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Los mormones estudiarán el Nuevo Testamento en el 2011

Lunes, 4 abril, 2011

Este año, las clases de la Escuela Dominical de los mormones para jóvenes y adultos y los niños mayores de la Primaria, cuyas edades están entre ocho y doce años estudiarán el Nuevo Testamento. Todos los niños de la Primaria–de edades de 3 a 11, tendrán un tiempo para compartir (un tiempo cuando un número de clases se reúnen para ser enseñados por sus líderes) que se enfoca en la veracidad de la escritura.

Las escuelas dominicales y la Primaria de los mayores están en un sistema rotatorio de cuatro años. Cada año, estudian un libro de escritura distinto: El Antiguo Testamento, El Nuevo Testamento, El Libro de Mormón e Historia de la Iglesia, y Doctrina y Convenios (un libro de revelación moderna). En la Primaria para los mayores, los Adultos y los Jóvenes estudian el mismo libro de escritura al mismo paso pero a su propio nivel. Esto permite a las familias reunirse luego de la iglesia y durante la semana para conversar sobre lo que aprendieron y permite a los padres que complementen esas enseñanzas.

A los niños más pequeños, entre cuatro y siete años de edad están en una rotación de dos años, cubriendo dos libros de escritura en un año, con un énfasis en la vida de Cristo como se enseña en los cuatro evangelios que se encuentran en el Nuevo Testamento, y en el Libro de Mormón. Repiten el manual una vez, pero a un nivel más elevado. Los infantes más pequeños y a los niños de 3 años tienen un solo manual de instrucción, el cual cubre las historias de las escrituras. (más…)

Navidad en la Manzana del Templo

Lunes, 4 abril, 2011

Cada año, la Manzana del Templo en Salt Lake City, Utah, se convierte en un destino popular para turistas y lugareños por igual, pero especialmente en la época navideña.  Está decorada para la Navidad con millones de luces, belenes, y hay una programación religiosa especial diseñada para ayudarnos a recordar que la Navidad es una fiesta cristiana.

La celebración de Navidad en la Manzana del Templo es seria y su preparación demanda muchos meses de antelación.  El personal comienza el tendido de los cables y los cables de extensión en agosto, seguido rápidamente de la colocación de miles de hilos de luces.  En noviembre, los voluntarios y los trabajadores cuelgan guirnaldas y linternas, además colocan belenes en todo el recinto para que todo esté listo un viernes después del día de Acción de Gracias.  Para muchos, la decoración de la Manzana es una tradición familiar. (más…)

¿Cuáles son las principales doctrinas del mormonismo?

Sábado, 19 marzo, 2011

Cuando las personas hablan de las creencias mormonas, por lo general se enfocan en las pequeñas cosas que no son importantes, que no se enseñan actualmente, y que ni siquiera se practican hoy en día. Al hacer esto, esas personas pierden la oportunidad de entender cómo se vive hoy el mormonismo e incluso la manera como éste se enseñó originalmente.

La expiación de Jesucristo es esencial para las creencias mormonas.

Para entender el mormonismo, usted debe enfocarse en las doctrinas principales, aquellas cosas que son canonizadas como doctrina oficial y son enseñadas constantemente. Aunque a veces las prácticas de la iglesia cambie, la verdad no.

Existen algunas pautas que le pueden ayudar a evaluar si una enseñanza es una doctrina central o no–– o incluso una verdadera doctrina de la creencia mormona.

Primero, es importante entender que cada palabra que dice un profeta no es necesariamente una doctrina, particularmente en los primeros días de la iglesia. En los inicios, la iglesia funcionaba de manera más informal. Las personas hablaban entre sí y a veces otros tomaban notas y publicaban aquellas conversaciones o especulaciones informales de los líderes de la iglesia.

El Diario de Discursos es la fuente común para que las personas de otras religiones especulen. El Diario de Discursos no es una publicación oficial de la iglesia y no se usa como una fuente de doctrina oficial. Fue compilado por personas que tomaron notas en taquigrafía de los discursos, las oraciones, los sermones, y otros eventos y luego los transcribían. Sin embargo, no todas las transcripciones eran precisas. Ninguna fue evaluada ni aprobada por los líderes de la iglesia como declaraciones oficiales de la doctrina. El diario fue publicado en privado en Inglaterra para proporcionar ganancias al dueño de los diarios, aunque Brigham Young aprobó el proyecto como una forma para que los europeos mormones supieran lo que sucedía en Utah. Éste era básicamente el equivalente de un periódico. En la actualidad, los mormones tienen a Deseret News, pero los artículos que aparecen en el diario no se consideran como doctrina oficial, ni tampoco los artículos del Diario de Discursos. Al tener disponibilidad de la tecnología moderna, muchos errores se han documentado oficialmente.

Debido a que la iglesia era pequeña, incluso en la Conferencia General, ahora un evento formal, las personas eran libres para formular preguntas. Debido a que las creencias mormonas se centran en la revelación continua y el aprendizaje “línea sobre línea”, la mayoría de la doctrina aún no se conocía. Por lo tanto, los líderes a veces especulaban sobre las posibles respuestas. Estas especulaciones no llegaban a ser una doctrina a menos que Brigham Young u otros profetas oraran y recibieran la confirmación de la veracidad de la doctrina. De otro modo, era una simple opinión e incluso a un profeta se le permite tener una opinión.

Entonces, ¿cómo sabe uno si algo es una doctrina oficial? Tanto las páginas web oficiales mormonas Mormon.org (dirigida a personas que no son SUD) y LDS.org (dirigida más a los mormones pero que está disponible para todos) contienen declaraciones oficiales de la doctrina. Busque las declaraciones oficiales ahí.

