Archivo para la ‘José Smith’ Categoría

Nueva Edición SUD de la Biblia en español

Miércoles, 13 Enero, 2010

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son informalmente conocidos como mormones, ha publicado una nueva Edición de La Biblia en español. Esta edición se basa en la edición de dominio público con una antigüedad de cien años, de la traducción de la Biblia por Reina-Valera. Se hicieron ediciones menores para actualizar la gramática y para aclarar las palabras que cobraron un nuevo significado en el siglo pasado y se cambiaron aquellas que habían adquirido significados ofensivos. Esta edición contiene notas al pie de página y encabezados referentes a la  Doctrina SUD, incluyendo referencias cruzadas con las escrituras SUD y otros recursos. Esto mejora su utilidad como herramienta de estudio para los mormones y también ayuda a los no mormones que desean estudiar la Biblia como los mormones la ven. También permite que las clases de la Iglesia sean más efectivas, puesto que anteriormente, cada miembro tenía una traducción diferente, haciendo muy complicadas las clases de la Escuela Dominical sobre la Biblia.

El proceso completo duró cerca de cinco años, debido a la naturaleza sagrada de este trabajo y la necesidad de precisión.  Los versículos fueron comparados con la Versión del Rey Santiago, la cual es la traducción oficial usada por los mormones en inglés, así como también cuatro ediciones más de la Biblia en español y manuscritos en hebreo y griego. (más…)

  • Share/Bookmark

Nuestra fe está centrada en Jesucristo

Miércoles, 13 Enero, 2010

Recientemente, el élder Russell M. Ballard habló a los graduandos de la Universidad Brigham Young, una entidad de propiedad de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los miembros de esta iglesia a menudo son conocidos informalmente como mormones. Él les aconsejó que hablaran sobre su religión con las demás personas, señalando que la mayoría de los temas de mayor interés para los detractores no son los elementos críticos de la religión actual, sino más bien son elementos marginales o prácticas que ya no se realizan. Les aconsejó que los debates se centraran en el núcleo de la religión, los elementos que afectan la salvación, en lugar de los que no son más que interesantes puntos de debate intelectual.

“”Cuando todo está dicho y hecho, lo más importante sobre usted y su testimonio es que la usted base sus creencias en lo que enseñó Jesucristo, y trate de seguirlo, viviendo su vida en una forma aceptable para nuestro Padre Celestial y el Señor.

Esto es su fundamento. Fue el fundamento de José Smith. Él dijo: “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los Apóstoles y Profetas, en relación con Jesucristo, que murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, y ascendió al cielo, y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son sólo apéndices de ella. ”

(Vea Elder M. Russell Ballard: Engaging Without Being Defensive (Élder M. Russell Ballard: Involucrándose sin estar a la defensive-en inglés)

Cada religión tiene información o escritos que cubren un amplio espectro de información. Parte de esta información es esencial para la salvación del creyente, pero gran parte no lo es. Por ejemplo, debemos saber quién creó el mundo y creer eso, pero no tenemos que saber exactamente cuánto tiempo le llevó. Esto es sólo carne de cañón interesante para el debate o la curiosidad, pero no tiene nada que ver con nuestra salvación. Es interesante leer la genealogía en el Antiguo Testamento, pero no será una prueba para cuando estemos ante el Salvador en el juicio. Algunas historias en la Biblia son curiosas y realmente no entendemos por qué un profeta bíblico tomó las decisiones que tomó, pero la mayoría de las veces, no necesitamos saberlo.

Lo que necesitamos saber es que Dios es nuestro amoroso Padre Celestial y Jesucristo es Su Hijo unigénito. Jesús murió por nosotros y es el único camino a través del cual podemos volver a Dios algún día. Tenemos que aprender a identificar la verdad mediante la comunicación directa con Dios para saberla.

Son estas cosas en las que se centran en los mormones en su vida espiritual diaria. Ellos trabajan para construir una relación de amor con Dios y Jesucristo y para comprender la forma en que Ellos nos han hecho vivir el día a día. Se esfuerzan por ser buenos miembros de familia y buenos ciudadanos. Ellos estudian la vida del Salvador y luego tratan de comprender cómo vivir de esa manera ellos mismos.

