Cuando las personas hablan de las creencias mormonas, por lo general se enfocan en las pequeñas cosas que no son importantes, que no se enseñan actualmente, y que ni siquiera se practican hoy en día. Al hacer esto, esas personas pierden la oportunidad de entender cómo se vive hoy el mormonismo e incluso la manera como éste se enseñó originalmente.
La expiación de Jesucristo es esencial para las creencias mormonas.
Para entender el mormonismo, usted debe enfocarse en las doctrinas principales, aquellas cosas que son canonizadas como doctrina oficial y son enseñadas constantemente. Aunque a veces las prácticas de la iglesia cambie, la verdad no.
Existen algunas pautas que le pueden ayudar a evaluar si una enseñanza es una doctrina central o no–– o incluso una verdadera doctrina de la creencia mormona.
Primero, es importante entender que cada palabra que dice un profeta no es necesariamente una doctrina, particularmente en los primeros días de la iglesia. En los inicios, la iglesia funcionaba de manera más informal. Las personas hablaban entre sí y a veces otros tomaban notas y publicaban aquellas conversaciones o especulaciones informales de los líderes de la iglesia.
El Diario de Discursos es la fuente común para que las personas de otras religiones especulen. El Diario de Discursos no es una publicación oficial de la iglesia y no se usa como una fuente de doctrina oficial. Fue compilado por personas que tomaron notas en taquigrafía de los discursos, las oraciones, los sermones, y otros eventos y luego los transcribían. Sin embargo, no todas las transcripciones eran precisas. Ninguna fue evaluada ni aprobada por los líderes de la iglesia como declaraciones oficiales de la doctrina. El diario fue publicado en privado en Inglaterra para proporcionar ganancias al dueño de los diarios, aunque Brigham Young aprobó el proyecto como una forma para que los europeos mormones supieran lo que sucedía en Utah. Éste era básicamente el equivalente de un periódico. En la actualidad, los mormones tienen a Deseret News, pero los artículos que aparecen en el diario no se consideran como doctrina oficial, ni tampoco los artículos del Diario de Discursos. Al tener disponibilidad de la tecnología moderna, muchos errores se han documentado oficialmente.
Debido a que la iglesia era pequeña, incluso en la Conferencia General, ahora un evento formal, las personas eran libres para formular preguntas. Debido a que las creencias mormonas se centran en la revelación continua y el aprendizaje “línea sobre línea”, la mayoría de la doctrina aún no se conocía. Por lo tanto, los líderes a veces especulaban sobre las posibles respuestas. Estas especulaciones no llegaban a ser una doctrina a menos que Brigham Young u otros profetas oraran y recibieran la confirmación de la veracidad de la doctrina. De otro modo, era una simple opinión e incluso a un profeta se le permite tener una opinión.
Entonces, ¿cómo sabe uno si algo es una doctrina oficial? Tanto las páginas web oficiales mormonas Mormon.org (dirigida a personas que no son SUD) y LDS.org (dirigida más a los mormones pero que está disponible para todos) contienen declaraciones oficiales de la doctrina. Busque las declaraciones oficiales ahí.
Es importante recordar que no toda doctrina tiene el mismo peso o importancia. Además, es importante recordar que una iglesia que no rechaza permitir que Dios continúe hablando y dirigiendo, la doctrina se da en mayores pasos cada vez, lo que los mormones llaman aprendizaje línea sobre línea. Esto significa que a los mormones, a través de los años, se les ha dado una doctrina adecuada sólo para un periodo de tiempo o doctrina que puede ser considerada como doctrina nueva. A medida que incrementaba el número de miembros de la iglesia y las personas se informaban más sobre el evangelio, Dios añadió gradualmente a sus conocimientos. Una manera sencilla para entender la manera en que esto funciona es leer los manuales de lecciones escritos para niños. A pesar de que el mismo tema pueda cubrirse en cada grupo de edad, a los niños más adultos se les da información más compleja porque están listos para ésta. Dios enseña a los mormones en etapas cada vez más complejas.
José Smith resumió trece Artículos de fe que explicaban las creencias principales de ese momento. Éstos aún se enseñan e incluso los niños los memorizan. El leer los artículos puede ayudar a los alumnos sinceros del mormonismo, aquellos dispuestos a aprender sólo lo que es verdadero acerca de los mormones, a reconocer la doctrina principal. El primer Artículo de fe es lo esencial del mormonismo.
