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El nuevo manual Principios del Evangelio enseña sobre los mormones

Jueves, 14 Enero, 2010

Los mormones, un sobrenombre para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, han publicado una nueva edición de los Principios del Evangelio. Este manual de enseñanza está diseñado tanto para el estudio personal como para el estudio en aula. Los adultos que están asistiendo a una Iglesia Mormona para aprender más sobre los mormones y aquellos que son miembros nuevos usan este manual como un libro de texto de la Escuela Dominical para aprender los fundamentos de las creencias mormonas antes de pasar a las clases más avanzadas en la escuela dominical. Se puede leer dicho manual en línea, sin costo alguno y sin necesidad de registrarse, lo que lo convierte en una manera gratuita y organizada de aprender las enseñanzas esenciales de los mormones a medida que las enseñan a sus propios miembros.

Lea Principios del Evangelio (más…)

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Nueva Edición SUD de la Biblia en español

Miércoles, 13 Enero, 2010

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son informalmente conocidos como mormones, ha publicado una nueva Edición de La Biblia en español. Esta edición se basa en la edición de dominio público con una antigüedad de cien años, de la traducción de la Biblia por Reina-Valera. Se hicieron ediciones menores para actualizar la gramática y para aclarar las palabras que cobraron un nuevo significado en el siglo pasado y se cambiaron aquellas que habían adquirido significados ofensivos. Esta edición contiene notas al pie de página y encabezados referentes a la  Doctrina SUD, incluyendo referencias cruzadas con las escrituras SUD y otros recursos. Esto mejora su utilidad como herramienta de estudio para los mormones y también ayuda a los no mormones que desean estudiar la Biblia como los mormones la ven. También permite que las clases de la Iglesia sean más efectivas, puesto que anteriormente, cada miembro tenía una traducción diferente, haciendo muy complicadas las clases de la Escuela Dominical sobre la Biblia.

El proceso completo duró cerca de cinco años, debido a la naturaleza sagrada de este trabajo y la necesidad de precisión.  Los versículos fueron comparados con la Versión del Rey Santiago, la cual es la traducción oficial usada por los mormones en inglés, así como también cuatro ediciones más de la Biblia en español y manuscritos en hebreo y griego. (más…)

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¿Qué piensan los mormones de la Ley de Moisés?

Lunes, 11 Enero, 2010

Según los mormones, la Ley de Moisés fue una ley menor, dada porque los judíos  de esa época no vivían de manera adecuada como para poder vivir una ley superior.  Se trataba de una ley estricta que podía seguirse a la exactitud. Ésta no sustituía a la plenitud del Evangelio.  Fue otorgada simplemente para mantenerlos siempre en el recuerdo de Dios y prepararlos para el regreso a la ley superior (Véase Mosíah 13:30 en el Libro de Mormón).

Moisés y la zarza ardiente – Jerry Thompson

“Estrictamente hablando, la Ley de Moisés abarca los cinco primeros libros del Antiguo Testamento – que los judíos denominan la Torá.  Estos cinco libros de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) son también llamados Pentateuco, pero en el Nuevo Testamento éstos son normalmente conocidos como “la Ley”.  El término “la Ley” se utilizaba en algunos casos para hacer referencia a todo el Antiguo Testamento, pero por lo general se hacía una distinción entre los libros de Moisés (la Ley) y aquellos que escribieron los profetas posteriores (los Profetas); de ahí la costumbre en tiempos de Jesús de referirse a las Escrituras hebreas como “la Ley y los Profetas” (por ejemplo, Mateo 5:17; Mateo. 7:12).

La Ley fue revelada por Dios a Moisés en el monte Sinaí y llegó a ser respetada incluso por los gentiles debido a su antigüedad y su amplia equidad.  En los tiempos de Jesús, la Ley era considerada como el código penal, civil y religioso del pueblo judío, y permaneció así durante más de mil años.  La Ley los ha guiado en todos los aspectos de la actividad humana durante tanto tiempo que incluso los judíos no llegaban a concebir fácilmente la vida sin “la Ley” (Stephen E. Robinson, “The Law after Christ-La Ley después de Cristo”, Ensign-revista SUD en inglés, septiembre de 1983, pág. 69).