Es importante recordar que no toda doctrina tiene el mismo peso o importancia. Además, es importante recordar que una iglesia que no rechaza permitir que Dios continúe hablando y dirigiendo, la doctrina se da en mayores pasos cada vez, lo que los mormones llaman aprendizaje línea sobre línea. Esto significa que a los mormones, a través de los años, se les ha dado una doctrina adecuada sólo para un periodo de tiempo o doctrina que puede ser considerada como doctrina nueva. A medida que incrementaba el número de miembros de la iglesia y las personas se informaban más sobre el evangelio, Dios añadió gradualmente a sus conocimientos. Una manera sencilla para entender la manera en que esto funciona es leer los manuales de lecciones escritos para niños. A pesar de que el mismo tema pueda cubrirse en cada grupo de edad, a los niños más adultos se les da información más compleja porque están listos para ésta. Dios enseña a los mormones en etapas cada vez más complejas.

José Smith resumió trece Artículos de fe que explicaban las creencias principales de ese momento.  Éstos aún se enseñan e incluso los niños los memorizan. El leer los artículos puede ayudar a los alumnos sinceros del mormonismo, aquellos dispuestos a aprender sólo lo que es verdadero acerca de los mormones, a reconocer la doctrina principal. El primer Artículo de fe es lo esencial del mormonismo.

“Nosotros creemos en Dios el Eterno Padre, y en su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo”.

Esto crea un fundamento sobre el que todas las otras doctrinas sean basadas. El primer Artículo de fe hace posible el cuarto, que resume de manera sucinta lo esencial del mormonismo:

“Creemos que los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; cuarto, Imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo.”

La fe en Jesucristo es crucial en la misión y la doctrina de las creencias mormonas. El arrepentimiento, es la segunda parte de este artículo de fe, se refiere a la creencia mormona en la expiación de Jesucristo y la importancia tanto de la gracia como del arrepentimiento en el proceso de vivir un estilo de vida cristiano. El bautismo, realizado de la misma forma en que Jesús fue bautizado, permite a las personas ser perdonadas por sus pecados y es un resultado de la gracia, que llega a nosotros por medio de la expiación. El Espíritu Santo fue un don que el mismo Jesús prometió enviar a Sus seguidores cuando Él se hubiera ido.

Otro principio del mormonismo es el de la revelación constante. En ninguna parte de la Biblia se menciona que cuando Jesús muriera, Dios nunca más volvería a comunicarse con Sus hijos o enviarles profetas. Cuando los profetas vivían, ellos recibieron revelación y guía de Dios y actuaban como apóstoles, profetas, y reveladores. Cuando ellos murieron, Dios se apartó por un tiempo, evento conocido como apostasía. Esto no quiere decir que Dios no está dispuesto a tener profetas en la tierra en un momento determinado, sino que los mortales no siempre están dispuestos a aceptar y honrar a los profetas. Cuando esto sucede, ellos son los que quitan el don de la profecía de la tierra. Esto sucedía frecuentemente en la Biblia y sucedió por un largo periodo de tiempo después de que los apóstoles murieron.

Sin embargo, la Biblia nos asegura que Dios no hará nada salvo sino por medio de sus profetas. (Véase Amós 3:7). Esto significa que con el fin de prepararnos para el retorno de Jesucristo, otra doctrina esencial del mormonismo, Dios debe restaurar a los profetas a la tierra. Él hizo esto cuando escogió a José Smith como Su primer profeta en los últimos días. En la actualidad, la Iglesia está liderada por Thomas S. Monson, el profeta mormón.

No hay duda de la necesidad de un profeta en el mundo actual. Un corto paseo por la mayoría de los pueblos muestra una gran cantidad de iglesias, todas con doctrinas contradictorias. Evidentemente la doctrina original fue corrompida al pasar del tiempo–– este proceso empezó incluso durante el tiempo del Nuevo Testamento, dejando que los apóstoles luchen regularmente para superar malos entendidos sobre la doctrina. Sin un profeta, ningún hombre puede hacer más que solo adivinar lo que Dios quiere de nosotros en la actualidad o lo que las doctrinas específicas quieren decir. La revelación de los tiempos modernos es la clave para brindar a las personas una oportunidad justa para prepararse para la Segunda Venida.

Otra doctrina principal del mormonismo es la vida familiar. Las creencias mormonas comprenden las enseñanzas sólidas sobre lo sagrada que es la unión familiar. Dios planificó que las familias existiesen para ayudarle a Él a extender Su obra en la tierra y es una razón por la que estamos en la tierra. Los mormones enseñan que el plan de Dios para las familias de hoy es que éstas incluyan una madre y un padre que deben durar para siempre. Los mormones pueden contraer matrimonio en un templo mormón y “sellar” su matrimonio por tiempo y toda la eternidad. Esto significa que no obtienen un divorcio hasta la muerte, sino que continúan en matrimonio para siempre si viven dignos de las más grandes bendiciones de Dios. Además, los padres y los hijos se unen para siempre, algo que la mayoría de las personas entienden instintivamente, incluso si dicen que no creen en eso. Escuchar los comentarios en un funeral por lo general revela una profunda creencia en las familias eternas. (“mamá y papá están juntos de nuevo”).

Fundamental para la doctrina mormona es el Plan de Salvación. Esta es la historia de nuestra vida eterna y unifica las enseñanzas más importantes de los mormones.

Nuestras historias empezaron cuando Dios creó nuestros espíritus. Nosotros vivimos con Él como espíritus por un buen tiempo, aprendiendo la verdad, aprendiendo amar a Dios, y decidiendo qué tipo de persona queríamos ser. Finalmente, como es el caso de los niños que viven en casa, no podríamos avanzar sin dejar el hogar y salir “al mundo”, uno que Dios y Jesús nos prepararían. Él explicó que cuando estuviéramos allá perderíamos la memoria del tiempo con Él porque este viaje era de fe. Sin embargo, podríamos ganar cuerpos y familias y el Espíritu de Cristo iría con nosotros para ayudarnos a reconocer la verdad si quisiéramos encontrarla.

Durante nuestro tiempo aquí enfrentaríamos pruebas––diferentes pruebas para cada persona––y podríamos escoger nuestras respuestas a ellas. El albedrío era, de hecho, clave para la experiencia. Nuestras opciones, como al profeta mormón Thomas Monson le gusta decir, determinarían nuestro destino. Sin embargo, no podríamos escoger las consecuencias de esas acciones.

