Archivo para la ‘Dios’ Categoría

Nueva Edición SUD de la Biblia en español

Miércoles, 13 Enero, 2010

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son informalmente conocidos como mormones, ha publicado una nueva Edición de La Biblia en español. Esta edición se basa en la edición de dominio público con una antigüedad de cien años, de la traducción de la Biblia por Reina-Valera. Se hicieron ediciones menores para actualizar la gramática y para aclarar las palabras que cobraron un nuevo significado en el siglo pasado y se cambiaron aquellas que habían adquirido significados ofensivos. Esta edición contiene notas al pie de página y encabezados referentes a la  Doctrina SUD, incluyendo referencias cruzadas con las escrituras SUD y otros recursos. Esto mejora su utilidad como herramienta de estudio para los mormones y también ayuda a los no mormones que desean estudiar la Biblia como los mormones la ven. También permite que las clases de la Iglesia sean más efectivas, puesto que anteriormente, cada miembro tenía una traducción diferente, haciendo muy complicadas las clases de la Escuela Dominical sobre la Biblia.

El proceso completo duró cerca de cinco años, debido a la naturaleza sagrada de este trabajo y la necesidad de precisión.  Los versículos fueron comparados con la Versión del Rey Santiago, la cual es la traducción oficial usada por los mormones en inglés, así como también cuatro ediciones más de la Biblia en español y manuscritos en hebreo y griego. (más…)

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Las naciones están a merced de las familias

Miércoles, 13 Enero, 2010

El 10 de agosto de 2009, Sheri L. Dew, directora general de Deseret Book y ex Presidenta General de la Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habló en el V Congreso Mundial de las Familias en Ámsterdam, Holanda.  Ella pronunció esta advertencia a las naciones y a sus familias:

Oración Familiar


“Todos sabemos que cada nación está en última instancia a la merced de sus familias.  Si las familias están plagadas de problemas, la sociedad finalmente colapsará ante el peso de los problemas, demasiado grandes para que cualquier gobierno asuma la responsabilidad.  Si las familias son fuertes, la sociedad también será fuerte” (Véase Sheri L. Dew: The Power of Virtue- artículo en inglés).

Las leyes pueden demostrar las prioridades de una nación y poner en observancia el comportamiento, pero el cambio profundo y duradero ocurre en un nivel más personal.  Cuando leemos las biografías de algunos personajes famosos, éstas casi siempre comienzan con un estudio de la historia familiar de la persona y demuestran cómo su pasado ha influido en las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.  Los padres y otros familiares tienen la oportunidad de influir mucho en el pensamiento y en el comportamiento de sus hijos.  A pesar de que cada persona tiene albedrío –el derecho a elegir por sí mismo cómo vivir– es más probable que finalmente los niños imiten a sus padres.

Un padre tiene acceso a la mente de su hijo en las edades en que el niño es más fácilmente influenciable.  Un niño que crece haciendo proyectos de servicio desde sus primeros años considerará que es una manera natural de vivir,  simplemente la manera en que vive la gente.  Un niño que vive en una casa llena de libros se sentirá incómodo cuando se encuentre en una casa sin libros.  Un niño que ha ido a la iglesia con su familia todos los domingos de su vida sentirá un impulso poco habitual a la hora señalada cuando crezca e intente dejar de asistir a la iglesia, sobre todo si se trataba de una experiencia agradable.

Cuando un niño está pequeño, tenemos la mejor oportunidad de ayudarlo a convertirse en el tipo correcto de persona.  Las personas que cada día pasan más tiempo con el niño tienen mayor influencia.

Una vez que un niño tenga valores establecidos, vivirá en el mundo de manera consecuente.  Cuando llegue a la adultez, su vida probablemente refleje la forma en que fue criado.  Los detalles pueden ser diferentes, pero los valores en general serán los mismos.  Por ello, las naciones están a merced de las familias.  Las clases sobre ciudadanía no son los medios para crear buenos ciudadanos, aunque podrían ayudar.  Las naciones dependen de la familia cuando se trata de enseñar a un niño el camino que debe seguir.

Si queremos calmar el hambre, tenemos que llevar a nuestros hijos a un banco de alimentos con una bolsa de comida para que continúen la batalla cuando crezcan.  Si queremos una población educada, necesitamos padres que lean historias a sus hijos, que los lleven a excursiones educativas y que despierten su curiosidad sobre el mundo.  Si queremos una generación que obedezca las leyes, primero necesitamos que los padres den el ejemplo de obediencia a las leyes y que hablen con sus hijos acerca de esto.

Las naciones están a merced de las familias, y esta es una muy buena noticia.  Esto les da a las familias un buen control sobre el mundo en que viven.  Si bien, el hecho de establecer el curso de su propia familia no parezca cambiar las cosas, cada uno de sus hijos puede influenciar a cientos más, y dentro de pocas generaciones, puede influenciar a multitudes de familiares, además de personas en el mundo exterior.  Los mormones tienen una serie de tradiciones y rutinas que pueden ayudar a fortalecer a las familias de cualquier fe, y son fácilmente adaptables a la fe de cualquier familia en particular.

