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Nuestra fe está centrada en Jesucristo

Miércoles, 13 Enero, 2010

Recientemente, el élder Russell M. Ballard habló a los graduandos de la Universidad Brigham Young, una entidad de propiedad de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los miembros de esta iglesia a menudo son conocidos informalmente como mormones. Él les aconsejó que hablaran sobre su religión con las demás personas, señalando que la mayoría de los temas de mayor interés para los detractores no son los elementos críticos de la religión actual, sino más bien son elementos marginales o prácticas que ya no se realizan. Les aconsejó que los debates se centraran en el núcleo de la religión, los elementos que afectan la salvación, en lugar de los que no son más que interesantes puntos de debate intelectual.

“”Cuando todo está dicho y hecho, lo más importante sobre usted y su testimonio es que la usted base sus creencias en lo que enseñó Jesucristo, y trate de seguirlo, viviendo su vida en una forma aceptable para nuestro Padre Celestial y el Señor.

Esto es su fundamento. Fue el fundamento de José Smith. Él dijo: “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los Apóstoles y Profetas, en relación con Jesucristo, que murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, y ascendió al cielo, y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son sólo apéndices de ella. ”

(Vea Elder M. Russell Ballard: Engaging Without Being Defensive (Élder M. Russell Ballard: Involucrándose sin estar a la defensive-en inglés)

Cada religión tiene información o escritos que cubren un amplio espectro de información. Parte de esta información es esencial para la salvación del creyente, pero gran parte no lo es. Por ejemplo, debemos saber quién creó el mundo y creer eso, pero no tenemos que saber exactamente cuánto tiempo le llevó. Esto es sólo carne de cañón interesante para el debate o la curiosidad, pero no tiene nada que ver con nuestra salvación. Es interesante leer la genealogía en el Antiguo Testamento, pero no será una prueba para cuando estemos ante el Salvador en el juicio. Algunas historias en la Biblia son curiosas y realmente no entendemos por qué un profeta bíblico tomó las decisiones que tomó, pero la mayoría de las veces, no necesitamos saberlo.

Lo que necesitamos saber es que Dios es nuestro amoroso Padre Celestial y Jesucristo es Su Hijo unigénito. Jesús murió por nosotros y es el único camino a través del cual podemos volver a Dios algún día. Tenemos que aprender a identificar la verdad mediante la comunicación directa con Dios para saberla.

Son estas cosas en las que se centran en los mormones en su vida espiritual diaria. Ellos trabajan para construir una relación de amor con Dios y Jesucristo y para comprender la forma en que Ellos nos han hecho vivir el día a día. Se esfuerzan por ser buenos miembros de familia y buenos ciudadanos. Ellos estudian la vida del Salvador y luego tratan de comprender cómo vivir de esa manera ellos mismos.

Mientras que los grupos que trabajan para oponerse a la iglesia a menudo se centran en  juegos intelectuales sin importancia, los mormones están ocupados tratando de ser como Jesús. Cuando se habla con un mormón, es importante recordar que por lo general no están muy interesados en esos temas marginales. Su testimonio no se basa en la historia o la ciencia, sino en la fe. Esta fe se produjo después de desarrollar una relación estrecha y personal con Dios y luego confiar en que Él contestará sus interrogaciones de manera que pudieran entender. Se esforzaron por conocer a Dios tan bien que puedan reconocerlo fácilmente cuando Él se comunica con ellos.

Es de poca utilidad el presentar a un mormón que realmente conoce a Cristo las enseñanzas de los hombres, que no son fiables y son cambiantes. Ellos no están interesados en el uso de esas enseñanzas como base para su salvación eterna. Ellos conocen al Creador y sólo son Sus palabras lo que importa.

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¿Cuál es la diferencia entre Papa y el Profeta?

Martes, 12 Enero, 2010

El Papa es la cabeza de la Iglesia Católica, mientras que el profeta dirige La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son denominados mormones. Existen tanto similitudes como diferencias entre ambas posiciones.

Thomas S. Monson

Para entender el rol de un profeta, uno debe primero entender como están organizados los más altos niveles de la iglesia mormona. A la cabeza de la iglesia está el profeta, el cual es asistido por dos consejeros, quienes comparten la carga de trabajo y son elegidos por el mismo profeta. Nadie busca o hace campaña para ocupar esta posición. El profeta solo hace la elección a través de la oración. Estos tres, conocidos como la Primera Presidencia, supervisan los trabajos de toda la iglesia en el mundo.

El siguiente nivel de liderazgo es el Quórum de los doce Apóstoles. Ellos, como la Primera Presidencia, son vistos como profetas y asimismo tienen una intensa carga de trabajo al ayudar a dirigir la iglesia. Están organizados por una jerarquía basada en cuánto tiempo han sido un apóstol.