Dios sabía que todos pecaríamos, y Él quiso hacer posible que nosotros regresáramos a Él incluso después de haber pecado. Él nos ama y quiere que nosotros regresemos a casa. Por esta razón, Él prometió enviar un Salvador que viviría en la tierra por un tiempo, enseñaría el evangelio, y tomaría nuestros pecados sobre Sí, salvándonos mediante la gracia. Esta gracia nos permitiría levantarnos de la muerte, arrepentirnos, y regresarlo a Dios si guardábamos los mandamientos. La gracia no puede comprarse––no tenemos, en nosotros mismos, el poder para llevar a cabo la resurrección o lograr el perdón. Sin embargo, la Biblia es muy clara que solo a aquellos que guardan los mandamientos y que se arrepienten de sus pecados se les permitirá regresar a Dios.

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). La Biblia nos advierte que la fe sin obras es muerta. Si usted dice que cree y acepta a Jesucristo como su Salvador, está diciendo solo palabras a menos que obedezca esas palabras.

Algunos no estaban dispuestos a aceptar a Jesucristo como su Salvador, prefiriendo las promesas improvisadas de Satanás para salvar a las personas sin ningún riesgo de ningún tipo. Eso significaba que nosotros tampoco tendríamos albedrío. Seríamos simplemente marionetas de Satanás y esto llevaría a tener una vida sin sentido. Un tercio de los espíritus escogió seguir a Satanás y se les negó la oportunidad de venir a la tierra. A todos aquellos que estaban dispuestos a comprometerse con Jesús se les permitió nacer.

La vida aquí en la tierra no es fácil, pero está diseñada para dejarnos tener oportunidades para el crecimiento. Ésta nos permite buscar y encontrar la verdad, si es posible.

Pero por supuesto, esto no es posible para todos. Algunas personas viven sus vidas sin nunca haber escuchado de Jesucristo–– algunos porque vivieron antes de que Él nazca y otros porque el evangelio simplemente nunca llegó a ellos. Al pasar de los siglos, los teólogos han discutido sobre lo que sucede con esas personas. ¿Dios los castigaría injustamente por algo que estaba fuera de su control?

No, por supuesto que no. Dios es amoroso y justo y Él nos envío aquí. Esto significa que Él nos dará a todos una oportunidad justa para aceptar o rechazar Su evangelio. Aquellos que mueren sin haber tenido esa oportunidad, lo recibirán después de su muerte––no una segunda oportunidad sino una primera, la única manera en que un Dios amoroso escogería hacerlo. Ellos pueden, exactamente como nosotros, aceptar o rechazar las enseñanzas de Jesucristo y aceptar las bendiciones y consecuencias de sus decisiones.

Nuestro Padre Celestial nos brinda el Plan de Salvación, un plan brillante, verdadero y bondadoso, diseñado para darnos la oportunidad de llegar a ser todo lo que Él quiso que fuéramos.

A medida que continúe estudiando las páginas web oficiales de la iglesia, anote lo que se enseña actualmente a los mormones en sus clases. Los manuales de lecciones están disponibles en línea. Estas enseñanzas son las principales. A los mormones se les imparte solo doctrinas esenciales––esas que los profetas actuales enseñan y que afectan a nuestra salvación eterna.

Nueva Edición SUD de la Biblia en español

Miércoles, 13 enero, 2010

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son informalmente conocidos como mormones, ha publicado una nueva Edición de La Biblia en español. Esta edición se basa en la edición de dominio público con una antigüedad de cien años, de la traducción de la Biblia por Reina-Valera. Se hicieron ediciones menores para actualizar la gramática y para aclarar las palabras que cobraron un nuevo significado en el siglo pasado y se cambiaron aquellas que habían adquirido significados ofensivos. Esta edición contiene notas al pie de página y encabezados referentes a la  Doctrina SUD, incluyendo referencias cruzadas con las escrituras SUD y otros recursos. Esto mejora su utilidad como herramienta de estudio para los mormones y también ayuda a los no mormones que desean estudiar la Biblia como los mormones la ven. También permite que las clases de la Iglesia sean más efectivas, puesto que anteriormente, cada miembro tenía una traducción diferente, haciendo muy complicadas las clases de la Escuela Dominical sobre la Biblia.

El proceso completo duró cerca de cinco años, debido a la naturaleza sagrada de este trabajo y la necesidad de precisión.  Los versículos fueron comparados con la Versión del Rey Santiago, la cual es la traducción oficial usada por los mormones en inglés, así como también cuatro ediciones más de la Biblia en español y manuscritos en hebreo y griego. (más…)

Las naciones están a merced de las familias

Miércoles, 13 enero, 2010

El 10 de agosto de 2009, Sheri L. Dew, directora general de Deseret Book y ex Presidenta General de la Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habló en el V Congreso Mundial de las Familias en Ámsterdam, Holanda.  Ella pronunció esta advertencia a las naciones y a sus familias:

Oración Familiar


“Todos sabemos que cada nación está en última instancia a la merced de sus familias.  Si las familias están plagadas de problemas, la sociedad finalmente colapsará ante el peso de los problemas, demasiado grandes para que cualquier gobierno asuma la responsabilidad.  Si las familias son fuertes, la sociedad también será fuerte” (Véase Sheri L. Dew: The Power of Virtue- artículo en inglés).

Las leyes pueden demostrar las prioridades de una nación y poner en observancia el comportamiento, pero el cambio profundo y duradero ocurre en un nivel más personal.  Cuando leemos las biografías de algunos personajes famosos, éstas casi siempre comienzan con un estudio de la historia familiar de la persona y demuestran cómo su pasado ha influido en las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.  Los padres y otros familiares tienen la oportunidad de influir mucho en el pensamiento y en el comportamiento de sus hijos.  A pesar de que cada persona tiene albedrío –el derecho a elegir por sí mismo cómo vivir– es más probable que finalmente los niños imiten a sus padres.

