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La obediencia a las leyes proporciona libertad

Miércoles, 13 Enero, 2010

A veces se piensa que los mormones tienen muchas reglas prohibitivas. Pero ellos saben que dentro de las reglas existen muchas oportunidades para la libertad, y que esas reglas en realidad los hacen ser más libres que aquellos que no tienen reglas.

Un ejemplo muy utilizado de libertad dentro de una estructura es el soneto. Un soneto es un poema con reglas muy estrictas.

Cada soneto de Shakespeare contiene catorce líneas. Cada línea tiene diez sílabas escritas en pentámetro yámbico. A pesar de esta estructura muy estricta, Shakespeare logró crear 154 sonetos, todos diferentes,  y muchas otras personas también lo hicieron basándose en esta fórmula. La estructura no impide que las personas sean creativas y que escriban algo relacionado a sus sentimientos. Más bien, de hecho brinda libertad al autor. Teniendo la estructura en su lugar, el poeta es libre de enfocar toda su atención en el mensaje y en redactar el poema, el cual, después de todo, es el propósito de un poema.

Del mismo modo, un mormón es libre de llevar una vida de gran variedad sin incumplir ningún mandamiento. Existen mormones con muchas profesiones diferentes, que viven estilos de vida muy diferentes y les va bien en buena parte de sus culturas y vecindades. Tienen similitudes, porque tienen ciertos valores y prácticas en común, pero existen miles de modelos de vida sin esa estructura.

La estructura que las enseñanzas de la Iglesia les proporciona, les permite una mayor libertad de la que es posible para la mayoría de las personas. Es mucho trabajo tener que decidir por uno mismo qué es lo correcto o lo erróneo, meditando, analizando e investigando, y luego haciendo constantemente una serie de correcciones en el curso para encajar en las normas de la sociedad. Aunque los mormones siempre aprendieron por ellos mismos diferentes temas, saben que pueden acudir a Dios para una respuesta final, en vez de constantemente, a lo largo de sus vidas, tener que observar detalladamente sus preferencias en contra de las prioridades de modas siempre cambiantes y valores que hay en el mundo.

La verdad es inalterable,  y una vez que un mormón ha decidido cuál es la verdad, es libre de seguir adelante y enfocarse en otros aspectos de su vida, como construir una familia sólida y servir a los demás. Las prioridades están establecidas, así que ellos pueden estructurar sus vidas de acuerdo a ellas. Ésta puede ser una de las razones de por qué los Mormones a menudo están al frente de muchos movimientos y servicios importantes. Ellos tienen tiempo de hacerlo porque no están constantemente reconstruyendo sus fundamentos.

N. Eldon Tanner dijo:

“Debemos conocer y entender las doctrinas para ser obedientes, y debemos ser obedientes para ser libres. Esto se aplica a las leyes de Dios y a las leyes de la tierra. Con mucha frecuencia pensamos en la libertad sólo como la calidad o el estado de ser libres de la limitación o compulsión externa, y no sometida a la voluntad de otro, donde tenemos el poder de elegir con cada persona libre de “hacer sus propias cosas”, independientemente de las consecuencias en él o en otros.

Brigham Young declaró:

“No existe hombre entre nosotros que no esté deseoso de reconocer de inmediato que Dios pide estricta obediencia a sus mandamientos. Pero al rendir esa obediencia estricta, ¿nos volvemos esclavos? No, es la única manera sobre la faz de la tierra de que usted y yo seamos libres, y si tomamos otro rumbo, nos volveremos esclavos de nuestras propias pasiones, y de las de los inicuos, … y sirvios del diablo” . (Diario de Discursos, 18:246)

N. Eldon Tanner, “Ustedes sabrán la verdad”, Ensign-revista SUD en inglés, mayo de 1978, pág. 14

Los mormones hacen una elección importante y eso permite que otras elecciones caigan en su propio lugar. En algún punto en sus vidas, ya sea que sean conversos o hayan asistido toda su vida a la Iglesia, cada uno de ellos se toma el tiempo para decidir por ellos mismos que la Iglesia es verdadera y que Dios ha restaurado su evangelio y mandado un profeta para que nos guíe. Esto no es fe ciega, porque ellos han ido a la única fuente de verdad para saber si ellos están o no siguiendo a alguien que está recibiendo instrucciones de Dios. Ellos no necesitan confiar en la palabra del profeta diciendo que él es el profeta hasta que Dios esté de acuerdo. En cualquier momento en el futuro, un mormón puede orar sobre una doctrina específica de la cual no esté seguro, pero generalmente encuentra innecesario rezar acerca de cada enseñanza. Esto se parece mucho a cuando un niño aprende que una estufa caliente quemará su mano si la toca. Seguirá probándolo unas cuantas veces más, pero después de eso, no tendrá necesidad de hacerlo cada vez que se encuentre con una estufa caliente, o incluso otra cosa diferente que esté caliente. Él simplemente actúa de acuerdo a lo que ya ha aprendido y toma precauciones cada vez que se encuentra con algo caliente.

Sheri Dew, un mormón destacado dijo:

Personalmente conozco decenas de miles de jóvenes y adultos jóvenes que están viviendo vidas moralmente limpias. Ellos son felices, productivos y están esperando con ansias comprometerse en matrimonio. La pureza moral no es anticuada. Por supuesto que tampoco es fácil.  Pero sostengo que es más fácil que la alternativa. Los hombres y mujeres virtuosas nunca se preocupan por un embarazo inesperado o por enfermedades de transmisión sexual. Nunca están angustiados por la confesión de alguna infidelidad. No se sienten vacios después de una noche de aventura. No hay dolor por perder a alguien de la familia por la infidelidad. No hay recuerdos acechantes de indiscreciones. Citando a C. S. Lewis, “La virtud-incluso la virtud frustrada-trae luz; la indulgencia trae tiniebla”. 10 (Ver Sheri L. Dew: El Poder de la Virtud-en inglés)

Es la libertad del temor, consecuencias negativas e incertidumbre lo que le da a los mormones seguridad y paz, y la libertad de llevar una vida significativa y llena de gozo.

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Las naciones están a merced de las familias

Miércoles, 13 Enero, 2010

El 10 de agosto de 2009, Sheri L. Dew, directora general de Deseret Book y ex Presidenta General de la Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habló en el V Congreso Mundial de las Familias en Ámsterdam, Holanda.  Ella pronunció esta advertencia a las naciones y a sus familias:

Oración Familiar


“Todos sabemos que cada nación está en última instancia a la merced de sus familias.  Si las familias están plagadas de problemas, la sociedad finalmente colapsará ante el peso de los problemas, demasiado grandes para que cualquier gobierno asuma la responsabilidad.  Si las familias son fuertes, la sociedad también será fuerte” (Véase Sheri L. Dew: The Power of Virtue- artículo en inglés).

Las leyes pueden demostrar las prioridades de una nación y poner en observancia el comportamiento, pero el cambio profundo y duradero ocurre en un nivel más personal.  Cuando leemos las biografías de algunos personajes famosos, éstas casi siempre comienzan con un estudio de la historia familiar de la persona y demuestran cómo su pasado ha influido en las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.  Los padres y otros familiares tienen la oportunidad de influir mucho en el pensamiento y en el comportamiento de sus hijos.  A pesar de que cada persona tiene albedrío –el derecho a elegir por sí mismo cómo vivir– es más probable que finalmente los niños imiten a sus padres.