“Nosotros creemos en Dios el Eterno Padre, y en su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo”.
Esto crea un fundamento sobre el que todas las otras doctrinas sean basadas. El primer Artículo de fe hace posible el cuarto, que resume de manera sucinta lo esencial del mormonismo:
“Creemos que los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; cuarto, Imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo.”
La fe en Jesucristo es crucial en la misión y la doctrina de las creencias mormonas. El arrepentimiento, es la segunda parte de este artículo de fe, se refiere a la creencia mormona en la expiación de Jesucristo y la importancia tanto de la gracia como del arrepentimiento en el proceso de vivir un estilo de vida cristiano. El bautismo, realizado de la misma forma en que Jesús fue bautizado, permite a las personas ser perdonadas por sus pecados y es un resultado de la gracia, que llega a nosotros por medio de la expiación. El Espíritu Santo fue un don que el mismo Jesús prometió enviar a Sus seguidores cuando Él se hubiera ido.
Otro principio del mormonismo es el de la revelación constante. En ninguna parte de la Biblia se menciona que cuando Jesús muriera, Dios nunca más volvería a comunicarse con Sus hijos o enviarles profetas. Cuando los profetas vivían, ellos recibieron revelación y guía de Dios y actuaban como apóstoles, profetas, y reveladores. Cuando ellos murieron, Dios se apartó por un tiempo, evento conocido como apostasía. Esto no quiere decir que Dios no está dispuesto a tener profetas en la tierra en un momento determinado, sino que los mortales no siempre están dispuestos a aceptar y honrar a los profetas. Cuando esto sucede, ellos son los que quitan el don de la profecía de la tierra. Esto sucedía frecuentemente en la Biblia y sucedió por un largo periodo de tiempo después de que los apóstoles murieron.
Sin embargo, la Biblia nos asegura que Dios no hará nada salvo sino por medio de sus profetas. (Véase Amós 3:7). Esto significa que con el fin de prepararnos para el retorno de Jesucristo, otra doctrina esencial del mormonismo, Dios debe restaurar a los profetas a la tierra. Él hizo esto cuando escogió a José Smith como Su primer profeta en los últimos días. En la actualidad, la Iglesia está liderada por Thomas S. Monson, el profeta mormón.
No hay duda de la necesidad de un profeta en el mundo actual. Un corto paseo por la mayoría de los pueblos muestra una gran cantidad de iglesias, todas con doctrinas contradictorias. Evidentemente la doctrina original fue corrompida al pasar del tiempo–– este proceso empezó incluso durante el tiempo del Nuevo Testamento, dejando que los apóstoles luchen regularmente para superar malos entendidos sobre la doctrina. Sin un profeta, ningún hombre puede hacer más que solo adivinar lo que Dios quiere de nosotros en la actualidad o lo que las doctrinas específicas quieren decir. La revelación de los tiempos modernos es la clave para brindar a las personas una oportunidad justa para prepararse para la Segunda Venida.
Otra doctrina principal del mormonismo es la vida familiar. Las creencias mormonas comprenden las enseñanzas sólidas sobre lo sagrada que es la unión familiar. Dios planificó que las familias existiesen para ayudarle a Él a extender Su obra en la tierra y es una razón por la que estamos en la tierra. Los mormones enseñan que el plan de Dios para las familias de hoy es que éstas incluyan una madre y un padre que deben durar para siempre. Los mormones pueden contraer matrimonio en un templo mormón y “sellar” su matrimonio por tiempo y toda la eternidad. Esto significa que no obtienen un divorcio hasta la muerte, sino que continúan en matrimonio para siempre si viven dignos de las más grandes bendiciones de Dios. Además, los padres y los hijos se unen para siempre, algo que la mayoría de las personas entienden instintivamente, incluso si dicen que no creen en eso. Escuchar los comentarios en un funeral por lo general revela una profunda creencia en las familias eternas. (“mamá y papá están juntos de nuevo”).
Fundamental para la doctrina mormona es el Plan de Salvación. Esta es la historia de nuestra vida eterna y unifica las enseñanzas más importantes de los mormones.