Robinson, quien era profesor asistente de religión en el estado de Pennsylvania cuando  se escribió el artículo, explicó que muchos judíos estaban molestos con Jesús por enseñar que la ley de Moisés era una ley temporal y menor, ya que para ellos se había convertido “en la misma voluntad divina – perfecta, absoluta, inmutable e inalterable por siempre.  La ley era considerada como la voluntad de Dios expresada exacta y precisamente; por lo tanto, cualquier desviación en la carta de la Ley de Moisés también era una desviación de Dios.  No había lugar para la flexibilidad o “circunstancias atenuantes”.

Jesús vivió la ley de Moisés y enseñó a sus seguidores a hacer lo mismo hasta que se cumpliera la expiación.  Él dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.  Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido (Mateo 5:17-18 en el Nuevo Testamento de la Biblia del Rey Santiago).

Cuando Jesús expió por nuestros pecados, la Ley de Moisés se cumplió y el pueblo pudo tener una ley superior.

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas”, dijo Jesús.  “No he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17). El significado de este versículo puede ser ampliado a través de una traducción alterna: “No penséis que he venido a abolir la Torá o los Profetas, no he venido para abolir sino para completar, para que su significado sea pleno” 1.  La palabra hebrea Torá, que literalmente significa “enseñanza o doctrina”, es traducida en el Nuevo Testamento a partir de la palabra griega nomes, que significa “ley”. Por lo tanto, lo que Jesús estaba transmitiendo es que cuando Él hablaba o enseñaba sobre la ley de Moisés, Él entregaría un significado más completo y pleno.  La ley había sido dada a Moisés por Jehová, quien estaba ahora sobre la tierra en Su ministerio mortal como Jesucristo; por lo tanto era Su prerrogativa  realizar el significado de la ley, las enseñanzas y la doctrina “plena” y “completa”.

Jesús usó la ley de Moisés ya que estaba destinada a purificar la vida y enseñar sobre la salvación a través del Mesías.  La ley de Moisés, correctamente entendida y aplicada, elevaría al hombre natural a un nivel espiritual y lo fortificaría contra la astucia del diablo (Véase Thomas F. Olmstead, “The Savior’s Use of the Old Testament-El uso que el Salvador hacía del Antiguo Testamento”, Ensign-revista SUD en inglés, julio de 2002, pág. 47).

Olmstead señaló también que Jesús utilizó la ley para ayudar a explicar sus propias acciones, como la curación en el día de reposo.  Él enseñó la ley.  Olmstead explica: “Jesús no rechazó la Ley de Moisés – la Torá – tal como se encuentra en el Antiguo Testamento.  Más bien, Él la utilizó para afirmar su propia verdad y dar un sentido más completo”.  Los mormones se refieren al significado más completo como la ley superior.

Para el pueblo judío de la época, esto era algo difícil de comprender.  Robinson explicó: “Además, la mayoría de judíos del tiempo de Jesús había llegado a creer que la salvación llegaría sólo por medio de la observancia de la Ley de Moisés, como la expresión más alta posible de la voluntad de Dios, y de ninguna otra manera”.

En contraste, James Faust, un antiguo líder mormón en la época moderna, dijo: “…la sola intención de la persona llega a ser parte de lo correcto o de lo incorrecto de la acción humana; por tanto, nuestra intención de obrar mal o nuestro deseo de hacer el bien se juzgarán independientemente de nuestras obras. Se nos dice que seremos juzgados en parte por la intención que albergue nuestro corazón”  (véase James E. Faust, “El fiador de un mejor pacto”, Liahona, septiembre de 2003, págs. 2-6.).  Esta fue la ley presentada por Jesús durante su ministerio.  Aunque se requiere obediencia, también se necesita intención y fe.  Una persona debe creer, no sólo llevar a cabo las acciones apropiadas.  Este es un cambio de lo que se enseñó en los tiempos de Jesús.

