Debemos valorar más a los niños de lo que normalmente lo hacemos

Familia MormonaEn el V Congreso Mundial de las Familias llevado a cabo en Ámsterdam, Holanda, el 12 de agosto de 2009, Rusell M. Nelson brindó un discurso a los delgados sobre la importancia de la familia tradicional. El élder Nelson es un apóstol de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a cuyos miembros algunas veces de manera informal se les llama mormones. Él dijo:

“Queridos amigos, la felicidad del futuro e inclusive el futuro de las naciones está ligado a los niños. Las familias que tengan niños necesitan tener nuevamente su lugar como la unidad fundamental de la sociedad. Simplemente, ¡debemos valorar a los niños más de lo que normalmente lo hacemos! Sin una generación nueva que reemplace a la antigua, no hay bienestar; sin familias, no hay futuro”.

La familia tradicional es un principio fundamental del mormonismo. Las creencias mormonas giran en torno a Jesucristo como la cabeza de la Iglesia y a la familia como el cimiento fundamental de la sociedad. Los niños aprenden sus primeros valores de sus padres y los padres siempre deben ser los primeros maestros de los valores. Las Iglesias y otras organizaciones solo pueden apoyar a la familia en su proceso, pero no reemplazarla.

Los mormones cuentan con muchos programas para apoyar a las familias. Algunas contienen prácticas que se llevan a cabo en casa. Una práctica que ha recibido mucha atención y ha sido imitada por mucha gente que no es mormona es el programa de la Noche de Hogar. Cada lunes por la noche, las familias mormonas apagan el teléfono y cierran las puertas a los extraños. Esa noche se dedica íntegramente a fortalecer los lazos familias. Generalmente, es el único encuentro familiar que empieza con una canción y una oración y en el que se tratan asuntos familiares. Luego, se imparte una lección espiritual esencial o una lección moral. Después de la lección, las familias realizan juegos y disfrutan de un momento agradable antes de finalizar con una canción y oración familiar.

Una característica peculiar del programa de la Noche de Hogar es que cada miembro de la familia participa en el programa. La mayoría de las familias tienen un cuadro para rotar las asignaciones, con frecuencia uniendo a  un niño con alguien mayor. En la seguridad del hogar, los niños aprenden a dirigir una reunión, dirigir una canción, ofrecer una oración pública e impartir una lección. La reunión brinda a los padres una oportunidad de compartir las creencias sagradas con sus hijos y a los hijos de aprender y compartir sus propias creencias. Asimismo, sirve para fortalecer los lazos familiares, lo cual acrecienta la habilidad de los padres para influenciar a sus hijos durante el paso de los años.

Las oraciones que se ofrecen en esta reunión son solo dos de las muchas que se dan en casa. Las familias mormonas se reúnen dos veces al día para la oración familiar, además de sus oraciones personales y las oraciones de los esposos juntos. Generalmente, la oración de la mañana incluye un devocional corto, en el cual los miembros de la familia leen juntos las escrituras e intercambias sus opiniones. Una vez más, los padres tienen la oportunidad de demostrar cuán importante es Jesús y Su evangelio para ellos y de pasar el tiempo con sus hijos.

Los domingos, las familias asisten juntas al servicio de adoración principal. Inclusive los bebes y los niños pequeños son bienvenidos y el incremento de la bulla y el movimiento por parte de los pequeños es aceptado sin  ningún reproche por los miembros de la Iglesia ya que ellos entienden lo crucial que es esta reunión para los niños. Aun cuando los niños pequeños y bebes no entienden mucho de lo que se dice, ellos están experimentando asistir a la Iglesia acurrucados en los brazos de sus padres o jugando silenciosamente al costado de ellos, haciendo placenteros sus primeros recuerdos en la Iglesia. A medida que los padres se vuelven más experimentados ya pueden empezar a enseñar a sus hijos a ser reverentes en el ambiente de la Iglesia, en lugar de dejar esta tarea a los maestros. Todas las enseñanzas empiezan en el hogar.