Un padre tiene acceso a la mente de su hijo en las edades en que el niño es más fácilmente influenciable.  Un niño que crece haciendo proyectos de servicio desde sus primeros años considerará que es una manera natural de vivir,  simplemente la manera en que vive la gente.  Un niño que vive en una casa llena de libros se sentirá incómodo cuando se encuentre en una casa sin libros.  Un niño que ha ido a la iglesia con su familia todos los domingos de su vida sentirá un impulso poco habitual a la hora señalada cuando crezca e intente dejar de asistir a la iglesia, sobre todo si se trataba de una experiencia agradable.

Cuando un niño está pequeño, tenemos la mejor oportunidad de ayudarlo a convertirse en el tipo correcto de persona.  Las personas que cada día pasan más tiempo con el niño tienen mayor influencia.

Una vez que un niño tenga valores establecidos, vivirá en el mundo de manera consecuente.  Cuando llegue a la adultez, su vida probablemente refleje la forma en que fue criado.  Los detalles pueden ser diferentes, pero los valores en general serán los mismos.  Por ello, las naciones están a merced de las familias.  Las clases sobre ciudadanía no son los medios para crear buenos ciudadanos, aunque podrían ayudar.  Las naciones dependen de la familia cuando se trata de enseñar a un niño el camino que debe seguir.

Si queremos calmar el hambre, tenemos que llevar a nuestros hijos a un banco de alimentos con una bolsa de comida para que continúen la batalla cuando crezcan.  Si queremos una población educada, necesitamos padres que lean historias a sus hijos, que los lleven a excursiones educativas y que despierten su curiosidad sobre el mundo.  Si queremos una generación que obedezca las leyes, primero necesitamos que los padres den el ejemplo de obediencia a las leyes y que hablen con sus hijos acerca de esto.

Las naciones están a merced de las familias, y esta es una muy buena noticia.  Esto les da a las familias un buen control sobre el mundo en que viven.  Si bien, el hecho de establecer el curso de su propia familia no parezca cambiar las cosas, cada uno de sus hijos puede influenciar a cientos más, y dentro de pocas generaciones, puede influenciar a multitudes de familiares, además de personas en el mundo exterior.  Los mormones tienen una serie de tradiciones y rutinas que pueden ayudar a fortalecer a las familias de cualquier fe, y son fácilmente adaptables a la fe de cualquier familia en particular.

Una de ellas es la noche de hogar familiar.  Cada lunes por la noche, las familias mormonas se reúnen para orar, cantar, aprender el Evangelio, tal como fue enseñado por los miembros de su propia familia, y para jugar.  Esta atesorada tradición garantiza que los padres tengan la oportunidad de transmitir los valores a sus hijos.  También les ayuda a fortalecer los vínculos que aumentarán las probabilidades de que el niño imite a sus padres.

Otra tradición es la oración familiar y el estudio de las Escrituras en familia.  Las familias mormonas se reúnen cada mañana para compartir un breve devocional que incluye una oración familiar, el estudio de las Escrituras y un debate.  En un día ajetreado puede ser un reto para los padres reunir a la familia durante quince o veinte minutos cada mañana, pero los beneficios superan con creces a los desafíos.

Las familias mormonas también asisten a la iglesia en grupo.  Desde el nacimiento, los niños asisten al servicio de adoración básico, conocido como Reunión Sacramental, con sus familias.  A pesar de que esto hace que los servicios mormones sean un poco más ruidosos y más concurridos, ya que los niños escapan de sus padres y los bebés lloran, estos niños nunca llegan a conocer un día en que la iglesia no haya sido parte de su día de reposo.  Pasan las reuniones abrazando a sus padres o jugando tranquilamente en su asiento, y este momento se convierte en un recuerdo precioso y una rutina crucial.  Sólo después de este servicio, los niños van a clases especialmente preparadas para ellos mientras sus padres asisten a sus propias reuniones.  Los mormones no dejan a sus hijos en casa, asisten con ellos a la iglesia.

Algunas pequeñas actividades a la semana pueden hacer una gran diferencia en el establecimiento del escenario para el futuro de nuestras naciones.  A medida que los padres dan a sus hijos los valores y las habilidades que necesitan para ser buenos ciudadanos y para hacer frente a los retos que enfrenta nuestro mundo, los niños crecerán para influir en otra generación.  Si bien no es una cura repentina para lo que aflige a nuestro mundo, es la forma más segura para mejorarlo a largo plazo.

Gordon B. Hinckley, el anterior profeta mormón, dijo:

Estoy más preocupado por el déficit moral de nuestras naciones que por su déficit presupuestario, a pesar de que, también, es un asunto más grave  ¿Las sociedades necesitan más policías?  No lo discuto  ¿Las sociedades necesitan más cárceles?  Supongo que sí.  Pero lo que necesitan, por encima de todo, es fortalecer los hogares de la gente.  Cada niño es un producto de un hogar.

Las sociedades están teniendo problemas terribles con la juventud, pero estoy convencido de que tienen un problema aún mayor con los padres.  Estoy agradecido de que nosotros, miembros de la Iglesia, por mucho tiempo hayamos enseñado, estemos enseñando y gastando una parte sustancial de nuestros recursos para fortalecer los hogares de nuestra gente…  ¿Qué puede hacerse?  No podemos realizar un cambio en un día, o en un mes, o en un año.  Pero estoy convencido de que con suficiente esfuerzo, podremos comenzar un cambio dentro de una generación y lograr maravillas dentro de dos generaciones.  Eso no es mucho tiempo en la historia del hombre.  No hay más nada que cualquiera de nosotros pueda hacer, que tenga un mayor beneficio para toda la vida, que reavivar siempre que sea posible el espíritu en los hogares donde la bondad pueda florecer.

(Véase Gordon B. Hinckley, “Four Simple Things to Help Our Families and Our Nations”, Ensign-revista SUD en inglés, septiembre de 1996, pág. 2.)