Jesús enseñó a Sus seguidores a obedecer la ley y luego llevarla a un nivel superior.  Él enseñó que la ley decía que cometer adulterio era un pecado, además la ley superior decía que era un pecado incluso considerar la posibilidad de adulterio o pensar de manera inapropiada en alguien que no sea su esposo o esposa.  Ya no era suficiente sólo ser físicamente fiel al esposo o esposa – tenían que ser fieles también emocionalmente.  Si bien la ley enseñó que no se debe matar, Jesús añadió la obligación de evitar sentir rencor por las personas.  Ya no era suficiente evitar su muerte.  Cada ley fue llevada a un nivel superior, que exigía más fe por parte de los creyentes.

Una parte importante de la ley era la ley de sacrificio.  Los israelitas fueron obligados a sacrificar sus animales.  Los cristianos hoy en día más bien se sacrifican a sí mismos.  Jesús hizo el sacrificio supremo de morir por nuestros pecados, y cada día de reposo, recibimos el sacramento de pan y agua para recordar aquel sacrificio.  Pero también estamos obligados a hacer sacrificios personales.  Dios nos pide renunciar a nuestros deseos mundanos y centrar nuestras vidas en torno a Él.  Cuanto más grande sea nuestra fe, más capaces somos de hacer sacrificios por Dios.

Élder Ballard enseñó: “Aunque se cumplió la ley de Moisés, los principios de la ley de sacrificio continúan siendo parte de la doctrina de la Iglesia, pues el propósito principal de esta ley sigue siendo el probarnos y el ayudarnos a venir a Cristo.  Después del sacrificio supremo del Salvador, se hicieron dos ajustes en la práctica de esa ley.  El primero es que la ordenanza de la Santa Cena reemplazó a la del sacrificio; y el segundo es que ese cambio se centrara, no en el animal de una persona, sino en la persona misma.  En un sentido, el sacrificio cambió de la ofrenda al oferente”.

¿Qué significa la Ley de Moisés para un mormón?  Robinson indica que en los primeros días de la iglesia esto fue un gran motivo de preocupación para los que pertenecían a la misma, especialmente para aquellos que se convirtieron al judaísmo.  Ellos querían saber si el Evangelio restaurado era una adición a la ley de Moisés, o si se trataba de una ley completamente nueva.  Jesús había respondido a esa pregunta con toda claridad en Su ministerio terrenal.  Se trataba de una ley diseñada para llevar a la gente a Jesús y para ayudarles a entender los sacrificios que Él haría por ellos.  La ley se cumplió mediante la expiación de Jesús.  Algunos aspectos de la misma, incluyendo el sacrificio, siguen siendo parte del evangelio, pero de una manera más personal, a través del sacrificio personal del egoísmo y la mundanería, no del sacrificio de animales.  La ley de Moisés no tenía el poder de salvarnos – sólo la expiación podía hacer eso. A pesar de esto, fue un paso importante en la progresión del hombre.

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¿Por qué los mormones no oran a María ni tienen estatuas de ella?

Domingo, 10 Enero, 2010

Los mormones no oran a María. Para ellos las estatuas son muestras de arte y al igual que cualquier otra muestra de arte, se puede encontrar en un edificio o casa, por lo general en una escena del nacimiento.

Existen varios aspectos de las creencias mormonas que deben entenderse antes de que se pueda contestar la pregunta. Lo primero es que las creencias mormonas no incluyen la trinidad. Aun cuando creen en Dios, en Jesús y en el Espíritu Santo, no enseñan que son el mismo ser. Son tres seres muy distintos, pero unificados plenamente en un propósito. Para mayor información sobre esto, por favor lea:

¿Cómo podría Jesús orar a sí mismo?

El segundo punto importante de la doctrina mormona es que vivimos con Dios antes de nacer. Dios creó nuestros espíritus y vivimos con Él por un tiempo antes de venir a la tierra.