Una manera en la cual los católicos y mormones difieren es en cómo eligen a su más alto líder. Para los mormones, no hay suspenso, no hay votación, ni ceremonia. Mientras que los católicos están a la expectativa del humo para dar a conocer que se ha hecho una elección, los mormones ya saben quién los guiará en el momento que el anterior presidente fallece. El proceso sigue un patrón establecido y no presenta sorpresas.

La primera presidencia se disuelve en el momento en que el presidente de la Iglesia muere y los apóstoles pasan a dirigir oficialmente la Iglesia como un organismo. En este momento, existen generalmente catorce apóstoles, no doce, debido a que los dos consejeros son también apóstoles y ellos regresan a su lugar en el quórum. El apóstol con el rango más alto, conocido como el presidente del Quórum de los Doce, lidera a los apóstoles. Se lleva a cabo una reunión entre los apóstoles, en la que se abordan dos opciones. Una es reorganizar la Primera Presidencia de inmediato. La otra es para esperar y permitir que los apóstoles sigan liderando por un tiempo.

Una vez que se toma la decisión de reorganizar, se elige al nuevo profeta en una decisión unánime de los apóstoles. El nuevo profeta siempre, desde los inicios de la Iglesia, ha sido el apóstol que lleva sirviendo más tiempo, por lo que no hay ninguna sorpresa. Todo el mundo a quién se espera, mucho antes de que surja la necesidad. El profeta elige a sus nuevos consejeros y se organiza la Primera Presidencia. El apóstol que ha servido por más tiempo después del profeta es la nueva cabeza del Quórum de los Doce. Si esa persona fue elegida como consejero, el que haya servido como apóstol por más tiempo  que no ocupe un llamamiento en la Primera Presidencia se convierte en el presidente en funciones del Quórum de los Doce Apóstoles. Más tarde, el nuevo profeta, elegirá a un nuevo apóstol para llenar la vacante en el Quórum.

Los profetas han sido autorizados para hablar en nombre de Dios desde los primeros días de la Tierra. A través de Noé, Moisés, Elías y otros, Dios ha comunicado las enseñanzas y los requisitos de Su Evangelio a través de los elegidos por Él.

Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. (Amós 3:7)

Cuando la iglesia fue restaurada, naturalmente requirió un profeta y ha habido uno liderando la Iglesia continuamente desde su restauración en los tiempos modernos.

El profeta es la única persona que puede recibir revelación para toda la iglesia. Cada persona en el mundo puede, si es digna, recibir revelación personal para su propia vida y para todo por lo cual sea responsable, pero sólo al profeta se le da el derecho de recibir revelación para la Iglesia en su conjunto.

A pesar de que los profetas y apóstoles realizan diversas funciones administrativas, su propósito principal es dar testimonio del Salvador. Así como los apóstoles de Jesús sirvieron como testigos especiales de Él cuando vivió en la tierra, a los apóstoles de hoy y en cada generación antes y a partir de entonces, se les instruyó testificar de la divinidad de Cristo y enseñar a la gente sobre Su misión y sobre Su expiación.

José F. Smith, un antiguo profeta, dijo:

Se espera que estos doce discípulos de Cristo sean los testigos oculares y de oídos de la misión divina de Jesucristo. No es permisible que ellos digan, yo creo, simplemente; lo he aceptado simplemente porque lo creo. Lean la revelación, el Señor nos informa que ellos deben saber, deben obtener el conocimientos por sí mismos. Debe estar con ellos como si hubieran visto con sus ojos y oído con sus oídos y ellos saben la verdad. Esa es su misión, para dar testimonio de Jesucristo y de Él crucificado y resucitado de entre los muertos y revestido ahora con poder omnipotente a la diestra de Dios, el Salvador del mundo. Esa es su misión y su deber y esa es la doctrina y la verdad que es su deber predicar al mundo y ver que se predique al mundo. (En un Informe de Conferencia, abril de 1916, pág. 6; o Doctrina del Evangelio, pág. 178)

El presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Día es un profeta, vidente y relevador. Cada uno de estos términos tiene un significado específico añadido a esto.

Aunque cualquier persona que sea digna puede recibir revelación personal, el profeta de la iglesia debe estar específicamente llamado por Dios para tener esta posición. Bruce R. McConkie dijo:

Un verdadero profeta es aquel que tiene testimonio de Jesús; una persona que sabe por revelación personal que Jesucristo es el Hijo del Dios viviente y de que iba a ser, o ha sido, crucificado por los pecados del mundo; alguien para que Dios hable y reconozca la todavía apacible voz del Espíritu. Un verdadero profeta es aquel que posee el santo sacerdocio; que es un administrador legal, que tiene poder y autoridad de Dios para que lo represente en la tierra. Un verdadero profeta es un maestro de rectitud a quien las verdades del Evangelio han sido reveladas y quienes las presentan a sus semejantes a fin de que puedan convertirse en herederos de la salvación en el cielo más alto. Un verdadero profeta es un testigo, un testigo viviente, alguien que sabe y alguien que testifica. Como tal, en caso necesario, predice el futuro y revela a los hombres lo que el Señor le revela a él”. (El Mesías Mortal, 2:169)

Un vidente es un don mayor que el don de la profecía. Es el que ve cosas que no podemos ver con nuestros ojos naturales. Esto describe cuando Moisés vio a Dios, por ejemplo. Describe a los profetas que han visto visiones.