Un padre tiene acceso a la mente de su hijo en las edades en que el niño es más fácilmente influenciable.  Un niño que crece haciendo proyectos de servicio desde sus primeros años considerará que es una manera natural de vivir,  simplemente la manera en que vive la gente.  Un niño que vive en una casa llena de libros se sentirá incómodo cuando se encuentre en una casa sin libros.  Un niño que ha ido a la iglesia con su familia todos los domingos de su vida sentirá un impulso poco habitual a la hora señalada cuando crezca e intente dejar de asistir a la iglesia, sobre todo si se trataba de una experiencia agradable.

Cuando un niño está pequeño, tenemos la mejor oportunidad de ayudarlo a convertirse en el tipo correcto de persona.  Las personas que cada día pasan más tiempo con el niño tienen mayor influencia.

Una vez que un niño tenga valores establecidos, vivirá en el mundo de manera consecuente.  Cuando llegue a la adultez, su vida probablemente refleje la forma en que fue criado.  Los detalles pueden ser diferentes, pero los valores en general serán los mismos.  Por ello, las naciones están a merced de las familias.  Las clases sobre ciudadanía no son los medios para crear buenos ciudadanos, aunque podrían ayudar.  Las naciones dependen de la familia cuando se trata de enseñar a un niño el camino que debe seguir.

Si queremos calmar el hambre, tenemos que llevar a nuestros hijos a un banco de alimentos con una bolsa de comida para que continúen la batalla cuando crezcan.  Si queremos una población educada, necesitamos padres que lean historias a sus hijos, que los lleven a excursiones educativas y que despierten su curiosidad sobre el mundo.  Si queremos una generación que obedezca las leyes, primero necesitamos que los padres den el ejemplo de obediencia a las leyes y que hablen con sus hijos acerca de esto.

Las naciones están a merced de las familias, y esta es una muy buena noticia.  Esto les da a las familias un buen control sobre el mundo en que viven.  Si bien, el hecho de establecer el curso de su propia familia no parezca cambiar las cosas, cada uno de sus hijos puede influenciar a cientos más, y dentro de pocas generaciones, puede influenciar a multitudes de familiares, además de personas en el mundo exterior.  Los mormones tienen una serie de tradiciones y rutinas que pueden ayudar a fortalecer a las familias de cualquier fe, y son fácilmente adaptables a la fe de cualquier familia en particular.

Una de ellas es la noche de hogar familiar.  Cada lunes por la noche, las familias mormonas se reúnen para orar, cantar, aprender el Evangelio, tal como fue enseñado por los miembros de su propia familia, y para jugar.  Esta atesorada tradición garantiza que los padres tengan la oportunidad de transmitir los valores a sus hijos.  También les ayuda a fortalecer los vínculos que aumentarán las probabilidades de que el niño imite a sus padres.

Otra tradición es la oración familiar y el estudio de las Escrituras en familia.  Las familias mormonas se reúnen cada mañana para compartir un breve devocional que incluye una oración familiar, el estudio de las Escrituras y un debate.  En un día ajetreado puede ser un reto para los padres reunir a la familia durante quince o veinte minutos cada mañana, pero los beneficios superan con creces a los desafíos.

Las familias mormonas también asisten a la iglesia en grupo.  Desde el nacimiento, los niños asisten al servicio de adoración básico, conocido como Reunión Sacramental, con sus familias.  A pesar de que esto hace que los servicios mormones sean un poco más ruidosos y más concurridos, ya que los niños escapan de sus padres y los bebés lloran, estos niños nunca llegan a conocer un día en que la iglesia no haya sido parte de su día de reposo.  Pasan las reuniones abrazando a sus padres o jugando tranquilamente en su asiento, y este momento se convierte en un recuerdo precioso y una rutina crucial.  Sólo después de este servicio, los niños van a clases especialmente preparadas para ellos mientras sus padres asisten a sus propias reuniones.  Los mormones no dejan a sus hijos en casa, asisten con ellos a la iglesia.

Algunas pequeñas actividades a la semana pueden hacer una gran diferencia en el establecimiento del escenario para el futuro de nuestras naciones.  A medida que los padres dan a sus hijos los valores y las habilidades que necesitan para ser buenos ciudadanos y para hacer frente a los retos que enfrenta nuestro mundo, los niños crecerán para influir en otra generación.  Si bien no es una cura repentina para lo que aflige a nuestro mundo, es la forma más segura para mejorarlo a largo plazo.

Gordon B. Hinckley, el anterior profeta mormón, dijo:

Estoy más preocupado por el déficit moral de nuestras naciones que por su déficit presupuestario, a pesar de que, también, es un asunto más grave  ¿Las sociedades necesitan más policías?  No lo discuto  ¿Las sociedades necesitan más cárceles?  Supongo que sí.  Pero lo que necesitan, por encima de todo, es fortalecer los hogares de la gente.  Cada niño es un producto de un hogar.

Las sociedades están teniendo problemas terribles con la juventud, pero estoy convencido de que tienen un problema aún mayor con los padres.  Estoy agradecido de que nosotros, miembros de la Iglesia, por mucho tiempo hayamos enseñado, estemos enseñando y gastando una parte sustancial de nuestros recursos para fortalecer los hogares de nuestra gente…  ¿Qué puede hacerse?  No podemos realizar un cambio en un día, o en un mes, o en un año.  Pero estoy convencido de que con suficiente esfuerzo, podremos comenzar un cambio dentro de una generación y lograr maravillas dentro de dos generaciones.  Eso no es mucho tiempo en la historia del hombre.  No hay más nada que cualquiera de nosotros pueda hacer, que tenga un mayor beneficio para toda la vida, que reavivar siempre que sea posible el espíritu en los hogares donde la bondad pueda florecer.

(Véase Gordon B. Hinckley, “Four Simple Things to Help Our Families and Our Nations”, Ensign-revista SUD en inglés, septiembre de 1996, pág. 2.)

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Nuestra fe está centrada en Jesucristo

Miércoles, 13 Enero, 2010

Recientemente, el élder Russell M. Ballard habló a los graduandos de la Universidad Brigham Young, una entidad de propiedad de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los miembros de esta iglesia a menudo son conocidos informalmente como mormones. Él les aconsejó que hablaran sobre su religión con las demás personas, señalando que la mayoría de los temas de mayor interés para los detractores no son los elementos críticos de la religión actual, sino más bien son elementos marginales o prácticas que ya no se realizan. Les aconsejó que los debates se centraran en el núcleo de la religión, los elementos que afectan la salvación, en lugar de los que no son más que interesantes puntos de debate intelectual.

“”Cuando todo está dicho y hecho, lo más importante sobre usted y su testimonio es que la usted base sus creencias en lo que enseñó Jesucristo, y trate de seguirlo, viviendo su vida en una forma aceptable para nuestro Padre Celestial y el Señor.