Mientras que los grupos que trabajan para oponerse a la iglesia a menudo se centran en  juegos intelectuales sin importancia, los mormones están ocupados tratando de ser como Jesús. Cuando se habla con un mormón, es importante recordar que por lo general no están muy interesados en esos temas marginales. Su testimonio no se basa en la historia o la ciencia, sino en la fe. Esta fe se produjo después de desarrollar una relación estrecha y personal con Dios y luego confiar en que Él contestará sus interrogaciones de manera que pudieran entender. Se esforzaron por conocer a Dios tan bien que puedan reconocerlo fácilmente cuando Él se comunica con ellos.

Es de poca utilidad el presentar a un mormón que realmente conoce a Cristo las enseñanzas de los hombres, que no son fiables y son cambiantes. Ellos no están interesados en el uso de esas enseñanzas como base para su salvación eterna. Ellos conocen al Creador y sólo son Sus palabras lo que importa.

  • Share/Bookmark

¿Cómo aprendió José Smith el idioma hebreo?

Lunes, 11 Enero, 2010

José Smith tuvo muy poca educación formal cuando era niño y joven.  Fue educado en gran medida por sus padres debido a la falta de escuelas disponibles.  En total recibió educación formal sólo unos tres años.  Además, un ángel llamado Moroni fue su tutor en las cosas espirituales durante varios años antes de comenzar su obra.  A pesar de ello, al momento de su temprana muerte, gozaba de buena educación en muchos campos, incluyendo en el idioma hebreo.

José Smith inició su rol como profeta con un mínimo de educación tradicional.  A pesar de que sabía leer y escribir, no estaba altamente calificado.  Cuando llegó el momento de realizar la traducción de El Libro de Mormón, lo hizo pero sus amigos y su esposa sirvieron como escribientes ya que él carecía de las habilidades necesarias para escribir bien las traducciones.  No sabía el idioma de El Libro de Mormón – egipcio reformado – pero estudió los materiales y confió en la guía del Espíritu Santo para recibir confirmación.

Fue después de los inicios de la Iglesia que José, que amaba el aprendizaje, se dedicó a incrementar su educación.  Su familia siempre había trabajado mucho para ganarse la vida y no hubo tiempo ni dinero para una educación avanzada.

Con el pasar del tiempo, los miembros de la Iglesia se establecieron en Kirtland, Ohio.  Allí, José Smith organizó una escuela para adultos.  Inicialmente, las clases se dictaban en el templo e incluían clases de hebreo y griego. Tanto los hombres como las mujeres participaban en la escuela y estudiaban juntos. José se inscribió y asistió a la clase de hebreo porque quería aprender a leer la Biblia en su idioma original.  Una anotación de su diario personal dice: “Después de un arduo día de trabajo, fui a mi clase de hebreo y estudié hasta la noche.  Por la mañana casi, a las nueve, asistí a la escuela y traduje con la clase de la mañana…  Asistí a mis estudios como de costumbre e hice algunos avances”.

La clase de hebreo se dictó desde el 26 de enero hasta el 29 de marzo de 1836 y estaba a cargo de Joshua Seixas, un hombre judío que se había convertido al cristianismo.  El año anterior, Seixas había enseñado en el Oberlin College en Ohio, lugar a donde asistía Lorenzo Snow.  Snow no era miembro de la iglesia en ese momento, aunque más tarde se unió y finalmente llegó a ser un profeta.  Snow tomó las clases de Seixas y le escribió a su hermana SUD (mormona) acerca de cuánto le agradaba el profesor.  Su hermana, Eliza R. Snow, estaba en ese momento viviendo en el hogar de José Smith.  Ella le dio esta información al profeta, quien envió emisarios para contratar a Seixas.  Seixas enseñó a cuarenta alumnos durante el curso.

Este curso tuvo un gran impacto pues ayudó en la conversión de Lorenzo Snow, quien estaba frustrado con sus estudios religiosos en el Oberlin.  Su hermana le sugirió ir a Kirtland y estudiar hebreo con Seixas.  Mientras estaba allí, él se convirtió a la iglesia.

José estudió hebreo por su cuenta hasta que comenzaron las clases y más tarde se sumaron otros nueve estudiantes para tener cursos adicionales con Seixas.  A pesar de que las clases duraron poco tiempo, José y otro estudiante fueron capaces de leer bien el hebreo hasta el momento en que terminaron las lecciones.  José a menudo discutía cuestiones lingüísticas en sus conversaciones acerca de las Escrituras.  Llegó a emocionarse mucho con el estudio de las lenguas e hizo una lista que contenía una docena de idiomas que esperaba aprender en su vida.