Lea más sobre esto:

El propósito de la vida

Estas dos enseñanzas son importantes porque explican el por qué no sentimos la necesidad de orar a María para que Dios nos escuche. A veces se explica que si estamos en una habitación ruidosa, notaremos, a pesar del ruido, la voz de alguien que conocemos y amamos. Esto es porque algunas personas oran a María, porque cuando billones de personas estén orando, Jesús escuchará la voz de Su madre. Sin embargo, los mormones creen que Dios los puede oír de cualquier manera, ya que literalmente somos Sus hijos y Él nos ama y conoce.

Se les enseña a los niños pequeños esta pequeña rima en su primera clase de la Iglesia:

Mi Padre Celestial me conoce,

Sabe lo que me gusta hacer.

Sabe mi nombre y donde vivo.

Yo sé que también me ama

Los mormones creen en esto y creen que Dios los conoce y los ama lo suficiente para reconocerlos y percibir sus voces y que Él puede oír y responder cada oración, independientemente de cuántos oren a la vez. Esto es parte de Su divinidad.

Los mormones oran a Dios a través de Jesucristo. Dios dio a Jesús tuvo el rol de ser el Intercesor. Cuando Jesucristo ofreció la Oración Intercesora, vimos como Él podía orar por nosotros al Padre.

Varias escrituras en la Biblia promueven el rol de Jesús como abogado o intercesor nuestro, inclusive la explicación de Timoteo de que sólo existe un mediador.

5 Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; (1 Timoteo 2)

María es muy importante en la teología mormona. Los mormones creen que fue elegida para su papel como la madre del Salvador antes de su nacimiento y que su misión fue predicha por los profetas. Isaías dijo: “14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel.” Isaías 7:14

El Libro de Mormón también predijo a Maria. Ambos, Lehí y su hijo Nefi, los dos primeros profetas del Libro de Mormón, vieron a Maria a través de visiones y supieron que ella sería la madre del Unigénito.

Así como sólo hay un Cristo, también sólo una María. Y así como el Padre eligió al más noble y justo de todos sus hijos espirituales para entrar en mortalidad como Su Unigénito en la carne, podemos concluir que Él eligió a la más digna y talentosa espiritualmente de todas sus hijas espirituales para ser la madre mortal de su Hijo Eterno.” (Bruce R. McConkie, Comentario Doctrinal del Nuevo Testamento, Bookcraft, Inc., 1965, vol. 1, P. 85.)

Sabemos que María había vivido una vida altamente moral para que se le permitiera cumplir con esta gran misión. Podemos asumir que ella era inteligente y su respuesta al llamado nos dice que conocía bien las escrituras.

Jesús vino a la tierra como un bebé, no como un hombre mayor. Él no comenzó con un conocimiento completo de quién era Él o una memoria completa de Su vida anterior a Su nacimiento. El papel de Maria fue enseñarle sobre la vida y ayudarle a convertirse en el tipo de persona que podría y desempeñaría Su misión eternamente significativa. Podemos, por lo tanto, asumir que era una madre sabia y capaz y que nunca perdería la visión de su rol en el plan de Dios sobre la tierra.

Por estas razones y debido a los enormes sacrificios que hizo y el sufrimiento que soportó, mientras ella presenció el trato y la muerte de su hijo Primogénito, los mormones honran a María.

A menudo, se le utiliza como un ejemplo de mujer de fe, sacrificio y obediencia. En lecciones de maternidad, ella es por lo general el primer ejemplo ofrecido. Los mormones la ven como ejemplo de cómo de vivir sus propias vidas, pero su relación con Dios es directa. Los mormones oran a Dios a través de Jesús. No sienten la necesidad de pedir a alguien más que intervenga en su nombre, ya que creen que Dios los ama lo suficiente como para oírlos. Aunque podrían pedir a sus amigos que oren por ellos, esto no substituye la oración de ellos mismos hacia Dios. El orar por otras personas nos ayuda a conectarnos el uno con el otro, aun si sólo una persona ora por sí misma, tal oración sería oída y contestada.