Un revelador ayuda a las personas a saber de algo que no conocían antes. Cuando un profeta explica una doctrina de la que las personas no habían oído hablar antes, él está siendo un revelador. Cuando José interpretó los sueños del faraón.

El presidente de los mormones es todas estas cosas, así como un testigo de Cristo y el presidente de la Iglesia. El profeta no es considerado sagrado o divino de ningún modo y no es adorado. Él es honrado y respetado, pero sólo Dios y Jesucristo son adorados.

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¿Los mormones canonizan santos?

Martes, 12 Enero, 2010

En la fe católica, la canonización es el reconocimiento oficial de que alguien es un santo y lo fue incluso antes del reconocimiento oficial. Se sigue un proceso para permitir que la iglesia determine quién es un santo.

Los mormones (apelativo para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días) no siguen este proceso. El término santo se usa en el nombre oficial de la iglesia y denota, tal como se usa en la Biblia, a una comunidad de personas que siguieron a Dios. La Enciclopedia del Mormonismo establece que Pablo usó el término para los miembros bautizados de la iglesia de Cristo, al utilizar la palabra griega hagios, que también puede significar apartado o santo. Pablo usa este término en Filipenses 1:1.

Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y los diáconos:

El término Santos, tal como lo usan los mormones, significa que nosotros somos miembros de la propia Iglesia de Jesucristo. Somos bautizados en Su nombre y hemos tomado Su nombre sobre nosotros. Como Santos, tenemos una responsabilidad especial de vivir de acuerdo a Sus enseñanzas y representarlo bien.

Quentin L. Cook, un oficial de alto rango de la iglesia dijo:

¿Qué significa ser santo? En la Iglesia del Señor, los miembros son Santos de los Últimos Días y tratan de emular al Salvador, de seguir Sus enseñanzas y recibir las ordenanzas salvadoras con el fin de llegar a vivir en el reino celestial con Dios el Padre y nuestro Salvador, Jesucristo. El Salvador dijo: “…éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis;…”.

No es fácil ser Santo de los Últimos Días; ése no fue el objetivo. La meta primordial de vivir en la presencia de Dios el Padre y de Su Hijo, Jesucristo, es un privilegio imposible de comprender.

Quentin L. Cook, “¿Eres un santo?” Liahona, noviembre de 2003, 95-96

Para los mormones, ser un santo no es algo reservado para algunos, sino algo que cada miembro de la iglesia puede y debería hacer. Todos tiene la misma oportunidad de servir a Dios y volver a Él algún día a través del don de la expiación de Cristo. ¿Qué significa esto en términos de la vida cotidiana?

Los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros estar en el mundo, pero no ser parte del mismo. Los  mormones ya no necesitan vivir en comunidades separadas a fin de proteger sus vidas de modo que ahora viven en el mundo. A pesar de que viven en el mundo, trabajan, van a la escuela y juegan, no necesitan imitar al mundo. Conocen las normas que Dios tiene para ellos y trabajan duro para vivirlas aun cuando eso signifique un sacrificio. Para un adolescente, esto significa vestirse a la moda, pero modestamente, mantenerse dentro de un alto estándar moral mientras salen en citas y anticipando qué fiestas podrían implicar una conducta inapropiada. Para un niño, puede ser que tenga el coraje de decirle a un profesor que no puede participar en la fiesta de té en la escuela durante el Día de la Cultura Japonesa, porque no beben té. Para un adulto, puede significar decirle a su jefe que lo siente, pero que no puede hacer lo que se le asignó hacer porque es ilegal, a pesar de que podría significar la pérdida de un trabajo o promoción e incluso si alguien más lo está haciendo.

Asimismo, los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros que eviten el adorar a cualquier otro Dios. Hoy en día, eso por lo general significa evitar dar más importancia a cualquier otra cosa que a Dios y Jesucristo, incluyendo la fama, el dinero o la popularidad. Para muchos en el mundo de hoy, la atención se centra en obtener cosas materiales. Las personas pasan grandes horas no sólo ganando lo que necesitan para tener una vida razonablemente buena, sino teniendo una casa costosa,  lo última de la moda y el auto más prestigioso. Para ello, muchos de ellos deben sacrificar otras cosas, tales como la asistencia a la Iglesia o la integridad. Para hacer esto, anteponen al dios de la riqueza al único Dios verdadero y a Jesucristo, su Salvador. La riqueza es a menudo el “becerro de oro” del mundo de hoy.

