Archivo para la ‘Jesucristo’ Categoría

¿Por qué fue necesaria una restauración?

Lunes, 17 agosto, 2009

Después de la muerte de Jesucristo, la Iglesia tuvo un momento difícil.  La persecución fue intensa, y los apóstoles hicieron todo lo posible para mantener la iglesia en funcionamiento y difundir el mensaje del Evangelio a tantas personas como sea posible.  Sin embargo, dadas las limitaciones de la tecnología, y las limitaciones de un pequeño grupo de personas para hacer el trabajo, el progreso fue lento y la persecución se incrementó.  Todos los apóstoles excepto Juan el Apóstol fueron asesinados.

Antes de Su muerte, Jesucristo había otorgado a Sus apóstoles toda la autoridad necesaria para dirigir la iglesia cuando en Su ausencia.  Esta autoridad es conocida hoy como las “llaves”.  Los apóstoles tenían el sacerdocio oficial que había sido transmitido a través de los tiempos, y esto les dio la debida autorización.  Se entiende que Pedro se convirtió en el presidente de la Iglesia después de que Jesús resucitó y volvió a Su Padre. (más…)

¿Los mormones son politeístas?

Lunes, 17 agosto, 2009

Pregunta: Parece que los cristianos son politeístas ya que adoran a tres Dioses. ¿Los mormones creen en un solo Dios?

Un politeísta es alguien que adora a varios dioses. Generalmente, la palabra politeísmo se refiere a un grupo de dioses cada uno trabajando independientemente del otro y a menudo, en el caso de un politeísmo estricto, en conflicto el uno con el otro.

Los mormones creen que existen tres Dioses, pero que funcionan como un cuerpo enteramente unificado. Juntos, forman la Deidad y llevan a cabo  la misión completa de Dios. El Dios Supremo es Dios el Padre. Por lo general él es el Único al que se refiere la Biblia Cristina cuando habla de Dios, aunque en algunos casos, inclusive en el libro de Génesis, se alude a Jesús como Dios durante la creación del mundo. La Iglesia Mormona enseña que el Hijo de Dios creó la tierra, guiado por Dios el Padre. Sin embargo, es a Dios el Padre a quien los mormones llaman Dios y a quien adoran como tal. Él es el único a quienes consideran como su  Padre Celestial, mientras que Jesús es su hermano, el Hijo de Dios. (más…)

¿Cómo es la confirmación para los mormones?

Lunes, 13 julio, 2009

En la Iglesia Mormona los niños pueden ser confirmados miembros de la Iglesia a la edad de 8 años. Los conversos mayores de 8 años son confirmados inmediatamente después de su bautismo.

La confirmación es un procedimiento muy simple. La persona que se va a confirmar se sienta en una silla, con los brazos cruzados para escuchar la oración que se va a realizar. Los hombres que poseen el nivel correcto del sacerdocio y los que hayan sido invitados por la persona a ser confirmada, se ubican alrededor de la persona que está sentada. Cada uno de ellos coloca una mano en la cabeza del niño y la otra en el hombro de la persona que está a su costado. El niño previamente habrá decidido quién lo confirmará. Aunque todos los miembros varones dignos de la Iglesia a una edad adecuada pueden poseer el sacerdocio, usualmente quien lo confirma es el padre del niño. Si el padre no posee el sacerdocio o no está vivo, puede elegirse a cualquier otro poseedor del sacerdocio.

La confirmación se realiza de manera formal, el poseedor del sacerdocio confirma al niño como miembro de la Iglesia en lenguaje selecto y luego le dice al niño que reciba el don del Espíritu Santo. El niño no manifiesta ninguna respuesta frente a todos pero sí lo hace en su corazón. Luego, el niño recibe una bendición especial. No existe un método prescrito para la realización de este sacramento. El poseedor del sacerdocio ofrece la bendición según las palabras que en ese momento él reciba de Dios. Con frecuencia estas palabras pueden manifestar consejos de Dios o una pequeña información del plan que Dios tiene para esa persona. La confirmación concluye en el nombre de Jesucristo. Después, el niño (o cualquier persona a quien se está confirmando) se pone de pie y estrecha las manos de las personas que participaron y generalmente abraza a los miembros de su familia.

