Archivo para la ‘Liderazgo mormón’ Categoría

40.000 personas adquieren habilidades laborales a través del Fondo Perpetuo para la Educación

Jueves, 14 Enero, 2010

En diciembre de 2009, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son a veces llamados mormones, anunció que hasta ahora 40.000 personas habían recibido ayuda de un programa único que se conoce como el Fondo Perpetuo para la Educación. El programa comenzó en 2001 y fue concebido por el ex presidente mormón, Gordon B. Hinckley.

El Presidente Hinckley advirtió que los jóvenes de países en desarrollo maduraban enormemente durante sus misiones. Los hombres jóvenes que como mínimo tienen diecinueve años y las mujeres jóvenes que tienen como mínimo veintiuno pueden elegir servir en una misión para la iglesia. Los hombres sirven por dos años y las mujeres sirven por dieciocho meses. Ellos son enviados a un lugar lejos de casa que la Iglesia selecciona. Estos jóvenes suelen aprender un nuevo idioma. Se les da capacitación en una variedad de habilidades que pueden traducirse en habilidades laborales, incluyendo el liderazgo y la capacidad de motivación. Ellos aprenden sobre la presentación apropiada y aprender a mirar y actuar profesionalmente. Sin embargo, cuando regresan a su casa en sus ciudades o villas, no podían poner esos nuevos conocimientos a trabajar porque carecían de educación. (más…)

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El Presidente Monson se reúne con el Presidente Obama

Miércoles, 13 Enero, 2010

Se trata de una reunión de dos presidentes hoy, uno es el líder máximo de los Estados Unidos de América y el otro el líder internacional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son con frecuencia llamados mormones, de manera informal. El Presidente Monson presentará al Presidente Obama una historia de su familia,  que consta de cuatro volúmenes, un regalo que se prepara generalmente para presidentes y para muchos otros líderes mundiales.

Originalmente se programó una reunión con los líderes de la iglesia a principios del año. Sin embargo, cuando el Presidente Hinckley, quien era entonces el presidente de la Iglesia, falleció, el funeral se programó el mismo día del viaje del Presidente Obama a Utah. El Presidente Obama se retiró respetuosamente de la reunión, aunque su esposa se reunió con los líderes de la Iglesia más tarde.

Cuando el Presidente Obama fue investido, el presidente Dieter F. Uchtdorf, segundo consejero en la Primera Presidencia y el élder M. Russell Ballard del Quórum de los Doce representaron a la Iglesia. El presidente Uchtdorf dijo posteriormente: “Fue una gran experiencia la que tuvimos –ver una unidad allí que yo espero dure y continúe durante los años de esta administración”. El élder Ballard dijo: “Salí con un sentimiento de que la gente de Norteamérica se iba a unir a este nuevo presidente y su administración y que necesitábamos orar por él. Necesitamos realizar nuestras oraciones y ayudarlo a cumplir los grandes objetivos que se ha trazado”. (Ver Mormon Times-sitio web en inglés, LDS leaders feel ‘deep emotion’ at inauguration” por Scott Taylor para leer la historia complete en inglés).

Los mormones enseñan que la vida familiar puede continuar después de la muerte, así que ellos realizan la obra de la historia familiar como parte de su religión. Estos son los propios miembros de su familia, personas con quienes ellos pasarán la eternidad y que consideran importantes de conocer.

Además, los mormones enseñan que un Dios amoroso no castigaría a una persona simplemente porque no tuvo una oportunidad de aprender el evangelio y decidir si deseaba vivirlo o no. Ya que la Biblia enseña que se requiere el bautismo para salvación, lo que demuestra que se acepta a Jesús en la vida de una persona, a muchas personas se les negaría injustamente una oportunidad para la salvación si sucede que sus vidas no los condujeron a alguien que pudiera enseñarles la verdad. Los mormones no creen que Dios sea injusto.

Los mormones creen que cada persona, para satisfacer a la justicia y a la misericordia, debe tener la oportunidad de aprender la verdad y escoger si desean aceptarla o no. A aquellos que fallecen se les enseña la verdad y, después de que ha pasado un año de su fallecimiento, una persona que esté directamente relacionada con la persona fallecida puede enviar la información genealógica de esa persona. Luego, una persona viva, actuando en su representación, puede ser bautizada y confirmada por esa persona. Sin embargo, esto no hace que la persona se convierta automáticamente en mormona. Si esta persona ha aprendido el evangelio durante su vida, ella podría estar de acuerdo o rechazar la verdad. Aun algunas personas que han llegado a saber que lo que se les está enseñando es verdad, escogen no aceptar ser miembro de la Iglesia ni las responsabilidades de discipulado del Salvador que vienen con el ser miembro.

