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¿Qué mandamientos guardan los mormones?

Martes, 12 Enero, 2010

Los mormones son a veces conocidos como pertenecientes a una iglesia con muchas normas. Si bien puede parecer que existen un gran número normas, son en general muy básicas de una vida digna. El Salvador enseñó estas normas durante su ministerio en la tierra, y aquellas que se revelaron en los últimos días son las que nos mantienen seguros, felices y morales.

Servicio

El Libro de Mormón nos enseña que el hombre existe para que tenga gozo. (Véase 2 Nefi 2:25). El Salvador, Jesucristo, nos dio mandamientos que, cuando se practican por las razones correctas en el espíritu correcto, nos permiten vivir una vida gozosa, incluso en tiempos de pruebas.

A Brigham Young le preguntaron cómo gobernaba a un grupo de personas tan numeroso. Éste respondió que él les enseñaba principios correctos y luego los dejaba que se gobernaran a sí mismos. Hoy en día a los mormones se les enseñan los principios básicos y se espera que los apliquen en el mundo. Cuando enfrentan  una situación no explícitamente cubierta por un mandamiento, ellos la analizan en relación a su conocimiento en general del evangelio y luego toman una decisión.

Muchos mandamientos están diseñados para mantenernos a salvo moral y físicamente. Por ejemplo, los mormones son conocidos por su código de salud, llamado Palabra de Sabiduría. Este código de salud incluye la prohibición de alcohol, tabaco, café y té. Se alienta el uso de granos enteros, frutas y hortalizas, y sugiere la moderación en el uso de carne. Aunque se trataba de una extraña forma de vida cuando el mandamiento fue dado por la revelación de José Smith en 1800, hoy la ciencia ha evidenciado la revelación y está de acuerdo que ésta es una forma saludable de vivir. Siguiendo la declaración de Brigham Young de gobernarnos a nosotros mismos, a los mormones también se les recuerda tomar otras decisiones saludables, incluso si no están especificadas en el mandamiento.

Los mormones tienen un estricto código de moralidad. Se aconseja tanto a los hombres como a las mujeres que practiquen la ley de castidad. Las relaciones íntimas no están permitidas fuera del matrimonio, incluso si la persona no se casa nunca. A los adolescentes se les enseña a evitar las citas hasta que tengan dieciséis años y sólo lo hacen en grupos hasta que sean adultos. Esto ayuda a proteger su moralidad y también les ayuda a terminar la secundaria.

El servicio a los demás es una parte fundamental de los mandamientos. Jesucristo nos enseñó a dar de nuestro tiempo y recursos a los demás. Los mormones lo hacen a través de programas de la iglesia, pero también en su vida personal.

Un ejemplo de un programa de la iglesia diseñado para ayudar a los mormones a dar es el programa de ofrendas de ayuno. El primer domingo de cada mes se designa como Domingo de Ayuno. La tarde anterior, los mormones, que pueden hacerlo, comienzan un ayuno completo de veinticuatro horas -sin comida o bebida de ningún tipo- y donan el dinero ahorrado de esas dos comidas y bocadillos a un fondo especial que es independiente de otros fondos de la iglesia. Este dinero se destina a ayudar a las personas en su congregación que necesitan alimentos u otras ayudas caritativas. Si bien muchos pueden dar el dinero sin experimentar un verdadero sacrificio, la obligación de reunir el dinero por pasar hambre por un día les lleva a pensar más detenidamente sobre lo que significa pasar hambre todo el tiempo y aumenta su capacidad de ser compasivos.

A los mormones se les enseña a ser autosuficientes en lo posible, aún sabiendo que la Iglesia los puede ayudar cuando han hecho todo lo que pueden hacer por sí mismos y sus familias. Con este fin, trabajan para almacenar por lo menos un año de provisiones de todo lo que necesitarían en caso que pasen por desempleo, muerte del asalariado o de otros desafíos a su presupuesto. Podría ser que esto no les permita mantener su estilo de vida anterior, pero les permitirá alimentar a su familia y pagar sus cuentas durante la crisis. Cuando los tiempos son muy ajustados, tienen la seguridad de saber que van a estar bien.

A los mormones se les manda tener educación, tanto formal como informal. Esto es parte de su plan de autosuficiencia, ya que la educación formal puede hacer que sea más fácil tener una carrera. A las mujeres, a quienes se les alienta a permanecer en el hogar para criar a sus hijos, también se les manda obtener una educación y estar preparadas para cuidar a sus familias en caso de necesidad, como en la muerte o invalidez de los asalariados. Además de la educación formal, a los mormones se les anima a seguir un proceso permanente de aprendizaje en ambos aspectos, espiritual y secular. Se les enseña que todo lo que aprenden en esta vida lo llevarán consigo a la próxima.

La familia es fundamental para las enseñanzas mormonas. Los esposos y esposas tienen la obligación de amarse y cuidarse el uno al otro, y juntos tiene la obligación de amar y cuidar a sus hijos. No importa cuán ocupada pueda ser su vida, a las familias se les enseña a hacer de su vida familiar una prioridad y a pasar tiempo juntos.

Cada lunes por la noche, las familias mormonas se quedan en casa, sin amigos, y realizan la Noche de Hogar. Durante este tiempo, ellos enseñan el Evangelio de Jesucristo, resuelven asuntos familiares y se divierten juntos. Esto garantiza un momento significativo en familia cada semana y también brinda a los padres un ambiente en el que comparten sus testimonios y valores.