Cuando la iglesia fue obligada a abandonar su hogar y se trasladó a Nauvoo, Illinois, estableció nuevamente las escuelas, incluso una pequeña universidad.  El idioma hebreo también fue parte de esta escuela.

José estableció un patrón de fuerte apoyo mormón a la educación.  En cada uno de los lugares en que los Santos vivían, los mormones creaban escuelas para niños y adultos.  Asimismo, impulsaron estudios formales duraderos y auto dirigidos tanto en campos espirituales como en seculares.  Hoy en día, los mormones administran varias universidades y continúan promoviendo los estudios durante el transcurso de la vida, ya sean formales o informales, los estudios para sus miembros.

  • Share/Bookmark

¿Cómo trabajan la razón y la fe juntas?

Domingo, 10 Enero, 2010

El intelecto es muy importante. Dios nos lo dio y espera que lo utilicemos. Podemos llevarlo con nosotros cuando muramos y el conocimiento que obtengamos en cada etapa de la vida también se irá con nosotros. Sin embargo, el intelecto no es la parte más importante de nosotros, ni es la fuente absoluta del conocimiento de la verdad.

Traduciendo el Libro de Mormón – Del Parson

Mientras que José Smith estaba traduciendo el Libro de Mormón al inglés, un joven llamado Oliver Cowdery, quien estaba interesado en aprender más, se le acercó. Poco después, comenzó a ayudar al profeta en el trabajo. José no era muy culto, y aunque él podía traducir a través de los dones que le dio Dios, utilizó escribas para plasmar las palabras. Cowdery fue uno de estos escribas. Después de un tiempo, Oliver ansió intentar su propia traducción. José le preguntó a Dios, quién le dio permiso a Oliver para tratar de traducir una parte. Sin embargo, Oliver sólo fue capaz de traducir algunas palabras. Cuando él quiso saber por qué no podía hacerlo, el Señor respondió:

He aquí, no has entendido; has supuesto que yo te lo concedería cuando no pensaste sino en pedirme.

“Pero he aquí, te digo que debes estudiarlo en tu mente; entonces has de preguntarme si está bien; y si así fuere, haré que tu pecho arda dentro de ti; por tanto, sentirás que está bien” (D. y C. 9:7-8).

Con esta revelación, aprendemos el papel del intelecto en la toma de decisiones en cuanto a las cosas espirituales. Se le enseña a Oliver a estudiar y, a continuación, acuda a Dios para la confirmación. Este es el equilibrio adecuado del intelecto y la fe. “La gloria de Dios es la inteligencia, o en otras palabras, luz y verdad.”(Doctrina y Convenios 93:36)

Es un error utilizar sólo el intelecto, la ciencia, y los “hechos” para tomar decisiones espirituales. Incluso un breve estudio de la historia del conocimiento muestra que el conocimiento del mundo está en constante cambio. En un momento, creímos que el Sol giraba alrededor de la Tierra. Incluso en los tiempos modernos, todos los días se termina un estudio o descubrimiento que cambia lo que pensábamos que sabíamos que era verdad. El conocimiento, como es decidido por mortales, es incierto.

La verdad de Dios, sin embargo, es inalterable. La verdad es siempre verdad, y ningún estudio científico puede cambiarla. Cuando queremos saber lo que es realmente cierto, debemos recurrir a Dios. Primero, estudiamos y luego confirmamos nuestros estudios de la fuente de toda verdad.

Esto es lo que el mismo José Smith descubrió cuando tenía catorce años de edad. Trabajó duro para el estudio de la pregunta que enfrentaba: ¿A qué iglesia me debo unir? Visitó iglesia tras iglesia, asistió a renacimientos, escuchó los sermones de varios predicadores, y leyó la Biblia.  Encontró, mientras escuchaba las enseñanzas de los predicadores, que se contradecían entre sí. Él fue capaz de reunir hechos, pero no la verdad, porque cada ministro daba su propia versión o interpretación de la verdad. Por último, mientras leía la Biblia, encontró la solución a su pregunta.

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Santiago 1:5)

Este versículo, escrito por el hermano del Salvador, nos asegura que si hay algo que no sabemos, sabiduría que necesitamos, podemos recurrir a Dios.  Él promete responder. Mientras que los ministros podrían tener opiniones sobre lo que es cierto, la única manera de saber cuál es la elección de Dios es preguntarle al mismo a Dios. José lo hizo, con resultados espectaculares.  Es muy probable que nuestros resultados no coincidan con el Suyo, pero siempre vamos recibiremos una respuesta.