Los mormones valoran a sus hijos. Ellos han trabajado para crear programas para apoyar a los padres en la destacada labor de enseñar a los niños a vivir el evangelio. Los líderes y maestros de la organización entienden que ellos no reemplazan o están antes que los padres, sino que sólo los apoyan en sus esfuerzos siendo testigos adicionales de la verdad

Las clases formales empiezan a los dieciocho meses. Después de asistir al servicio de adoración principal, conocido como Reunión Sacramental, como familia, las familias se separan en diversas clases. Los niños pequeños, de dieciocho meses a tres años de edad, asisten a la Clase de Guardería. Aquí, aunque hay un momento para jugar, los niños aprenden, de maneras divertidas y apropiada para su edad, acerca de Jesucristo y Sus enseñanzas. Los niños más grandes, reciben clases más estructuradas, pero también lo hacen a través de actividades y música. Asimismo, los niños de ocho a doce años de edad tienen un programa durante los días de la semana. En muchas áreas, los niños forma parte del programa de los niños exploradores (Boy Scouts) por medio de la Iglesia y las niñas forman parte de las actividades de los Días de Actividades. En áreas donde no se aprueba a los Niños Exploradores, los niños acceden al programa de las niñas.

En estos programas, los niños aprenden a establecer y alcanzar metas, a poner en práctica los principios del evangelio en el mundo real, a dominar las habilidades prácticas de la vida y a servir a los demás. Por ejemplo, las niñas podrían aprender a coser a mano y luego hacer juguetes cosidos a mano para los niños necesitados después de aprender que Jesucristo nos enseñó a servir a los demás. Un grupo de niños jóvenes podrían aprender a cocinar alimentos simples para ellos mismos y luego preparar galletas para llevarlas a una casa de retiro de ancianos. El evangelio que se enseña los domingos se pone en práctica durante sus actividades nocturnas semanales.

Regularmente se les enseña a las familias mormonas a poner primero a sus familias, al hacer  que ciertos trabajos y actividades cívicas no los alejen demasiado y que no priven a sus hijos de tener padres activos. La iglesia ofrece clases de crianza de los hijos y muchas lecciones que incluyen ayuda para los padres. Los hombres y mujeres de la iglesia pueden acudir a otros padres para recibir apoyo y asesoría de manera informal también, ya que las congregaciones están agrupadas por confines geográficos y por lo general incluyen un amplio rango de edades y experiencias.

Estos sistemas de apoyo son una de las razones por las cuales las familias mormonas destacan por su bajo índice de divorcios. En la casa de los mormones, tanto el matrimonio como la crianza de los hijos se consideran como prioridades. Ya que el matrimonio que se lleva a cabo en el templo de los mormones es para siempre, y no sólo hasta a la muerte, los mormones sienten una fuerte motivación para crear familias amorosas fuertes que puedan continuar durante la vida eterna. Los esposos y las esposas pueden seguir casados después de la muerte y los niños pueden seguir con sus padres.

La sociedad tiene un interés fijado en el bienestar de las familias. En la misma conferencia, Sheri L. Dew, también mormona, dijo: “Todos nosotros sabemos que cada nación esta finalmente a merced de sus familias. Si las familias están llenas de problemas, la sociedad a la larga colapsa bajo el peso de los problemas demasiado enormes como para cualquier gobierno los resuelva”. (Véase Sheri L. Dew: The Power of Virtue (El poder de la virtud.)

Para lograr que nuestra sociedad tenga éxito, debemos empezar poniendo a las familias en primer lugar y valorar el trabajo de los padres quienes cuidan a los niños. Debemos tratar a los niños como persona que merecen importancia.

Aquellas personas que leen la Biblia recuerden que hubo un día cuando Jesús había estado trabajando duro por mucho tiempo. Un grupo de padres llegó a donde Él estaba, muy tarde en el día, con sus hijos, pero los apóstoles los alejaban. Sin embargo, el Salvador llamó a los niños hacia Él, instruyendo a Sus apóstoles que nunca rechacen a los niños. Ese día, Él demostró a sus seguidores que Él hacía de los niños una prioridad aun en los tiempos de cansancio. Él comprendía que lo que los niños aprenden cuando son niños generalmente lo reflejan en la adultez. Por esta razón, no podemos esperar hasta que tengamos tiempo para cuidar a los niños de nuestro mundo. Como el élder Nelson dijo en la declaración al inicio de este articulo: “Las familias que tengan niños necesitan tener nuevamente su lugar como la unidad fundamental de la sociedad”.

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