Las familias mormonas creen que es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos su religión y sus valores. Aunque la Iglesia tiene programas para ayudar a los padres, son sólo de asistencia. Por esta razón, las familias mormonas tienen oraciones familiares diarias, de pareja y personales, así como el estudio diario de las Escrituras en familia e individualmente. Durante este tiempo, los padres muestran a sus hijos lo que ellos creen y demuestran, tanto a través de palabras y acciones, cómo vivir lo que creen.

La oración y el estudio de las Escrituras son aspectos importantes en los mandamientos mormones. La oración permite a cada persona comunicarse con Dios y construir una relación personal y amorosa con él. Es una manera de buscar respuestas para la ayuda que necesitamos y también dar gracias a Dios por las bendiciones que hemos recibido. El estudio de las Escrituras nos ayuda a aprender los mandamientos. Los mormones aprenden a leer la Biblia, así como las Escrituras de la restauración, y a aplicar las enseñanzas a sus vidas cotidianas.

Hay más mandamientos de los que se pueden enumerar aquí, pero éstos son una muestra de los mandamientos que los mormones siguen para vivir una vida significativa y siguiendo el ejemplo de Cristo. Estos mandamientos salvaguardan la moralidad y la salud, promueven una familia cariñosa y nos preparan a vivir de nuevo en la presencia de Dios.

¿Qué piensan los mormones de la Ley de Moisés?

Lunes, 11 Enero, 2010

Según los mormones, la Ley de Moisés fue una ley menor, dada porque los judíos  de esa época no vivían de manera adecuada como para poder vivir una ley superior.  Se trataba de una ley estricta que podía seguirse a la exactitud. Ésta no sustituía a la plenitud del Evangelio.  Fue otorgada simplemente para mantenerlos siempre en el recuerdo de Dios y prepararlos para el regreso a la ley superior (Véase Mosíah 13:30 en el Libro de Mormón).

Moisés y la zarza ardiente – Jerry Thompson

“Estrictamente hablando, la Ley de Moisés abarca los cinco primeros libros del Antiguo Testamento – que los judíos denominan la Torá.  Estos cinco libros de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) son también llamados Pentateuco, pero en el Nuevo Testamento éstos son normalmente conocidos como “la Ley”.  El término “la Ley” se utilizaba en algunos casos para hacer referencia a todo el Antiguo Testamento, pero por lo general se hacía una distinción entre los libros de Moisés (la Ley) y aquellos que escribieron los profetas posteriores (los Profetas); de ahí la costumbre en tiempos de Jesús de referirse a las Escrituras hebreas como “la Ley y los Profetas” (por ejemplo, Mateo 5:17; Mateo. 7:12).

La Ley fue revelada por Dios a Moisés en el monte Sinaí y llegó a ser respetada incluso por los gentiles debido a su antigüedad y su amplia equidad.  En los tiempos de Jesús, la Ley era considerada como el código penal, civil y religioso del pueblo judío, y permaneció así durante más de mil años.  La Ley los ha guiado en todos los aspectos de la actividad humana durante tanto tiempo que incluso los judíos no llegaban a concebir fácilmente la vida sin “la Ley” (Stephen E. Robinson, “The Law after Christ-La Ley después de Cristo”, Ensign-revista SUD en inglés, septiembre de 1983, pág. 69).

Robinson, quien era profesor asistente de religión en el estado de Pennsylvania cuando  se escribió el artículo, explicó que muchos judíos estaban molestos con Jesús por enseñar que la ley de Moisés era una ley temporal y menor, ya que para ellos se había convertido “en la misma voluntad divina – perfecta, absoluta, inmutable e inalterable por siempre.  La ley era considerada como la voluntad de Dios expresada exacta y precisamente; por lo tanto, cualquier desviación en la carta de la Ley de Moisés también era una desviación de Dios.  No había lugar para la flexibilidad o “circunstancias atenuantes”.

Jesús vivió la ley de Moisés y enseñó a sus seguidores a hacer lo mismo hasta que se cumpliera la expiación.  Él dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.  Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido (Mateo 5:17-18 en el Nuevo Testamento de la Biblia del Rey Santiago).

Cuando Jesús expió por nuestros pecados, la Ley de Moisés se cumplió y el pueblo pudo tener una ley superior.

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas”, dijo Jesús.  “No he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17). El significado de este versículo puede ser ampliado a través de una traducción alterna: “No penséis que he venido a abolir la Torá o los Profetas, no he venido para abolir sino para completar, para que su significado sea pleno” 1.  La palabra hebrea Torá, que literalmente significa “enseñanza o doctrina”, es traducida en el Nuevo Testamento a partir de la palabra griega nomes, que significa “ley”. Por lo tanto, lo que Jesús estaba transmitiendo es que cuando Él hablaba o enseñaba sobre la ley de Moisés, Él entregaría un significado más completo y pleno.  La ley había sido dada a Moisés por Jehová, quien estaba ahora sobre la tierra en Su ministerio mortal como Jesucristo; por lo tanto era Su prerrogativa  realizar el significado de la ley, las enseñanzas y la doctrina “plena” y “completa”.