Después que todos hayan regresado a sus asientos, el líder de la iglesia invita al nuevo miembro a ponerse de pie y lo presenta a la congregación como el reciente integrante de esa congregación. Los miembros levantan su mano derecha para demostrarle la bienvenida y su compromiso de apoyar al nuevo integrante de la Iglesia.

La confirmación se lleva a cabo frecuentemente en la Iglesia el domingo siguiente después del bautismo, pero en ocasiones se realiza inmediatamente después del bautismo.

Un converso (cualquiera que se una a la Iglesia después de los nueve años de edad) se prepara para este momento, reuniéndose con los misioneros para aprender acerca de la Iglesia. Se espera que ellos tomen una decisión. Aunque ellos no sabrán todo al momento del bautismo, ellos necesitan saber cómo orar para saber la voluntad de Dios acerca de esta elección; asimismo, necesitan tener un entendimiento básico de las enseñanzas de la Iglesia. A ellos se les enseña acerca de Dios, Jesucristo, las escrituras y algunos principios básicos de la religión. Ellos también deben asistir varias veces a la Iglesia para averiguar cómo es.

Un niño que se va a unir a la Iglesia se habrá estado preparando para este momento desde su nacimiento o desde el momento en que sus padres formaron parte de la Iglesia. Ellos aprenden gradualmente los principios más complejos del evangelio mediante una enseñanza formal en la Iglesia los domingos, empezando a la edad de los dieciocho meses. También se les enseña en casa. Se alienta a las familias a que tengan una noche de hogar cada lunes, en la cual cada miembro de la familia enseñe a los demás sobre su religión. Ellos también tienen la oración familiar y estudian juntos las Escrituras. Para cuando el niño esté listo para ser bautizado, tendrá un cimiento firme en su religión y sabrá como orar.

Incluso a la edad de 8 años, se espera que los niños oren y pregunten a Dios si ellos deben formar parte de la Iglesia. Ellos, al igual que los adultos que van a convertirse, deben demostrar un entendimiento básico de su religión y tener un testimonio propio.

¿Los mormones celebran la misa?

Lunes, 13 julio, 2009

Los católicos celebran la misa para mostrar adoración al Salvador. Ellos enseñan que Jesús ofreció Misa en la Última Cena y que el pan y vino ofrecidos durante la misa se transforman literalmente en el cuerpo y la sangre del Salvador.

Los mormones tienen una celebración similar llamada la Santa Cena. Se ofrece durante una reunión sacramental semanal, que es el principal servicio de adoración. Sin embargo, existen diferencias entre el servicio católico y mormón.

Los mormones usan pan y el agua en la Santa Cena. Aunque se usó vino cuando Cristo llevó a cabo el primer sacramento, los mormones enseñan que el pan y el agua solamente representan la sangre y el cuerpo del Salvador y no que se transforman en la verdadera sangre y cuerpo, por lo tanto, no es importante que se use agua en lugar de vino.

José Smith recibió la siguiente revelación de Dios:

2 Porque he aquí, te digo que no importa lo que comáis o bebáis al tomar el sacramento, si es que lo hacéis con la mira puesta únicamente en mi gloria, recordando ante el Padre mi cuerpo que fue sacrificado por vosotros, y mi sangre que se derramó para la remisión de vuestros pecados.