Esto es su fundamento. Fue el fundamento de José Smith. Él dijo: “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los Apóstoles y Profetas, en relación con Jesucristo, que murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, y ascendió al cielo, y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son sólo apéndices de ella. ”

(Vea Elder M. Russell Ballard: Engaging Without Being Defensive (Élder M. Russell Ballard: Involucrándose sin estar a la defensive-en inglés)

Cada religión tiene información o escritos que cubren un amplio espectro de información. Parte de esta información es esencial para la salvación del creyente, pero gran parte no lo es. Por ejemplo, debemos saber quién creó el mundo y creer eso, pero no tenemos que saber exactamente cuánto tiempo le llevó. Esto es sólo carne de cañón interesante para el debate o la curiosidad, pero no tiene nada que ver con nuestra salvación. Es interesante leer la genealogía en el Antiguo Testamento, pero no será una prueba para cuando estemos ante el Salvador en el juicio. Algunas historias en la Biblia son curiosas y realmente no entendemos por qué un profeta bíblico tomó las decisiones que tomó, pero la mayoría de las veces, no necesitamos saberlo.

Lo que necesitamos saber es que Dios es nuestro amoroso Padre Celestial y Jesucristo es Su Hijo unigénito. Jesús murió por nosotros y es el único camino a través del cual podemos volver a Dios algún día. Tenemos que aprender a identificar la verdad mediante la comunicación directa con Dios para saberla.

Son estas cosas en las que se centran en los mormones en su vida espiritual diaria. Ellos trabajan para construir una relación de amor con Dios y Jesucristo y para comprender la forma en que Ellos nos han hecho vivir el día a día. Se esfuerzan por ser buenos miembros de familia y buenos ciudadanos. Ellos estudian la vida del Salvador y luego tratan de comprender cómo vivir de esa manera ellos mismos.

Mientras que los grupos que trabajan para oponerse a la iglesia a menudo se centran en  juegos intelectuales sin importancia, los mormones están ocupados tratando de ser como Jesús. Cuando se habla con un mormón, es importante recordar que por lo general no están muy interesados en esos temas marginales. Su testimonio no se basa en la historia o la ciencia, sino en la fe. Esta fe se produjo después de desarrollar una relación estrecha y personal con Dios y luego confiar en que Él contestará sus interrogaciones de manera que pudieran entender. Se esforzaron por conocer a Dios tan bien que puedan reconocerlo fácilmente cuando Él se comunica con ellos.

Es de poca utilidad el presentar a un mormón que realmente conoce a Cristo las enseñanzas de los hombres, que no son fiables y son cambiantes. Ellos no están interesados en el uso de esas enseñanzas como base para su salvación eterna. Ellos conocen al Creador y sólo son Sus palabras lo que importa.

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Almacenamiento de alimentos en las noticias

Miércoles, 13 Enero, 2010

La economía está poniendo a la gente nerviosa, pero los mormones se han estado preparando para este momento durante toda su vida. Se enseña a las familias mormonas evitar las deudas, ahorrar dinero y guardar una provisión de alimentos para un año y otros productos necesarios para enfrentar una época de desafíos económicos.  Por muchos años, las personas de fuera se burlaron de este programa, pensando que era un escenario de los últimos días o un programa de pánico. Hoy en día, la prensa busca activamente mormones para entrevistar porque se han llegado a dar cuenta de que el almacenamiento de alimentos y la preparación para la emergencia es una manera prudente de vivir.

Los mormones enseñan a las personas a ser auto-suficientes en la medida de lo posible. Esto significa que necesitan prepararse con anticipación para tiempos difíciles. Una manera de hacer esto es reunir una provisión de alimentos, productos de salud o limpieza, ropa, y aún efectivo en quien apoyarse en caso de que sea necesario.

Normalmente, se necesitan estos artículos durante épocas de desempleo. Como la gente ha aprendido últimamente, nadie es inmune al desempleo, independientemente de la educación, experiencia o reputación. El encontrar un nuevo trabajo puede requerir una gran cantidad de tiempo. Aquellos que no necesitan comprar o quienes tal vez compran sólo alimentos perecibles, pasan estos momentos con pocos trastornos en sus vidas y con la tranquilidad de saber que tienen suficiente alimento y provisiones.

A los mormones se les aconseja evitar entrar en deudas para obtener estas provisiones, ya que la deuda por cualquier razón que no sea el poseer una casa y posiblemente los gastos de la universidad no es aconsejable. Más bien, ellos empiezan lentamente. Se anima a las familias que abandonen los lujos, tales como unas vacaciones o televisión por cable hasta que el dinero que se hubiera usado para el lujo haya suplido el almacén. Otras personas compran varios artículos extra cada semana, esforzándose hasta lograr una provisión para una semana. Cuando ellos tienen esto, ellos empiezan a reunir alimentos para una segunda semana. En el país más pobre, se les enseña a las mujeres que cuando preparen su arroz con frejoles normalmente, ellas deben sacar una cucharada de cada uno de estos artículos a un depósito. Cuando el depósito se llene, se sella y viene a ser el primer artículo en su almacenamiento de alimento. Ya que el arroz y los frejoles se mantienen por un extremadamente largo tiempo, esto proporciona una seguridad a largo plazo en la forma de un alimento que las mujeres están acostumbradas a servir diariamente.

Aunque el inicio es pequeño, los mormones saben que aún poco alimento separado puede hacer la diferencia. Sólo saber que está allí, puede proporcionar un sentimiento de seguridad cuando todos alrededor nuestro están asustados. Nosotros sabemos que sea lo que sea que suceda, no pasaremos hambre.

Los mormones han creado un sitio web que enseña a sus miembros a crear una provisión de alimento y artículos personales. Ésta incluye cuadros que muestran cuántos productos de primera necesidad necesitará una familia. Este sitio es muy popular aún entre aquellos que no son SUD.

Provident Living les mostrará primero cómo preparar y almacenar los artículos que necesita para sostener la vida, y luego cómo añadir artículos adicionales para hacer la supervivencia más agradable. Los mormones que ustedes conozcan también estarán felices de ayudarles a empezar en este gratificante proceso.

Su provisión de alimentos no se queda en el sótano envejeciendo. Los mormones rotan su almacén, lo que quiere decir que ellos “compran” de su almacén de alimentos. Las nuevas compras van al almacén, para usar los artículos más antiguos primero. Una ventaja de este sistema es que finalmente reduce los costos de compra. Aquellos que tienen almacén pueden comprar en remates, de la estación, y al por mayor, obteniendo así los mejores precios posibles para sus provisiones. Cuando una escasez causa un alza de precios temporal, los mormones pueden usar su almacén hasta que la escasez pase, tanto ahorrando dinero como reservando aquellos artículos para aquellos que no se abastecieron con anticipación.

Averigüe lo que está diciendo los principales medios de comunicación acerca de la que dejó ser una rara tradición mormona de almacenamiento de alimentos. Luego siéntese y empiece un plan para su propio almacén. Ya no es sólo una “cosa de mormones”.

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¿Creen los mormones que uno puede labrar su camino al cielo?

Miércoles, 13 Enero, 2010

Esta pregunta es hecha a menudo por evangelistas, y es, en general, un malentendido de las enseñanzas mormonas sobre lo que ocurre después de la muerte y cómo lo controlamos

Muchos evangelistas enseñan que una persona llega al cielo al ser “salvado”. Esto implica el acto de aceptar a Jesucristo como su Salvador personal. Al mismo tiempo, ellos enseñan que los actos no pueden llevarte al cielo. Los mormones también creen que una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador, a fin de regresar a la presencia de Dios después de la muerte. Ambos grupos coinciden en que, al menos, se requiere un acto de todos nosotros a fin de estar con Dios.