Jesús usó la ley de Moisés ya que estaba destinada a purificar la vida y enseñar sobre la salvación a través del Mesías.  La ley de Moisés, correctamente entendida y aplicada, elevaría al hombre natural a un nivel espiritual y lo fortificaría contra la astucia del diablo (Véase Thomas F. Olmstead, “The Savior’s Use of the Old Testament-El uso que el Salvador hacía del Antiguo Testamento”, Ensign-revista SUD en inglés, julio de 2002, pág. 47).

Olmstead señaló también que Jesús utilizó la ley para ayudar a explicar sus propias acciones, como la curación en el día de reposo.  Él enseñó la ley.  Olmstead explica: “Jesús no rechazó la Ley de Moisés – la Torá – tal como se encuentra en el Antiguo Testamento.  Más bien, Él la utilizó para afirmar su propia verdad y dar un sentido más completo”.  Los mormones se refieren al significado más completo como la ley superior.

Para el pueblo judío de la época, esto era algo difícil de comprender.  Robinson explicó: “Además, la mayoría de judíos del tiempo de Jesús había llegado a creer que la salvación llegaría sólo por medio de la observancia de la Ley de Moisés, como la expresión más alta posible de la voluntad de Dios, y de ninguna otra manera”.

En contraste, James Faust, un antiguo líder mormón en la época moderna, dijo: “…la sola intención de la persona llega a ser parte de lo correcto o de lo incorrecto de la acción humana; por tanto, nuestra intención de obrar mal o nuestro deseo de hacer el bien se juzgarán independientemente de nuestras obras. Se nos dice que seremos juzgados en parte por la intención que albergue nuestro corazón”  (véase James E. Faust, “El fiador de un mejor pacto”, Liahona, septiembre de 2003, págs. 2-6.).  Esta fue la ley presentada por Jesús durante su ministerio.  Aunque se requiere obediencia, también se necesita intención y fe.  Una persona debe creer, no sólo llevar a cabo las acciones apropiadas.  Este es un cambio de lo que se enseñó en los tiempos de Jesús.

Jesús enseñó a Sus seguidores a obedecer la ley y luego llevarla a un nivel superior.  Él enseñó que la ley decía que cometer adulterio era un pecado, además la ley superior decía que era un pecado incluso considerar la posibilidad de adulterio o pensar de manera inapropiada en alguien que no sea su esposo o esposa.  Ya no era suficiente sólo ser físicamente fiel al esposo o esposa – tenían que ser fieles también emocionalmente.  Si bien la ley enseñó que no se debe matar, Jesús añadió la obligación de evitar sentir rencor por las personas.  Ya no era suficiente evitar su muerte.  Cada ley fue llevada a un nivel superior, que exigía más fe por parte de los creyentes.

Una parte importante de la ley era la ley de sacrificio.  Los israelitas fueron obligados a sacrificar sus animales.  Los cristianos hoy en día más bien se sacrifican a sí mismos.  Jesús hizo el sacrificio supremo de morir por nuestros pecados, y cada día de reposo, recibimos el sacramento de pan y agua para recordar aquel sacrificio.  Pero también estamos obligados a hacer sacrificios personales.  Dios nos pide renunciar a nuestros deseos mundanos y centrar nuestras vidas en torno a Él.  Cuanto más grande sea nuestra fe, más capaces somos de hacer sacrificios por Dios.

Élder Ballard enseñó: “Aunque se cumplió la ley de Moisés, los principios de la ley de sacrificio continúan siendo parte de la doctrina de la Iglesia, pues el propósito principal de esta ley sigue siendo el probarnos y el ayudarnos a venir a Cristo.  Después del sacrificio supremo del Salvador, se hicieron dos ajustes en la práctica de esa ley.  El primero es que la ordenanza de la Santa Cena reemplazó a la del sacrificio; y el segundo es que ese cambio se centrara, no en el animal de una persona, sino en la persona misma.  En un sentido, el sacrificio cambió de la ofrenda al oferente”.

¿Qué significa la Ley de Moisés para un mormón?  Robinson indica que en los primeros días de la iglesia esto fue un gran motivo de preocupación para los que pertenecían a la misma, especialmente para aquellos que se convirtieron al judaísmo.  Ellos querían saber si el Evangelio restaurado era una adición a la ley de Moisés, o si se trataba de una ley completamente nueva.  Jesús había respondido a esa pregunta con toda claridad en Su ministerio terrenal.  Se trataba de una ley diseñada para llevar a la gente a Jesús y para ayudarles a entender los sacrificios que Él haría por ellos.  La ley se cumplió mediante la expiación de Jesús.  Algunos aspectos de la misma, incluyendo el sacrificio, siguen siendo parte del evangelio, pero de una manera más personal, a través del sacrificio personal del egoísmo y la mundanería, no del sacrificio de animales.  La ley de Moisés no tenía el poder de salvarnos – sólo la expiación podía hacer eso. A pesar de esto, fue un paso importante en la progresión del hombre.

¿Dios creó al hombre porque tiene ansias de adoración?

Domingo, 10 Enero, 2010

Dios es perfecto y por lo tanto no hace nada por ego. Todo lo que hace es con nuestro bienestar eterno en mente.