Otra manera en que los miembros de la iglesia de Dios Lo honran y viven de acuerdo con el título de Santos es respetar y cuidar a sus familias. Actualmente, la vida familiar es a menudo tratada como una actividad secundaria en la vida. Los mormones consideran a las familias como un regalo de Dios para ellos y como una parte fundamental de la eternidad, ya que los mormones también creen que la vida familiar continúa por la eternidad. Cuando su familia continúa junta a pesar de la muerte, vale la pena los sacrificios necesarios para construir una familia maravillosa. A los mormones se les enseña a pasar tiempo con sus cónyuges e hijos de maneras significativas. La iglesia bosqueja algunas de estas horas familiares, tales como el estudio de las Escrituras y oración en familia, la Noche de Hogar y los Consejos Familiares. Otros son creados por padres que trabajan duro para encontrar la manera de fortalecer sus familias e influenciar a sus hijos. Estos incluyen el separar un día para conversar, para memorables excursiones y trabajo voluntario compartidos.

Los mormones permanecer enfocados en Dios y Jesucristo asistiendo a la Iglesia cada domingo. Ellos asisten como familia e incluso los bebés y los niños pequeños asisten con sus familias al servicio básico de adoración, conocido como Reunión Sacramental.  Luego de eso, se separan en grupos para las clases. Esta asistencia a la Iglesia toma tres horas. Sin embargo, los mormones, a diferencia de muchas personas en otras religiones, consideran el mandamiento de guardar el Día de Reposo santo para que se considere como tal. Es necesario que todo el día se dedique a actividades espirituales. Una vez que termina la Iglesia, los miembros regresan a casa y sólo hacen las tareas que son esenciales, las que incluyen la preparación de comidas simples y el cuidado de los niños pequeños. El sábado, hacen los preparativos para la limpieza de la casa, ir de compras y sea cual sea la preparación que se necesite hacer para mantener el Día de Reposo centrado en Dios. Ellos leen las escrituras, se ocupan de las asignaciones de la Iglesia, escriben en sus diarios y encuentran otras maneras de acercarse a Dios. Este tiempo de atención espiritual de cada semana les permite hacer frente al mundo durante otra semana con la fuerza para resistir las tentaciones y los desafíos del mundo, así como también fortalecer su relación con el Salvador.

Los mormones no designan a ciertas personas como que han alcanzado la santidad. En lugar de ello, cada persona trabaja duro para ser un verdadero Santo, un seguidor del Salvador.

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¿Realizan los mormones las Estaciones de la Cruz?

Martes, 12 Enero, 2010

Las Estaciones de la Cruz es una tradición católica que surgió del deseo de representar los peregrinajes a Jerusalén. Hoy en día, ayudan a los católicos a recordar los últimos días de la vida de Jesucristo ya que pasan orando por una serie de cruces de madera bendecidas por una persona con la autoridad para hacerlo. Algunos lo consideran como una reparación por el sufrimiento y soledad de la Via Dolorosa personal del Salvador. El Papa Pío XI lo consideró como una obligación para los católicos y Juan Pablo II oraba por aquellos que hacen un esfuerzo por apoyar al Salvador en las interminables cruces que soporta incluso hoy en día, a través del abuso y el mal trato de aquellos que no honran los Sacrificios que Él hizo por ellos.

Aunque los mormones no participan en una ceremonia formal, enseñan el fundamento detrás de esto. Tal como lo dijo el Papa Juan Pablo II, debemos permanecer al lado del Salvador.

En abril de 2009, en la Conferencia General de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a cuyos miembros los llaman con frecuencia mormones, Jeffrey R. Holland dio un fuerte discurso sobre este tema, titulado “Nadie estuvo con Él”. Él habló de la manera en que el Salvador fue abandonado durante la mayor parte del tiempo de los últimos días difíciles. Habló del abuso y negación no sólo de aquellos que lo conocían personalmente y lo querían, sino también del trato que recibió de aquellos que estaban dentro de Su círculo personal, comenzando por Judas, quien lo conocía, viajó con Él y enseñó el evangelio. Pedro, Santiago y Juan dormían mientras el Salvador pagaba por los pecados de los que alguna vez vivieron y vivirán, incluidos aquellos que dormían afuera del jardín después de que se les pidiera que permanecieran despiertos. Al final, el élder Holland escribió:

“Fue así que, por necesidad divina, el círculo de apoyo alrededor de Jesús se hace más y más pequeño, dando un significado al corto versículo de Mateo: “Todos los discípulos [dejándole] huyeron”15. Pedro permaneció lo suficientemente cerca como para que se le reconociera y confrontara. Juan permaneció al pie de la cruz con la madre de Jesús. En especial y como siempre, las benditas mujeres en la vida del Salvador permanecieron tan cerca de Él como pudieron. Pero básicamente, Su solitaria jornada de regreso a Su Padre siguió sin consuelo ni compañía”.