Lo mismo sucede con aquellos que han fallecido y conocen el evangelio después de fallecidos. Aunque a ese punto del tiempo, ellos podrán saber claramente lo que es verdad y lo que no lo es, algunos preferirán no aceptarla. Por lo tanto, el simplemente tener una ordenanza en forma vicaria no hace que esa persona sea mormona. Esta es una elección que debe hacer por sí misma, porque el albedrío, el derecho a escoger, es básico para el plan del Creador para nosotros. Si la persona fallecida rechaza la ordenanza, es como si nunca se hubiera realizado.

Aunque el Presidente Obama puede escoger no usar su genealogía con este propósito, de seguro hallará interesante explorar a sus ancestros, algunos de los cuales estuvieron entre los primeros colonos de este país. Él, por cierto, desciende de la misma línea de los Hinckley que Gordon B. Hinckley, anterior presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

(Ver su genealogía—no la que la iglesia está presentando–en Wargs.com.)

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¿Cómo son las reuniones de los mormones?

Martes, 12 Enero, 2010

Los mormones son bastante conocidos por ser personas que se reúnen siempre. Tienen reuniones y tienen reuniones para planificar reuniones. Pero ¿Qué hacen en todas estas reuniones?

La reunión más importante es la Reunión Sacramental. Está se realiza cada domingo y es el principal servicio de adoración. Debido a que los mormones son administrados por un clero laico, el obispo, quien es el equivalente a un pastor, no da el sermón cada semana. Cada parte de la reunión la realiza alguien que dona su tiempo y talentos.

La reunión se realiza en la capilla, la cual es diseñada de una manera muy simple. No hay estatuas y los edificios recientes no tienen fotos. Hay un “estrado” que se encuentra en una parte elevada al frente de la sala. Este tiene asientos para el coro, el liderazgo y los oradores y, por lo general, también tiene un piano y un órgano. Hay un podio que, a veces, tiene flores y siempre tiene papel tisú porque los mormones tienden a llorar cuando sienten el espíritu fuertemente.

Mientras que llegan los devotos, un voluntario toca la música de preludio. Se inicia la reunión con un miembro del obispado, el obispo o uno de sus dos consejeros, dando la bienvenida a todos y conduciendo cualquier asunto necesario. Hay una canción de apertura dirigida por un director de coro y cualquier adulto o adolescente miembro de la congregación que está invitado a hacerlo, da una oración. A las mujeres se les permite orar y dar discursos en las reuniones mormonas. Los miembros oran usando sus propias palabras.

Algunas veces se confirma a una persona como nuevo miembro de la iglesia o se bendice a un bebé (similar a un bautismo de otros credos)

Después de estos preliminares, de dar los anuncios y la información sobre quién ha sido invitado para asumir recientemente los cargos en la iglesia, se da inicio a la parte del sacramento de la reunión. Esta es la razón principal para que se celebre la reunión. En este momento, los miembros de la congregación cantan una canción sobre la muerte o la resurrección del Salvador, Jesucristo. Luego, se bendice la Santa Cena y es repartida a la congregación.

Los jóvenes o adultos varones que poseen el sacerdocio bendicen la Santa Cena. El poseedor del sacerdocio debe tener al menos dieciséis años de edad. Ellos se paran en una esquina del estrado en la parte delantera de la sala en un altar. Un poseedor de sacerdocio dice la oración, que es una de las pocas oraciones prescritas en la iglesia, para bendecir el pan. Jóvenes o adultos varones que tienen por lo menos doce años de edad reciben las bandejas de las personas que bendijeron el sacramento y lo reparten a la congregación. Estas oraciones se pueden leer en Doctrina y Convenios. Esto es seguido por la bendición y la repartición del agua. Se llevan las bandejas al final de las filas. Los miembros toman su porción y luego sujetan la bandeja para la persona que está sentada junto a ellos mientras esa persona lo toma. Una persona que no es miembro de la iglesia simplemente puede tomar la bandeja y sujetarla para la siguiente persona, sin participar.