La confusión sobre el número de actos necesarios para ser salvados proviene de las diferencias en la terminología utilizada por los mormones. Los mormones creen que todos se salvan a través de la expiación de Jesucristo, aun si nunca aceptan a Jesucristo como su Salvador. Sin embargo, la gracia y la vida eterna, para un mormón, no son la misma cosa. Para entender esta compleja cuestión, echemos un vistazo a varios puntos esenciales.

¿Qué es gracia?

El Diccionario Bíblico, localizado en ediciones SUD de la Biblia del Rey Santiago, define gracia para nosotros:

Es a través de la gracia del Señor Jesús, gracias a su sacrificio expiatorio, que la humanidad se levantará en inmortalidad, cada persona recibirá su cuerpo desde la tumba en una condición de vida eterna. Asimismo, es a través de la gracia del Señor que las personas, a través de la fe en la expiación de Jesucristo y el arrepentimiento de sus pecados, reciben la fuerza y la ayuda para hacer buenas obras que de otro modo no podrían mantener si se les dejara bajo sus propios medios. Esta gracia es un poder que permite a los hombres y mujeres alcanzar la vida eterna y la exaltación después de haber agotado sus propios esfuerzos. (Véase el Diccionario Bíblico).

En otras palabras, la gracia nos permite resucitar de entre los muertos, recibir nuestros cuerpos de nuevo desde la tumba de una forma perfeccionada y la vida eterna. Esto es posible sólo porque Jesucristo voluntariamente entregó su vida por nosotros después de tomar los pecados del mundo. Ningún ser totalmente humano fue capaz de hacer esto por Sí mismo. Si Cristo no hubiera hecho este sacrificio por nosotros, la vida terminaría con la muerte, porque ninguno de nosotros puede vivir una vida perfecta o satisfacer las exigencias de la justicia plenamente. Sólo Jesús, con una madre mortal y un Padre Celestial, podía vivir perfectamente y elegir morir por nosotros.

Cada persona, entonces, resucita y se le da un lugar para pasar la eternidad. Sin embargo, el vivir para siempre no es la suma total de nuestras metas para la eternidad, si amamos a Dios. Nosotros, quienes Lo amamos, queremos vivir con Él en Su hogar para siempre. Esto requiere un poco más. Una vez más, es la gracia que hace posible este regalo adicional. Sin gracia, no podríamos arrepentirnos de los pecados que cometemos aquí en la tierra.

¿Por qué es importante el arrepentimiento?

Para ello, tenemos que buscar en la Biblia, donde encontramos las siguientes Escrituras:

No todo el que ame dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21)

El Libro de Santiago, que se cree que es el hermano de Jesús, tomo este pensamiento aún más profundamente y responde a la pregunta sin lugar a dudas:

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

21 ¿No fue justificado por las obras nuestro padre Abraham, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por ajusticia, y fue llamado amigo de Dios.

24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

25 Asimismo, Rahab, la ramera, ¿no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta. (Santiago 2)

Santiago señala que creer en Dios es bueno, pero incluso Satanás cree en Dios. No, se requiere más que simplemente creer. Él explica, usando a Abraham y Rahab como ejemplos, que ellos obedecieron los mandamientos porque tuvieron fe y esa fe fue perfeccionada cuando optaron por no sólo creer, sino hacer lo que Dios les enseñó a hacer. Fue la combinación de fe y obras las que los hizo perfectos a los ojos de Dios. Tenga en cuenta especialmente la inclusión de Rahab. Es una mujer que fue una prostituta, así que no era un profeta u otra persona que podríamos normalmente pensar sostener como un ejemplo. Si analizáramos sólo un aspecto de su vida, la veríamos como un alma perdida, pero Dios la ve como más y nota que ella tomó valientes decisiones que ayudaron a avanzar la obra de Dios. Ella fue, en realidad, catalogada como un ancestro de Jesucristo. Esto no le da el derecho de pecar como ella desea, pero demuestra que las buenas obras que hizo, importaron y contaron en el largo plazo.

Vemos entonces, que la fe y las obras deben trabajar juntas como un total unificado a fin de que cualquiera de ellas “nos lleve al Cielo”.

¿Pueden los mormones (o alguien más) labrar su camino al Cielo?

No. Una persona mala que hizo buenas obras no podría ir al Cielo. Una persona que hizo buenas obras todos los días no sería admitido ante la presencia de Dios a menos que también haya aceptado a Jesucristo como Su Salvador y a menos que Sus buenas obras fueran una manifestación externa del la fe privada en su corazón.

Una persona que verdaderamente ama a Dios querrá hacer Su voluntad. Cuanto mayor sea nuestra fe, más fácil es tomar buenas decisiones. Una persona que dice que tiene fe, que proclama públicamente que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador, pero quien habla felizmente de su vida robando bancos o hiriendo a otros y que no se molesta arrepentirse no va a ser admitido en el cielo, como Jesús aclaró, porque su fe no es real y porque ninguna cosa impura puede entrar en la presencia de Dios. La fe sin obras es fe muerta, pero también las obras sin fe, obras muertas. Nadie puede vivir una vida perfecta, pero tenemos la responsabilidad de arrepentirnos cuando hacemos mal y que continuamente esforzarnos por guardar los mandamientos.

El Libro de Mormón enseña:

23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos;

26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados. (2 Nefi 25)

Es sólo a través de Jesucristo que la gente puede salvarse. Si queremos vivir con Dios, en lugar de simplemente vivir eternamente lejos de Su presencia, debemos tener fe y también debemos guardar los mandamientos, como Jesucristo nos instruyó.

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¿Creen los mormones que uno puede labrar su camino al cielo?

Martes, 12 Enero, 2010

Esta pregunta es hecha a menudo por evangelistas, y es, en general, un malentendido de las enseñanzas mormonas sobre lo que ocurre después de la muerte y cómo lo controlamos

Muchos evangelistas enseñan que una persona llega al cielo al ser “salvado”. Esto implica el acto de aceptar a Jesucristo como su Salvador personal. Al mismo tiempo, ellos enseñan que los actos no pueden llevarte al cielo. Los mormones también creen que una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador, a fin de regresar a la presencia de Dios después de la muerte. Ambos grupos coinciden en que, al menos, se requiere un acto de todos nosotros a fin de estar con Dios.

La confusión sobre el número de actos necesarios para ser salvados proviene de las diferencias en la terminología utilizada por los mormones. Los mormones creen que todos se salvan a través de la expiación de Jesucristo, aun si nunca aceptan a Jesucristo como su Salvador. Sin embargo, la gracia y la vida eterna, para un mormón, no son la misma cosa. Para entender esta compleja cuestión, echemos un vistazo a varios puntos esenciales.

¿Qué es gracia?

El Diccionario Bíblico, localizado en ediciones SUD de la Biblia del Rey Santiago, define gracia para nosotros:

Es a través de la gracia del Señor Jesús, gracias a su sacrificio expiatorio, que la humanidad se levantará en inmortalidad, cada persona recibirá su cuerpo desde la tumba en una condición de vida eterna. Asimismo, es a través de la gracia del Señor que las personas, a través de la fe en la expiación de Jesucristo y el arrepentimiento de sus pecados, reciben la fuerza y la ayuda para hacer buenas obras que de otro modo no podrían mantener si se les dejara bajo sus propios medios. Esta gracia es un poder que permite a los hombres y mujeres alcanzar la vida eterna y la exaltación después de haber agotado sus propios esfuerzos. (Véase el Diccionario Bíblico).

