Los ángeles son mensajeros de Dios y prestan servicio como espíritus ministrantes. Frecuentemente se habla de ellos en la Biblia y en el Libro de Mormón. Desempeñan un papel crítico en la restauración del evangelio en los tiempos modernos. Existen dos tipos de ángeles. Los más comunes son los seres resucitados, aquellos que vivieron en la tierra, y después de su muerte o traslación (van al Cielo sin morir) se vuelven ángeles. Algunos fueron los que vivieron vidas ejemplares en la tierra y vivirán con Dios. Por lo general, éstos ministran a aquellos que están en la tierra participando en acontecimientos críticos en la historia espiritual de la Tierra. Y los otros son aquellos que vivieron en la tierra, pero no guardaron los mandamientos lo suficientemente bien para volver a Dios. En Mateo 22:29-30 se habla de ellos.
29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios.
30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.
En estos versículos, Jesús explica que a los ángeles, no los seres exaltados, sino a los seres indignos, no se les permitirá tener familias eternas porque no serán exaltados.
Asimismo, la Biblia menciona aquellos que fueron ángeles sin antes haber sido mortales.
Ningún ángel tiene alas. Evidentemente, a aquellos que vivieron en la tierra no les van a brotar las alas, dado que ellos, como nosotros, son hechos a la imagen de Dios en el cielo. Las alas son simplemente una tentativa terrenal para explicar cómo los ángeles pueden moverse alrededor del cielo, pero no tienen ninguna relación con la realidad, ya que con el poder de Dios detrás de ellos, las alas son innecesarias.
Actualmente, los que ministran a aquellos en la tierra son de interés particular para nosotros. Los encontramos en casi cada suceso importante en nuestra historia espiritual.
Un ejemplo importante del trabajo que hacen los ángeles se demuestra en el nacimiento del Salvador, Jesucristo. Fue un ángel, Gabriel, quien vino hacia Elizabeth para decirle que ella tendría un hijo a quién llamaría Juan, y luego a María para decirle que ella sería la madre de Jesús. Un ángel, posiblemente también Gabriel, vino hacia José para confirmarle que el hijo de María era realmente el Salvador prometido.
Los ángeles también vinieron a la tierra para anunciar el nacimiento del salvador:
8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.
10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
14 ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
15 Sucedió que cuando los ángeles su fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.
Durante la vida del Salvador, los ángeles seguían siendo de vez en cuando una presencia, por ejemplo, ministrándole mientras que Él sufrió el dolor excepcional de tomar nuestros pecados sobre Sí en el Jardín de Getsemaní.
En épocas modernas, los ángeles eran los mensajeros que trajeron nuevamente el evangelio restaurado a la tierra. En el Libro de Mormón, leemos sobre Moroni, aquel profeta que fue la última persona fiel en su mundo personal. Él era un Nefita, como lo conocía su pueblo y cuando mataron a su padre, el profeta Mormón y a las personas de su pueblo, él heredó los registros de su civilización. Estos registros eran sagrados y desempeñarían un papel crítico en la restauración; asimismo, incluyeron detalles de la visita de Jesucristo a las Américas después de su crucifixión. Moroni compendió los registros y los enterró para salvaguardarlos.
Después de su muerte, él se volvió un ángel. Cuando llegó la hora de restaurar en su plenitud el evangelio del Salvador a la tierra, fue Moroni, apropiadamente, quien vino a la tierra como un ángel para enseñar a José Smith. Cuando él sintió que José estaba lo suficientemente maduro y educado, él le permitió a José que tomara los registros de la colina donde habían sido guardados para salvaguardarlos todos estos años.
Más adelante, mientras José y su amigo Oliverio Cowdery trabajaban en la traducción de estos registros, que se conocerían como el Libro de Mormón, leyeron sobre el bautismo. Tenían preguntas sobre esta ordenanza y fueron a las orillas del río Susquehanna a orar. En esa oportunidad, Juan el Bautista vino a la tierra como un ángel. Él había bautizado a Jesús y todavía tenía las llaves (la autoridad) del Sacerdocio Aarónico, que se menciona en el Antiguo Testamento. Este sacerdocio se requiere para realizar el bautismo. Él concedió esas llaves a José y a Oliverio, quienes entonces podían bautizarse uno al otro.
Hay un sacerdocio adicional y mayor llamado el sacerdocio de Melquisedec, que también necesitó restaurarse para que la Iglesia funcionara como lo hizo en los días del ministerio del Salvador. Asimismo, estas llaves fueron llevadas de la tierra después de la muerte de los apóstoles y otra vez, los ángeles vinieron para entregarlas a José. Las llaves no son textualmente llaves físicas, sino que son la autoridad para actuar por Dios. Pedro, Santiago y Juan, quienes fueron apóstoles de Jesús durante su ministerio mortal, habían recibido de Jesús las llaves para el sacerdocio de Melquisedec en el Monte de la Transfiguración. Ellos continuaron teniéndolas, puesto que el mundo había estado en herejía, para luego concedérselas a José Smith y a Oliverio Cowdery. Con todas las llaves ahora restauradas, se pudo restaurar la misma iglesia.
El trabajo de los ángeles es importante ante el plan de Dios. A menudo, están presentes cuando surgen los acontecimientos más importantes y son parte importante de nuestras vidas en la tierra.