3 Por tanto, os doy el mandamiento de no comprar vino, ni bebidas alcohólicas a vuestros enemigos; (Doctrina y Convenios 27)

Los mormones no beben alcohol. Ellos siguen un código de salud que se los prohíbe. Además, el agua se obtiene fácilmente y no requiere ninguna compra especial. Debido a que los mormones consideran que la Santa Cena es una remembranza del Salvador, se centran en el significado y no en los específicos artículos que se toman. Sin embargo, la Santa Cena sigue un formato cuidadosamente prescrito y tiene uno de las pocas oraciones específicas usadas en la iglesia. En la mayoría de los casos, las oraciones mormonas son personalizadas por el que las da, pero las oraciones de la Santa Cena se deben dar exactamente igual.

La Santa Cena es preparada por las autoridades del sacerdocio. Los jóvenes de por lo menos dieciséis años pueden servir como presbíteros, que no es lo mismo que un sacerdote en la iglesia Católica. Es simplemente un oficio en el sacerdocio. Los presbíteros parten el pan en pedazos pequeños y después lo bendicen (elevando una oración). Ellos entregan las bandejas a los diáconos, que salen entre la congregación, distribuyéndolo. La edad para que los jóvenes puedan servir como diáconos es entre los doce y trece años. La congregación permanece sentada durante toda la Santa Cena.

Dos presbíteros parten el pan en pedazos pequeños, representando la forma que fue quebrado el cuerpo de Cristo en la cruz.

El agua representa la sangre que fue derramada por nosotros. Se coloca en pequeños vasos descartables y el segundo presbítero la bendice.

Las oraciones que se nos dan en la revelación moderna, esquematizan el propósito de la Santa Cena y cómo los miembros de la Iglesia se acercan a él. Se observa que las oraciones fueron preparadas antes de cambiar el vino por agua.

75 Conviene que la iglesia se reúna a menudo para tomar el pan y el vino en memoria del Señor Jesús;

76 y el élder o presbítero lo bendecirá; y de esta manera lo hará: Se arrodillará con la iglesia e invocará al Padre en solemne oración, diciendo:

77 Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este pan para las almas de todos los que participen de él, para que lo coman en memoria del cuerpo de tu Hijo, y testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de tu Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar sus mandamientos que él les ha dado, para que siempre puedan tener su Espíritu consigo. Amén.

78 La manera de bendecir el vino: Tomará también la copa y dirá:

79 Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este vino para las almas de todos los que lo beban, para que lo hagan en memoria de la sangre de tu Hijo, que por ellos se derramó; para que testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que siempre se acuerdan de él, para que puedan tener su Espíritu consigo. Amén. (Doctrina y Convenios 20)

A los mormones se les enseña a prepararse cuidadosamente para la Santa Cena. Durante la semana, evalúan sus vidas y se arrepienten de cualquier pecado que pudieron haber cometido. Intentan llegar a la reunión con espiritualidad. Mientras que se pasan el pan y el agua, el cuarto permanece en silencio (a excepción de los bebés y niños pequeños) y se anima a los miembros a leer las escrituras o pensar en el Salvador, Jesucristo. Es momento de meditar sobre Él y las maravillas de la Expiación en nuestras vidas.

Aunque los mormones y los católicos pueden acercarse al Sacramento de manera diferente, el propósito es el mismo: mostrar amor y honrar al Salvador.

¿Cómo confiesan sus pecados los mormones?

Domingo, 12 julio, 2009

Las creencias mormonas enseñan que cualquier persona que ha alcanzado la edad de la responsabilidad (ocho años de edad) deba confesar sus pecados. Sin embargo, no todos los pecados deben confesarse ante un líder eclesiástico.

El proceso de arrepentimiento implica varios pasos. El primer paso es tener fe en Dios. Sin fe, el arrepentimiento no es posible, porque todo el proceso se basa en nuestra fe en Dios. Si una persona que ha pecado carece de fe, entonces la consolidación de esa fe es parte del proceso de arrepentimiento.

El siguiente paso es sentir pesar por el pecado. El arrepentimiento es absurdo cuando todo es fingido. El pesar no viene por haber sido descubierto o de enfrentar las consecuencias del pecado, sino de desobedecer a Dios. Cuando amamos a Dios, queremos complacerlo y vivir de la manera que Él nos pide. Por lo tanto, el arrepentimiento es un acto de amor, no de temor.