Existía un propósito espiritual para esta soledad, ya que Jesús llegó a comprender completamente cómo se sentía estar solo en medio del sufrimiento. Sin embargo, el élder Holland ofreció la presente petición a los cristianos en todas partes del mundo.

“Hermanos y hermanas, uno de los grandes consuelos de esta época de Pascua de Resurrección es que debido a que Jesús caminó totalmente solo por el largo y solitario sendero, nosotros no tenemos que hacerlo. Su solitaria jornada proporciona una compañía excelente para la corta versión de nuestro sendero: el misericordioso cuidado de nuestro Padre Celestial, la infalible compañía de este Hijo Amado, el excelente don del Espíritu Santo, los ángeles del cielo, familiares a ambos lados del velo, profetas y apóstoles, maestros, líderes y amigos. Se nos han dado todos estos compañeros y más para nuestra jornada terrenal por medio de la expiación de Jesucristo y de la restauración de Su evangelio. La verdad que se pregonó desde la cima del Calvario es que nunca estaremos solos ni sin ayuda, aunque a veces pensemos que lo estamos. Ciertamente, el Redentor de todos nosotros dijo: “No os dejaré huérfanos. [Mi Padre y yo] vendremos a vosotros [y moraremos con vosotros]”20.

“La otra súplica que tengo para esta época de Pascua es que esas escenas del solitario sacrificio de Cristo, marcados con momentos de negación, abandono y, al menos una vez, con rotunda traición, nunca tenemos que repetirlas. Él ya caminó solo una vez. Ahora, ruego que Él nunca tenga que volver a confrontar el pecado sin nuestra ayuda y socorro, que nunca vuelva a encontrar sólo espectadores indiferentes cuando nos vea a ustedes y a mí a lo largo de Su Vía Dolorosa en nuestros días. A medida que se acerca esta semana santa —el jueves de Pascua con su Cordero Pascual, el viernes expiatorio con su cruz, el domingo de Resurrección con su sepulcro vacío— ruego que declaremos que somos discípulos cabales del Señor Jesucristo, no sólo en palabra o en la afluencia de tiempos de comodidad, sino en hechos, en valor y en fe, incluso cuando el sendero sea solitario y cuando nuestra cruz sea difícil de llevar. Ruego que en esta semana de Pascua y siempre permanezcamos al lado de Jesucristo “en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar en que [estemos], aun hasta la muerte”21, porque ciertamente así es como Él permaneció a nuestro lado, aun hasta la muerte y cuando tuvo que estar total y definitivamente solo. En el nombre de Jesucristo. Amén”.

Entonces se podría decir que los mormones realizan las Estaciones de la Cruz en cada momento, todos los días, permaneciendo al lado del Salvador, defendiéndolo, sirviendo como testigos de Él y asegurando dar un significado a la expiación de Jesucristo. Sus líderes les enseñan que nuestra religión no es una religión que sólo se pueda vivir los domingos por algunas horas. Se debe vivir en todo momento para que tenga un significado.

Una manera en la que los mormones permanecen al lado de Jesucristo es siguiendo Su ejemplo. Cuando nos bautizamos, tomamos Su nombre sobre nosotros, e incluso a los niños pequeños, quienes pueden bautizarse a la edad de ocho años, se les enseña que esto es una responsabilidad sagrada. Cuando tomamos Su nombre sobre nosotros, asumimos la responsabilidad de representar lo que Él cree, tanto como sea posible, y hacer que la palabra “cristiano” sea una palabra positiva y con significado. Hacemos lo posible para nunca degradar Su nombre sagrado. Aunque en todos los tiempos nunca nadie fue perfecto, a excepción del Salvador, tenemos una responsabilidad que va mucho más allá de los demás, cuando nos decimos llamar cristianos.

El Señor hace la mayor parte de Su trabajo a través de otras personas. Cuando alguien necesita alimentarse, le designa a una persona que tiene alimentos. Cuando un niño de Dios necesita un hogar, se le proporciona mediante un servicio inspirado de otro ser humano. Cuando Jesús nos advierte de otra persona en necesidad, es nuestra responsabilidad prestar atención. Si nos hacemos los desentendidos, ponemos excusas o perdemos tiempo analizando de quien es en verdad la responsabilidad, dejamos al Salvador solo. Cuando estudiamos los mandamientos el domingo, pero los olvidamos el lunes, lo dejamos solo. Cuando flaqueamos y elegimos no arrepentimos, lo dejamos solo.

Las Estaciones de la Cruz es una manera adorable de recordar los sacrificios que Jesús hizo por nosotros, fortaleciendo la capacidad para realizarlas todo el año. Aunque los mormones no participen de este ritual, tienen la obligación sagrada de recordar aquellos sacrificios todos los días del año, incluso sin recordar la ceremonia.

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¿Se abstienen los mormones de comer carne los viernes?