En otras palabras, la gracia nos permite resucitar de entre los muertos, recibir nuestros cuerpos de nuevo desde la tumba de una forma perfeccionada y la vida eterna. Esto es posible sólo porque Jesucristo voluntariamente entregó su vida por nosotros después de tomar los pecados del mundo. Ningún ser totalmente humano fue capaz de hacer esto por Sí mismo. Si Cristo no hubiera hecho este sacrificio por nosotros, la vida terminaría con la muerte, porque ninguno de nosotros puede vivir una vida perfecta o satisfacer las exigencias de la justicia plenamente. Sólo Jesús, con una madre mortal y un Padre Celestial, podía vivir perfectamente y elegir morir por nosotros.

Cada persona, entonces, resucita y se le da un lugar para pasar la eternidad. Sin embargo, el vivir para siempre no es la suma total de nuestras metas para la eternidad, si amamos a Dios. Nosotros, quienes Lo amamos, queremos vivir con Él en Su hogar para siempre. Esto requiere un poco más. Una vez más, es la gracia que hace posible este regalo adicional. Sin gracia, no podríamos arrepentirnos de los pecados que cometemos aquí en la tierra.

¿Por qué es importante el arrepentimiento?

Para ello, tenemos que buscar en la Biblia, donde encontramos las siguientes Escrituras:

No todo el que ame dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21)

El Libro de Santiago, que se cree que es el hermano de Jesús, tomo este pensamiento aún más profundamente y responde a la pregunta sin lugar a dudas:

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

21 ¿No fue justificado por las obras nuestro padre Abraham, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por ajusticia, y fue llamado amigo de Dios.

24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

25 Asimismo, Rahab, la ramera, ¿no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta. (Santiago 2)

Santiago señala que creer en Dios es bueno, pero incluso Satanás cree en Dios. No, se requiere más que simplemente creer. Él explica, usando a Abraham y Rahab como ejemplos, que ellos obedecieron los mandamientos porque tuvieron fe y esa fe fue perfeccionada cuando optaron por no sólo creer, sino hacer lo que Dios les enseñó a hacer. Fue la combinación de fe y obras las que los hizo perfectos a los ojos de Dios. Tenga en cuenta especialmente la inclusión de Rahab. Es una mujer que fue una prostituta, así que no era un profeta u otra persona que podríamos normalmente pensar sostener como un ejemplo. Si analizáramos sólo un aspecto de su vida, la veríamos como un alma perdida, pero Dios la ve como más y nota que ella tomó valientes decisiones que ayudaron a avanzar la obra de Dios. Ella fue, en realidad, catalogada como un ancestro de Jesucristo. Esto no le da el derecho de pecar como ella desea, pero demuestra que las buenas obras que hizo, importaron y contaron en el largo plazo.

Vemos entonces, que la fe y las obras deben trabajar juntas como un total unificado a fin de que cualquiera de ellas “nos lleve al Cielo”.

¿Pueden los mormones (o alguien más) labrar su camino al Cielo?

No. Una persona mala que hizo buenas obras no podría ir al Cielo. Una persona que hizo buenas obras todos los días no sería admitido ante la presencia de Dios a menos que también haya aceptado a Jesucristo como Su Salvador y a menos que Sus buenas obras fueran una manifestación externa del la fe privada en su corazón.

Una persona que verdaderamente ama a Dios querrá hacer Su voluntad. Cuanto mayor sea nuestra fe, más fácil es tomar buenas decisiones. Una persona que dice que tiene fe, que proclama públicamente que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador, pero quien habla felizmente de su vida robando bancos o hiriendo a otros y que no se molesta arrepentirse no va a ser admitido en el cielo, como Jesús aclaró, porque su fe no es real y porque ninguna cosa impura puede entrar en la presencia de Dios. La fe sin obras es fe muerta, pero también las obras sin fe, obras muertas. Nadie puede vivir una vida perfecta, pero tenemos la responsabilidad de arrepentirnos cuando hacemos mal y que continuamente esforzarnos por guardar los mandamientos.

El Libro de Mormón enseña:

23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos;

26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados. (2 Nefi 25)

Es sólo a través de Jesucristo que la gente puede salvarse. Si queremos vivir con Dios, en lugar de simplemente vivir eternamente lejos de Su presencia, debemos tener fe y también debemos guardar los mandamientos, como Jesucristo nos instruyó.

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¿Qué mandamientos guardan los mormones?

Martes, 12 Enero, 2010

Los mormones son a veces conocidos como pertenecientes a una iglesia con muchas normas. Si bien puede parecer que existen un gran número normas, son en general muy básicas de una vida digna. El Salvador enseñó estas normas durante su ministerio en la tierra, y aquellas que se revelaron en los últimos días son las que nos mantienen seguros, felices y morales.

Servicio

El Libro de Mormón nos enseña que el hombre existe para que tenga gozo. (Véase 2 Nefi 2:25). El Salvador, Jesucristo, nos dio mandamientos que, cuando se practican por las razones correctas en el espíritu correcto, nos permiten vivir una vida gozosa, incluso en tiempos de pruebas.

A Brigham Young le preguntaron cómo gobernaba a un grupo de personas tan numeroso. Éste respondió que él les enseñaba principios correctos y luego los dejaba que se gobernaran a sí mismos. Hoy en día a los mormones se les enseñan los principios básicos y se espera que los apliquen en el mundo. Cuando enfrentan  una situación no explícitamente cubierta por un mandamiento, ellos la analizan en relación a su conocimiento en general del evangelio y luego toman una decisión.

Muchos mandamientos están diseñados para mantenernos a salvo moral y físicamente. Por ejemplo, los mormones son conocidos por su código de salud, llamado Palabra de Sabiduría. Este código de salud incluye la prohibición de alcohol, tabaco, café y té. Se alienta el uso de granos enteros, frutas y hortalizas, y sugiere la moderación en el uso de carne. Aunque se trataba de una extraña forma de vida cuando el mandamiento fue dado por la revelación de José Smith en 1800, hoy la ciencia ha evidenciado la revelación y está de acuerdo que ésta es una forma saludable de vivir. Siguiendo la declaración de Brigham Young de gobernarnos a nosotros mismos, a los mormones también se les recuerda tomar otras decisiones saludables, incluso si no están especificadas en el mandamiento.

Los mormones tienen un estricto código de moralidad. Se aconseja tanto a los hombres como a las mujeres que practiquen la ley de castidad. Las relaciones íntimas no están permitidas fuera del matrimonio, incluso si la persona no se casa nunca. A los adolescentes se les enseña a evitar las citas hasta que tengan dieciséis años y sólo lo hacen en grupos hasta que sean adultos. Esto ayuda a proteger su moralidad y también les ayuda a terminar la secundaria.

El servicio a los demás es una parte fundamental de los mandamientos. Jesucristo nos enseñó a dar de nuestro tiempo y recursos a los demás. Los mormones lo hacen a través de programas de la iglesia, pero también en su vida personal.