El participar del Sacramento, llamado Santa Cena, permite a los miembros renovar las promesas que hicieron a Dios en el bautismo y les recuerda la expiación de Jesucristo. Mientras se pasa la Santa Cena, los miembros se sientan en silencio y piensan sobre Jesús o leen sus escrituras. Durante ese momento, los más pequeños suelen ver fotos de Jesús.

Cuando esto termina, varios miembros de la congregación dan discursos o pequeños sermones. Este tiempo con frecuencia empieza con discursos de cinco minutos a cargo de uno o dos jóvenes, seguidos de discursos más extensos a cargo de los adultos. El líder invita tanto a hombres como a mujeres a dar discursos y se les asigna un tema. La reunión con frecuencia se enfoca en un solo tema el cual los líderes escogen para esa semana. De esta manera, se le brinda la oportunidad a los oradores de estudiar un tema para una semana y luego compartir sus apreciaciones, escrituras favoritas y citas significativas que guarden relación con el tema. La congregación recibe las apreciaciones de muchas  personas diferentes durante el transcurso del año.

Algunas veces se canta un himno intermedio entre los discursos.

Al finalizar la reunión, hay una canción y una oración, nuevamente a cargo de un miembro de la congregación y se pide a los miembros que asistan a sus clases.

Es importante señalar que los niños están presentes en el Servicio Sacramental con sus familias. No hay servicio de guardería para esta porción del día. Esto significa que los servicios mormones algunas veces tienen un poco de ruido, pero los miembros sienten que es importante que los niños asistan a este servicio y tengan recuerdos para toda la vida de la adoración con sus hijos. Muchos padres dan libros o juguetes que no hacen ruido, a los niños menores. A pesar de esto, puede haber un poco de ruido e incluso puede escaparse alguno ocasionalmente, un niño pequeño quien se escapa de sus padres y decide ir a visitar al obispo hasta el estrado. Sin embargo, el Salvador dejó muy en claro durante su ministerio que los niños tienen importancia ante el Señor y que nosotros no debemos apartarlos. Los mormones están aceptando las distracciones de los niños en las reuniones, aun cuando se esfuerzan en enseñar a sus hijos a comportarse.

Después de la reunión sacramental, las personas continúan con diferentes clases. Los niños de un año y medio hasta tres años de edad asisten a una clase de guardería, la cual no se trata solo de una hora de recreación, sino que es una verdadera clase con lecciones, música y actividades educativas. Los niños de tres a doce años de edad asisten a la Primaria. Durante la mitad de la primaria, ellos se ubican en clases dividas según su edad. La otra mitad, ellos están en Tiempo para Compartir, donde están con todos los niños de la Primaria o con la mitad de ellos, divididos según su edad. Aquí ellos tienen una clase en la que participan y un período musical.

Los adolecentes asisten a la Escuela Dominical con alumnos de su misma edad, y luego se separan en dos grupos, uno para jóvenes varones y otro para jovencitas. Ellos asisten a una clase que los ayuda a aprender los aspectos prácticos del evangelio, cómo tomar la doctrina y aplicarla en su vida diaria. En el transcurso de la semana, tendrán una actividad semanal en un día de la semana y los que tienen de catorce a años en adelante asistirán a una clase de estudio de las escrituras diariamente.

Los adultos inician con la Escuela Dominical y posteriormente ellos también se separan en grupos de acuerdo a su género. Los hombres asisten a una clase de sacerdocio, incluso si ellos aún no poseen el sacerdocio, y las mujeres asisten a la Sociedad de Socorro, una organización auxiliar que se enfoca en el servicio y la educación del evangelio. Aunque estos dos grupos estudian casi el mismo tema, ellos lo hacen desde la perspectiva de sus roles en la vida.

El procedimiento completo de estas tres reuniones toma tres horas. Debido a que el Día de Reposo está destinado para la adoración, esto de ninguna manera impacta el día para los miembros. Aun cuando ellos regresan a casa, ellos santificarán el Día de Reposo, tal como Dios ordenó, y continuarán con la adoración familiar o personal, el estudio y la refleccción.

Las reuniones con los mormones tienden a ser muy simples. Éstas se llevan a cabo por voluntarios y se enfocan en la misión de la iglesia, la cual es llevar a las personas a Cristo.

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¿Cómo aprendió José Smith el idioma hebreo?

Lunes, 11 Enero, 2010

José Smith tuvo muy poca educación formal cuando era niño y joven.  Fue educado en gran medida por sus padres debido a la falta de escuelas disponibles.  En total recibió educación formal sólo unos tres años.  Además, un ángel llamado Moroni fue su tutor en las cosas espirituales durante varios años antes de comenzar su obra.  A pesar de ello, al momento de su temprana muerte, gozaba de buena educación en muchos campos, incluyendo en el idioma hebreo.