El segundo paso es pedir perdón. Aquí es donde entra la confesión. El pecador debe confesar su pecado a aquellos implicados o lastimados en el pecado y luego pedirles perdón. Los pecados más pequeños pueden manejarse sin la intervención eclesiástica. La persona que ha transgredido, simplemente puede ir donde las personas involucradas y disculparse.

Por ejemplo, si un padre ha perdido el control con sus hijos, el se disculparía con sus hijos y con Dios. Alguien que rompió una importante pieza de un equipo en el trabajo necesitaría confesarlo a su jefe y a Dios. Alguien que dio un discurso para dañar a su compañía necesitaría disculparse con todos los que pudieron haber oído el discurso, igual que con Dios. Cuanto más público sea el pecado, más público deberá ser el proceso de arrepentimiento.

Los pecados que pueden afectar la calidad de miembro de una persona, como las violaciones a la ley de la castidad o trabajar intencionalmente para dañar la Iglesia de Dios, requieren de la ayuda de un líder de la iglesia, comenzando por el obispo. Un obispo mormón es similar a un pastor o a un ministro. El líder de la iglesia no puede perdonar sus pecados, sólo lo puede hacer Dios. El papel del líder de la iglesia es dirigir el proceso. El pecado y el proceso de arrepentimiento deben mantenerse en privado a menos que el mismo pecador elija violar esa confidencialidad y distorsione lo que ha hecho la Iglesia durante el proceso de arrepentimiento. En ese caso, se puede decidir que la Iglesia puede aclarar la información, ya que el mismo pecador primero habló públicamente de la situación.

Finalmente, se requiere que la persona abandone el pecado para siempre. Este es, por supuesto, el paso más difícil, pero es la prueba de que el arrepentimiento fue sincero y completo. Se les enseña a los mormones que simplemente no pueden pecar con un plan para seguir con el arrepentimiento. No es un sincero arrepentimiento y se burla de la expiación, la cual hace que sea posible el arrepentimiento.

Las creencias mormonas enseñan que si el Salvador no hubiera estado dispuesto a hacer lo que hizo por nosotros, no hubiéramos podido volver ante la presencia de Dios. Nadie, sólo el Salvador pudo vivir una vida libre de pecado y llevar a cabo la Expiación. En el Jardín de Getsemaní, Jesucristo tomó sobre Sí cada pecado, los que ya habíamos cometido y cada uno de los que en el futuro cometeríamos. Él expió cada uno de nuestros pecados y lo hizo por cada uno de nosotros, sellando la expiación con Su muerte voluntaria en la cruz. No habría sido posible que Sus enemigos lo maten, si Él hubiese elegido no morir. Ya que él había elegido tanto el proceso tan doloroso de la expiación como la muerte en la cruz, ese fue Su regalo más grande para con nosotros. Puesto que Dios envió a Jesús, sabiendo lo qué pasaría y no detuvo el proceso, aunque debió haber sido doloroso permitir que pase, ese es el regalo más grande que Dios nos dio.

Entonces, para los mormones, la confesión es una etapa de un largo proceso de arrepentimiento y depende de la naturaleza del pecado y a quién afecte.

¿La religión le priva de su albedrío?

Domingo, 12 julio, 2009

Este es un concepto equivocado común sobre la religión. Los mormones enseñan que cada persona tiene el derecho de elegir por sí misma como vivir. Las creencias mormonas empiezan la historia de la vida previa al nacimiento, cuando Dios nos creó a cada uno de nosotros como un espíritu. Vivíamos con él, aprendimos, desarrollamos nuestro carácter y personalidad y ejercíamos el derecho a escoger, hasta que llegó el momento de venir a la tierra. En ese momento, como siempre se nos dio el albedrío. Pudimos elegir ir a la tierra con Jesús como nuestro Salvador. Si hacíamos esa elección, continuaríamos teniendo albedrío y algunos lo utilizarían de manera imprudente y no podrían volver. Dios enviaría un Salvador para hacer esa parte que no podríamos hacer por nosotros mismos. Este Salvador, Jesucristo, tomaría sobre Sí los pecados del mundo y moriría por ellos.