Un ejemplo de un programa de la iglesia diseñado para ayudar a los mormones a dar es el programa de ofrendas de ayuno. El primer domingo de cada mes se designa como Domingo de Ayuno. La tarde anterior, los mormones, que pueden hacerlo, comienzan un ayuno completo de veinticuatro horas -sin comida o bebida de ningún tipo- y donan el dinero ahorrado de esas dos comidas y bocadillos a un fondo especial que es independiente de otros fondos de la iglesia. Este dinero se destina a ayudar a las personas en su congregación que necesitan alimentos u otras ayudas caritativas. Si bien muchos pueden dar el dinero sin experimentar un verdadero sacrificio, la obligación de reunir el dinero por pasar hambre por un día les lleva a pensar más detenidamente sobre lo que significa pasar hambre todo el tiempo y aumenta su capacidad de ser compasivos.

A los mormones se les enseña a ser autosuficientes en lo posible, aún sabiendo que la Iglesia los puede ayudar cuando han hecho todo lo que pueden hacer por sí mismos y sus familias. Con este fin, trabajan para almacenar por lo menos un año de provisiones de todo lo que necesitarían en caso que pasen por desempleo, muerte del asalariado o de otros desafíos a su presupuesto. Podría ser que esto no les permita mantener su estilo de vida anterior, pero les permitirá alimentar a su familia y pagar sus cuentas durante la crisis. Cuando los tiempos son muy ajustados, tienen la seguridad de saber que van a estar bien.

A los mormones se les manda tener educación, tanto formal como informal. Esto es parte de su plan de autosuficiencia, ya que la educación formal puede hacer que sea más fácil tener una carrera. A las mujeres, a quienes se les alienta a permanecer en el hogar para criar a sus hijos, también se les manda obtener una educación y estar preparadas para cuidar a sus familias en caso de necesidad, como en la muerte o invalidez de los asalariados. Además de la educación formal, a los mormones se les anima a seguir un proceso permanente de aprendizaje en ambos aspectos, espiritual y secular. Se les enseña que todo lo que aprenden en esta vida lo llevarán consigo a la próxima.

La familia es fundamental para las enseñanzas mormonas. Los esposos y esposas tienen la obligación de amarse y cuidarse el uno al otro, y juntos tiene la obligación de amar y cuidar a sus hijos. No importa cuán ocupada pueda ser su vida, a las familias se les enseña a hacer de su vida familiar una prioridad y a pasar tiempo juntos.

Cada lunes por la noche, las familias mormonas se quedan en casa, sin amigos, y realizan la Noche de Hogar. Durante este tiempo, ellos enseñan el Evangelio de Jesucristo, resuelven asuntos familiares y se divierten juntos. Esto garantiza un momento significativo en familia cada semana y también brinda a los padres un ambiente en el que comparten sus testimonios y valores.

Las familias mormonas creen que es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos su religión y sus valores. Aunque la Iglesia tiene programas para ayudar a los padres, son sólo de asistencia. Por esta razón, las familias mormonas tienen oraciones familiares diarias, de pareja y personales, así como el estudio diario de las Escrituras en familia e individualmente. Durante este tiempo, los padres muestran a sus hijos lo que ellos creen y demuestran, tanto a través de palabras y acciones, cómo vivir lo que creen.

La oración y el estudio de las Escrituras son aspectos importantes en los mandamientos mormones. La oración permite a cada persona comunicarse con Dios y construir una relación personal y amorosa con él. Es una manera de buscar respuestas para la ayuda que necesitamos y también dar gracias a Dios por las bendiciones que hemos recibido. El estudio de las Escrituras nos ayuda a aprender los mandamientos. Los mormones aprenden a leer la Biblia, así como las Escrituras de la restauración, y a aplicar las enseñanzas a sus vidas cotidianas.

Hay más mandamientos de los que se pueden enumerar aquí, pero éstos son una muestra de los mandamientos que los mormones siguen para vivir una vida significativa y siguiendo el ejemplo de Cristo. Estos mandamientos salvaguardan la moralidad y la salud, promueven una familia cariñosa y nos preparan a vivir de nuevo en la presencia de Dios.

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¿Qué piensan los mormones de la Ley de Moisés?

Lunes, 11 Enero, 2010

Según los mormones, la Ley de Moisés fue una ley menor, dada porque los judíos  de esa época no vivían de manera adecuada como para poder vivir una ley superior.  Se trataba de una ley estricta que podía seguirse a la exactitud. Ésta no sustituía a la plenitud del Evangelio.  Fue otorgada simplemente para mantenerlos siempre en el recuerdo de Dios y prepararlos para el regreso a la ley superior (Véase Mosíah 13:30 en el Libro de Mormón).

Moisés y la zarza ardiente – Jerry Thompson

“Estrictamente hablando, la Ley de Moisés abarca los cinco primeros libros del Antiguo Testamento – que los judíos denominan la Torá.  Estos cinco libros de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) son también llamados Pentateuco, pero en el Nuevo Testamento éstos son normalmente conocidos como “la Ley”.  El término “la Ley” se utilizaba en algunos casos para hacer referencia a todo el Antiguo Testamento, pero por lo general se hacía una distinción entre los libros de Moisés (la Ley) y aquellos que escribieron los profetas posteriores (los Profetas); de ahí la costumbre en tiempos de Jesús de referirse a las Escrituras hebreas como “la Ley y los Profetas” (por ejemplo, Mateo 5:17; Mateo. 7:12).

La Ley fue revelada por Dios a Moisés en el monte Sinaí y llegó a ser respetada incluso por los gentiles debido a su antigüedad y su amplia equidad.  En los tiempos de Jesús, la Ley era considerada como el código penal, civil y religioso del pueblo judío, y permaneció así durante más de mil años.  La Ley los ha guiado en todos los aspectos de la actividad humana durante tanto tiempo que incluso los judíos no llegaban a concebir fácilmente la vida sin “la Ley” (Stephen E. Robinson, “The Law after Christ-La Ley después de Cristo”, Ensign-revista SUD en inglés, septiembre de 1983, pág. 69).

Robinson, quien era profesor asistente de religión en el estado de Pennsylvania cuando  se escribió el artículo, explicó que muchos judíos estaban molestos con Jesús por enseñar que la ley de Moisés era una ley temporal y menor, ya que para ellos se había convertido “en la misma voluntad divina – perfecta, absoluta, inmutable e inalterable por siempre.  La ley era considerada como la voluntad de Dios expresada exacta y precisamente; por lo tanto, cualquier desviación en la carta de la Ley de Moisés también era una desviación de Dios.  No había lugar para la flexibilidad o “circunstancias atenuantes”.

Jesús vivió la ley de Moisés y enseñó a sus seguidores a hacer lo mismo hasta que se cumpliera la expiación.  Él dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.  Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido (Mateo 5:17-18 en el Nuevo Testamento de la Biblia del Rey Santiago).

Cuando Jesús expió por nuestros pecados, la Ley de Moisés se cumplió y el pueblo pudo tener una ley superior.

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas”, dijo Jesús.  “No he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17). El significado de este versículo puede ser ampliado a través de una traducción alterna: “No penséis que he venido a abolir la Torá o los Profetas, no he venido para abolir sino para completar, para que su significado sea pleno” 1.  La palabra hebrea Torá, que literalmente significa “enseñanza o doctrina”, es traducida en el Nuevo Testamento a partir de la palabra griega nomes, que significa “ley”. Por lo tanto, lo que Jesús estaba transmitiendo es que cuando Él hablaba o enseñaba sobre la ley de Moisés, Él entregaría un significado más completo y pleno.  La ley había sido dada a Moisés por Jehová, quien estaba ahora sobre la tierra en Su ministerio mortal como Jesucristo; por lo tanto era Su prerrogativa  realizar el significado de la ley, las enseñanzas y la doctrina “plena” y “completa”.