José Smith inició su rol como profeta con un mínimo de educación tradicional.  A pesar de que sabía leer y escribir, no estaba altamente calificado.  Cuando llegó el momento de realizar la traducción de El Libro de Mormón, lo hizo pero sus amigos y su esposa sirvieron como escribientes ya que él carecía de las habilidades necesarias para escribir bien las traducciones.  No sabía el idioma de El Libro de Mormón – egipcio reformado – pero estudió los materiales y confió en la guía del Espíritu Santo para recibir confirmación.

Fue después de los inicios de la Iglesia que José, que amaba el aprendizaje, se dedicó a incrementar su educación.  Su familia siempre había trabajado mucho para ganarse la vida y no hubo tiempo ni dinero para una educación avanzada.

Con el pasar del tiempo, los miembros de la Iglesia se establecieron en Kirtland, Ohio.  Allí, José Smith organizó una escuela para adultos.  Inicialmente, las clases se dictaban en el templo e incluían clases de hebreo y griego. Tanto los hombres como las mujeres participaban en la escuela y estudiaban juntos. José se inscribió y asistió a la clase de hebreo porque quería aprender a leer la Biblia en su idioma original.  Una anotación de su diario personal dice: “Después de un arduo día de trabajo, fui a mi clase de hebreo y estudié hasta la noche.  Por la mañana casi, a las nueve, asistí a la escuela y traduje con la clase de la mañana…  Asistí a mis estudios como de costumbre e hice algunos avances”.

La clase de hebreo se dictó desde el 26 de enero hasta el 29 de marzo de 1836 y estaba a cargo de Joshua Seixas, un hombre judío que se había convertido al cristianismo.  El año anterior, Seixas había enseñado en el Oberlin College en Ohio, lugar a donde asistía Lorenzo Snow.  Snow no era miembro de la iglesia en ese momento, aunque más tarde se unió y finalmente llegó a ser un profeta.  Snow tomó las clases de Seixas y le escribió a su hermana SUD (mormona) acerca de cuánto le agradaba el profesor.  Su hermana, Eliza R. Snow, estaba en ese momento viviendo en el hogar de José Smith.  Ella le dio esta información al profeta, quien envió emisarios para contratar a Seixas.  Seixas enseñó a cuarenta alumnos durante el curso.

Este curso tuvo un gran impacto pues ayudó en la conversión de Lorenzo Snow, quien estaba frustrado con sus estudios religiosos en el Oberlin.  Su hermana le sugirió ir a Kirtland y estudiar hebreo con Seixas.  Mientras estaba allí, él se convirtió a la iglesia.

José estudió hebreo por su cuenta hasta que comenzaron las clases y más tarde se sumaron otros nueve estudiantes para tener cursos adicionales con Seixas.  A pesar de que las clases duraron poco tiempo, José y otro estudiante fueron capaces de leer bien el hebreo hasta el momento en que terminaron las lecciones.  José a menudo discutía cuestiones lingüísticas en sus conversaciones acerca de las Escrituras.  Llegó a emocionarse mucho con el estudio de las lenguas e hizo una lista que contenía una docena de idiomas que esperaba aprender en su vida.

Cuando la iglesia fue obligada a abandonar su hogar y se trasladó a Nauvoo, Illinois, estableció nuevamente las escuelas, incluso una pequeña universidad.  El idioma hebreo también fue parte de esta escuela.

José estableció un patrón de fuerte apoyo mormón a la educación.  En cada uno de los lugares en que los Santos vivían, los mormones creaban escuelas para niños y adultos.  Asimismo, impulsaron estudios formales duraderos y auto dirigidos tanto en campos espirituales como en seculares.  Hoy en día, los mormones administran varias universidades y continúan promoviendo los estudios durante el transcurso de la vida, ya sean formales o informales, los estudios para sus miembros.

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¿Cómo los mormones pueden tener autoridad cuando la línea de sucesión continua viene de Pedro?

Domingo, 12 Julio, 2009

Las creencias mormonas enseñan que la iglesia es la restauración de la iglesia que existió en los días del ministerio de Jesucristo. Asimismo, enseñan que su sacerdocio es una línea de autoridad continua. Esto desconcierta a los que enseñan que la línea de sucesión viene de Pedro y que nunca se descontinuó.

