¿Si Dios es bueno por qué creó el Infierno?

Respuesta personal por James E. Faulconer

La respuesta a esta pregunta es clara: Dios no creó el infierno. El infierno es el estado de privación del amor de Dios, un estado que nosotros creamos cuando nos alejamos de Él y estamos en pecado.

José Smith, el profeta fundador de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días nos enseñó, “¿Cuál es la condenación del infierno? Ir con esa sociedad que no ha obedecido sus mandamientos” (Historia de la iglesia, página 554). A través de Su hijo, Jesucristo, Dios nos ha dado un camino para regresar a Él, renovados de nuestro estado de pecado a un estado de gracia y gloria, pero él no forzará a ninguno de nosotros a volver en contra de nuestra voluntad. Si elegimos permanecer en pecado cuando tenemos la oportunidad de librarnos de él, Él nos permitirá permanecer donde queramos, separados de Dios, en otras palabras, en el infierno.

Sin embargo, las escrituras a veces usan la palabra “infierno” para referirse a un lugar y, cuando lo hacen, ésta tiene varios significados. El significado tanto en hebreo como en griego de las palabras del Antiguo y Nuevo Testamento, traducidas como “infierno” es simplemente “el lugar donde habita la muerte”. Desde esa perspectiva, los mormones a veces la entienden como el lugar donde habita la desobediencia mientras se espera la resurrección. Mientras están allí, tienen la oportunidad de que se les predique el evangelio de Jesucristo, de tal manera que, si desean, ellos pueden arrepentirse y volver a Dios.

Después de la resurrección, casi toda la humanidad vivirá en estado de recompensa y gloria aunque no todos vivirán en la presencia de Dios. (Véase Doctrina y Convenios sección 76 para leer una descripción de los varios estados de recompensa después de la resurrección. El libro de Doctrina y Convenios junto con la Biblia, el Libro del Mormón y La Perla de Gran Precio, son Escrituras canónicas de la iglesia SUD). Quienes no viven en su presencia, porque no han aceptado la salvación a través de Jesucristo, estarán libres de dolor y sufrimiento; pero serán separados de Dios. Así, podríamos decir que estarán en el infierno, aunque no sean castigados.

Finalmente, la palabra “infierno” a veces es utilizada para referirse al último destino de quienes han cometido un pecado imperdonable contra el Espíritu Santo (Mateo 12:31). habiendo negado al Santo Espíritu después de haberlo recibido, y habiendo negado al Unigénito del Padre, crucificándolo para sí mismos y exponiéndolo a vituperio”, ellos serán enviados a vivir “con el diablo y sus ángeles” (Doctrina y Convenios 76:35-36). (La Doctrina y Convenios es otra obra canónica mormona). Sin embargo, suponemos que incluso en este estado, el castigo no será algo decretado e infligido por Dios, sino por la propia conciencia de culpa. José Smith dijo: “Un hombre es quien se auto atormenta y auto condena a si mismo. De ahí lo dicho, ‘Entrarán al lago que quema con fuego y azufre’. El tormento de la decepción en la mente del hombre es tan exquisito como un lago que quema con el fuego y el azufre” (Enseñanzas del Profeta José Smith, página 357).

La palabra “infierno” tiene varios significados en diferentes contextos. No obstante, cualquier significado que tenga, es algo que creamos por nuestra desobediencia, no algo creado por Dios.

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