La otra opción era seguir a Lucifer. Lucifer quiso quitarnos nuestro albedrío y enviarnos a la tierra como marionetas, siendo él mismo como el amo de las marionetas. Él controlaría cada uno de nuestros pensamientos y acciones y viviríamos vidas perfectas, pero sin ningún propósito. Algunos estaban incómodos con la idea del albedrío continuo y la rechazaron. Prefirieron permanecer con Satanás y permitir que él piense por ellos. Los que siguieron a Lucifer eligieron dejar su albedrío y se les negó una oportunidad de venir a la tierra. No podrían vivir aquí sin albedrío.

La religión mormona nos permite que mantengamos control sobre nuestras vidas. Los mormones enseñan que se requiere que cada persona descubra por sí mismo que la religión mormona es verdadera. Mientras que un niño muy joven puede creer simplemente porque sus padres creen, se le debe enseñar al niño, antes de que tenga ocho años, que comience a decidir por sí mismo. A la edad de ocho años, él puede ser bautizado y antes de que esto suceda, él debe aprender su religión y a orar para saber si es verdad.

Este proceso se repite a menudo varias veces, a medida que el niño crece y gana una capacidad mayor para reconocer los estímulos de la fe. El modelo fue fijado para nosotros por José Smith, el primer profeta mormón de los tiempos modernos. Él quiso saber a qué iglesia unirse y después de leer en la biblia que Dios se lo diría, se fue al bosque para preguntar a Dios. Tanto Dios como Jesucristo se le aparecieron para contestar su pregunta.

La mayoría de nosotros no logramos ese tipo de respuesta, pero podemos recibir una respuesta a nuestras oraciones, así como lo hizo José Smith.

¿El unirse a una iglesia le obligaría a ceder su derecho de pensar por sí mismo? Por supuesto que no. Porque se enseña a cada miembro de la iglesia a descubrir por sí mismos que la iglesia es verdadera, ellos están tomando una decisión informada. Incluso después de tomar esta decisión total, si aprenden algo de lo que no están seguros, ellos pueden orar sobre esa doctrina específica también.

¿Si su madre le enseñó a no tocar la cocina caliente, y usted obedece, ha perdido su derecho a pensar por sí mismo? No, porque todavía es libre de tocar la cocina, siempre y cuando esté dispuesto a aceptar las consecuencias. Está eligiendo simplemente hacer lo que sabe que es mejor para usted. Los mormones y otros que creen en Dios, hacen lo mismo.

A menudo, un ejemplo dado es el del soneto. El soneto es un poema con una estructura muy estricta. Dentro de la estructura estricta, sin embargo, es posible tener mucha originalidad. Hay millones de sonetos, todos siguen las reglas, pero todos son únicos.

Creer en Dios es reconfortante. Es un bienestar seguro y sano, diferente al bienestar artificial causado por el alcohol, las drogas u otras inmoralidades a las que muchas personas acuden cuando se tensionan o están preocupadas. Las personas que creen en Dios saben que hay alguien que los ama y los conoce, que siempre tiene sus mejores intereses en el corazón y que, mientras no arrebate su albedrío personal, nos ayudará si le pedimos ayuda.

Una religión verdadera pide mucho de sus miembros. La religión mormona no es pasiva. Debido a que es una iglesia laica, cada miembro trabaja duro para ayudar a que funcione, sirviendo como líderes, maestros y donantes de servicio. Ellos deben mantener un alto estándar de conducta.