Una de ellas es la noche de hogar familiar.  Cada lunes por la noche, las familias mormonas se reúnen para orar, cantar, aprender el Evangelio, tal como fue enseñado por los miembros de su propia familia, y para jugar.  Esta atesorada tradición garantiza que los padres tengan la oportunidad de transmitir los valores a sus hijos.  También les ayuda a fortalecer los vínculos que aumentarán las probabilidades de que el niño imite a sus padres.

Otra tradición es la oración familiar y el estudio de las Escrituras en familia.  Las familias mormonas se reúnen cada mañana para compartir un breve devocional que incluye una oración familiar, el estudio de las Escrituras y un debate.  En un día ajetreado puede ser un reto para los padres reunir a la familia durante quince o veinte minutos cada mañana, pero los beneficios superan con creces a los desafíos.

Las familias mormonas también asisten a la iglesia en grupo.  Desde el nacimiento, los niños asisten al servicio de adoración básico, conocido como Reunión Sacramental, con sus familias.  A pesar de que esto hace que los servicios mormones sean un poco más ruidosos y más concurridos, ya que los niños escapan de sus padres y los bebés lloran, estos niños nunca llegan a conocer un día en que la iglesia no haya sido parte de su día de reposo.  Pasan las reuniones abrazando a sus padres o jugando tranquilamente en su asiento, y este momento se convierte en un recuerdo precioso y una rutina crucial.  Sólo después de este servicio, los niños van a clases especialmente preparadas para ellos mientras sus padres asisten a sus propias reuniones.  Los mormones no dejan a sus hijos en casa, asisten con ellos a la iglesia.

Algunas pequeñas actividades a la semana pueden hacer una gran diferencia en el establecimiento del escenario para el futuro de nuestras naciones.  A medida que los padres dan a sus hijos los valores y las habilidades que necesitan para ser buenos ciudadanos y para hacer frente a los retos que enfrenta nuestro mundo, los niños crecerán para influir en otra generación.  Si bien no es una cura repentina para lo que aflige a nuestro mundo, es la forma más segura para mejorarlo a largo plazo.

Gordon B. Hinckley, el anterior profeta mormón, dijo:

Estoy más preocupado por el déficit moral de nuestras naciones que por su déficit presupuestario, a pesar de que, también, es un asunto más grave  ¿Las sociedades necesitan más policías?  No lo discuto  ¿Las sociedades necesitan más cárceles?  Supongo que sí.  Pero lo que necesitan, por encima de todo, es fortalecer los hogares de la gente.  Cada niño es un producto de un hogar.

Las sociedades están teniendo problemas terribles con la juventud, pero estoy convencido de que tienen un problema aún mayor con los padres.  Estoy agradecido de que nosotros, miembros de la Iglesia, por mucho tiempo hayamos enseñado, estemos enseñando y gastando una parte sustancial de nuestros recursos para fortalecer los hogares de nuestra gente…  ¿Qué puede hacerse?  No podemos realizar un cambio en un día, o en un mes, o en un año.  Pero estoy convencido de que con suficiente esfuerzo, podremos comenzar un cambio dentro de una generación y lograr maravillas dentro de dos generaciones.  Eso no es mucho tiempo en la historia del hombre.  No hay más nada que cualquiera de nosotros pueda hacer, que tenga un mayor beneficio para toda la vida, que reavivar siempre que sea posible el espíritu en los hogares donde la bondad pueda florecer.

(Véase Gordon B. Hinckley, “Four Simple Things to Help Our Families and Our Nations”, Ensign-revista SUD en inglés, septiembre de 1996, pág. 2.)

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El Foro de Pew (Pew Forum) hace un análisis de los mormones acerca de Dios

Miércoles, 13 Enero, 2010

El Pew Forum, que no está asociado con la Iglesia en ningún modo, realizó un estudio de los mormones en los Estados Unidos. Un aspecto de los mormones en sus vidas personales incluía sus sentimientos acerca de Dios y su relación con Él.

El estudio demostró que cada mormón encuestado creía en Dios, cifra que era mayor que en cualquier otra religión encuestada anteriormente.

Además, nueve de cada diez estaban absolutamente seguros de la existencia de Dios.  Noventa y uno por ciento de los mormones creían que Dios es alguien con quien uno se puede relacionar. Todas estas cifras superan lo normal en otros grupos.

¿Qué hay acerca de los mormones que los lleva a creer en Dios en una forma muy personal? Una razón por la que los mormones tienen un alto porcentaje de creencia en Dios es que se pasa mucho tiempo enseñando a los hijos y a los investigadores de la Iglesia acerca de Dios, y acerca de cómo saber si Él es real.  A aquellos nuevos en la fe, ya sea que tengan suficiente edad o experiencia, se les enseña que pueden orar a Dios y recibir una respuesta a sus preguntas sinceras. Se les enseña a reconocer cómo Dios se comunica con Sus hijos.