A los misioneros y maestros mormones se les advierte acerca de enseñar a través del intelecto, en lugar de a través del espíritu. Bruce R. McConkie enseñó:

Si enseña la palabra de la verdad, y nótese, está diciendo lo que es verdadero, todo lo que dice es exacto y correcto, de alguna otra manera que no es el Espíritu, no es de Dios. Ahora, ¿cuál es la otra manera de enseñar que no sea por el Espíritu? Bueno, evidentemente, es por el poder del intelecto.

“Supongamos que he venido aquí esta noche y he entregado un gran mensaje sobre la enseñanza, y lo hice por el poder del intelecto, sin ninguna ayuda del Espíritu de Dios. Supongamos que cada palabra que he dicho es cierta, sin ningún error, pero fue una presentación intelectual. Esta revelación dice: “Y si es de alguna otra manera, no es de Dios” (D. y C. 50:18).

“Es decir, Dios no presentó el mensaje a través de mí porque usé el poder del intelecto en lugar del poder del Espíritu. Las cosas intelectuales -la razón y la lógica- pueden hacer bien, pueden preparar el camino y pueden preparar la mente para recibir el Espíritu bajo ciertas circunstancias. Pero la conversión viene y la verdad penetra los corazones de la gente sólo cuando se enseña por el poder del Espíritu” (La Insensatez de la Enseñanza [folleto, 1981], 9, citado por Dallin H. Oaks en “Enseñar y Aprender por el Espíritu”, Ensign-revista SUD en inglés, marzo de 1997, pág. 7).

Los mormones aprenden que pueden presentar hechos y testimonio, pero sólo el Espíritu puede convertir. Cuando un misionero o maestro mormón es receptivo a los impulsos del espíritu después de una cuidadosa preparación, sus alumnos también serán capaces de sentir el espíritu, si así lo deciden, y se convertirán o fortalecerán su fe.

La pregunta originalmente formulada fue cómo la fe y la razón trabajan juntas. La razón puede ser interesante e incluso importante, y puede ser parte de la fase de investigación de cualquier problema. La razón es a menudo un entretenido ejercicio intelectual y muchas personas religiosas gozan de saber de  hechos o incluso “prueba” de lo que creen. Se aconseja adquirir conocimientos, incluso conocimientos seculares, pero sólo si no destruye la fe. Aplicar la razón a la religión está bien si usamos la razón sabiamente, y nunca perdemos de vista lo que Dios nos ha dicho a través de Su Espíritu.

La diferencia entre la fe y la razón se puede demostrar de esta manera: Si el Salvador estuviera cerca y usted dijera: “Oh, yo sé quién es. Él nació de María en un establo. Él se convirtió en un misionero cuando era un adulto y ahora enseña acerca de Dios” -eso es una recitación de hechos. Si hiciera una lista de los milagros de Jesús y otras acciones, y, después de estudiarla, decidiera que dado lo que ha comprobado, probablemente Él era el Salvador – eso es la razón. Si viera al Salvador y se pone de rodillas, eso sería fe. Si bien los hechos de la vida de Jesús son interesantes y útiles de conocer, es la fe que lo pone de rodillas, la que le traerá salvación eterna. La fe es la parte más importante del conocimiento.

  • Share/Bookmark

¿La religión le priva de su albedrío?

Domingo, 12 Julio, 2009

Este es un concepto equivocado común sobre la religión. Los mormones enseñan que cada persona tiene el derecho de elegir por sí misma como vivir. Las creencias mormonas empiezan la historia de la vida previa al nacimiento, cuando Dios nos creó a cada uno de nosotros como un espíritu. Vivíamos con él, aprendimos, desarrollamos nuestro carácter y personalidad y ejercíamos el derecho a escoger, hasta que llegó el momento de venir a la tierra. En ese momento, como siempre se nos dio el albedrío. Pudimos elegir ir a la tierra con Jesús como nuestro Salvador. Si hacíamos esa elección, continuaríamos teniendo albedrío y algunos lo utilizarían de manera imprudente y no podrían volver. Dios enviaría un Salvador para hacer esa parte que no podríamos hacer por nosotros mismos. Este Salvador, Jesucristo, tomaría sobre Sí los pecados del mundo y moriría por ellos.