El Foro de Pew (Pew Forum) hace un análisis de los mormones acerca de Dios

Miércoles, 13 enero, 2010

El Pew Forum, que no está asociado con la Iglesia en ningún modo, realizó un estudio de los mormones en los Estados Unidos. Un aspecto de los mormones en sus vidas personales incluía sus sentimientos acerca de Dios y su relación con Él.

El estudio demostró que cada mormón encuestado creía en Dios, cifra que era mayor que en cualquier otra religión encuestada anteriormente.

Además, nueve de cada diez estaban absolutamente seguros de la existencia de Dios.  Noventa y uno por ciento de los mormones creían que Dios es alguien con quien uno se puede relacionar. Todas estas cifras superan lo normal en otros grupos.

¿Qué hay acerca de los mormones que los lleva a creer en Dios en una forma muy personal? Una razón por la que los mormones tienen un alto porcentaje de creencia en Dios es que se pasa mucho tiempo enseñando a los hijos y a los investigadores de la Iglesia acerca de Dios, y acerca de cómo saber si Él es real.  A aquellos nuevos en la fe, ya sea que tengan suficiente edad o experiencia, se les enseña que pueden orar a Dios y recibir una respuesta a sus preguntas sinceras. Se les enseña a reconocer cómo Dios se comunica con Sus hijos.

Los mormones enseñan que la oración es una experiencia intensamente personal. Aunque las oraciones se ofrezcan en público y en familia, se anima a cada miembro que también tenga conversaciones individuales con Dios varias veces al día. No se enseñan oraciones recitadas; se instruye a los miembros que usen sus propias palabras y hablen de los pensamientos más profundos y más personales de su corazón. Ellos se dirigen a Dios por su nombre, le agradecen por bendiciones que nombran de manera específica y piden aquellas cosas que necesitan. Ellos terminan en nombre de Jesucristo. Sin embargo, dentro del modelo básico de oración, también se les enseña a hacer de cada oración una conversación. Sucede muchas veces que un mormón simplemente desea hablar a Dios acerca de una experiencia o una preocupación y también se les anima a ello. Con la práctica, una persona que ora pronto se familiariza con las maneras en que Dios se comunica con Sus hijos y aprende a confiar en lo que está experimentando.

Este énfasis en la oración es una razón por la que noventa y uno por ciento de mormones sienten que pueden relacionarse con Dios. Otra razón se basa en las formas específicas en que los mormones visualizan a Dios. Ellos creen que Dios los conoce personalmente porque Él creó sus espíritus y entonces, antes de que se creara la tierra, ellos vivieron con Él por un tiempo. Durante este tiempo, todos se convirtieron en una persona real con talentos, personalidad e intereses. Cada persona estaba decidiendo quiénes eran y cuán obedientes eran. Dios estaba allí, como nuestro Padre literal, cuidándonos y guiándonos. Por esta razón, Su amor por nosotros es muy personal.

Los mormones visualizan a Dios como un Padre literal, amoroso pero estricto. Los buenos padres comprenden que deben dar reglas con recompensas y consecuencias, y Dios es siempre un buen Padre. Los mormones aceptan las reglas y las consecuencias naturales porque las ven a la luz de un amoroso Padre, no un dictador estricto, desinteresado y distante.

Con esta información en mente, es fácil comprender por qué los mormones que tienen un fuerte testimonio de los principios de su religión tienen un porcentaje casi perfecto de creencia en Dios en una relación personal con Él.

¿Creen los mormones que uno puede labrar su camino al cielo?

Miércoles, 13 enero, 2010

Esta pregunta es hecha a menudo por evangelistas, y es, en general, un malentendido de las enseñanzas mormonas sobre lo que ocurre después de la muerte y cómo lo controlamos

Muchos evangelistas enseñan que una persona llega al cielo al ser “salvado”. Esto implica el acto de aceptar a Jesucristo como su Salvador personal. Al mismo tiempo, ellos enseñan que los actos no pueden llevarte al cielo. Los mormones también creen que una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador, a fin de regresar a la presencia de Dios después de la muerte. Ambos grupos coinciden en que, al menos, se requiere un acto de todos nosotros a fin de estar con Dios.

La confusión sobre el número de actos necesarios para ser salvados proviene de las diferencias en la terminología utilizada por los mormones. Los mormones creen que todos se salvan a través de la expiación de Jesucristo, aun si nunca aceptan a Jesucristo como su Salvador. Sin embargo, la gracia y la vida eterna, para un mormón, no son la misma cosa. Para entender esta compleja cuestión, echemos un vistazo a varios puntos esenciales.

¿Qué es gracia?

El Diccionario Bíblico, localizado en ediciones SUD de la Biblia del Rey Santiago, define gracia para nosotros:

Es a través de la gracia del Señor Jesús, gracias a su sacrificio expiatorio, que la humanidad se levantará en inmortalidad, cada persona recibirá su cuerpo desde la tumba en una condición de vida eterna. Asimismo, es a través de la gracia del Señor que las personas, a través de la fe en la expiación de Jesucristo y el arrepentimiento de sus pecados, reciben la fuerza y la ayuda para hacer buenas obras que de otro modo no podrían mantener si se les dejara bajo sus propios medios. Esta gracia es un poder que permite a los hombres y mujeres alcanzar la vida eterna y la exaltación después de haber agotado sus propios esfuerzos. (Véase el Diccionario Bíblico).

En otras palabras, la gracia nos permite resucitar de entre los muertos, recibir nuestros cuerpos de nuevo desde la tumba de una forma perfeccionada y la vida eterna. Esto es posible sólo porque Jesucristo voluntariamente entregó su vida por nosotros después de tomar los pecados del mundo. Ningún ser totalmente humano fue capaz de hacer esto por Sí mismo. Si Cristo no hubiera hecho este sacrificio por nosotros, la vida terminaría con la muerte, porque ninguno de nosotros puede vivir una vida perfecta o satisfacer las exigencias de la justicia plenamente. Sólo Jesús, con una madre mortal y un Padre Celestial, podía vivir perfectamente y elegir morir por nosotros.