Los mormones enseñan que la oración es una experiencia intensamente personal. Aunque las oraciones se ofrezcan en público y en familia, se anima a cada miembro que también tenga conversaciones individuales con Dios varias veces al día. No se enseñan oraciones recitadas; se instruye a los miembros que usen sus propias palabras y hablen de los pensamientos más profundos y más personales de su corazón. Ellos se dirigen a Dios por su nombre, le agradecen por bendiciones que nombran de manera específica y piden aquellas cosas que necesitan. Ellos terminan en nombre de Jesucristo. Sin embargo, dentro del modelo básico de oración, también se les enseña a hacer de cada oración una conversación. Sucede muchas veces que un mormón simplemente desea hablar a Dios acerca de una experiencia o una preocupación y también se les anima a ello. Con la práctica, una persona que ora pronto se familiariza con las maneras en que Dios se comunica con Sus hijos y aprende a confiar en lo que está experimentando.

Este énfasis en la oración es una razón por la que noventa y uno por ciento de mormones sienten que pueden relacionarse con Dios. Otra razón se basa en las formas específicas en que los mormones visualizan a Dios. Ellos creen que Dios los conoce personalmente porque Él creó sus espíritus y entonces, antes de que se creara la tierra, ellos vivieron con Él por un tiempo. Durante este tiempo, todos se convirtieron en una persona real con talentos, personalidad e intereses. Cada persona estaba decidiendo quiénes eran y cuán obedientes eran. Dios estaba allí, como nuestro Padre literal, cuidándonos y guiándonos. Por esta razón, Su amor por nosotros es muy personal.

Los mormones visualizan a Dios como un Padre literal, amoroso pero estricto. Los buenos padres comprenden que deben dar reglas con recompensas y consecuencias, y Dios es siempre un buen Padre. Los mormones aceptan las reglas y las consecuencias naturales porque las ven a la luz de un amoroso Padre, no un dictador estricto, desinteresado y distante.

Con esta información en mente, es fácil comprender por qué los mormones que tienen un fuerte testimonio de los principios de su religión tienen un porcentaje casi perfecto de creencia en Dios en una relación personal con Él.

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¿Creen los mormones que uno puede labrar su camino al cielo?

Miércoles, 13 Enero, 2010

Esta pregunta es hecha a menudo por evangelistas, y es, en general, un malentendido de las enseñanzas mormonas sobre lo que ocurre después de la muerte y cómo lo controlamos

Muchos evangelistas enseñan que una persona llega al cielo al ser “salvado”. Esto implica el acto de aceptar a Jesucristo como su Salvador personal. Al mismo tiempo, ellos enseñan que los actos no pueden llevarte al cielo. Los mormones también creen que una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador, a fin de regresar a la presencia de Dios después de la muerte. Ambos grupos coinciden en que, al menos, se requiere un acto de todos nosotros a fin de estar con Dios.

La confusión sobre el número de actos necesarios para ser salvados proviene de las diferencias en la terminología utilizada por los mormones. Los mormones creen que todos se salvan a través de la expiación de Jesucristo, aun si nunca aceptan a Jesucristo como su Salvador. Sin embargo, la gracia y la vida eterna, para un mormón, no son la misma cosa. Para entender esta compleja cuestión, echemos un vistazo a varios puntos esenciales.

¿Qué es gracia?

El Diccionario Bíblico, localizado en ediciones SUD de la Biblia del Rey Santiago, define gracia para nosotros:

Es a través de la gracia del Señor Jesús, gracias a su sacrificio expiatorio, que la humanidad se levantará en inmortalidad, cada persona recibirá su cuerpo desde la tumba en una condición de vida eterna. Asimismo, es a través de la gracia del Señor que las personas, a través de la fe en la expiación de Jesucristo y el arrepentimiento de sus pecados, reciben la fuerza y la ayuda para hacer buenas obras que de otro modo no podrían mantener si se les dejara bajo sus propios medios. Esta gracia es un poder que permite a los hombres y mujeres alcanzar la vida eterna y la exaltación después de haber agotado sus propios esfuerzos. (Véase el Diccionario Bíblico).

En otras palabras, la gracia nos permite resucitar de entre los muertos, recibir nuestros cuerpos de nuevo desde la tumba de una forma perfeccionada y la vida eterna. Esto es posible sólo porque Jesucristo voluntariamente entregó su vida por nosotros después de tomar los pecados del mundo. Ningún ser totalmente humano fue capaz de hacer esto por Sí mismo. Si Cristo no hubiera hecho este sacrificio por nosotros, la vida terminaría con la muerte, porque ninguno de nosotros puede vivir una vida perfecta o satisfacer las exigencias de la justicia plenamente. Sólo Jesús, con una madre mortal y un Padre Celestial, podía vivir perfectamente y elegir morir por nosotros.