Dejar su derecho a pensar por sí mismo aparentemente es fácil (aunque en realidad no lo es). Las personas que buscan un camino fácil en la vida no están interesadas en ser mormones. Los estándares morales son muy altos y ya que los mormones viven en el mundo cotidiano, no en una comunidad protegida, significa que hacen sacrificios y luchan contra aquellos que quieren que ellos bajen sus normas. Ellos crían a sus familias, tienen sus empleos, realizan voluntariado y también les enseñan a desarrollar al máximo los talentos que les han dado. Ellos deben imaginar cómo hacerlo por sí mismos, dadas sus circunstancias únicas.

La religión nunca promete ser fácil. Los mormones esperan que las personas trabajen duro por su propia felicidad y bienestar, usando el evangelio como guía, pero tomando decisiones dentro los parámetros de esa guía.

¿Qué significa la Santa Cena para los mormones?

Domingo, 12 julio, 2009

Respuesta personal de Bethany

Para un mormón, la Santa Cena es muy personal porque brinda una oportunidad a los miembros de pensar sobre la gran vida, el ministerio y la Expiación del Salvador y de cómo ésta se aplica y afecta cada una de sus vidas. Como fue escrito en la Enciclopedia del Mormonismo, “la Santa Cena centra la atención en el sacrificio por el pecado realizado por el Salvador y la necesidad de todos aquellos que han sido bautizados de mantener constantemente sus vidas en armonía con las enseñanzas y mandamientos.” La palabra “Santa Cena” se refiere a la cena del Señor, en la cual Cristo usó emblemas semejantes al sacrificio que Él pronto iba a hacer. Cristo se reunió con sus apóstoles e instituyó el sacramento como fue escrito en San Lucas 22:19-20:

19 Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.

20 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.

El pan partido recuerda a los miembros de la iglesia el cuerpo del Salvador, Su sufrimiento y que a través de Su misericordia resucitarán y se les dará la oportunidad de obtener la vida eterna. El agua simboliza el derramamiento de sangre del Salvador en sufrimiento y angustia, el cual empezó en el Jardín de Getsemaní y concluyó en la cruz.

Esta ordenanza es una parte importante de adoración y progreso espiritual. A través de ésta, los miembros de la Iglesia renuevan los convenios que habían hecho con Dios cuando fueron bautizados, como la promesa de obedecer los mandamientos del Padre Celestial y servirlo siempre. A cambio de guardar estos convenios, el Señor promete que nosotros tengamos una constante compañía del Espíritu Santo, el perdón de los pecados y la bendición de renacer espiritualmente. En preparación para participar de la Santa Cena, los miembros de la Iglesia toman su tiempo para examinar sus vidas y arrepentirse de sus pecados. Los miembros deben tener un corazón humilde y arrepentido para participar en la Santa cena.

El poseedor del sacerdocio es quien tiene la autoridad y administra la Santa Cena. Como se reveló en la revelación moderna, los Sacerdotes en el Sacerdocio Aarónico y cualquier autoridad del sacerdocio Melquisedec pueden oficiar en la mesa. En el Sacerdocio Aarónico, los maestros preparan la mesa para la Santa Cena y los presbíteros bendicen el pan y el agua y los diáconos los pasan a los miembros de la iglesia en el mismo sacerdocio. Las oraciones sacramentales sobre el pan y el agua son exactamente como están en las escrituras, como lo reveló el Señor.

La Santa Cena bendice todas y cada una de las semanas de mi vida. Estoy muy agradecida por la oportunidad de renovar mis convenios con el Padre Celestial. El participar de la Santa Cena me proporciona un momento sagrado en un lugar donde puedo crecer espiritualmente. El estar involucrada totalmente en tal ordenanza sagrada me ayuda a darme cuenta de la bendición especial de ser capaz de participar en ella y su significado en mi vida, que Jesucristo expió por mis pecados y que sólo a través de Él puedo arrepentirme y un día vivir de nuevo en Su presencia.

¿Cómo puede Dios dejar en el limbo a un bebé que muere?