Martes, 21 Julio, 2009

La iglesia católica enseña que Cristo murió el día viernes y por esa razón, ellos siguen un cumplimiento de penitencia el día viernes, sufriendo voluntariamente como Él sufrió y de manera tradicional esto requiere el sacrificio del consumo de carne, algo que muchas personas disfrutan. Ellos utilizan el día viernes como un momento especial para buscar una cercanía con Dios, para llegar a ser consientes de sus pecados y para tratar de superarlos. A  pesar de que el Consejo de Obispos sugiere que es ahora voluntario, pero lo alienta,  aún se les pide a los católicos que se utilice el  día viernes como un día para acercarse a Dios y puede sustituir otras penitencias.  (Declaración Pastoral sobre Penintencia y Abstinencia Una declaración emitida por la Conferencia Nacional de Obispos Católicos, 18 de noviembre de 1966)

Los mormones no se abstienen de consumir carne, pero existen otras maneras en las cuales ellos también se  acercan más a Dios y se enfocan en buscar el perdón y abandonar sus pecados. Read the rest of this entry »

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¿Creen los mormones en el Credo de Atanasio?

Martes, 21 Julio, 2009

El Credo Atanasiano tomó su nombre de San Atanasio,  arzobispo de Alejandría. Se creyó en algún momento que había sido escrito por él, pero ya no es así, en parte porque estaba escrito en latín y porque se ocupa de controversias que no se originaron sino hasta mucho después del cuarto siglo, que es cuando vivía Atanasio.

El Credo enseña la trinidad de Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo (tres Dioses en una sola persona).  También enseña que Jesús es una sustancia tanto de Dios como de María. La última sección enseña que “Quienes que hayan hecho el bien gozarán de la vida eterna pero los que hayan hecho el mal irán al fuego eterno”

Este credo con frecuencia ha generado controversias –en  Inglaterra en el siglo XIX  se debatió arduamente la última sección– y no se emplea en la iglesia Oriental. Raras veces aun se emplea en la iglesia Occidental, el que  se ha descartado de la liturgia Católica desde el Vaticano II. Read the rest of this entry »

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¿Los mormones celebran la misa?

Lunes, 13 Julio, 2009

Los católicos celebran la misa para mostrar adoración al Salvador. Ellos enseñan que Jesús ofreció Misa en la Última Cena y que el pan y vino ofrecidos durante la misa se transforman literalmente en el cuerpo y la sangre del Salvador.

Los mormones tienen una celebración similar llamada la Santa Cena. Se ofrece durante una reunión sacramental semanal, que es el principal servicio de adoración. Sin embargo, existen diferencias entre el servicio católico y mormón.

Los mormones usan pan y el agua en la Santa Cena. Aunque se usó vino cuando Cristo llevó a cabo el primer sacramento, los mormones enseñan que el pan y el agua solamente representan la sangre y el cuerpo del Salvador y no que se transforman en la verdadera sangre y cuerpo, por lo tanto, no es importante que se use agua en lugar de vino.

José Smith recibió la siguiente revelación de Dios:

2 Porque he aquí, te digo que no importa lo que comáis o bebáis al tomar el sacramento, si es que lo hacéis con la mira puesta únicamente en mi gloria, recordando ante el Padre mi cuerpo que fue sacrificado por vosotros, y mi sangre que se derramó para la remisión de vuestros pecados.

3 Por tanto, os doy el mandamiento de no comprar vino, ni bebidas alcohólicas a vuestros enemigos; (Doctrina y Convenios 27)

Los mormones no beben alcohol. Ellos siguen un código de salud que se los prohíbe. Además, el agua se obtiene fácilmente y no requiere ninguna compra especial. Debido a que los mormones consideran que la Santa Cena es una remembranza del Salvador, se centran en el significado y no en los específicos artículos que se toman. Sin embargo, la Santa Cena sigue un formato cuidadosamente prescrito y tiene uno de las pocas oraciones específicas usadas en la iglesia. En la mayoría de los casos, las oraciones mormonas son personalizadas por el que las da, pero las oraciones de la Santa Cena se deben dar exactamente igual.

La Santa Cena es preparada por las autoridades del sacerdocio. Los jóvenes de por lo menos dieciséis años pueden servir como presbíteros, que no es lo mismo que un sacerdote en la iglesia Católica. Es simplemente un oficio en el sacerdocio. Los presbíteros parten el pan en pedazos pequeños y después lo bendicen (elevando una oración). Ellos entregan las bandejas a los diáconos, que salen entre la congregación, distribuyéndolo. La edad para que los jóvenes puedan servir como diáconos es entre los doce y trece años. La congregación permanece sentada durante toda la Santa Cena.

Dos presbíteros parten el pan en pedazos pequeños, representando la forma que fue quebrado el cuerpo de Cristo en la cruz.

El agua representa la sangre que fue derramada por nosotros. Se coloca en pequeños vasos descartables y el segundo presbítero la bendice.