Cuando Jesús eligió a sus apóstoles, él les dio la autoridad para actuar por Dios. Él tuvo las llaves del reino, pero pudo distribuirlas a aquellos llamados de Dios.

18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. (Mateo 16)

Estas llaves, por supuesto, no son físicas. Estas representan la autoridad para actuar en el nombre de Dios. El versículo recién citado no quiere decir que Jesús renunció a las llaves, sino que Pedro las habías usado durante la época que fue apóstol. Muchos habían interpretado la roca para ser Pedro, mientras que otros versículos en el Nuevo Testamento nos dicen que no es así:

Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo. (1 Corintios 10:4)

En la época que murió Jesús y sus apóstoles, no leímos de Pedro, ni de ningún otro apóstol que otorgara las llaves a alguien más. Esto es porque luego de la muerte de los apóstoles, la iglesia entró en una apostasía muy larga, la cual había sido profesada por muchos profetas bíblicos.

11 He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.

12 E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán. (Amós 8:11-12)

Durante esa época, no había un profeta, por lo que se quitaron las llaves del reino, la autoridad del Sacerdocio para administrar la iglesia de Dios. Esto ocurrió debido a esas tantas variaciones del cristianismo. Sin nadie a quien acudir para tener una respuesta certera, los cristianos se vieron obligados a decidir por sí mismos sobre cuál era la verdad. Cuando había un desacuerdo, realizaban concilios para elaborar un trato o apenas empezar otra denominación cristiana. Actualmente, vemos miles de denominaciones alrededor del mundo.

Dios también había prometido restaurar lo que se perdió.

20 Así el Señor les concederá el tiempo del consuelo y enviará a Jesús, el Mesías destinado para ustedes.

21 Él debe permanecer en el cielo hasta el momento de la restauración universal, que Dios anunció antiguamente por medio de sus santos profetas. (Hechos de los Apóstoles 3)

No podría haber una restitución si nunca hubiera habido una apostasía. Esta restitución comenzó con José Smith en la década de 1800. Él quiso saber a qué iglesia unirse y pidió a Dios en oración. Dios y Jesucristo aparecieron ante él y Jesús le dijo que no se uniera a ninguna de ellas, porque ninguna tenía la verdad completa. Cuando el fue mayor, un ángel llamado Moroni lo educó preparándolo para la restitución de todas las cosas que se había prometido en los libros de los Hechos de los Apóstoles.

¿Entonces, cómo las llaves del Sacerdocio retornaron a la tierra? Mientras que José Smith y Oliverio Cowdery estaban traduciendo el Libro de Mormón, ellos encontraron escrituras sobre la importancia del bautismo por aquellos que tienen la autoridad. Ellos fueron a las orillas de un río en Pensilvania, donde luego estuvieron viviendo y oraron para saber cómo realizarlo. Mientras oraban, oyeron la voz del Salvador y luego ante ellos apareció un ángel. Este ángel era Juan el Bautista, el primo del Salvador, quién tuvo las llaves para el Sacerdocio Aarónico al momento de su muerte y, por consiguiente, fue capaz de restaurarlo a la tierra al entregar aquellas llaves a José y a Oliverio, colocando sus manos sobre sus cabezas y realizando la apropiada ordenanza del Sacerdocio. Él lo hizo, diciendo:

“Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías, confiero el Sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, y del bautismo por inmersión para la remisión de pecados; y este sacerdocio nunca más será quitado de la tierra, hasta que los hijos de Leví de nuevo ofrezcan al Señor un sacrificio en rectitud”. (José Smith – Historia 1:68-74)

Con estas llaves en su sitio, los dos hombres fueron capaces de bautizarse el uno al otro. Sólo se necesitó el Sacerdocio Aarónico para llevar a cabo un bautismo.

No obstante, Juan no había recibido el Sacerdocio de Melquisedec, debido a que les fue otorgado a los apóstoles después de su muerte. Ya que él no tenía aquellas llaves, no pudo restituirlas. Para que la línea sea continua, las llaves debían venir de alguien que las tuviera actualmente. Este Sacerdocio mayor sería necesario para conferir el Don del Espíritu Santo y organizar la iglesia.

La restauración del Sacerdocio de Melquisedec vino después. Una vez más, mientras oraban en las orillas del río Susquehanna, recibieron una visita angelical, ahora de Pedro, Santiago y Juan. Estos tres apóstoles recibieron el Sacerdocio mayor en el Monte de la Transfiguración (Monte Sinaí).