Las creencias mormonas se centran en torno al conocimiento de que Dios es literalmente el padre de nuestros espíritus. Los mormones enseñan que después que Él creó nuestros espíritus, nosotros vivimos durante un tiempo con Él en el cielo, donde nos enseñó las verdades del Evangelio. Usamos ese tiempo para desarrollar nuestras personalidades, talentos e intereses, que vendrían con nosotros a la tierra. Nuestro conocimiento del Evangelio, sin embargo, fue olvidado cuando nacimos. (más…)

¿Por qué los mormones no oran a María ni tienen estatuas de ella?

Domingo, 10 Enero, 2010

Los mormones no oran a María. Para ellos las estatuas son muestras de arte y al igual que cualquier otra muestra de arte, se puede encontrar en un edificio o casa, por lo general en una escena del nacimiento.

Existen varios aspectos de las creencias mormonas que deben entenderse antes de que se pueda contestar la pregunta. Lo primero es que las creencias mormonas no incluyen la trinidad. Aun cuando creen en Dios, en Jesús y en el Espíritu Santo, no enseñan que son el mismo ser. Son tres seres muy distintos, pero unificados plenamente en un propósito. Para mayor información sobre esto, por favor lea:

¿Cómo podría Jesús orar a sí mismo?

El segundo punto importante de la doctrina mormona es que vivimos con Dios antes de nacer. Dios creó nuestros espíritus y vivimos con Él por un tiempo antes de venir a la tierra.

Lea más sobre esto:

El propósito de la vida

Estas dos enseñanzas son importantes porque explican el por qué no sentimos la necesidad de orar a María para que Dios nos escuche. A veces se explica que si estamos en una habitación ruidosa, notaremos, a pesar del ruido, la voz de alguien que conocemos y amamos. Esto es porque algunas personas oran a María, porque cuando billones de personas estén orando, Jesús escuchará la voz de Su madre. Sin embargo, los mormones creen que Dios los puede oír de cualquier manera, ya que literalmente somos Sus hijos y Él nos ama y conoce.

Se les enseña a los niños pequeños esta pequeña rima en su primera clase de la Iglesia:

Mi Padre Celestial me conoce,

Sabe lo que me gusta hacer.

Sabe mi nombre y donde vivo.

Yo sé que también me ama

Los mormones creen en esto y creen que Dios los conoce y los ama lo suficiente para reconocerlos y percibir sus voces y que Él puede oír y responder cada oración, independientemente de cuántos oren a la vez. Esto es parte de Su divinidad.

Los mormones oran a Dios a través de Jesucristo. Dios dio a Jesús tuvo el rol de ser el Intercesor. Cuando Jesucristo ofreció la Oración Intercesora, vimos como Él podía orar por nosotros al Padre.

Varias escrituras en la Biblia promueven el rol de Jesús como abogado o intercesor nuestro, inclusive la explicación de Timoteo de que sólo existe un mediador.

5 Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; (1 Timoteo 2)

María es muy importante en la teología mormona. Los mormones creen que fue elegida para su papel como la madre del Salvador antes de su nacimiento y que su misión fue predicha por los profetas. Isaías dijo: “14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel.” Isaías 7:14

El Libro de Mormón también predijo a Maria. Ambos, Lehí y su hijo Nefi, los dos primeros profetas del Libro de Mormón, vieron a Maria a través de visiones y supieron que ella sería la madre del Unigénito.

Así como sólo hay un Cristo, también sólo una María. Y así como el Padre eligió al más noble y justo de todos sus hijos espirituales para entrar en mortalidad como Su Unigénito en la carne, podemos concluir que Él eligió a la más digna y talentosa espiritualmente de todas sus hijas espirituales para ser la madre mortal de su Hijo Eterno.” (Bruce R. McConkie, Comentario Doctrinal del Nuevo Testamento, Bookcraft, Inc., 1965, vol. 1, P. 85.)

Sabemos que María había vivido una vida altamente moral para que se le permitiera cumplir con esta gran misión. Podemos asumir que ella era inteligente y su respuesta al llamado nos dice que conocía bien las escrituras.

Jesús vino a la tierra como un bebé, no como un hombre mayor. Él no comenzó con un conocimiento completo de quién era Él o una memoria completa de Su vida anterior a Su nacimiento. El papel de Maria fue enseñarle sobre la vida y ayudarle a convertirse en el tipo de persona que podría y desempeñaría Su misión eternamente significativa. Podemos, por lo tanto, asumir que era una madre sabia y capaz y que nunca perdería la visión de su rol en el plan de Dios sobre la tierra.

Por estas razones y debido a los enormes sacrificios que hizo y el sufrimiento que soportó, mientras ella presenció el trato y la muerte de su hijo Primogénito, los mormones honran a María.

A menudo, se le utiliza como un ejemplo de mujer de fe, sacrificio y obediencia. En lecciones de maternidad, ella es por lo general el primer ejemplo ofrecido. Los mormones la ven como ejemplo de cómo de vivir sus propias vidas, pero su relación con Dios es directa. Los mormones oran a Dios a través de Jesús. No sienten la necesidad de pedir a alguien más que intervenga en su nombre, ya que creen que Dios los ama lo suficiente como para oírlos. Aunque podrían pedir a sus amigos que oren por ellos, esto no substituye la oración de ellos mismos hacia Dios. El orar por otras personas nos ayuda a conectarnos el uno con el otro, aun si sólo una persona ora por sí misma, tal oración sería oída y contestada.