Las oraciones que se nos dan en la revelación moderna, esquematizan el propósito de la Santa Cena y cómo los miembros de la Iglesia se acercan a él. Se observa que las oraciones fueron preparadas antes de cambiar el vino por agua.

75 Conviene que la iglesia se reúna a menudo para tomar el pan y el vino en memoria del Señor Jesús;

76 y el élder o presbítero lo bendecirá; y de esta manera lo hará: Se arrodillará con la iglesia e invocará al Padre en solemne oración, diciendo:

77 Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este pan para las almas de todos los que participen de él, para que lo coman en memoria del cuerpo de tu Hijo, y testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de tu Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar sus mandamientos que él les ha dado, para que siempre puedan tener su Espíritu consigo. Amén.

78 La manera de bendecir el vino: Tomará también la copa y dirá:

79 Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este vino para las almas de todos los que lo beban, para que lo hagan en memoria de la sangre de tu Hijo, que por ellos se derramó; para que testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que siempre se acuerdan de él, para que puedan tener su Espíritu consigo. Amén. (Doctrina y Convenios 20)

A los mormones se les enseña a prepararse cuidadosamente para la Santa Cena. Durante la semana, evalúan sus vidas y se arrepienten de cualquier pecado que pudieron haber cometido. Intentan llegar a la reunión con espiritualidad. Mientras que se pasan el pan y el agua, el cuarto permanece en silencio (a excepción de los bebés y niños pequeños) y se anima a los miembros a leer las escrituras o pensar en el Salvador, Jesucristo. Es momento de meditar sobre Él y las maravillas de la Expiación en nuestras vidas.

Aunque los mormones y los católicos pueden acercarse al Sacramento de manera diferente, el propósito es el mismo: mostrar amor y honrar al Salvador.

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¿Cómo confiesan sus pecados los mormones?

Domingo, 12 Julio, 2009

Las creencias mormonas enseñan que cualquier persona que ha alcanzado la edad de la responsabilidad (ocho años de edad) deba confesar sus pecados. Sin embargo, no todos los pecados deben confesarse ante un líder eclesiástico.

El proceso de arrepentimiento implica varios pasos. El primer paso es tener fe en Dios. Sin fe, el arrepentimiento no es posible, porque todo el proceso se basa en nuestra fe en Dios. Si una persona que ha pecado carece de fe, entonces la consolidación de esa fe es parte del proceso de arrepentimiento.

El siguiente paso es sentir pesar por el pecado. El arrepentimiento es absurdo cuando todo es fingido. El pesar no viene por haber sido descubierto o de enfrentar las consecuencias del pecado, sino de desobedecer a Dios. Cuando amamos a Dios, queremos complacerlo y vivir de la manera que Él nos pide. Por lo tanto, el arrepentimiento es un acto de amor, no de temor.

El segundo paso es pedir perdón. Aquí es donde entra la confesión. El pecador debe confesar su pecado a aquellos implicados o lastimados en el pecado y luego pedirles perdón. Los pecados más pequeños pueden manejarse sin la intervención eclesiástica. La persona que ha transgredido, simplemente puede ir donde las personas involucradas y disculparse.

Por ejemplo, si un padre ha perdido el control con sus hijos, el se disculparía con sus hijos y con Dios. Alguien que rompió una importante pieza de un equipo en el trabajo necesitaría confesarlo a su jefe y a Dios. Alguien que dio un discurso para dañar a su compañía necesitaría disculparse con todos los que pudieron haber oído el discurso, igual que con Dios. Cuanto más público sea el pecado, más público deberá ser el proceso de arrepentimiento.

Los pecados que pueden afectar la calidad de miembro de una persona, como las violaciones a la ley de la castidad o trabajar intencionalmente para dañar la Iglesia de Dios, requieren de la ayuda de un líder de la iglesia, comenzando por el obispo. Un obispo mormón es similar a un pastor o a un ministro. El líder de la iglesia no puede perdonar sus pecados, sólo lo puede hacer Dios. El papel del líder de la iglesia es dirigir el proceso. El pecado y el proceso de arrepentimiento deben mantenerse en privado a menos que el mismo pecador elija violar esa confidencialidad y distorsione lo que ha hecho la Iglesia durante el proceso de arrepentimiento. En ese caso, se puede decidir que la Iglesia puede aclarar la información, ya que el mismo pecador primero habló públicamente de la situación.

Finalmente, se requiere que la persona abandone el pecado para siempre. Este es, por supuesto, el paso más difícil, pero es la prueba de que el arrepentimiento fue sincero y completo. Se les enseña a los mormones que simplemente no pueden pecar con un plan para seguir con el arrepentimiento. No es un sincero arrepentimiento y se burla de la expiación, la cual hace que sea posible el arrepentimiento.