Algunos han preguntado si tenemos estatuas de Maria. Las capillas mormonas no tienen estatuas de ninguna clase en la capilla en sí donde se lleva a cabo el servicio. Las capillas son extremadamente simples y libres de cualquier decoración a excepción de flores ocasionales. Sin embargo, los edificios -vestíbulos, oficinas y salones- tienen pinturas y algunos tienen estatuas. Las estatuas sirven solamente como decoración y no se utilizan de ninguna otra manera en los servicios de la adoración, sirven solamente como instrumento de ayuda en la enseñanza o recordatorios de aspectos importantes sobre la enseñanza del evangelio.

El arte juega una parte importante en la vida mormona como herramienta para la enseñanza. Se anima a los maestros a usar el arte de manera que ayude a enfatizar los aspectos de la historia o principio que se enseña para mantener la atención o para invocar pensamientos o sentimientos importantes. Sin embargo, los mormones no oran a las estatuas ni hacen uso de ellas como parte de sus servicios. Son simplemente decoraciones o herramientas de enseñanza. Por lo general, las estatuas de María se muestran a menudo en  contexto con su misión en la tierra como madre de Jesús.

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¿Qué son los ángeles?

Domingo, 12 Julio, 2009

Los ángeles son mensajeros de Dios y prestan servicio como espíritus ministrantes. Frecuentemente se habla de ellos en la Biblia y en el Libro de Mormón. Desempeñan un papel crítico en la restauración del evangelio en los tiempos modernos. Existen dos tipos de ángeles. Los más comunes son los seres resucitados, aquellos que vivieron en la tierra, y después de su muerte o traslación (van al Cielo sin morir) se vuelven ángeles. Algunos fueron los que vivieron vidas ejemplares en la tierra y vivirán con Dios. Por lo general, éstos ministran a aquellos que están en la tierra participando en acontecimientos críticos en la historia espiritual de la Tierra. Y los otros son aquellos que vivieron en la tierra, pero no guardaron los mandamientos lo suficientemente bien para volver a Dios. En Mateo 22:29-30 se habla de ellos.

29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios.

30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.

En estos versículos, Jesús explica que a los ángeles, no los seres exaltados, sino a los seres indignos, no se les permitirá tener familias eternas porque no serán exaltados.

Asimismo, la Biblia menciona aquellos que fueron ángeles sin antes haber sido mortales.

Ningún ángel tiene alas. Evidentemente, a aquellos que vivieron en la tierra no les van a brotar las alas, dado que ellos, como nosotros, son hechos a la imagen de Dios en el cielo. Las alas son simplemente una tentativa terrenal para explicar cómo los ángeles pueden moverse alrededor del cielo, pero no tienen ninguna relación con la realidad, ya que con el poder de Dios detrás de ellos, las alas son innecesarias.

Actualmente, los que ministran a aquellos en la tierra son de interés particular para nosotros. Los encontramos en casi cada suceso importante en nuestra historia espiritual.

Un ejemplo importante del trabajo que hacen los ángeles se demuestra en el nacimiento del Salvador, Jesucristo. Fue un ángel, Gabriel, quien vino hacia Elizabeth para decirle que ella tendría un hijo a quién llamaría Juan, y luego a María para decirle que ella sería la madre de Jesús. Un ángel, posiblemente también Gabriel, vino hacia José para confirmarle que el hijo de María era realmente el Salvador prometido.

Los ángeles también vinieron a la tierra para anunciar el nacimiento del salvador:

8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:

14 ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

15 Sucedió que cuando los ángeles su fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.

Durante la vida del Salvador, los ángeles seguían siendo de vez en cuando una presencia, por ejemplo, ministrándole mientras que Él sufrió el dolor excepcional de tomar nuestros pecados sobre Sí en el Jardín de Getsemaní.

