Se nos han dado todos estos compañeros y más para nuestra jornada terrenal por medio de la expiación de Jesucristo y de la restauración de Su evangelio. La verdad que se pregonó desde la cima del Calvario es que nunca estaremos solos ni sin ayuda, aunque a veces pensemos que lo estamos. Ciertamente, el Redentor de todos nosotros dijo: “No os dejaré huérfanos. [Mi Padre y yo] vendremos a vosotros [y moraremos con vosotros]”20.

“La otra súplica que tengo para esta época de Pascua es que esas escenas del solitario sacrificio de Cristo, marcados con momentos de negación, abandono y, al menos una vez, con rotunda traición, nunca tenemos que repetirlas. Él ya caminó solo una vez. Ahora, ruego que Él nunca tenga que volver a confrontar el pecado sin nuestra ayuda y socorro, que nunca vuelva a encontrar sólo espectadores indiferentes cuando nos vea a ustedes y a mí a lo largo de Su Vía Dolorosa en nuestros días. A medida que se acerca esta semana santa —el jueves de Pascua con su Cordero Pascual, el viernes expiatorio con su cruz, el domingo de Resurrección con su sepulcro vacío— ruego que declaremos que somos discípulos cabales del Señor Jesucristo, no sólo en palabra o en la afluencia de tiempos de comodidad, sino en hechos, en valor y en fe, incluso cuando el sendero sea solitario y cuando nuestra cruz sea difícil de llevar. Ruego que en esta semana de Pascua y siempre permanezcamos al lado de Jesucristo “en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar en que [estemos], aun hasta la muerte”21, porque ciertamente así es como Él permaneció a nuestro lado, aun hasta la muerte y cuando tuvo que estar total y definitivamente solo. En el nombre de Jesucristo. Amén”.

Entonces se podría decir que los mormones realizan las Estaciones de la Cruz en cada momento, todos los días, permaneciendo al lado del Salvador, defendiéndolo, sirviendo como testigos de Él y asegurando dar un significado a la expiación de Jesucristo. Sus líderes les enseñan que nuestra religión no es una religión que sólo se pueda vivir los domingos por algunas horas. Se debe vivir en todo momento para que tenga un significado.

Una manera en la que los mormones permanecen al lado de Jesucristo es siguiendo Su ejemplo. Cuando nos bautizamos, tomamos Su nombre sobre nosotros, e incluso a los niños pequeños, quienes pueden bautizarse a la edad de ocho años, se les enseña que esto es una responsabilidad sagrada. Cuando tomamos Su nombre sobre nosotros, asumimos la responsabilidad de representar lo que Él cree, tanto como sea posible, y hacer que la palabra “cristiano” sea una palabra positiva y con significado. Hacemos lo posible para nunca degradar Su nombre sagrado. Aunque en todos los tiempos nunca nadie fue perfecto, a excepción del Salvador, tenemos una responsabilidad que va mucho más allá de los demás, cuando nos decimos llamar cristianos.

El Señor hace la mayor parte de Su trabajo a través de otras personas. Cuando alguien necesita alimentarse, le designa a una persona que tiene alimentos. Cuando un niño de Dios necesita un hogar, se le proporciona mediante un servicio inspirado de otro ser humano. Cuando Jesús nos advierte de otra persona en necesidad, es nuestra responsabilidad prestar atención. Si nos hacemos los desentendidos, ponemos excusas o perdemos tiempo analizando de quien es en verdad la responsabilidad, dejamos al Salvador solo. Cuando estudiamos los mandamientos el domingo, pero los olvidamos el lunes, lo dejamos solo. Cuando flaqueamos y elegimos no arrepentimos, lo dejamos solo.

Las Estaciones de la Cruz es una manera adorable de recordar los sacrificios que Jesús hizo por nosotros, fortaleciendo la capacidad para realizarlas todo el año. Aunque los mormones no participen de este ritual, tienen la obligación sagrada de recordar aquellos sacrificios todos los días del año, incluso sin recordar la ceremonia.

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