La otra opción era seguir a Lucifer. Lucifer quiso quitarnos nuestro albedrío y enviarnos a la tierra como marionetas, siendo él mismo como el amo de las marionetas. Él controlaría cada uno de nuestros pensamientos y acciones y viviríamos vidas perfectas, pero sin ningún propósito. Algunos estaban incómodos con la idea del albedrío continuo y la rechazaron. Prefirieron permanecer con Satanás y permitir que él piense por ellos. Los que siguieron a Lucifer eligieron dejar su albedrío y se les negó una oportunidad de venir a la tierra. No podrían vivir aquí sin albedrío.

La religión mormona nos permite que mantengamos control sobre nuestras vidas. Los mormones enseñan que se requiere que cada persona descubra por sí mismo que la religión mormona es verdadera. Mientras que un niño muy joven puede creer simplemente porque sus padres creen, se le debe enseñar al niño, antes de que tenga ocho años, que comience a decidir por sí mismo. A la edad de ocho años, él puede ser bautizado y antes de que esto suceda, él debe aprender su religión y a orar para saber si es verdad.

Este proceso se repite a menudo varias veces, a medida que el niño crece y gana una capacidad mayor para reconocer los estímulos de la fe. El modelo fue fijado para nosotros por José Smith, el primer profeta mormón de los tiempos modernos. Él quiso saber a qué iglesia unirse y después de leer en la biblia que Dios se lo diría, se fue al bosque para preguntar a Dios. Tanto Dios como Jesucristo se le aparecieron para contestar su pregunta.

La mayoría de nosotros no logramos ese tipo de respuesta, pero podemos recibir una respuesta a nuestras oraciones, así como lo hizo José Smith.

¿El unirse a una iglesia le obligaría a ceder su derecho de pensar por sí mismo? Por supuesto que no. Porque se enseña a cada miembro de la iglesia a descubrir por sí mismos que la iglesia es verdadera, ellos están tomando una decisión informada. Incluso después de tomar esta decisión total, si aprenden algo de lo que no están seguros, ellos pueden orar sobre esa doctrina específica también.

¿Si su madre le enseñó a no tocar la cocina caliente, y usted obedece, ha perdido su derecho a pensar por sí mismo? No, porque todavía es libre de tocar la cocina, siempre y cuando esté dispuesto a aceptar las consecuencias. Está eligiendo simplemente hacer lo que sabe que es mejor para usted. Los mormones y otros que creen en Dios, hacen lo mismo.

A menudo, un ejemplo dado es el del soneto. El soneto es un poema con una estructura muy estricta. Dentro de la estructura estricta, sin embargo, es posible tener mucha originalidad. Hay millones de sonetos, todos siguen las reglas, pero todos son únicos.

Creer en Dios es reconfortante. Es un bienestar seguro y sano, diferente al bienestar artificial causado por el alcohol, las drogas u otras inmoralidades a las que muchas personas acuden cuando se tensionan o están preocupadas. Las personas que creen en Dios saben que hay alguien que los ama y los conoce, que siempre tiene sus mejores intereses en el corazón y que, mientras no arrebate su albedrío personal, nos ayudará si le pedimos ayuda.

Una religión verdadera pide mucho de sus miembros. La religión mormona no es pasiva. Debido a que es una iglesia laica, cada miembro trabaja duro para ayudar a que funcione, sirviendo como líderes, maestros y donantes de servicio. Ellos deben mantener un alto estándar de conducta.

Dejar su derecho a pensar por sí mismo aparentemente es fácil (aunque en realidad no lo es). Las personas que buscan un camino fácil en la vida no están interesadas en ser mormones. Los estándares morales son muy altos y ya que los mormones viven en el mundo cotidiano, no en una comunidad protegida, significa que hacen sacrificios y luchan contra aquellos que quieren que ellos bajen sus normas. Ellos crían a sus familias, tienen sus empleos, realizan voluntariado y también les enseñan a desarrollar al máximo los talentos que les han dado. Ellos deben imaginar cómo hacerlo por sí mismos, dadas sus circunstancias únicas.

La religión nunca promete ser fácil. Los mormones esperan que las personas trabajen duro por su propia felicidad y bienestar, usando el evangelio como guía, pero tomando decisiones dentro los parámetros de esa guía.

  • Share/Bookmark

¿Cómo el servir en una misión me acercó más a Dios?