Cada persona, entonces, resucita y se le da un lugar para pasar la eternidad. Sin embargo, el vivir para siempre no es la suma total de nuestras metas para la eternidad, si amamos a Dios. Nosotros, quienes Lo amamos, queremos vivir con Él en Su hogar para siempre. Esto requiere un poco más. Una vez más, es la gracia que hace posible este regalo adicional. Sin gracia, no podríamos arrepentirnos de los pecados que cometemos aquí en la tierra.

¿Por qué es importante el arrepentimiento?

Para ello, tenemos que buscar en la Biblia, donde encontramos las siguientes Escrituras:

No todo el que ame dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21)

El Libro de Santiago, que se cree que es el hermano de Jesús, tomo este pensamiento aún más profundamente y responde a la pregunta sin lugar a dudas:

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

21 ¿No fue justificado por las obras nuestro padre Abraham, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por ajusticia, y fue llamado amigo de Dios.

24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

25 Asimismo, Rahab, la ramera, ¿no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta. (Santiago 2)

Santiago señala que creer en Dios es bueno, pero incluso Satanás cree en Dios. No, se requiere más que simplemente creer. Él explica, usando a Abraham y Rahab como ejemplos, que ellos obedecieron los mandamientos porque tuvieron fe y esa fe fue perfeccionada cuando optaron por no sólo creer, sino hacer lo que Dios les enseñó a hacer. Fue la combinación de fe y obras las que los hizo perfectos a los ojos de Dios. Tenga en cuenta especialmente la inclusión de Rahab. Es una mujer que fue una prostituta, así que no era un profeta u otra persona que podríamos normalmente pensar sostener como un ejemplo. Si analizáramos sólo un aspecto de su vida, la veríamos como un alma perdida, pero Dios la ve como más y nota que ella tomó valientes decisiones que ayudaron a avanzar la obra de Dios. Ella fue, en realidad, catalogada como un ancestro de Jesucristo. Esto no le da el derecho de pecar como ella desea, pero demuestra que las buenas obras que hizo, importaron y contaron en el largo plazo.

Vemos entonces, que la fe y las obras deben trabajar juntas como un total unificado a fin de que cualquiera de ellas “nos lleve al Cielo”.

¿Pueden los mormones (o alguien más) labrar su camino al Cielo?

No. Una persona mala que hizo buenas obras no podría ir al Cielo. Una persona que hizo buenas obras todos los días no sería admitido ante la presencia de Dios a menos que también haya aceptado a Jesucristo como Su Salvador y a menos que Sus buenas obras fueran una manifestación externa del la fe privada en su corazón.

Una persona que verdaderamente ama a Dios querrá hacer Su voluntad. Cuanto mayor sea nuestra fe, más fácil es tomar buenas decisiones. Una persona que dice que tiene fe, que proclama públicamente que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador, pero quien habla felizmente de su vida robando bancos o hiriendo a otros y que no se molesta arrepentirse no va a ser admitido en el cielo, como Jesús aclaró, porque su fe no es real y porque ninguna cosa impura puede entrar en la presencia de Dios. La fe sin obras es fe muerta, pero también las obras sin fe, obras muertas. Nadie puede vivir una vida perfecta, pero tenemos la responsabilidad de arrepentirnos cuando hacemos mal y que continuamente esforzarnos por guardar los mandamientos.

El Libro de Mormón enseña:

23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos;

26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados. (2 Nefi 25)

Es sólo a través de Jesucristo que la gente puede salvarse. Si queremos vivir con Dios, en lugar de simplemente vivir eternamente lejos de Su presencia, debemos tener fe y también debemos guardar los mandamientos, como Jesucristo nos instruyó.

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¿Cuál es la diferencia entre Papa y el Profeta?

Martes, 12 Enero, 2010

El Papa es la cabeza de la Iglesia Católica, mientras que el profeta dirige La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son denominados mormones. Existen tanto similitudes como diferencias entre ambas posiciones.

Thomas S. Monson

Para entender el rol de un profeta, uno debe primero entender como están organizados los más altos niveles de la iglesia mormona. A la cabeza de la iglesia está el profeta, el cual es asistido por dos consejeros, quienes comparten la carga de trabajo y son elegidos por el mismo profeta. Nadie busca o hace campaña para ocupar esta posición. El profeta solo hace la elección a través de la oración. Estos tres, conocidos como la Primera Presidencia, supervisan los trabajos de toda la iglesia en el mundo.

El siguiente nivel de liderazgo es el Quórum de los doce Apóstoles. Ellos, como la Primera Presidencia, son vistos como profetas y asimismo tienen una intensa carga de trabajo al ayudar a dirigir la iglesia. Están organizados por una jerarquía basada en cuánto tiempo han sido un apóstol.

Una manera en la cual los católicos y mormones difieren es en cómo eligen a su más alto líder. Para los mormones, no hay suspenso, no hay votación, ni ceremonia. Mientras que los católicos están a la expectativa del humo para dar a conocer que se ha hecho una elección, los mormones ya saben quién los guiará en el momento que el anterior presidente fallece. El proceso sigue un patrón establecido y no presenta sorpresas.