Martes, 7 julio, 2009

El tema del limbo ha sido controversial dentro de la historia de la Iglesia Católica. Hace referencia a aquellos que mueren sin ser bautizados, pero que no han cometido pecados graves. Debido a que la tradición católica no permite ninguna capacidad para recibir el bautismo una vez que la muerte haya ocurrido, se cree que los niños que mueren sin ser bautizados no podrán ver a Dios cara a cara. En lugar de eso, viven en felicidad eterna, pero sin el don más grande que Dios ofrece al hombre. No consideran esto como castigo puesto que el niño será feliz. Enseñan que esto se hace necesario debido a la doctrina del pecado original, que se originó por la Caída de Adán.

Las creencias mormonas difieren mucho en este aspecto. Los mormones enseñan que las personas son sólo responsables de sus propios pecados y no de las decisiones que Adán o alguien más tomó. Los mormones enseñan que Dios es justo, y un Dios justo no hace responsable a las personas de situaciones que están más allá de su control.

La caída tiene un efecto en nosotros. Debido a eso, todos somos personas que morimos, tanto espiritual como corporalmente. La muerte espiritual es nuestra separación de Dios. A diferencia de Adán y Eva en el Paraíso, no tenemos acceso directo a la presencia en persona de Dios. Así como la justicia nos exige que paguemos un precio por la Caída, también nos exige que tengamos una manera de escapar de sus consecuencias eternas. Por esta razón, Dios nos envío un Salvador, Jesucristo, quien pagó el precio por nuestros pecados. La gracia, que sucedió mediante la expiación, nos permite ser resucitados y vivir para siempre, independientemente de nuestras decisiones en la tierra. Para tener acceso a las todas las bendiciones de la expiación, debemos arrepentirnos de nuestros pecados y trabajar para vivir las enseñanzas de Cristo.

No es un requisito en las creencias mormonas que los niños sufran algún castigo por morir antes de que puedan elegir bautizarse. Ellos están completamente cubiertos por la expiación de Jesucristo.

Un antiguo profeta del Libro de Mormón, Moroni, habló con mucha fuerza y pasión sobre este tema:

Y de esta manera me manifestó el Espíritu Santo la palabra de Dios; por tanto, amado hijo mío, sé que es una solemne burla ante Dios que bauticéis a los niños pequeños. He aquí, te digo que esto enseñarás: El arrepentimiento y el bautismo a los que son responsables y capaces de cometer pecado; sí, enseña a los padres que deben arrepentirse y ser bautizados, y humillarse como sus niños pequeños, y se salvarán todos ellos con sus pequeñitos. Y sus niños pequeños no necesitan el arrepentimiento, ni tampoco el bautismo. He aquí, el bautismo es para arrepentimiento a fin de cumplir los mandamientos para la remisión de pecados.

Mas los niños pequeños viven en Cristo, aun desde la fundación del mundo; de no ser así, Dios es un Dios parcial, y también un Dios variable que hace acepción de personas; porque ¡cuántos son los pequeñitos que han muerto sin el bautismo! De modo que si los niños pequeños no pudieran salvarse sin ser bautizados, éstos habrían ido a un infierno sin fin. (Moroni 8:9-15)

La Biblia enseña que el bautismo se realiza para la remisión del pecado. Sin embargo, el pecado requiere que el pecador sea responsable, es decir que tenga la edad suficiente, y que mentalmente capaz de comprender que ha hecho algo malo. Un niño no puede pecar porque es incapaz de comprender la diferencia entre lo bueno y lo malo. Puesto que no puede pecar, no necesita bautizarse y está cubierto por la expiación del Salvador.

Las creencias mormonas establecen que los niños no son responsables hasta la edad de ocho años y aún a esa edad, son responsables solamente de lo que saben. Un padre que, a sabiendas, exige que un niño haga algo en contra de las enseñanzas de Dios pagará el precio, pero no el niño, si no tuvo control sobre la decisión o le faltó el conocimiento para hacer lo correcto.