Jesús usó la ley de Moisés ya que estaba destinada a purificar la vida y enseñar sobre la salvación a través del Mesías.  La ley de Moisés, correctamente entendida y aplicada, elevaría al hombre natural a un nivel espiritual y lo fortificaría contra la astucia del diablo (Véase Thomas F. Olmstead, “The Savior’s Use of the Old Testament-El uso que el Salvador hacía del Antiguo Testamento”, Ensign-revista SUD en inglés, julio de 2002, pág. 47).

Olmstead señaló también que Jesús utilizó la ley para ayudar a explicar sus propias acciones, como la curación en el día de reposo.  Él enseñó la ley.  Olmstead explica: “Jesús no rechazó la Ley de Moisés – la Torá – tal como se encuentra en el Antiguo Testamento.  Más bien, Él la utilizó para afirmar su propia verdad y dar un sentido más completo”.  Los mormones se refieren al significado más completo como la ley superior.

Para el pueblo judío de la época, esto era algo difícil de comprender.  Robinson explicó: “Además, la mayoría de judíos del tiempo de Jesús había llegado a creer que la salvación llegaría sólo por medio de la observancia de la Ley de Moisés, como la expresión más alta posible de la voluntad de Dios, y de ninguna otra manera”.

En contraste, James Faust, un antiguo líder mormón en la época moderna, dijo: “…la sola intención de la persona llega a ser parte de lo correcto o de lo incorrecto de la acción humana; por tanto, nuestra intención de obrar mal o nuestro deseo de hacer el bien se juzgarán independientemente de nuestras obras. Se nos dice que seremos juzgados en parte por la intención que albergue nuestro corazón”  (véase James E. Faust, “El fiador de un mejor pacto”, Liahona, septiembre de 2003, págs. 2-6.).  Esta fue la ley presentada por Jesús durante su ministerio.  Aunque se requiere obediencia, también se necesita intención y fe.  Una persona debe creer, no sólo llevar a cabo las acciones apropiadas.  Este es un cambio de lo que se enseñó en los tiempos de Jesús.

Jesús enseñó a Sus seguidores a obedecer la ley y luego llevarla a un nivel superior.  Él enseñó que la ley decía que cometer adulterio era un pecado, además la ley superior decía que era un pecado incluso considerar la posibilidad de adulterio o pensar de manera inapropiada en alguien que no sea su esposo o esposa.  Ya no era suficiente sólo ser físicamente fiel al esposo o esposa – tenían que ser fieles también emocionalmente.  Si bien la ley enseñó que no se debe matar, Jesús añadió la obligación de evitar sentir rencor por las personas.  Ya no era suficiente evitar su muerte.  Cada ley fue llevada a un nivel superior, que exigía más fe por parte de los creyentes.

Una parte importante de la ley era la ley de sacrificio.  Los israelitas fueron obligados a sacrificar sus animales.  Los cristianos hoy en día más bien se sacrifican a sí mismos.  Jesús hizo el sacrificio supremo de morir por nuestros pecados, y cada día de reposo, recibimos el sacramento de pan y agua para recordar aquel sacrificio.  Pero también estamos obligados a hacer sacrificios personales.  Dios nos pide renunciar a nuestros deseos mundanos y centrar nuestras vidas en torno a Él.  Cuanto más grande sea nuestra fe, más capaces somos de hacer sacrificios por Dios.

Élder Ballard enseñó: “Aunque se cumplió la ley de Moisés, los principios de la ley de sacrificio continúan siendo parte de la doctrina de la Iglesia, pues el propósito principal de esta ley sigue siendo el probarnos y el ayudarnos a venir a Cristo.  Después del sacrificio supremo del Salvador, se hicieron dos ajustes en la práctica de esa ley.  El primero es que la ordenanza de la Santa Cena reemplazó a la del sacrificio; y el segundo es que ese cambio se centrara, no en el animal de una persona, sino en la persona misma.  En un sentido, el sacrificio cambió de la ofrenda al oferente”.

¿Qué significa la Ley de Moisés para un mormón?  Robinson indica que en los primeros días de la iglesia esto fue un gran motivo de preocupación para los que pertenecían a la misma, especialmente para aquellos que se convirtieron al judaísmo.  Ellos querían saber si el Evangelio restaurado era una adición a la ley de Moisés, o si se trataba de una ley completamente nueva.  Jesús había respondido a esa pregunta con toda claridad en Su ministerio terrenal.  Se trataba de una ley diseñada para llevar a la gente a Jesús y para ayudarles a entender los sacrificios que Él haría por ellos.  La ley se cumplió mediante la expiación de Jesús.  Algunos aspectos de la misma, incluyendo el sacrificio, siguen siendo parte del evangelio, pero de una manera más personal, a través del sacrificio personal del egoísmo y la mundanería, no del sacrificio de animales.  La ley de Moisés no tenía el poder de salvarnos – sólo la expiación podía hacer eso. A pesar de esto, fue un paso importante en la progresión del hombre.

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¿Qué creen los mormones sobre el aborto?

Domingo, 10 Enero, 2010

Las creencias mormonas enseñan que toda la vida proviene de Dios. Él es el Padre literal de nuestro espíritu. La capacidad de crear vida en la Tierra es una responsabilidad sagrada, y por lo tanto, los mormones se oponen al aborto en todos los casos salvo muy pocas circunstancias. El aborto es permitido, pero no debe ser una elección automática, en casos de violación e incesto, peligro para la vida de la madre según con la opinión de un médico calificado y responsable y defectos que puedan causar que el niño sea incapaz de sobrevivir después de su nacimiento. Cuando una mujer se enfrenta a una de esas raras situaciones, debe consultar con sus líderes de la iglesia y con su familia, y a Dios en oración para saber lo que Dios quiere que ella haga.

De Su mano – Greg Olsen

La Iglesia no considera sólo a la mujer embarazada responsable de los abortos. Las personas que fomenten, paguen, ejecuten o hagan los arreglos de abortos también pueden perder su calidad de miembro en la iglesia, así como puede serlo una mujer que elige inadecuadamente el aborto.

El quitar una vida es un derecho dado sólo a Dios, quien la creó. Doctrina y Convenios, una colección de revelación oficial y enseñanzas de la iglesia en los tiempos modernos, dice: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hurtarás; no cometerás adulterio; no matarás, ni harás ninguna cosa semejante” (Doctrina y Convenios 59:6)

Los mormones enseñan que cada persona tiene albedrío, el derecho a elegir, dado por Dios. Sin embargo, el albedrío siempre viene con responsabilidad y consecuencias. Si bien podemos elegir nuestras acciones, no podemos elegir las consecuencias, ni tampoco podemos evitar afectar a otros con nuestras decisiones. La capacidad de crear a un niño se debe usar sólo dentro de los lazos del matrimonio y se debe utilizar responsablemente.

Cuando una mujer decide usar su cuerpo de una manera que puede conducir a la creación de un ser humano, ella también debe aceptar las posibles consecuencias de hacerlo. Hay muchas consecuencias involucradas en esta elección y la disposición a dar a luz a un niño creado es una de las más serias. Cuando sea posible, los padres naturales de un niño nacido fuera del matrimonio deben casarse y criarlo en un hogar amoroso. Cuando esto no sea posible, el niño debería ser colocado en un hogar amoroso con padres adoptivos que lo críen como si fuera suyo.

