¿Cómo influye en mi vida la experiencia en la BYU?
Respuesta Personal de Natalie
Un vistazo al estilo de vida y valores de un estudiante mormón
El asistir a la Universidad Brigham Young, como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormón), me ha ayudado a darme cuenta de que los aspectos claves de mi fe -arrepentimiento, revelación, oración y acercarme a Cristo- son aplicables a todas las áreas de mi vida. Mi fe se ha convertido más que un viaje dominguero a la Iglesia o una lectura ocasional de las Escrituras. El Evangelio de Jesucristo es mi vida. Cuando estudio los huesos del esqueleto humano o el proceso de desarrollo de un embrión en mi clase de anatomía, se me recuerda que Dios es el creador de todos los hombres y mujeres y que nos ha creado a Su imagen y semejanza y, que el cuerpo es un regalo sagrado de Dios. Cuando estudio la Historia de Estados Unidos, se me recuerda que la mano de Dios estaba en la creación de nuestro país y en el despliegue de nuestra constitución para que el Evangelio pueda ser luego restaurado en la tierra. Cuando estudio el comportamiento de los átomos y moléculas en mi clase de Química, se me recuerda que Dios es el creador del universo y que todo lo que él hace es ordenado. Cuanto más aprendo y estudio ciencia, historia y humanidades, aumenta más mi conocimiento sobre el Evangelio de Jesucristo y mi testimonio sobre él como Salvador se fortalece. A medida que se amplían mis conocimientos de física, cívica y salud, también se amplía mi conocimiento de quién soy, quién es Dios y cuál es mi propósito en la tierra.
Asimismo, el estar en la BYU me ha dado un gran deseo de servir a aquellos que me rodean, y ser capaz de marcar una diferencia positiva en el mundo. Uno de los objetivos de la BYU es preparar estudiantes para que sirvan a sus comunidades por el resto de sus vidas. El eslogan que está delante de nuestro campus dice: “Entra para aprender, sigue adelante para servir”. Mientras estoy aprendiendo en la escuela, también estoy tratando de prepararme para mejorar el mundo de alguna manera. Debido al conocimiento que he ganado -espiritual y secular- creo que tengo la obligación de compartirlo con aquellos que me rodean.
Mi experiencia en la BYU ha fortalecido más aún mi deseo de defender altas normas personales. Opté por vivir una vida limpia moralmente para crecer tanto espiritual como intelectualmente y ser capaz de recibir inspiraciones del Espíritu Santo sobre lo que debería estudiar, cómo debería usar mi tiempo y mis planes para el futuro. En la BYU tenemos lo que se conoce como Código de Honor. Al asistir a la universidad, estuvimos de acuerdo en defender este código. Nos comprometimos a abstenernos de las drogas, alcohol, tabaco u otras sustancias dañinas. Seguimos ciertas pautas acerca de estar con miembros del sexo apuesto, como no entrar a los dormitorios o baños del sexo opuesto, y abandonar los cuartos o habitaciones durante la noche en el momento apropiado. Mientras que algunas personas pueden ver que estas pautas como restricciones que evitan que me divierta, yo las veo como protecciones que me permiten tener la mejor experiencia posible aquí en la BYU. Debido a que defiendo esas normas y los que me rodeaban están defendiendo las mismas normas, descubrí que mi mente es clara y puedo concentrarme en mis estudios. Sé que al mantenerme limpio, estoy preparándome para llegar a ser quien Dios quiere que sea.
This entry was posted on Miércoles, Mayo 21st, 2008 at 10:58 pm and is filed under Estilo de vida mormona, Fe, Jesucristo, Mujeres mormonas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