Cuando leemos sobre este acontecimiento en Mateo 17. Jesús lleva a Pedro, a Santiago y a Juan a la montaña, donde se transfiguró delante de ellos. Mientras esto ocurría, Moisés y Elías aparecieron ante ellos. El Sacerdocio de Melquisedec se restauró en la tierra por estos dos profetas, quienes lo recibieron durante su época en la tierra. Ellos se lo dieron a Pedro, a Santiago y a Juan, de manera que pudieran administrar el evangelio luego de que muriera el Salvador.

Debido a que ellos poseían el sacerdocio, pudieron retornar a la tierra como ángeles y otorgar las llaves a José y a Oliverio, nuevamente trayendo al Sacerdocio a la tierra. Con estas llaves, la iglesia podría ser restaurada.

Así es como los mormones demuestran una cadena continua de autoridad. Actualmente, cada hombre digno que es lo suficiente mayor puede poseer estos dos sacerdocios. Ellos deben recibirlo de alguien que ya lo posee. La cadena total del sacerdocio ha descendido desde las primeras dos ordenaciones hechas por tres apóstoles bíblicos.

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¿La religión le priva de su albedrío?

Domingo, 12 Julio, 2009

Este es un concepto equivocado común sobre la religión. Los mormones enseñan que cada persona tiene el derecho de elegir por sí misma como vivir. Las creencias mormonas empiezan la historia de la vida previa al nacimiento, cuando Dios nos creó a cada uno de nosotros como un espíritu. Vivíamos con él, aprendimos, desarrollamos nuestro carácter y personalidad y ejercíamos el derecho a escoger, hasta que llegó el momento de venir a la tierra. En ese momento, como siempre se nos dio el albedrío. Pudimos elegir ir a la tierra con Jesús como nuestro Salvador. Si hacíamos esa elección, continuaríamos teniendo albedrío y algunos lo utilizarían de manera imprudente y no podrían volver. Dios enviaría un Salvador para hacer esa parte que no podríamos hacer por nosotros mismos. Este Salvador, Jesucristo, tomaría sobre Sí los pecados del mundo y moriría por ellos.

La otra opción era seguir a Lucifer. Lucifer quiso quitarnos nuestro albedrío y enviarnos a la tierra como marionetas, siendo él mismo como el amo de las marionetas. Él controlaría cada uno de nuestros pensamientos y acciones y viviríamos vidas perfectas, pero sin ningún propósito. Algunos estaban incómodos con la idea del albedrío continuo y la rechazaron. Prefirieron permanecer con Satanás y permitir que él piense por ellos. Los que siguieron a Lucifer eligieron dejar su albedrío y se les negó una oportunidad de venir a la tierra. No podrían vivir aquí sin albedrío.

La religión mormona nos permite que mantengamos control sobre nuestras vidas. Los mormones enseñan que se requiere que cada persona descubra por sí mismo que la religión mormona es verdadera. Mientras que un niño muy joven puede creer simplemente porque sus padres creen, se le debe enseñar al niño, antes de que tenga ocho años, que comience a decidir por sí mismo. A la edad de ocho años, él puede ser bautizado y antes de que esto suceda, él debe aprender su religión y a orar para saber si es verdad.

Este proceso se repite a menudo varias veces, a medida que el niño crece y gana una capacidad mayor para reconocer los estímulos de la fe. El modelo fue fijado para nosotros por José Smith, el primer profeta mormón de los tiempos modernos. Él quiso saber a qué iglesia unirse y después de leer en la biblia que Dios se lo diría, se fue al bosque para preguntar a Dios. Tanto Dios como Jesucristo se le aparecieron para contestar su pregunta.

La mayoría de nosotros no logramos ese tipo de respuesta, pero podemos recibir una respuesta a nuestras oraciones, así como lo hizo José Smith.

¿El unirse a una iglesia le obligaría a ceder su derecho de pensar por sí mismo? Por supuesto que no. Porque se enseña a cada miembro de la iglesia a descubrir por sí mismos que la iglesia es verdadera, ellos están tomando una decisión informada. Incluso después de tomar esta decisión total, si aprenden algo de lo que no están seguros, ellos pueden orar sobre esa doctrina específica también.

¿Si su madre le enseñó a no tocar la cocina caliente, y usted obedece, ha perdido su derecho a pensar por sí mismo? No, porque todavía es libre de tocar la cocina, siempre y cuando esté dispuesto a aceptar las consecuencias. Está eligiendo simplemente hacer lo que sabe que es mejor para usted. Los mormones y otros que creen en Dios, hacen lo mismo.