Las creencias mormonas enseñan que si el Salvador no hubiera estado dispuesto a hacer lo que hizo por nosotros, no hubiéramos podido volver ante la presencia de Dios. Nadie, sólo el Salvador pudo vivir una vida libre de pecado y llevar a cabo la Expiación. En el Jardín de Getsemaní, Jesucristo tomó sobre Sí cada pecado, los que ya habíamos cometido y cada uno de los que en el futuro cometeríamos. Él expió cada uno de nuestros pecados y lo hizo por cada uno de nosotros, sellando la expiación con Su muerte voluntaria en la cruz. No habría sido posible que Sus enemigos lo maten, si Él hubiese elegido no morir. Ya que él había elegido tanto el proceso tan doloroso de la expiación como la muerte en la cruz, ese fue Su regalo más grande para con nosotros. Puesto que Dios envió a Jesús, sabiendo lo qué pasaría y no detuvo el proceso, aunque debió haber sido doloroso permitir que pase, ese es el regalo más grande que Dios nos dio.

Entonces, para los mormones, la confesión es una etapa de un largo proceso de arrepentimiento y depende de la naturaleza del pecado y a quién afecte.

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¿Qué piensan los mormones de la santidad?

Miércoles, 9 Abril, 2008

Respuesta personal de Karen R. Merkley

karen-merkley.jpgLos mormones creen que los verdaderos seguidores de Cristo son considerados como “santos”, aquellos que lo han seguido en el bautismo por la inmersión a través de Su poder del sacerdocio poseído por los miembros ordenados de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y quienes continúan en el camino de la rectitud. Los miembros de la Iglesia de Cristo establecida cuando Él se encontraba sobre la tierra son los primeros santos y a los miembros de Su Iglesia hoy en día se les conoce como “Santos de los Últimos Días.” Muchos de todas las religiones viven una vida a modelo de Cristo y son santas y buenas. Sin embargo, en nuestra teología, el término literal “santo” o “santo de los últimos días” se reserva a aquellos que califican tal como se describe anteriormente.

Los Mormones no beatifican (llamar bendita en un sentido formal) ni canonizan (declarar un estado superior de santidad) a nadie que sea miembro de la Iglesia. Tampoco oramos a través de otros o a otros que hayan pasado por esta vida e ingresado al mundo espiritual, esperando la resurrección. Mientras que nosotros, así como los católicos, sí creemos que aquellos que han fallecido están muy interesados en lo que acontece en nuestras vidas, nosotros no pedimos esa intercesión directamente; nosotros no tenemos lo que los católicos podrían llamar “santos patrones.” A medida que oramos a Dios el Padre por su ayuda, ésta se concede a través de Su poder y Su Espíritu y por medio de aquellos a quienes él designa en cualquier lado del velo de la mortalidad.

El tema ha resurgido recientemente al parecer porque el Papa Juan Pablo II beatificó a más santos que todos los demás papas juntos, incluso aquellos de otros países no reconocidos anteriormente como santos. Los santos califican para la canonización en la fe católica si es que ellos han vivido una vida sagrada de “santidad heroica” y han sido apreciados en su servicio local y han realizado por lo menos dos milagros. Según la fe católica, estos milagros tienen que ser curaciones permanentes, instantáneas, y demostrables, o atribuibles a ninguna otra causa que no sea la fe del líder. A la luz de la doctrina mormona o de los SUD, los milagros de curación de esa naturaleza ocurren a menudo a través del poder del sacerdocio de Dios. Los élderes dan el servicio a los enfermos y aquellos “no designados a la muerte” son curados a menudo sólo por el poder de Dios a través de Su servicio. Además de los milagros de curación, los mormones creen en los milagros en los cuales el Señor intercede para apresurar Su obra, donde él abre puertas antes cerradas, donde Él regresa a los muertos a la vida, trae transformación, obra soluciones milagrosas, forja circunstancias y obra a través de leyes eternas en una forma maravillosa para lograr Sus propósitos y la redención de cada uno de Sus hijos.

Los Mormones creen que los milagros siguen a los santos que creen y que aquellos que son ordenados al sacerdocio de Cristo tienen acceso a Su poder que da lugar a milagros que se necesiten y de acuerdo a Su voluntad, de manera continua.

También creemos que muchas otras personas de otros credos pueden ejercitar su fe y ver la mano de Dios en formas milagrosas mediante su fe individual. Pero los milagros en los que se invocan los poderes del cielo en virtud del sacerdocio sólo existen dentro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

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¿Los mormones rezan el rosario?

Viernes, 29 Febrero, 2008

Respuesta Personal de Karen Merkley

Un rosario es una cadena de cuentas o nudos utilizada para marcar la recitación de ciertas oraciones de los católicos. Normalmente, está compuesto por 50 cuentas en grupos de diez (una década), con una cuenta más grande antes de cada década. Se recitan oraciones memorizadas y específicas como una manera de recordar los aspectos de la vida y la misión del Salvador. (más…)

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