La iglesia está de acuerdo en que las mujeres tienen el derecho, dentro de los límites de la salud y la ciencia, de controlar lo que ocurre con sus cuerpos. Esta es una de las razones por las cuales el aborto es permitido en casos de violación, porque el derecho de la mujer a elegir lo que sucederá a su cuerpo le fue robado. Sin embargo, cuando un niño es creado por acciones voluntarias de la madre, otro cuerpo y otras vidas están implicados. El derecho de la mujer a elegir ocurrió cuando eligió intimar. Con esa elección, Dios espera que ella, y el padre del niño, acepten las consecuencias de la elección. Cada elección que hacemos en nuestra vida limita las opciones restantes. La gente responsable acepta que las elecciones tienen consecuencias y aceptan las consecuencias, incluso cuando sean difíciles, embarazosas o desagradables. El evitar las consecuencias nunca es parte del plan de Dios.

Vinimos a la tierra, en parte, para tener experiencias y para poner a prueba nuestra capacidad para tomar decisiones sabias y aceptar las consecuencias de las decisiones que tomamos. Los que son padres han aprendido que cuando no enseñamos a nuestros hijos a comprender que las elecciones tienen consecuencias y que esas consecuencias deben ser tratadas con responsabilidad, los preparamos para una vida desastrosa. Los buenos padres no les hacen esto a sus hijos. Dios no es sólo un buen padre, Él es un padre perfecto. Como nuestro Padre Celestial, Él quiere que aprendamos a ser responsables y tomar las difíciles decisiones en la vida. Él sabe que en el eterno esquema de las cosas, esto es mejor para nosotros. El saber que tenemos que afrontar las consecuencias, nos motiva a tomar decisiones acertadas al comienzo del proceso, a fin de evitar las más difíciles más adelante si hemos hecho una elección incorrecta. El enfrentar las consecuencias de nuestras decisiones sabiamente nos ayuda a ser más responsables y maduros.

En 1985, Russell M. Nelson, un ex doctor que ahora sirve como apóstol del Señor, escribió:

Para aclarar este concepto, podemos aprender del astronauta. En cualquier momento durante el proceso de selección, planificación y preparación, él es libre de retirarse. Pero una vez que se enciende el poderoso cohete de combustible, ya no es libre de elegir. Ahora él está obligado por las consecuencias de su elección. Aún cuando surjan dificultades y deseara otra cosa, la elección fue sellada por la acción.

Por lo tanto, así sucede con los que alteran el poder de la procreación dado por Dios. Son libres de pensar y planificar lo contrario, pero su elección es sellada por la acción.

La elección de la mujer sobre su propio cuerpo no valida la elección por el cuerpo de otro. La expresión “terminar el embarazo”, literalmente se aplica sólo a la mujer. La consecuencia de la terminación del feto implica el cuerpo y la vida de otro. Estos dos individuos tienen cerebros separados, corazones  independientes, y sistemas circulatorios separados. Pretender que no hay ningún niño y ninguna vida es negar la realidad.

No es una cuestión de cuándo comienza la “vida significativa” o cuando el espíritu “da vida” al cuerpo. En las ciencias biológicas, se sabe que la vida comienza cuando dos células germinales se unen para convertirse en una célula, que reúne a veintitrés cromosomas tanto del padre como de la madre. Estos cromosomas contienen miles de genes. En un maravilloso proceso que implica una combinación de codificación genética por la cual se establecen todas las características humanas básicas de la persona por nacer, se forma un nuevo complejo de ADN. Un crecimiento continuo da como resultado un nuevo ser humano. La aparición de la vida no es un tema discutible, sino un hecho de la ciencia.

Aproximadamente veintidós días después de que las dos células se han unido, un pequeño corazón comienza latir. En veinte y seis días la circulación de la sangre comienza. –Russell M. Nelson, “Reverencia por la vida”, Ensign-revista SUD en inglés, mayo de 1985, pág. 11.

Los mormones tienen una gran reverencia por la vida en cada etapa, antes del nacimiento, durante la vida y después que la vida en la tierra termina. Su postura sobre el aborto es una parte sin dobleces de su respeto por la vida eterna y su amor por Dios, quien crea toda vida.

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¿Se puede tener fe y creer aún en la ciencia?

Martes, 7 Julio, 2009

Respuesta personal de Bethany

¡Claro que sí! Se puede tener fe y creer aún en la ciencia. Las escrituras clara y reiteradamente confirman que Dios es el Creador de la tierra, los cielos y todo lo que se encuentran en ellos. Ellos también confirman que los elementos con los que está compuesta la tierra también son eternos. Como un actual estudiante avanzado de bilogía constantemente estoy vinculando la ciencia con la religión a medida que estudio continuamente la ciencia de la vida y su relación espiritual con la religión. A medida que mis estudios aumentan, my fe también crece ya que veo la mano de Dios en cada aspecto de mi vida.

El élder Henry B. Eyring de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, afirma que “la esencia del evangelio es la doctrina de tratar…. y ésa, por supuesto, es la esencia de la ciencia, también: la doctrina de tratar, probar y comprobar. Este es el tipo de procedimiento que hace de la ciencia lo que es”. El punto consiste en que el evangelio nos enseña a experimentar con las palabras del Salvador y hacer lo que un científico haría para encontrar la verdad.

Una y otra vez fui testigo de los milagros que ocurrieron tanto en mi vida personal como en la vida de otras personas alrededor de mí que nunca habría imaginado que fueran posibles. ¿Cómo es que algunas cosas que son científicamente imposibles de ocurrir, en realidad suceden? Esto me recuerda al apóstol Pedro quien, como está escrito en Mateo 14, vio a Cristo caminar sobre el agua y le pidió ir a su encuentro sobre el agua. Pedro caminó sobre el agua, desafiando a la ciencia, pero su fe vaciló en cuanto el mar empezó a agitarse. Jesús le tendió la mano, lo sostuvo, y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿Por qué dudaste?”. Ha habido momentos en los que estaba seguro de que mi fe había fallado tanto a mí como a los demás, pero aunque las personas pueden fallar, el Señor no falla. Muchísimos científicos se esfuerzan sólo por encontrar las respuestas a las preguntas científicas e ignoran lo espiritual; ellos no aceptan nada que no sea probado por medio de métodos científicos o que no pueda ser visto, sentido o comprobado a través de la experiencia. La ciencia misma está llena de Dios.

Ezra Taft Benson fue el décimo tercer Presidente de la Iglesia SUD y afirmó que “la religión y la ciencia algunas veces parecen estar en conflicto. Pero, el conflicto puede ser sólo aparente y no real, puesto que la ciencia busca la verdad y la verdadera religión es la verdad. Nunca puede haber conflicto entre la religión revelada y la verdadera ciencia. La verdad es la verdad, ya sea que se le llame ciencia o religión. Toda verdad es consecuente. No hay conflicto, sólo en la interpretación de los hechos”. En tal caso, tal vez la ciencia y la religión no estén en oposición, sino que simplemente difieren en las distintas maneras de ver las cosas.

Sé y veo cuán cómodamente encajan la ciencia y la religión. A pesar de que no sepa todas las respuestas ya que nadie las sabe, sí sé que con paciencia y humildad pueden resolverse todas las interrogantes que se plantean en esta vida o en la próxima.

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