Cada persona, entonces, resucita y se le da un lugar para pasar la eternidad. Sin embargo, el vivir para siempre no es la suma total de nuestras metas para la eternidad, si amamos a Dios. Nosotros, quienes Lo amamos, queremos vivir con Él en Su hogar para siempre. Esto requiere un poco más. Una vez más, es la gracia que hace posible este regalo adicional. Sin gracia, no podríamos arrepentirnos de los pecados que cometemos aquí en la tierra.

 

¿Por qué es importante el arrepentimiento?

Para ello, tenemos que buscar en la Biblia, donde encontramos las siguientes Escrituras:

No todo el que ame dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21)

El Libro de Santiago, que se cree que es el hermano de Jesús, tomo este pensamiento aún más profundamente y responde a la pregunta sin lugar a dudas:

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

21 ¿No fue justificado por las obras nuestro padre Abraham, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por ajusticia, y fue llamado amigo de Dios.

24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

25 Asimismo, Rahab, la ramera, ¿no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta. (Santiago 2)

Santiago señala que creer en Dios es bueno, pero incluso Satanás cree en Dios. No, se requiere más que simplemente creer. Él explica, usando a Abraham y Rahab como ejemplos, que ellos obedecieron los mandamientos porque tuvieron fe y esa fe fue perfeccionada cuando optaron por no sólo creer, sino hacer lo que Dios les enseñó a hacer. Fue la combinación de fe y obras las que los hizo perfectos a los ojos de Dios. Tenga en cuenta especialmente la inclusión de Rahab. Es una mujer que fue una prostituta, así que no era un profeta u otra persona que podríamos normalmente pensar sostener como un ejemplo. Si analizáramos sólo un aspecto de su vida, la veríamos como un alma perdida, pero Dios la ve como más y nota que ella tomó valientes decisiones que ayudaron a avanzar la obra de Dios. Ella fue, en realidad, catalogada como un ancestro de Jesucristo. Esto no le da el derecho de pecar como ella desea, pero demuestra que las buenas obras que hizo, importaron y contaron en el largo plazo.

Vemos entonces, que la fe y las obras deben trabajar juntas como un total unificado a fin de que cualquiera de ellas “nos lleve al Cielo”.

¿Pueden los mormones (o alguien más) labrar su camino al Cielo?

No. Una persona mala que hizo buenas obras no podría ir al Cielo. Una persona que hizo buenas obras todos los días no sería admitido ante la presencia de Dios a menos que también haya aceptado a Jesucristo como Su Salvador y a menos que Sus buenas obras fueran una manifestación externa del la fe privada en su corazón.

Una persona que verdaderamente ama a Dios querrá hacer Su voluntad. Cuanto mayor sea nuestra fe, más fácil es tomar buenas decisiones. Una persona que dice que tiene fe, que proclama públicamente que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador, pero quien habla felizmente de su vida robando bancos o hiriendo a otros y que no se molesta arrepentirse no va a ser admitido en el cielo, como Jesús aclaró, porque su fe no es real y porque ninguna cosa impura puede entrar en la presencia de Dios. La fe sin obras es fe muerta, pero también las obras sin fe, obras muertas. Nadie puede vivir una vida perfecta, pero tenemos la responsabilidad de arrepentirnos cuando hacemos mal y que continuamente esforzarnos por guardar los mandamientos.

El Libro de Mormón enseña:

23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos;

26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados. (2 Nefi 25)

Es sólo a través de Jesucristo que la gente puede salvarse. Si queremos vivir con Dios, en lugar de simplemente vivir eternamente lejos de Su presencia, debemos tener fe y también debemos guardar los mandamientos, como Jesucristo nos instruyó.

¿Cuál es la diferencia entre Papa y el Profeta?

Martes, 12 enero, 2010

El Papa es la cabeza de la Iglesia Católica, mientras que el profeta dirige La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son denominados mormones. Existen tanto similitudes como diferencias entre ambas posiciones.

Thomas S. Monson

Para entender el rol de un profeta, uno debe primero entender como están organizados los más altos niveles de la iglesia mormona. A la cabeza de la iglesia está el profeta, el cual es asistido por dos consejeros, quienes comparten la carga de trabajo y son elegidos por el mismo profeta. Nadie busca o hace campaña para ocupar esta posición. El profeta solo hace la elección a través de la oración. Estos tres, conocidos como la Primera Presidencia, supervisan los trabajos de toda la iglesia en el mundo.

El siguiente nivel de liderazgo es el Quórum de los doce Apóstoles. Ellos, como la Primera Presidencia, son vistos como profetas y asimismo tienen una intensa carga de trabajo al ayudar a dirigir la iglesia. Están organizados por una jerarquía basada en cuánto tiempo han sido un apóstol.

Una manera en la cual los católicos y mormones difieren es en cómo eligen a su más alto líder. Para los mormones, no hay suspenso, no hay votación, ni ceremonia. Mientras que los católicos están a la expectativa del humo para dar a conocer que se ha hecho una elección, los mormones ya saben quién los guiará en el momento que el anterior presidente fallece. El proceso sigue un patrón establecido y no presenta sorpresas.

La primera presidencia se disuelve en el momento en que el presidente de la Iglesia muere y los apóstoles pasan a dirigir oficialmente la Iglesia como un organismo. En este momento, existen generalmente catorce apóstoles, no doce, debido a que los dos consejeros son también apóstoles y ellos regresan a su lugar en el quórum. El apóstol con el rango más alto, conocido como el presidente del Quórum de los Doce, lidera a los apóstoles. Se lleva a cabo una reunión entre los apóstoles, en la que se abordan dos opciones. Una es reorganizar la Primera Presidencia de inmediato. La otra es para esperar y permitir que los apóstoles sigan liderando por un tiempo.