Algunos han preguntado si tenemos estatuas de Maria. Las capillas mormonas no tienen estatuas de ninguna clase en la capilla en sí donde se lleva a cabo el servicio. Las capillas son extremadamente simples y libres de cualquier decoración a excepción de flores ocasionales. Sin embargo, los edificios -vestíbulos, oficinas y salones- tienen pinturas y algunos tienen estatuas. Las estatuas sirven solamente como decoración y no se utilizan de ninguna otra manera en los servicios de la adoración, sirven solamente como instrumento de ayuda en la enseñanza o recordatorios de aspectos importantes sobre la enseñanza del evangelio.

El arte juega una parte importante en la vida mormona como herramienta para la enseñanza. Se anima a los maestros a usar el arte de manera que ayude a enfatizar los aspectos de la historia o principio que se enseña para mantener la atención o para invocar pensamientos o sentimientos importantes. Sin embargo, los mormones no oran a las estatuas ni hacen uso de ellas como parte de sus servicios. Son simplemente decoraciones o herramientas de enseñanza. Por lo general, las estatuas de María se muestran a menudo en  contexto con su misión en la tierra como madre de Jesús.

La familia de Jesucristo

Domingo, 10 Enero, 2010

La familia de Jesucristo está compuesta por un componente divino y otro terrenal. Su padre, por supuesto, es Dios. Jesús es literalmente el hijo de Dios. Dios es el creador de nuestros espíritus, lo cual nos hace a todos hijos de Dios pero con padres terrenales. Solamente Jesús es el hijo literal de una madre terrenal y de un Padre Celestial.

Jesús también tuvo hermanos. Según el Dr. Robert J. Matthews, quien en 1974 fue profesor asociado de las antiguas escrituras en la Universidad Brigham Young, podemos calcular la cantidad de hermanos que tuvo.

“No sabemos cuántos hijos más hubo en la familia, pero el Nuevo Testamento menciona a cuatro varones y enumera a algunas mujeres. Los manuscritos griegos son de mucha ayuda aquí. Mateo habla de “todas” (en griego: pantai) sus hermanas (Mateo 13:56), sugiriendo que hay más de dos. Él termino griego hai adelphia (las hermanas) se usa en los manuscritos, lo que significa pluralidad, es decir tres o más hermanas. Si la finalidad del registro era convencer de que hubo sólo dos hermanas, es posible de que la palabra pantai no se hubiera empleado, y, en su lugar, se hubiera usado la palabra amphoterai, que significa “ambos”.

Por lo tanto, el hogar de José y María estaba aparentemente compuesto de, por lo menos, cinco varones (incluido Jesús) y por lo menos tres mujeres (ocho hijos) además de los padres”. (Robert J. Matthews, “María y José”, Ensign, 13 de diciembre de 1974)

El profesor Matthews dijo en este artículo que existen otras dos teorías sobre los otros hijos. Una es que fueron hijos de José de su matrimonio anterior y que María siguió siendo virgen toda su vida. El señala que si esto fuera verdad, aquellos hijos, mayores que Jesús, hubieran sido los herederos de la línea davídica, y no Jesús. Además, se nombró a Jesús como primogénito de María y no como su único hijo.

Es importante tener en cuenta que la profecía mencionó que Jesús debía nacer de una virgen. No dice que ella debía permanecer virgen después de Su nacimiento.

La otra teoría es que fueron hijos de José y María, lo que los harían medios hermanos de Jesús. En este caso, serían más jóvenes que Él.

Los hermanos varones se mencionan por nombre en el libro de Marcos (capítulo 6, versículo 3), en la Biblia: “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él”.

En el siguiente versículo, Jesús responde con una muestra de tristeza en Sus palabras: “Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”. (Marcos 6:4)

Parece que Sus hermanos no lo reconocían como profeta en ese entonces. En Juan 7, Sus hermanos lo presionan:

3 Y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.

4 Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

5 Porque ni aun sus hermanos creían en él.

Carlfred Broderick, quien en 1987 fue profesor de sociología en la Universidad de California del Sur, se dio cuenta que cuando Jesús estaba en su ciudad natal y la gente quiso empujarlo hacia el acantilado, no existe ningún registro de que Sus hermanos fueron en Su defensa. (Carlfred B. Broderick, “Los hermanos de Jesús: amando a los parientes incrédulos”, La Insignia, marzo de 1987, pág. 50)

El profesor Broderick también nos recuerda que en la cruz, Jesús encargó el cuidado de Su madre a uno de Sus apóstoles, no a Sus hermanos. Aparentemente, ninguno de ellos fue al Calvario ese día para apoyar a su madre o estar ahí por Él.

Es posible que debido a este desafío, el tener hermanos que dan la espalda en el momento de la verdad, que Jesús habló de la importancia de encontrar a las ovejas perdidas y convertir a los demás. Él sabía, como muchos otros que enfrentan el dolor de tener un pariente incrédulo, lo desafiante que era ver a un ser amado perderse.

No hubo un cambio en sus corazones hasta que Jesús resucitó. En ese momento, apareció ante Su hermano Jacobo. Sólo entonces, cuando ellos pudieron ver la prueba de su divinidad, sus corazones cambiaron y se arrepintieron completamente de su previa incredulidad. Más tarde, las escrituras mencionan a los hermanos como líderes de la iglesia, con Jacobo aparentemente cumpliendo un papel particularmente importante. Algunos escribieron partes del Nuevo Testamento. Fue Jacobo quien escribió las escrituras que iniciaban la restauración del evangelio.