En épocas modernas, los ángeles eran los mensajeros que trajeron nuevamente el evangelio restaurado a la tierra. En el Libro de Mormón, leemos sobre Moroni, aquel profeta que fue la última persona fiel en su mundo personal. Él era un Nefita, como lo conocía su pueblo y cuando mataron a su padre, el profeta Mormón y a las personas de su pueblo, él heredó los registros de su civilización. Estos registros eran sagrados y desempeñarían un papel crítico en la restauración; asimismo, incluyeron detalles de la visita de Jesucristo a las Américas después de su crucifixión. Moroni compendió los registros y los enterró para salvaguardarlos.

Después de su muerte, él se volvió un ángel. Cuando llegó la hora de restaurar en su plenitud el evangelio del Salvador a la tierra, fue Moroni, apropiadamente, quien vino a la tierra como un ángel para enseñar a José Smith. Cuando él sintió que José estaba lo suficientemente maduro y educado, él le permitió a José que tomara los registros de la colina donde habían sido guardados para salvaguardarlos todos estos años.

Más adelante, mientras José y su amigo Oliverio Cowdery trabajaban en la traducción de estos registros, que se conocerían como el Libro de Mormón, leyeron sobre el bautismo. Tenían preguntas sobre esta ordenanza y fueron a las orillas del río Susquehanna a orar. En esa oportunidad, Juan el Bautista vino a la tierra como un ángel. Él había bautizado a Jesús y todavía tenía las llaves (la autoridad) del Sacerdocio Aarónico, que se menciona en el Antiguo Testamento. Este sacerdocio se requiere para realizar el bautismo. Él concedió esas llaves a José y a Oliverio, quienes entonces podían bautizarse uno al otro.

Hay un sacerdocio adicional y mayor llamado el sacerdocio de Melquisedec, que también necesitó restaurarse para que la Iglesia funcionara como lo hizo en los días del ministerio del Salvador. Asimismo, estas llaves fueron llevadas de la tierra después de la muerte de los apóstoles y otra vez, los ángeles vinieron para entregarlas a José. Las llaves no son textualmente llaves físicas, sino que son la autoridad para actuar por Dios. Pedro, Santiago y Juan, quienes fueron apóstoles de Jesús durante su ministerio mortal, habían recibido de Jesús las llaves para el sacerdocio de Melquisedec en el Monte de la Transfiguración. Ellos continuaron teniéndolas, puesto que el mundo había estado en herejía, para luego concedérselas a José Smith y a Oliverio Cowdery. Con todas las llaves ahora restauradas, se pudo restaurar la misma iglesia.

El trabajo de los ángeles es importante ante el plan de Dios. A menudo, están presentes cuando surgen los acontecimientos más importantes y son parte importante de nuestras vidas en la tierra.

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¿Cómo fue la experiencia de ser un misionero mormón en el cinturón bíblico?

Martes, 9 Septiembre, 2008

Respuesta personal de Lance

Serví dos años como misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (la Iglesia Mormona) en Mississippi y Luisiana. Fue la mayor experiencia de mi vida. Me encantó compartir el Evangelio con las personas del Sur porque muchos de ellos tienen profunda fe en el Señor Jesucristo. Fueron muy amables con los misioneros que tocábamos su puerta. No puedo contar el número de personas que me permitieron ingresar a sus hogares, como un completo desconocido, para compartir lo que creo. Aprendí que “la hospitalidad del sur” es muy real y creo que es porque las personas tienen buenos valores cristianos. También hubo muchas personas que no nos dejaban ingresar pero por lo general nos rechazaban amablemente. (más…)

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¿Los Mormones creen en la Biblia?

Miércoles, 9 Abril, 2008

Respuesta personal de Richard Neitzel Holzapfel

richard-holzapfelthumbnail.jpgAl igual que los judíos, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones o Santos de los Últimos Días) aceptan la Biblia Hebrea (Antiguo Testamento) como la palabra de Dios. Como otros cristianos, los mormones también aceptan también el Nuevo Testamento como palabra de Dios (ver Artículo de Fe 8).

(más…)

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