La primera presidencia se disuelve en el momento en que el presidente de la Iglesia muere y los apóstoles pasan a dirigir oficialmente la Iglesia como un organismo. En este momento, existen generalmente catorce apóstoles, no doce, debido a que los dos consejeros son también apóstoles y ellos regresan a su lugar en el quórum. El apóstol con el rango más alto, conocido como el presidente del Quórum de los Doce, lidera a los apóstoles. Se lleva a cabo una reunión entre los apóstoles, en la que se abordan dos opciones. Una es reorganizar la Primera Presidencia de inmediato. La otra es para esperar y permitir que los apóstoles sigan liderando por un tiempo.

Una vez que se toma la decisión de reorganizar, se elige al nuevo profeta en una decisión unánime de los apóstoles. El nuevo profeta siempre, desde los inicios de la Iglesia, ha sido el apóstol que lleva sirviendo más tiempo, por lo que no hay ninguna sorpresa. Todo el mundo a quién se espera, mucho antes de que surja la necesidad. El profeta elige a sus nuevos consejeros y se organiza la Primera Presidencia. El apóstol que ha servido por más tiempo después del profeta es la nueva cabeza del Quórum de los Doce. Si esa persona fue elegida como consejero, el que haya servido como apóstol por más tiempo  que no ocupe un llamamiento en la Primera Presidencia se convierte en el presidente en funciones del Quórum de los Doce Apóstoles. Más tarde, el nuevo profeta, elegirá a un nuevo apóstol para llenar la vacante en el Quórum.

Los profetas han sido autorizados para hablar en nombre de Dios desde los primeros días de la Tierra. A través de Noé, Moisés, Elías y otros, Dios ha comunicado las enseñanzas y los requisitos de Su Evangelio a través de los elegidos por Él.

Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. (Amós 3:7)

Cuando la iglesia fue restaurada, naturalmente requirió un profeta y ha habido uno liderando la Iglesia continuamente desde su restauración en los tiempos modernos.

El profeta es la única persona que puede recibir revelación para toda la iglesia. Cada persona en el mundo puede, si es digna, recibir revelación personal para su propia vida y para todo por lo cual sea responsable, pero sólo al profeta se le da el derecho de recibir revelación para la Iglesia en su conjunto.

A pesar de que los profetas y apóstoles realizan diversas funciones administrativas, su propósito principal es dar testimonio del Salvador. Así como los apóstoles de Jesús sirvieron como testigos especiales de Él cuando vivió en la tierra, a los apóstoles de hoy y en cada generación antes y a partir de entonces, se les instruyó testificar de la divinidad de Cristo y enseñar a la gente sobre Su misión y sobre Su expiación.

José F. Smith, un antiguo profeta, dijo:

Se espera que estos doce discípulos de Cristo sean los testigos oculares y de oídos de la misión divina de Jesucristo. No es permisible que ellos digan, yo creo, simplemente; lo he aceptado simplemente porque lo creo. Lean la revelación, el Señor nos informa que ellos deben saber, deben obtener el conocimientos por sí mismos. Debe estar con ellos como si hubieran visto con sus ojos y oído con sus oídos y ellos saben la verdad. Esa es su misión, para dar testimonio de Jesucristo y de Él crucificado y resucitado de entre los muertos y revestido ahora con poder omnipotente a la diestra de Dios, el Salvador del mundo. Esa es su misión y su deber y esa es la doctrina y la verdad que es su deber predicar al mundo y ver que se predique al mundo. (En un Informe de Conferencia, abril de 1916, pág. 6; o Doctrina del Evangelio, pág. 178)

El presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Día es un profeta, vidente y relevador. Cada uno de estos términos tiene un significado específico añadido a esto.

Aunque cualquier persona que sea digna puede recibir revelación personal, el profeta de la iglesia debe estar específicamente llamado por Dios para tener esta posición. Bruce R. McConkie dijo:

Un verdadero profeta es aquel que tiene testimonio de Jesús; una persona que sabe por revelación personal que Jesucristo es el Hijo del Dios viviente y de que iba a ser, o ha sido, crucificado por los pecados del mundo; alguien para que Dios hable y reconozca la todavía apacible voz del Espíritu. Un verdadero profeta es aquel que posee el santo sacerdocio; que es un administrador legal, que tiene poder y autoridad de Dios para que lo represente en la tierra. Un verdadero profeta es un maestro de rectitud a quien las verdades del Evangelio han sido reveladas y quienes las presentan a sus semejantes a fin de que puedan convertirse en herederos de la salvación en el cielo más alto. Un verdadero profeta es un testigo, un testigo viviente, alguien que sabe y alguien que testifica. Como tal, en caso necesario, predice el futuro y revela a los hombres lo que el Señor le revela a él”. (El Mesías Mortal, 2:169)

Un vidente es un don mayor que el don de la profecía. Es el que ve cosas que no podemos ver con nuestros ojos naturales. Esto describe cuando Moisés vio a Dios, por ejemplo. Describe a los profetas que han visto visiones.