En Santiago 1:5, escribió:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

José Smith tenía catorce años de edad cuando leyó este pasaje en la Biblia. Él había estado visitando varias iglesias y tratando de entender cómo una persona podría decir a cual unirse. Cuando él leyó esta escritura, escrita por el propio hermano del Salvador, se dio cuenta de que ésta era la única manera de saber lo que Dios quería. Dios sabía qué iglesia era la verdadera. Se fue al bosque y oró. Durante el curso de su oración, Dios y Jesucristo se aparecieron ante él. Dios le presentó a Jesús, quien después le dio instrucciones de que no se uniera a ninguna de las iglesias porque ninguna estaba totalmente en lo correcto.

En unos años, cuando José creció, él sería instruido por un ángel, quien lo prepararía para liderar el evangelio restaurado.

¿Por qué fue necesaria una restauración?

Lunes, 17 Agosto, 2009

Después de la muerte de Jesucristo, la Iglesia tuvo un momento difícil.  La persecución fue intensa, y los apóstoles hicieron todo lo posible para mantener la iglesia en funcionamiento y difundir el mensaje del Evangelio a tantas personas como sea posible.  Sin embargo, dadas las limitaciones de la tecnología, y las limitaciones de un pequeño grupo de personas para hacer el trabajo, el progreso fue lento y la persecución se incrementó.  Todos los apóstoles excepto Juan el Apóstol fueron asesinados.

Antes de Su muerte, Jesucristo había otorgado a Sus apóstoles toda la autoridad necesaria para dirigir la iglesia cuando en Su ausencia.  Esta autoridad es conocida hoy como las “llaves”.  Los apóstoles tenían el sacerdocio oficial que había sido transmitido a través de los tiempos, y esto les dio la debida autorización.  Se entiende que Pedro se convirtió en el presidente de la Iglesia después de que Jesús resucitó y volvió a Su Padre. (más…)

¿Los mormones son politeístas?

Lunes, 17 Agosto, 2009

Pregunta: Parece que los cristianos son politeístas ya que adoran a tres Dioses. ¿Los mormones creen en un solo Dios?

Un politeísta es alguien que adora a varios dioses. Generalmente, la palabra politeísmo se refiere a un grupo de dioses cada uno trabajando independientemente del otro y a menudo, en el caso de un politeísmo estricto, en conflicto el uno con el otro.

Los mormones creen que existen tres Dioses, pero que funcionan como un cuerpo enteramente unificado. Juntos, forman la Deidad y llevan a cabo  la misión completa de Dios. El Dios Supremo es Dios el Padre. Por lo general él es el Único al que se refiere la Biblia Cristina cuando habla de Dios, aunque en algunos casos, inclusive en el libro de Génesis, se alude a Jesús como Dios durante la creación del mundo. La Iglesia Mormona enseña que el Hijo de Dios creó la tierra, guiado por Dios el Padre. Sin embargo, es a Dios el Padre a quien los mormones llaman Dios y a quien adoran como tal. Él es el único a quienes consideran como su  Padre Celestial, mientras que Jesús es su hermano, el Hijo de Dios. (más…)

¿Cómo es la confirmación para los mormones?

Lunes, 13 Julio, 2009

En la Iglesia Mormona los niños pueden ser confirmados miembros de la Iglesia a la edad de 8 años. Los conversos mayores de 8 años son confirmados inmediatamente después de su bautismo.

La confirmación es un procedimiento muy simple. La persona que se va a confirmar se sienta en una silla, con los brazos cruzados para escuchar la oración que se va a realizar. Los hombres que poseen el nivel correcto del sacerdocio y los que hayan sido invitados por la persona a ser confirmada, se ubican alrededor de la persona que está sentada. Cada uno de ellos coloca una mano en la cabeza del niño y la otra en el hombro de la persona que está a su costado. El niño previamente habrá decidido quién lo confirmará. Aunque todos los miembros varones dignos de la Iglesia a una edad adecuada pueden poseer el sacerdocio, usualmente quien lo confirma es el padre del niño. Si el padre no posee el sacerdocio o no está vivo, puede elegirse a cualquier otro poseedor del sacerdocio.

La confirmación se realiza de manera formal, el poseedor del sacerdocio confirma al niño como miembro de la Iglesia en lenguaje selecto y luego le dice al niño que reciba el don del Espíritu Santo. El niño no manifiesta ninguna respuesta frente a todos pero sí lo hace en su corazón. Luego, el niño recibe una bendición especial. No existe un método prescrito para la realización de este sacramento. El poseedor del sacerdocio ofrece la bendición según las palabras que en ese momento él reciba de Dios. Con frecuencia estas palabras pueden manifestar consejos de Dios o una pequeña información del plan que Dios tiene para esa persona. La confirmación concluye en el nombre de Jesucristo. Después, el niño (o cualquier persona a quien se está confirmando) se pone de pie y estrecha las manos de las personas que participaron y generalmente abraza a los miembros de su familia.