A menudo, un ejemplo dado es el del soneto. El soneto es un poema con una estructura muy estricta. Dentro de la estructura estricta, sin embargo, es posible tener mucha originalidad. Hay millones de sonetos, todos siguen las reglas, pero todos son únicos.

Creer en Dios es reconfortante. Es un bienestar seguro y sano, diferente al bienestar artificial causado por el alcohol, las drogas u otras inmoralidades a las que muchas personas acuden cuando se tensionan o están preocupadas. Las personas que creen en Dios saben que hay alguien que los ama y los conoce, que siempre tiene sus mejores intereses en el corazón y que, mientras no arrebate su albedrío personal, nos ayudará si le pedimos ayuda.

Una religión verdadera pide mucho de sus miembros. La religión mormona no es pasiva. Debido a que es una iglesia laica, cada miembro trabaja duro para ayudar a que funcione, sirviendo como líderes, maestros y donantes de servicio. Ellos deben mantener un alto estándar de conducta.

Dejar su derecho a pensar por sí mismo aparentemente es fácil (aunque en realidad no lo es). Las personas que buscan un camino fácil en la vida no están interesadas en ser mormones. Los estándares morales son muy altos y ya que los mormones viven en el mundo cotidiano, no en una comunidad protegida, significa que hacen sacrificios y luchan contra aquellos que quieren que ellos bajen sus normas. Ellos crían a sus familias, tienen sus empleos, realizan voluntariado y también les enseñan a desarrollar al máximo los talentos que les han dado. Ellos deben imaginar cómo hacerlo por sí mismos, dadas sus circunstancias únicas.

La religión nunca promete ser fácil. Los mormones esperan que las personas trabajen duro por su propia felicidad y bienestar, usando el evangelio como guía, pero tomando decisiones dentro los parámetros de esa guía.

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¿Creen los mormones en el nacimiento virginal de Jesús?

Miércoles, 9 Julio, 2008

Sí. Los líderes de los Santos de los Últimos Días y la sagrada escritura afirman que María era virgen cuando nació Jesús.  Al igual que otros cristianos, los Santos de los Últimos días creen en la concepción milagrosa; sin embargo, no se atribuye ningún milagro al método de su nacimiento.  Cuando Mateo citó la profecía: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo,  y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14, Sociedad de Publicaciones Judías de América), él tradujo el texto original en Hebreo o utilizó la versión Septuaginta griega con un cambio leve.  Mateo reemplazó la palabra griega “mujer joven” con la palabra “virgen”, reforzando de esa manera la naturaleza mesiánica de la profecía (Véase Mateo 1:23).http://mormonismo.net/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif (más…)

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¿Si Dios es bueno por qué creó el Infierno?

Miércoles, 4 Junio, 2008

Respuesta personal por James E. Faulconer

La respuesta a esta pregunta es clara: Dios no creó el infierno. El infierno es el estado de privación del amor de Dios, un estado que nosotros creamos cuando nos alejamos de Él y estamos en pecado.

José Smith, el profeta fundador de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días nos enseñó, “¿Cuál es la condenación del infierno? Ir con esa sociedad que no ha obedecido sus mandamientos” (Historia de la iglesia, página 554). A través de Su hijo, Jesucristo, Dios nos ha dado un camino para regresar a Él, renovados de nuestro estado de pecado a un estado de gracia y gloria, pero él no forzará a ninguno de nosotros a volver en contra de nuestra voluntad. Si elegimos permanecer en pecado cuando tenemos la oportunidad de librarnos de él, Él nos permitirá permanecer donde queramos, separados de Dios, en otras palabras, en el infierno. (más…)

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¿Cuál es el punto de vista de los mormones sobre la necesidad de educación?

Sábado, 3 Mayo, 2008

Respuesta Personal de James Faulconer

Desde los inicios de su historia, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (los “mormones”) han valorado la educación. En 1832, dos años después de la fundación oficial de la Iglesia, una revelación dada al primer profeta de la Iglesia, José Smith, dice:

Y os mando que os enseñéis el uno al otro la doctrina del reino. Enseñaos diligentemente, y mi gracia os acompañará, para que seáis más perfectamente instruidos en teoría, en principio, en doctrina, en la ley del evangelio, en todas las cosas que pertenecen al reino de Dios, que os conviene comprender; de cosas tanto en el cielo como en la tierra, y debajo de la tierra; cosas que han sido, que son y que pronto han de acontecer; cosas que existen en el país, cosas que existen en el extranjero; las guerras y perplejidades de las naciones, y los juicios que se ciernen sobre el país; y también el conocimiento de los países y de los reinos. (Doctrina y Convenios 88:77-79)

(más…)

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¿Qué tiene que ver la Iglesia FSUD o la secta de Texas con la Iglesia Mormona?