Un revelador ayuda a las personas a saber de algo que no conocían antes. Cuando un profeta explica una doctrina de la que las personas no habían oído hablar antes, él está siendo un revelador. Cuando José interpretó los sueños del faraón.

El presidente de los mormones es todas estas cosas, así como un testigo de Cristo y el presidente de la Iglesia. El profeta no es considerado sagrado o divino de ningún modo y no es adorado. Él es honrado y respetado, pero sólo Dios y Jesucristo son adorados.

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¿Los mormones canonizan santos?

Martes, 12 Enero, 2010

En la fe católica, la canonización es el reconocimiento oficial de que alguien es un santo y lo fue incluso antes del reconocimiento oficial. Se sigue un proceso para permitir que la iglesia determine quién es un santo.

Los mormones (apelativo para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días) no siguen este proceso. El término santo se usa en el nombre oficial de la iglesia y denota, tal como se usa en la Biblia, a una comunidad de personas que siguieron a Dios. La Enciclopedia del Mormonismo establece que Pablo usó el término para los miembros bautizados de la iglesia de Cristo, al utilizar la palabra griega hagios, que también puede significar apartado o santo. Pablo usa este término en Filipenses 1:1.

Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y los diáconos:

El término Santos, tal como lo usan los mormones, significa que nosotros somos miembros de la propia Iglesia de Jesucristo. Somos bautizados en Su nombre y hemos tomado Su nombre sobre nosotros. Como Santos, tenemos una responsabilidad especial de vivir de acuerdo a Sus enseñanzas y representarlo bien.

Quentin L. Cook, un oficial de alto rango de la iglesia dijo:

¿Qué significa ser santo? En la Iglesia del Señor, los miembros son Santos de los Últimos Días y tratan de emular al Salvador, de seguir Sus enseñanzas y recibir las ordenanzas salvadoras con el fin de llegar a vivir en el reino celestial con Dios el Padre y nuestro Salvador, Jesucristo. El Salvador dijo: “…éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis;…”.

No es fácil ser Santo de los Últimos Días; ése no fue el objetivo. La meta primordial de vivir en la presencia de Dios el Padre y de Su Hijo, Jesucristo, es un privilegio imposible de comprender.

Quentin L. Cook, “¿Eres un santo?” Liahona, noviembre de 2003, 95-96

Para los mormones, ser un santo no es algo reservado para algunos, sino algo que cada miembro de la iglesia puede y debería hacer. Todos tiene la misma oportunidad de servir a Dios y volver a Él algún día a través del don de la expiación de Cristo. ¿Qué significa esto en términos de la vida cotidiana?

Los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros estar en el mundo, pero no ser parte del mismo. Los  mormones ya no necesitan vivir en comunidades separadas a fin de proteger sus vidas de modo que ahora viven en el mundo. A pesar de que viven en el mundo, trabajan, van a la escuela y juegan, no necesitan imitar al mundo. Conocen las normas que Dios tiene para ellos y trabajan duro para vivirlas aun cuando eso signifique un sacrificio. Para un adolescente, esto significa vestirse a la moda, pero modestamente, mantenerse dentro de un alto estándar moral mientras salen en citas y anticipando qué fiestas podrían implicar una conducta inapropiada. Para un niño, puede ser que tenga el coraje de decirle a un profesor que no puede participar en la fiesta de té en la escuela durante el Día de la Cultura Japonesa, porque no beben té. Para un adulto, puede significar decirle a su jefe que lo siente, pero que no puede hacer lo que se le asignó hacer porque es ilegal, a pesar de que podría significar la pérdida de un trabajo o promoción e incluso si alguien más lo está haciendo.

Asimismo, los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros que eviten el adorar a cualquier otro Dios. Hoy en día, eso por lo general significa evitar dar más importancia a cualquier otra cosa que a Dios y Jesucristo, incluyendo la fama, el dinero o la popularidad. Para muchos en el mundo de hoy, la atención se centra en obtener cosas materiales. Las personas pasan grandes horas no sólo ganando lo que necesitan para tener una vida razonablemente buena, sino teniendo una casa costosa,  lo última de la moda y el auto más prestigioso. Para ello, muchos de ellos deben sacrificar otras cosas, tales como la asistencia a la Iglesia o la integridad. Para hacer esto, anteponen al dios de la riqueza al único Dios verdadero y a Jesucristo, su Salvador. La riqueza es a menudo el “becerro de oro” del mundo de hoy.