Después que todos hayan regresado a sus asientos, el líder de la iglesia invita al nuevo miembro a ponerse de pie y lo presenta a la congregación como el reciente integrante de esa congregación. Los miembros levantan su mano derecha para demostrarle la bienvenida y su compromiso de apoyar al nuevo integrante de la Iglesia.

La confirmación se lleva a cabo frecuentemente en la Iglesia el domingo siguiente después del bautismo, pero en ocasiones se realiza inmediatamente después del bautismo.

Un converso (cualquiera que se una a la Iglesia después de los nueve años de edad) se prepara para este momento, reuniéndose con los misioneros para aprender acerca de la Iglesia. Se espera que ellos tomen una decisión. Aunque ellos no sabrán todo al momento del bautismo, ellos necesitan saber cómo orar para saber la voluntad de Dios acerca de esta elección; asimismo, necesitan tener un entendimiento básico de las enseñanzas de la Iglesia. A ellos se les enseña acerca de Dios, Jesucristo, las escrituras y algunos principios básicos de la religión. Ellos también deben asistir varias veces a la Iglesia para averiguar cómo es.

Un niño que se va a unir a la Iglesia se habrá estado preparando para este momento desde su nacimiento o desde el momento en que sus padres formaron parte de la Iglesia. Ellos aprenden gradualmente los principios más complejos del evangelio mediante una enseñanza formal en la Iglesia los domingos, empezando a la edad de los dieciocho meses. También se les enseña en casa. Se alienta a las familias a que tengan una noche de hogar cada lunes, en la cual cada miembro de la familia enseñe a los demás sobre su religión. Ellos también tienen la oración familiar y estudian juntos las Escrituras. Para cuando el niño esté listo para ser bautizado, tendrá un cimiento firme en su religión y sabrá como orar.

Incluso a la edad de 8 años, se espera que los niños oren y pregunten a Dios si ellos deben formar parte de la Iglesia. Ellos, al igual que los adultos que van a convertirse, deben demostrar un entendimiento básico de su religión y tener un testimonio propio.

¿Los mormones celebran la misa?

Lunes, 13 Julio, 2009

Los católicos celebran la misa para mostrar adoración al Salvador. Ellos enseñan que Jesús ofreció Misa en la Última Cena y que el pan y vino ofrecidos durante la misa se transforman literalmente en el cuerpo y la sangre del Salvador.

Los mormones tienen una celebración similar llamada la Santa Cena. Se ofrece durante una reunión sacramental semanal, que es el principal servicio de adoración. Sin embargo, existen diferencias entre el servicio católico y mormón.

Los mormones usan pan y el agua en la Santa Cena. Aunque se usó vino cuando Cristo llevó a cabo el primer sacramento, los mormones enseñan que el pan y el agua solamente representan la sangre y el cuerpo del Salvador y no que se transforman en la verdadera sangre y cuerpo, por lo tanto, no es importante que se use agua en lugar de vino.

José Smith recibió la siguiente revelación de Dios:

2 Porque he aquí, te digo que no importa lo que comáis o bebáis al tomar el sacramento, si es que lo hacéis con la mira puesta únicamente en mi gloria, recordando ante el Padre mi cuerpo que fue sacrificado por vosotros, y mi sangre que se derramó para la remisión de vuestros pecados.

3 Por tanto, os doy el mandamiento de no comprar vino, ni bebidas alcohólicas a vuestros enemigos; (Doctrina y Convenios 27)

Los mormones no beben alcohol. Ellos siguen un código de salud que se los prohíbe. Además, el agua se obtiene fácilmente y no requiere ninguna compra especial. Debido a que los mormones consideran que la Santa Cena es una remembranza del Salvador, se centran en el significado y no en los específicos artículos que se toman. Sin embargo, la Santa Cena sigue un formato cuidadosamente prescrito y tiene uno de las pocas oraciones específicas usadas en la iglesia. En la mayoría de los casos, las oraciones mormonas son personalizadas por el que las da, pero las oraciones de la Santa Cena se deben dar exactamente igual.

La Santa Cena es preparada por las autoridades del sacerdocio. Los jóvenes de por lo menos dieciséis años pueden servir como presbíteros, que no es lo mismo que un sacerdote en la iglesia Católica. Es simplemente un oficio en el sacerdocio. Los presbíteros parten el pan en pedazos pequeños y después lo bendicen (elevando una oración). Ellos entregan las bandejas a los diáconos, que salen entre la congregación, distribuyéndolo. La edad para que los jóvenes puedan servir como diáconos es entre los doce y trece años. La congregación permanece sentada durante toda la Santa Cena.

Dos presbíteros parten el pan en pedazos pequeños, representando la forma que fue quebrado el cuerpo de Cristo en la cruz.

El agua representa la sangre que fue derramada por nosotros. Se coloca en pequeños vasos descartables y el segundo presbítero la bendice.

Las oraciones que se nos dan en la revelación moderna, esquematizan el propósito de la Santa Cena y cómo los miembros de la Iglesia se acercan a él. Se observa que las oraciones fueron preparadas antes de cambiar el vino por agua.

75 Conviene que la iglesia se reúna a menudo para tomar el pan y el vino en memoria del Señor Jesús;

76 y el élder o presbítero lo bendecirá; y de esta manera lo hará: Se arrodillará con la iglesia e invocará al Padre en solemne oración, diciendo:

77 Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este pan para las almas de todos los que participen de él, para que lo coman en memoria del cuerpo de tu Hijo, y testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de tu Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar sus mandamientos que él les ha dado, para que siempre puedan tener su Espíritu consigo. Amén.