Martes, 9 Septiembre, 2008

Respuesta personal de Nathaniel

Los amigos de otras religiones me han preguntado por qué quería servir en una misión mormona en la flor de mi vida. Tenía 23 años y la mayoría de mis amigos del colegio ya se habían graduado de la universidad. Mi motivación para servir en una misión de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días surgió no sólo del apoyo de mis padres sino de una convicción de que una misión me acercaría más a Dios. http://mormonismo.net/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif (más…)

  • Share/Bookmark

¿Creen los mormones en el nacimiento virginal de Jesús?

Miércoles, 9 Julio, 2008

Sí. Los líderes de los Santos de los Últimos Días y la sagrada escritura afirman que María era virgen cuando nació Jesús.  Al igual que otros cristianos, los Santos de los Últimos días creen en la concepción milagrosa; sin embargo, no se atribuye ningún milagro al método de su nacimiento.  Cuando Mateo citó la profecía: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo,  y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14, Sociedad de Publicaciones Judías de América), él tradujo el texto original en Hebreo o utilizó la versión Septuaginta griega con un cambio leve.  Mateo reemplazó la palabra griega “mujer joven” con la palabra “virgen”, reforzando de esa manera la naturaleza mesiánica de la profecía (Véase Mateo 1:23).http://mormonismo.net/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif (más…)

  • Share/Bookmark

¿Si Dios es bueno por qué creó el Infierno?

Miércoles, 4 Junio, 2008

Respuesta personal por James E. Faulconer

La respuesta a esta pregunta es clara: Dios no creó el infierno. El infierno es el estado de privación del amor de Dios, un estado que nosotros creamos cuando nos alejamos de Él y estamos en pecado.

José Smith, el profeta fundador de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días nos enseñó, “¿Cuál es la condenación del infierno? Ir con esa sociedad que no ha obedecido sus mandamientos” (Historia de la iglesia, página 554). A través de Su hijo, Jesucristo, Dios nos ha dado un camino para regresar a Él, renovados de nuestro estado de pecado a un estado de gracia y gloria, pero él no forzará a ninguno de nosotros a volver en contra de nuestra voluntad. Si elegimos permanecer en pecado cuando tenemos la oportunidad de librarnos de él, Él nos permitirá permanecer donde queramos, separados de Dios, en otras palabras, en el infierno. (más…)

  • Share/Bookmark

¿De qué manera el servir en una misión me bendijo a mí y a aquellos a los que serví?

Miércoles, 21 Mayo, 2008

Respuesta personal de Rachel

Resumí la lección más significativa que he aprendido en mi misión en seis palabras “Ven a Cristo y sé feliz” Esta frase se ha convertido en un lema personal para el resto de mi vida. Cada mañana de mi misión, teníamos una hora para realizar estudios personales de las escrituras y de Predicad mi Evangelio. Mientras más estudiaba las palabras de Cristo mediante Sus profetas y apóstoles antiguos y modernos, más lo amaba y creía en Él. Mi creciente fe y creencia en Cristo me encaminaron a seguir Sus enseñanzas, desarrollar atributos de cristiandad y testificar sobre el evangelio restaurado de Cristo. A medida que obedecía los mandamientos del evangelio y llegaba a ser más como Cristo, sentí que la influencia del Espíritu Santo era más abundante en mi vida. Sentí los frutos del Espíritu Santo, los cuales son “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gálatas 5:22-23). (más…)

  • Share/Bookmark

¿Cuál es el punto de vista de los mormones sobre la necesidad de educación?

Sábado, 3 Mayo, 2008

Respuesta Personal de James Faulconer

Desde los inicios de su historia, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (los “mormones”) han valorado la educación. En 1832, dos años después de la fundación oficial de la Iglesia, una revelación dada al primer profeta de la Iglesia, José Smith, dice:

Y os mando que os enseñéis el uno al otro la doctrina del reino. Enseñaos diligentemente, y mi gracia os acompañará, para que seáis más perfectamente instruidos en teoría, en principio, en doctrina, en la ley del evangelio, en todas las cosas que pertenecen al reino de Dios, que os conviene comprender; de cosas tanto en el cielo como en la tierra, y debajo de la tierra; cosas que han sido, que son y que pronto han de acontecer; cosas que existen en el país, cosas que existen en el extranjero; las guerras y perplejidades de las naciones, y los juicios que se ciernen sobre el país; y también el conocimiento de los países y de los reinos. (Doctrina y Convenios 88:77-79)

(más…)

  • Share/Bookmark