Viernes, 18 Abril, 2008

Respuesta Personal de Richard Neitzel Holzapfel

richard-holzapfelthumbnail.jpgLa Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a menudo se identifica como <st1:personname productid="la Iglesia Mormona” w:st=”on”>la Iglesia Mormona o <st1:personname productid="la Iglesia SUD.” w:st=”on”>la Iglesia SUD. SUD, en este caso, es un acrónimo de los Santos de los Últimos Días, una parte del nombre oficial de la Iglesia. Cuando grupos religiosos usan nombres similares para identificarse, tales como la FSUD y SUD, puede haber y con frecuencia hay alguna confusión sobre la relación entre ellas.

Así como existen muchas denominaciones cristianas las cuales creen que Jesús de Nazareth era el tan esperado Mesías judío y el Salvador del mundo, pero todavía discrepan sobre otros puntos doctrinales importantes, como la naturaleza y la composición de la Biblia, hay personas y grupos que aceptan el mensaje de la Restauración (el llamamiento de José Smith como profeta y la introducción de escritura adicional, incluyendo el Libro del Mormón), pero que están en desacuerdo con otras importantes doctrinas claves, políticas y prácticas.

Desde los comienzos del la historia mormona (1830-60) han habido disidentes, algunos de ellos crearon comunidades religiosas separadas. Con el paso del tiempo, esos grupos han evolucionado, y, en muchos casos, han creado una teología única e historia en marcado contraste con la de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En este sentido, estos disidentes son muy parecidos a los primeros protestantes quienes fueron separados de la Santa Iglesia Apostólica Romana o Iglesia Católica, cuando rechazaron la autoridad del Papa y crearon opciones cristianas.

La Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (FSUD) es un grupo, una comunidad independiente que no tiene relación oficial con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La mayoría de sus miembros no han pertenecido nunca a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La única conexión entre ambas iglesias es que cada una comparte un pasado histórico común en el siglo diecinueve. Las creencias, las prácticas y las políticas de los FSUD se han vuelto tan diferentes y únicas que no es recomendable comparar y contrastarlas con las de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así como sería imposible comparar la iglesia Bautista con la Católica, aunque ambas compartan una creencia común en Jesús y la Biblia.

Los líderes SUD rechazan categóricamente las creencias y prácticas de los del SUDF sobre la poligamia, la sucesión del sacerdocio y sobre el seguir y sostener la ley civil. Por lo tanto, cualquier SUD que apoye las doctrinas o prácticas SUDF está sujeto a disciplina de parte de la Iglesia, que por lo general incluye la excomunión. Como la mayoría de estadounidenses, los SUD luchan para entender los motivos religiosos y las actividades de este grupo fundamentalista porque su práctica y creencias están tan lejos de sus experiencias diarias como lo son de la mayoría de otras denominaciones cristianas.

Los SUD apoyan el pluralismo religioso. Uno de los Artículos de Fe de La Iglesia de Jesucristo menciona: “Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen” (Artículo de Fe, 11). Los Santos de los Últimos Días, por lo tanto, conceden a las personas el derecho de unirse a cualquier grupo religioso que elijan. Sin embargo, otro Artículo de Fe dice: “Creemos en estar sujetos a los reyes, presidentes, gobernantes y magistrados; en obedecer, honrar y sostener la ley” (Artículos de Fe, 12). Por ello, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días enseña a sus miembros que ellos deben apoyar las leyes constitucionales de su patria y creer que el gobierno tiene el derecho de implantar leyes que protejan a los niños y a otros miembros vulnerables en la sociedad. Como muchas otras personas de buena voluntad, los Santos de los Últimos Días son compasivos ante la situación apremiante de niños y mujeres de la Iglesia FSUD y esperan que ellos puedan estar en una posición de disfrutar la vida sin miedo de abuso y con total libertad para relacionarse o separarse de cualquier grupo religioso en cualquier momento en el que se sientan dispuestos a hacerlo.

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