Otra manera en que los miembros de la iglesia de Dios Lo honran y viven de acuerdo con el título de Santos es respetar y cuidar a sus familias. Actualmente, la vida familiar es a menudo tratada como una actividad secundaria en la vida. Los mormones consideran a las familias como un regalo de Dios para ellos y como una parte fundamental de la eternidad, ya que los mormones también creen que la vida familiar continúa por la eternidad. Cuando su familia continúa junta a pesar de la muerte, vale la pena los sacrificios necesarios para construir una familia maravillosa. A los mormones se les enseña a pasar tiempo con sus cónyuges e hijos de maneras significativas. La iglesia bosqueja algunas de estas horas familiares, tales como el estudio de las Escrituras y oración en familia, la Noche de Hogar y los Consejos Familiares. Otros son creados por padres que trabajan duro para encontrar la manera de fortalecer sus familias e influenciar a sus hijos. Estos incluyen el separar un día para conversar, para memorables excursiones y trabajo voluntario compartidos.

Los mormones permanecer enfocados en Dios y Jesucristo asistiendo a la Iglesia cada domingo. Ellos asisten como familia e incluso los bebés y los niños pequeños asisten con sus familias al servicio básico de adoración, conocido como Reunión Sacramental.  Luego de eso, se separan en grupos para las clases. Esta asistencia a la Iglesia toma tres horas. Sin embargo, los mormones, a diferencia de muchas personas en otras religiones, consideran el mandamiento de guardar el Día de Reposo santo para que se considere como tal. Es necesario que todo el día se dedique a actividades espirituales. Una vez que termina la Iglesia, los miembros regresan a casa y sólo hacen las tareas que son esenciales, las que incluyen la preparación de comidas simples y el cuidado de los niños pequeños. El sábado, hacen los preparativos para la limpieza de la casa, ir de compras y sea cual sea la preparación que se necesite hacer para mantener el Día de Reposo centrado en Dios. Ellos leen las escrituras, se ocupan de las asignaciones de la Iglesia, escriben en sus diarios y encuentran otras maneras de acercarse a Dios. Este tiempo de atención espiritual de cada semana les permite hacer frente al mundo durante otra semana con la fuerza para resistir las tentaciones y los desafíos del mundo, así como también fortalecer su relación con el Salvador.

Los mormones no designan a ciertas personas como que han alcanzado la santidad. En lugar de ello, cada persona trabaja duro para ser un verdadero Santo, un seguidor del Salvador.

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¿Hay un Dios? ¿Cómo puedo saberlo?

Lunes, 11 Enero, 2010

El viaje para probar la existencia de Dios es un viaje personal.  No puede probarse Su existencia a través de un estudio científico aunque algunos estudios sí lo han sugerido.  Cada persona debe viajar por sí misma y encontrar su propio camino para descubrir que Dios es real.

Algunas de las personas que hacen esta pregunta están interesadas en un viaje sincero para averiguar si existe o no un Dios.  Otras preguntan como si se tratara de un desafío con la esperanza de probar que los fieles están equivocados.  En primer lugar, abordaremos las preocupaciones del sincero buscador de la verdad.  Después, nos enfocaremos en las preocupaciones de los retadores. (más…)

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¿Dios creó al hombre porque tiene ansias de adoración?

Domingo, 10 Enero, 2010

Dios es perfecto y por lo tanto no hace nada por ego. Todo lo que hace es con nuestro bienestar eterno en mente.

Las creencias mormonas se centran en torno al conocimiento de que Dios es literalmente el padre de nuestros espíritus. Los mormones enseñan que después que Él creó nuestros espíritus, nosotros vivimos durante un tiempo con Él en el cielo, donde nos enseñó las verdades del Evangelio. Usamos ese tiempo para desarrollar nuestras personalidades, talentos e intereses, que vendrían con nosotros a la tierra. Nuestro conocimiento del Evangelio, sin embargo, fue olvidado cuando nacimos. (más…)

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La familia de Jesucristo

Domingo, 10 Enero, 2010

La familia de Jesucristo está compuesta por un componente divino y otro terrenal. Su padre, por supuesto, es Dios. Jesús es literalmente el hijo de Dios. Dios es el creador de nuestros espíritus, lo cual nos hace a todos hijos de Dios pero con padres terrenales. Solamente Jesús es el hijo literal de una madre terrenal y de un Padre Celestial.

Jesús también tuvo hermanos. Según el Dr. Robert J. Matthews, quien en 1974 fue profesor asociado de las antiguas escrituras en la Universidad Brigham Young, podemos calcular la cantidad de hermanos que tuvo.

“No sabemos cuántos hijos más hubo en la familia, pero el Nuevo Testamento menciona a cuatro varones y enumera a algunas mujeres. Los manuscritos griegos son de mucha ayuda aquí. Mateo habla de “todas” (en griego: pantai) sus hermanas (Mateo 13:56), sugiriendo que hay más de dos. Él termino griego hai adelphia (las hermanas) se usa en los manuscritos, lo que significa pluralidad, es decir tres o más hermanas. Si la finalidad del registro era convencer de que hubo sólo dos hermanas, es posible de que la palabra pantai no se hubiera empleado, y, en su lugar, se hubiera usado la palabra amphoterai, que significa “ambos”.