Los mormones no bautizan a los niños hasta que cumplen los ocho años de edad. Puesto que no pueden pecar, no es necesario el bautismo infantil. Los niños no tienen pecados que deban ser limpiados. Además, los mormones siguen el ejemplo de Jesucristo, a quien bautizaron por inmersión. Esto quiere decir que los sumergen totalmente en agua por un momento y luego los sacan, en un recuerdo simbólico de la muerte y resurrección del Salvador. Obviamente, a un niño pequeñito no se le puede sumergir. Debido a que el bautismo es también un momento en el que la persona que se bautiza hace convenios con Dios, esa persona debe tener la edad suficiente para hacer voluntariamente dichos convenios y comprender lo que ha convenido, puesto que se le hará responsable de los mismos.

Si un niño muere antes de su cumpleaños número ocho, es admitido ante la presencia de Dios, y con el tiempo, pasará a la adultez, en la que puede recibir todas las ordenanzas y privilegios de cualquier otro niño de Dios.

El Evangelio de Jesucristo es misericordioso y justo. Con sólo aplazar la necesidad del bautismo hasta que uno pueda comprender su propósito, y anular cualquier castigo por algo que una persona no puede controlar, se puede llevar a cabo la misericordia y justicia de Dios.

¿Dios siente nuestro dolor?

Jueves, 20 noviembre, 2008

Respuesta personal por Bethany

¡Dios realmente siente y comprende nuestro dolor! Jesucristo, a través de la Expiación, no sólo sufrió por nuestros pecados, sino que también sufrió nuestros dolores, enfermedades y pesares. Él entiende perfectamente todo lo que experimentamos aquí en la tierra. A través de su amor y compasión,  Él nos ayuda y ayudará con nuestros problemas y los desafíos que enfrentamos.

Cuando yo tenía dieciséis años estuve en un accidente automovilístico que habría sido fatal, de no ser por las gracias salvadoras de un verdaderamente amoroso Padre Celestial. Sufrí muchas lesiones internas y externas que me mantenían entrando y saliendo del hospital durante bastante tiempo. Durante mis momentos de tranquilidad cuando estaba solo, pensé: “¿Por qué yo?” No entendía por qué esta cosa horrible que había sucedido y me sentía triste y deprimido. No podía acudir a nadie a quien conocía y me sentí muy solo. Sin embargo, también era en esos momentos de tranquilidad en un momento posterior mientras estaba leyendo las Escrituras que supe que había una persona que sabía por lo que yo estaba pasando, porque había sufrido todo. Fue entonces que supe que necesitaba dejar de sentir lástima por mí mismo. Lo que ocurrió, ocurrió,  y no había nada que pudiera hacer para cambiarlo. Entonces supe que había cosas que mi Padre Celestial quería que aprenda de la experiencia en general. Quería ayudarme a crecer y progresar, y la única manera que tenía para hacerlo era primero cambiando mi actitud. (más…)

¿Qué piensan los mormones sobre Jesucristo?

Miércoles, 10 septiembre, 2008

Respuesta personal de Chris

La luz del mundo por Greg Olsen

La luz del mundo por Greg Olsen

Como mormones, creemos que Jesucristo es fundamental para el plan de redención, el cual enseña que uno puede salvarse en el reino del cielo por un solo acto vicario de sacrificio. Creemos que Jesucristo vive como nuestro Salvador, un ejemplo de bondad, caridad, amor, y otros atributos perfeccionados según consta en la Biblia y otras Escrituras reveladas. En la Iglesia Mormona, se enseña que Jesucristo ha sufrido por los pecados del mundo y que ha prometido perdonar a todos los que viven en esta tierra si lo escuchan y hacen Su voluntad tal como se establece en las Escrituras. Él es el viviente Hijo de Dios, el Unigénito en la carne y el mortal Hijo de María.
(más…)