78 La manera de bendecir el vino: Tomará también la copa y dirá:

79 Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este vino para las almas de todos los que lo beban, para que lo hagan en memoria de la sangre de tu Hijo, que por ellos se derramó; para que testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que siempre se acuerdan de él, para que puedan tener su Espíritu consigo. Amén. (Doctrina y Convenios 20)

A los mormones se les enseña a prepararse cuidadosamente para la Santa Cena. Durante la semana, evalúan sus vidas y se arrepienten de cualquier pecado que pudieron haber cometido. Intentan llegar a la reunión con espiritualidad. Mientras que se pasan el pan y el agua, el cuarto permanece en silencio (a excepción de los bebés y niños pequeños) y se anima a los miembros a leer las escrituras o pensar en el Salvador, Jesucristo. Es momento de meditar sobre Él y las maravillas de la Expiación en nuestras vidas.

Aunque los mormones y los católicos pueden acercarse al Sacramento de manera diferente, el propósito es el mismo: mostrar amor y honrar al Salvador.

¿Cómo confiesan sus pecados los mormones?

Domingo, 12 Julio, 2009

Las creencias mormonas enseñan que cualquier persona que ha alcanzado la edad de la responsabilidad (ocho años de edad) deba confesar sus pecados. Sin embargo, no todos los pecados deben confesarse ante un líder eclesiástico.

El proceso de arrepentimiento implica varios pasos. El primer paso es tener fe en Dios. Sin fe, el arrepentimiento no es posible, porque todo el proceso se basa en nuestra fe en Dios. Si una persona que ha pecado carece de fe, entonces la consolidación de esa fe es parte del proceso de arrepentimiento.

El siguiente paso es sentir pesar por el pecado. El arrepentimiento es absurdo cuando todo es fingido. El pesar no viene por haber sido descubierto o de enfrentar las consecuencias del pecado, sino de desobedecer a Dios. Cuando amamos a Dios, queremos complacerlo y vivir de la manera que Él nos pide. Por lo tanto, el arrepentimiento es un acto de amor, no de temor.

El segundo paso es pedir perdón. Aquí es donde entra la confesión. El pecador debe confesar su pecado a aquellos implicados o lastimados en el pecado y luego pedirles perdón. Los pecados más pequeños pueden manejarse sin la intervención eclesiástica. La persona que ha transgredido, simplemente puede ir donde las personas involucradas y disculparse.

Por ejemplo, si un padre ha perdido el control con sus hijos, el se disculparía con sus hijos y con Dios. Alguien que rompió una importante pieza de un equipo en el trabajo necesitaría confesarlo a su jefe y a Dios. Alguien que dio un discurso para dañar a su compañía necesitaría disculparse con todos los que pudieron haber oído el discurso, igual que con Dios. Cuanto más público sea el pecado, más público deberá ser el proceso de arrepentimiento.

Los pecados que pueden afectar la calidad de miembro de una persona, como las violaciones a la ley de la castidad o trabajar intencionalmente para dañar la Iglesia de Dios, requieren de la ayuda de un líder de la iglesia, comenzando por el obispo. Un obispo mormón es similar a un pastor o a un ministro. El líder de la iglesia no puede perdonar sus pecados, sólo lo puede hacer Dios. El papel del líder de la iglesia es dirigir el proceso. El pecado y el proceso de arrepentimiento deben mantenerse en privado a menos que el mismo pecador elija violar esa confidencialidad y distorsione lo que ha hecho la Iglesia durante el proceso de arrepentimiento. En ese caso, se puede decidir que la Iglesia puede aclarar la información, ya que el mismo pecador primero habló públicamente de la situación.

Finalmente, se requiere que la persona abandone el pecado para siempre. Este es, por supuesto, el paso más difícil, pero es la prueba de que el arrepentimiento fue sincero y completo. Se les enseña a los mormones que simplemente no pueden pecar con un plan para seguir con el arrepentimiento. No es un sincero arrepentimiento y se burla de la expiación, la cual hace que sea posible el arrepentimiento.

Las creencias mormonas enseñan que si el Salvador no hubiera estado dispuesto a hacer lo que hizo por nosotros, no hubiéramos podido volver ante la presencia de Dios. Nadie, sólo el Salvador pudo vivir una vida libre de pecado y llevar a cabo la Expiación. En el Jardín de Getsemaní, Jesucristo tomó sobre Sí cada pecado, los que ya habíamos cometido y cada uno de los que en el futuro cometeríamos. Él expió cada uno de nuestros pecados y lo hizo por cada uno de nosotros, sellando la expiación con Su muerte voluntaria en la cruz. No habría sido posible que Sus enemigos lo maten, si Él hubiese elegido no morir. Ya que él había elegido tanto el proceso tan doloroso de la expiación como la muerte en la cruz, ese fue Su regalo más grande para con nosotros. Puesto que Dios envió a Jesús, sabiendo lo qué pasaría y no detuvo el proceso, aunque debió haber sido doloroso permitir que pase, ese es el regalo más grande que Dios nos dio.

Entonces, para los mormones, la confesión es una etapa de un largo proceso de arrepentimiento y depende de la naturaleza del pecado y a quién afecte.