Una vez que se toma la decisión de reorganizar, se elige al nuevo profeta en una decisión unánime de los apóstoles. El nuevo profeta siempre, desde los inicios de la Iglesia, ha sido el apóstol que lleva sirviendo más tiempo, por lo que no hay ninguna sorpresa. Todo el mundo a quién se espera, mucho antes de que surja la necesidad. El profeta elige a sus nuevos consejeros y se organiza la Primera Presidencia. El apóstol que ha servido por más tiempo después del profeta es la nueva cabeza del Quórum de los Doce. Si esa persona fue elegida como consejero, el que haya servido como apóstol por más tiempo  que no ocupe un llamamiento en la Primera Presidencia se convierte en el presidente en funciones del Quórum de los Doce Apóstoles. Más tarde, el nuevo profeta, elegirá a un nuevo apóstol para llenar la vacante en el Quórum.

Los profetas han sido autorizados para hablar en nombre de Dios desde los primeros días de la Tierra. A través de Noé, Moisés, Elías y otros, Dios ha comunicado las enseñanzas y los requisitos de Su Evangelio a través de los elegidos por Él.

Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. (Amós 3:7)

Cuando la iglesia fue restaurada, naturalmente requirió un profeta y ha habido uno liderando la Iglesia continuamente desde su restauración en los tiempos modernos.

El profeta es la única persona que puede recibir revelación para toda la iglesia. Cada persona en el mundo puede, si es digna, recibir revelación personal para su propia vida y para todo por lo cual sea responsable, pero sólo al profeta se le da el derecho de recibir revelación para la Iglesia en su conjunto.

A pesar de que los profetas y apóstoles realizan diversas funciones administrativas, su propósito principal es dar testimonio del Salvador. Así como los apóstoles de Jesús sirvieron como testigos especiales de Él cuando vivió en la tierra, a los apóstoles de hoy y en cada generación antes y a partir de entonces, se les instruyó testificar de la divinidad de Cristo y enseñar a la gente sobre Su misión y sobre Su expiación.

José F. Smith, un antiguo profeta, dijo:

Se espera que estos doce discípulos de Cristo sean los testigos oculares y de oídos de la misión divina de Jesucristo. No es permisible que ellos digan, yo creo, simplemente; lo he aceptado simplemente porque lo creo. Lean la revelación, el Señor nos informa que ellos deben saber, deben obtener el conocimientos por sí mismos. Debe estar con ellos como si hubieran visto con sus ojos y oído con sus oídos y ellos saben la verdad. Esa es su misión, para dar testimonio de Jesucristo y de Él crucificado y resucitado de entre los muertos y revestido ahora con poder omnipotente a la diestra de Dios, el Salvador del mundo. Esa es su misión y su deber y esa es la doctrina y la verdad que es su deber predicar al mundo y ver que se predique al mundo. (En un Informe de Conferencia, abril de 1916, pág. 6; o Doctrina del Evangelio, pág. 178)

El presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Día es un profeta, vidente y relevador. Cada uno de estos términos tiene un significado específico añadido a esto.

Aunque cualquier persona que sea digna puede recibir revelación personal, el profeta de la iglesia debe estar específicamente llamado por Dios para tener esta posición. Bruce R. McConkie dijo:

Un verdadero profeta es aquel que tiene testimonio de Jesús; una persona que sabe por revelación personal que Jesucristo es el Hijo del Dios viviente y de que iba a ser, o ha sido, crucificado por los pecados del mundo; alguien para que Dios hable y reconozca la todavía apacible voz del Espíritu. Un verdadero profeta es aquel que posee el santo sacerdocio; que es un administrador legal, que tiene poder y autoridad de Dios para que lo represente en la tierra. Un verdadero profeta es un maestro de rectitud a quien las verdades del Evangelio han sido reveladas y quienes las presentan a sus semejantes a fin de que puedan convertirse en herederos de la salvación en el cielo más alto. Un verdadero profeta es un testigo, un testigo viviente, alguien que sabe y alguien que testifica. Como tal, en caso necesario, predice el futuro y revela a los hombres lo que el Señor le revela a él”. (El Mesías Mortal, 2:169)

Un vidente es un don mayor que el don de la profecía. Es el que ve cosas que no podemos ver con nuestros ojos naturales. Esto describe cuando Moisés vio a Dios, por ejemplo. Describe a los profetas que han visto visiones.

Un revelador ayuda a las personas a saber de algo que no conocían antes. Cuando un profeta explica una doctrina de la que las personas no habían oído hablar antes, él está siendo un revelador. Cuando José interpretó los sueños del faraón.

El presidente de los mormones es todas estas cosas, así como un testigo de Cristo y el presidente de la Iglesia. El profeta no es considerado sagrado o divino de ningún modo y no es adorado. Él es honrado y respetado, pero sólo Dios y Jesucristo son adorados.

¿Los mormones canonizan santos?

Martes, 12 enero, 2010

En la fe católica, la canonización es el reconocimiento oficial de que alguien es un santo y lo fue incluso antes del reconocimiento oficial. Se sigue un proceso para permitir que la iglesia determine quién es un santo.

Los mormones (apelativo para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días) no siguen este proceso. El término santo se usa en el nombre oficial de la iglesia y denota, tal como se usa en la Biblia, a una comunidad de personas que siguieron a Dios. La Enciclopedia del Mormonismo establece que Pablo usó el término para los miembros bautizados de la iglesia de Cristo, al utilizar la palabra griega hagios, que también puede significar apartado o santo. Pablo usa este término en Filipenses 1:1.

Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y los diáconos:

El término Santos, tal como lo usan los mormones, significa que nosotros somos miembros de la propia Iglesia de Jesucristo. Somos bautizados en Su nombre y hemos tomado Su nombre sobre nosotros. Como Santos, tenemos una responsabilidad especial de vivir de acuerdo a Sus enseñanzas y representarlo bien.