Por lo tanto, el hogar de José y María estaba aparentemente compuesto de, por lo menos, cinco varones (incluido Jesús) y por lo menos tres mujeres (ocho hijos) además de los padres”. (Robert J. Matthews, “María y José”, Ensign, 13 de diciembre de 1974)

El profesor Matthews dijo en este artículo que existen otras dos teorías sobre los otros hijos. Una es que fueron hijos de José de su matrimonio anterior y que María siguió siendo virgen toda su vida. El señala que si esto fuera verdad, aquellos hijos, mayores que Jesús, hubieran sido los herederos de la línea davídica, y no Jesús. Además, se nombró a Jesús como primogénito de María y no como su único hijo.

Es importante tener en cuenta que la profecía mencionó que Jesús debía nacer de una virgen. No dice que ella debía permanecer virgen después de Su nacimiento.

La otra teoría es que fueron hijos de José y María, lo que los harían medios hermanos de Jesús. En este caso, serían más jóvenes que Él.

Los hermanos varones se mencionan por nombre en el libro de Marcos (capítulo 6, versículo 3), en la Biblia: “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él”.

En el siguiente versículo, Jesús responde con una muestra de tristeza en Sus palabras: “Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”. (Marcos 6:4)

Parece que Sus hermanos no lo reconocían como profeta en ese entonces. En Juan 7, Sus hermanos lo presionan:

3 Y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.

4 Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

5 Porque ni aun sus hermanos creían en él.

Carlfred Broderick, quien en 1987 fue profesor de sociología en la Universidad de California del Sur, se dio cuenta que cuando Jesús estaba en su ciudad natal y la gente quiso empujarlo hacia el acantilado, no existe ningún registro de que Sus hermanos fueron en Su defensa. (Carlfred B. Broderick, “Los hermanos de Jesús: amando a los parientes incrédulos”, La Insignia, marzo de 1987, pág. 50)

El profesor Broderick también nos recuerda que en la cruz, Jesús encargó el cuidado de Su madre a uno de Sus apóstoles, no a Sus hermanos. Aparentemente, ninguno de ellos fue al Calvario ese día para apoyar a su madre o estar ahí por Él.

Es posible que debido a este desafío, el tener hermanos que dan la espalda en el momento de la verdad, que Jesús habló de la importancia de encontrar a las ovejas perdidas y convertir a los demás. Él sabía, como muchos otros que enfrentan el dolor de tener un pariente incrédulo, lo desafiante que era ver a un ser amado perderse.

No hubo un cambio en sus corazones hasta que Jesús resucitó. En ese momento, apareció ante Su hermano Jacobo. Sólo entonces, cuando ellos pudieron ver la prueba de su divinidad, sus corazones cambiaron y se arrepintieron completamente de su previa incredulidad. Más tarde, las escrituras mencionan a los hermanos como líderes de la iglesia, con Jacobo aparentemente cumpliendo un papel particularmente importante. Algunos escribieron partes del Nuevo Testamento. Fue Jacobo quien escribió las escrituras que iniciaban la restauración del evangelio.

En Santiago 1:5, escribió:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

José Smith tenía catorce años de edad cuando leyó este pasaje en la Biblia. Él había estado visitando varias iglesias y tratando de entender cómo una persona podría decir a cual unirse. Cuando él leyó esta escritura, escrita por el propio hermano del Salvador, se dio cuenta de que ésta era la única manera de saber lo que Dios quería. Dios sabía qué iglesia era la verdadera. Se fue al bosque y oró. Durante el curso de su oración, Dios y Jesucristo se aparecieron ante él. Dios le presentó a Jesús, quien después le dio instrucciones de que no se uniera a ninguna de las iglesias porque ninguna estaba totalmente en lo correcto.

En unos años, cuando José creció, él sería instruido por un ángel, quien lo prepararía para liderar el evangelio restaurado.

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¿Los mormones son politeístas?

Lunes, 17 Agosto, 2009

Pregunta: Parece que los cristianos son politeístas ya que adoran a tres Dioses. ¿Los mormones creen en un solo Dios?

Un politeísta es alguien que adora a varios dioses. Generalmente, la palabra politeísmo se refiere a un grupo de dioses cada uno trabajando independientemente del otro y a menudo, en el caso de un politeísmo estricto, en conflicto el uno con el otro.

Los mormones creen que existen tres Dioses, pero que funcionan como un cuerpo enteramente unificado. Juntos, forman la Deidad y llevan a cabo  la misión completa de Dios. El Dios Supremo es Dios el Padre. Por lo general él es el Único al que se refiere la Biblia Cristina cuando habla de Dios, aunque en algunos casos, inclusive en el libro de Génesis, se alude a Jesús como Dios durante la creación del mundo. La Iglesia Mormona enseña que el Hijo de Dios creó la tierra, guiado por Dios el Padre. Sin embargo, es a Dios el Padre a quien los mormones llaman Dios y a quien adoran como tal. Él es el único a quienes consideran como su  Padre Celestial, mientras que Jesús es su hermano, el Hijo de Dios. Read the rest of this entry »

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