Nuestras historias empezaron cuando Dios creó nuestros espíritus. Nosotros vivimos con Él como espíritus por un buen tiempo, aprendiendo la verdad, aprendiendo amar a Dios, y decidiendo qué tipo de persona queríamos ser. Finalmente, como es el caso de los niños que viven en casa, no podríamos avanzar sin dejar el hogar y salir “al mundo”, uno que Dios y Jesús nos prepararían. Él explicó que cuando estuviéramos allá perderíamos la memoria del tiempo con Él porque este viaje era de fe. Sin embargo, podríamos ganar cuerpos y familias y el Espíritu de Cristo iría con nosotros para ayudarnos a reconocer la verdad si quisiéramos encontrarla.
Durante nuestro tiempo aquí enfrentaríamos pruebas––diferentes pruebas para cada persona––y podríamos escoger nuestras respuestas a ellas. El albedrío era, de hecho, clave para la experiencia. Nuestras opciones, como al profeta mormón Thomas Monson le gusta decir, determinarían nuestro destino. Sin embargo, no podríamos escoger las consecuencias de esas acciones.
Dios sabía que todos pecaríamos, y Él quiso hacer posible que nosotros regresáramos a Él incluso después de haber pecado. Él nos ama y quiere que nosotros regresemos a casa. Por esta razón, Él prometió enviar un Salvador que viviría en la tierra por un tiempo, enseñaría el evangelio, y tomaría nuestros pecados sobre Sí, salvándonos mediante la gracia. Esta gracia nos permitiría levantarnos de la muerte, arrepentirnos, y regresarlo a Dios si guardábamos los mandamientos. La gracia no puede comprarse––no tenemos, en nosotros mismos, el poder para llevar a cabo la resurrección o lograr el perdón. Sin embargo, la Biblia es muy clara que solo a aquellos que guardan los mandamientos y que se arrepienten de sus pecados se les permitirá regresar a Dios.
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). La Biblia nos advierte que la fe sin obras es muerta. Si usted dice que cree y acepta a Jesucristo como su Salvador, está diciendo solo palabras a menos que obedezca esas palabras.
Algunos no estaban dispuestos a aceptar a Jesucristo como su Salvador, prefiriendo las promesas improvisadas de Satanás para salvar a las personas sin ningún riesgo de ningún tipo. Eso significaba que nosotros tampoco tendríamos albedrío. Seríamos simplemente marionetas de Satanás y esto llevaría a tener una vida sin sentido. Un tercio de los espíritus escogió seguir a Satanás y se les negó la oportunidad de venir a la tierra. A todos aquellos que estaban dispuestos a comprometerse con Jesús se les permitió nacer.
La vida aquí en la tierra no es fácil, pero está diseñada para dejarnos tener oportunidades para el crecimiento. Ésta nos permite buscar y encontrar la verdad, si es posible.
Pero por supuesto, esto no es posible para todos. Algunas personas viven sus vidas sin nunca haber escuchado de Jesucristo–– algunos porque vivieron antes de que Él nazca y otros porque el evangelio simplemente nunca llegó a ellos. Al pasar de los siglos, los teólogos han discutido sobre lo que sucede con esas personas. ¿Dios los castigaría injustamente por algo que estaba fuera de su control?
No, por supuesto que no. Dios es amoroso y justo y Él nos envío aquí. Esto significa que Él nos dará a todos una oportunidad justa para aceptar o rechazar Su evangelio. Aquellos que mueren sin haber tenido esa oportunidad, lo recibirán después de su muerte––no una segunda oportunidad sino una primera, la única manera en que un Dios amoroso escogería hacerlo. Ellos pueden, exactamente como nosotros, aceptar o rechazar las enseñanzas de Jesucristo y aceptar las bendiciones y consecuencias de sus decisiones.
Nuestro Padre Celestial nos brinda el Plan de Salvación, un plan brillante, verdadero y bondadoso, diseñado para darnos la oportunidad de llegar a ser todo lo que Él quiso que fuéramos.
A medida que continúe estudiando las páginas web oficiales de la iglesia, anote lo que se enseña actualmente a los mormones en sus clases. Los manuales de lecciones están disponibles en línea. Estas enseñanzas son las principales. A los mormones se les imparte solo doctrinas esenciales––esas que los profetas actuales enseñan y que afectan a nuestra salvación eterna.