Quentin L. Cook, un oficial de alto rango de la iglesia dijo:

¿Qué significa ser santo? En la Iglesia del Señor, los miembros son Santos de los Últimos Días y tratan de emular al Salvador, de seguir Sus enseñanzas y recibir las ordenanzas salvadoras con el fin de llegar a vivir en el reino celestial con Dios el Padre y nuestro Salvador, Jesucristo. El Salvador dijo: “…éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis;…”.

No es fácil ser Santo de los Últimos Días; ése no fue el objetivo. La meta primordial de vivir en la presencia de Dios el Padre y de Su Hijo, Jesucristo, es un privilegio imposible de comprender.

Quentin L. Cook, “¿Eres un santo?” Liahona, noviembre de 2003, 95-96

Para los mormones, ser un santo no es algo reservado para algunos, sino algo que cada miembro de la iglesia puede y debería hacer. Todos tiene la misma oportunidad de servir a Dios y volver a Él algún día a través del don de la expiación de Cristo. ¿Qué significa esto en términos de la vida cotidiana?

Los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros estar en el mundo, pero no ser parte del mismo. Los  mormones ya no necesitan vivir en comunidades separadas a fin de proteger sus vidas de modo que ahora viven en el mundo. A pesar de que viven en el mundo, trabajan, van a la escuela y juegan, no necesitan imitar al mundo. Conocen las normas que Dios tiene para ellos y trabajan duro para vivirlas aun cuando eso signifique un sacrificio. Para un adolescente, esto significa vestirse a la moda, pero modestamente, mantenerse dentro de un alto estándar moral mientras salen en citas y anticipando qué fiestas podrían implicar una conducta inapropiada. Para un niño, puede ser que tenga el coraje de decirle a un profesor que no puede participar en la fiesta de té en la escuela durante el Día de la Cultura Japonesa, porque no beben té. Para un adulto, puede significar decirle a su jefe que lo siente, pero que no puede hacer lo que se le asignó hacer porque es ilegal, a pesar de que podría significar la pérdida de un trabajo o promoción e incluso si alguien más lo está haciendo.

Asimismo, los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros que eviten el adorar a cualquier otro Dios. Hoy en día, eso por lo general significa evitar dar más importancia a cualquier otra cosa que a Dios y Jesucristo, incluyendo la fama, el dinero o la popularidad. Para muchos en el mundo de hoy, la atención se centra en obtener cosas materiales. Las personas pasan grandes horas no sólo ganando lo que necesitan para tener una vida razonablemente buena, sino teniendo una casa costosa,  lo última de la moda y el auto más prestigioso. Para ello, muchos de ellos deben sacrificar otras cosas, tales como la asistencia a la Iglesia o la integridad. Para hacer esto, anteponen al dios de la riqueza al único Dios verdadero y a Jesucristo, su Salvador. La riqueza es a menudo el “becerro de oro” del mundo de hoy.

Otra manera en que los miembros de la iglesia de Dios Lo honran y viven de acuerdo con el título de Santos es respetar y cuidar a sus familias. Actualmente, la vida familiar es a menudo tratada como una actividad secundaria en la vida. Los mormones consideran a las familias como un regalo de Dios para ellos y como una parte fundamental de la eternidad, ya que los mormones también creen que la vida familiar continúa por la eternidad. Cuando su familia continúa junta a pesar de la muerte, vale la pena los sacrificios necesarios para construir una familia maravillosa. A los mormones se les enseña a pasar tiempo con sus cónyuges e hijos de maneras significativas. La iglesia bosqueja algunas de estas horas familiares, tales como el estudio de las Escrituras y oración en familia, la Noche de Hogar y los Consejos Familiares. Otros son creados por padres que trabajan duro para encontrar la manera de fortalecer sus familias e influenciar a sus hijos. Estos incluyen el separar un día para conversar, para memorables excursiones y trabajo voluntario compartidos.

Los mormones permanecer enfocados en Dios y Jesucristo asistiendo a la Iglesia cada domingo. Ellos asisten como familia e incluso los bebés y los niños pequeños asisten con sus familias al servicio básico de adoración, conocido como Reunión Sacramental.  Luego de eso, se separan en grupos para las clases. Esta asistencia a la Iglesia toma tres horas. Sin embargo, los mormones, a diferencia de muchas personas en otras religiones, consideran el mandamiento de guardar el Día de Reposo santo para que se considere como tal. Es necesario que todo el día se dedique a actividades espirituales. Una vez que termina la Iglesia, los miembros regresan a casa y sólo hacen las tareas que son esenciales, las que incluyen la preparación de comidas simples y el cuidado de los niños pequeños. El sábado, hacen los preparativos para la limpieza de la casa, ir de compras y sea cual sea la preparación que se necesite hacer para mantener el Día de Reposo centrado en Dios. Ellos leen las escrituras, se ocupan de las asignaciones de la Iglesia, escriben en sus diarios y encuentran otras maneras de acercarse a Dios. Este tiempo de atención espiritual de cada semana les permite hacer frente al mundo durante otra semana con la fuerza para resistir las tentaciones y los desafíos del mundo, así como también fortalecer su relación con el Salvador.

Los mormones no designan a ciertas personas como que han alcanzado la santidad. En lugar de ello, cada persona trabaja duro para ser un verdadero Santo, un seguidor del Salvador.

¿Hay un Dios? ¿Cómo puedo saberlo?

Lunes, 11 enero, 2010

El viaje para probar la existencia de Dios es un viaje personal.  No puede probarse Su existencia a través de un estudio científico aunque algunos estudios sí lo han sugerido.  Cada persona debe viajar por sí misma y encontrar su propio camino para descubrir que Dios es real.

Algunas de las personas que hacen esta pregunta están interesadas en un viaje sincero para averiguar si existe o no un Dios.  Otras preguntan como si se tratara de un desafío con la esperanza de probar que los fieles están equivocados.  En primer lugar, abordaremos las preocupaciones del sincero buscador de la verdad.  Después, nos enfocaremos en las preocupaciones de los retadores. (más…)