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150 millones de copias publicadas del Libro de Mormón

Jueves, 4 agosto, 2011

En 1830, se publicó la primera copia del Libro de Mormón. Recientemente se imprimió la copia número 150 millones. Hoy en día, se traduce en 82 idiomas y sus selecciones han sido traducidas a 25 idiomas más.

El Libro de Mormón no es un sustituto de la Biblia para los mormones. Se utiliza con la Biblia y su objetivo se resume en el subtítulo: “Otro Testamento de Jesucristo” En el Libro de Mormón, aprendemos que un pequeño grupo de judíos fueron enviados al Continente Americano por Dios. En tan sólo un breve tiempo, el grupo principal, conocido como los nefitas, se vieron obligados a alejarse de otro grupo, los lamanitas. Los líderes de estos dos grupos eran hermanos, pero uno malo y el otro era un profeta de Dios. Los lamanitas tenían como objetivo destruir a los nefitas y todo recuerdo de ellos.

A través de generaciones, los nefitas tenían profetas, al igual que la gente del Antiguo Testamento. Aprendieron que Dios ama a todos Sus hijos, no sólo los que vivían en la Tierra Santa en ese momento. Se les prometió aun que Jesús les visitaría en algún momento después de su crucifixión y resurrección, lo cual Él hizo. Los impíos fueron muertos y los justos se mantuvieron para ver a su Salvador. Durante esta visita, la gente supo del gran amor del Salvador por ellos. Desafortunadamente, después de algunas generaciones, los hijos que no habían estado vivos en ese momento dejaron de creer que Jesús realmente había venido o dejaron de preocuparse por lo que Él les había enseñado. Se hicieron cada vez más malvados y otra vez se dividieron en dos grupos.

Con el tiempo muchos de los nefitas habían olvidado las promesas que había hecho a Dios. Dios había prometido que no podían ser destruidos mientras fueran justos, pero llegó el momento en que eran pocos los que eran justos. Una gran guerra se produjo entre los dos grupos y un gran número de personas perdieron la vida, con el mayor número del lado de los nefitas. Los lamanitas siguieron cazando y matando a los nefitas sobrevivientes hasta que quedó un solo hombre, un adolescente llamado Moroni. Él era el hijo del profeta Mormón, que había sido ordenado por Dios para comenzar a abreviar los registros que cada profeta había dejado atrás y se habían transmitido de profeta a profeta. Cuando él murió, Moroni, ahora la única persona justa en su universo personal, se ocultó y terminó el proyecto. Él estaba en peligro constante de ser asesinado ya que los lamanitas siguieron buscándolo. Estaban tan sedientos de sangre que no podían dejar de pelear cuando sus enemigos ya estaban muertos, así que estaban ahora matándose unos a otros, pero estaban ansiosos de acabar con los nefitas restantes.

Una vez terminada la edición de Moroni, escondió el libro y salió de la zona. Regresó después de un tiempo, brevemente, y agregó más a ella. No sabemos qué pasó con él después de eso. Él informó que los lamanitas seguían luchando, así que es probable que se hayan convertido en una población bastante pequeña para el tiempo en que sus guerras internas terminaron.

El propósito del Libro de Mormón es testificar de Jesucristo. Se refiere a Él y a Su ministerio con más frecuencia que la Biblia. Contiene muchos de los grandes temas bíblicos: la gracia, la expiación, la caridad, el servicio, la fe y el arrepentimiento, por ejemplo.

A continuación se presentan algunos versículos del Libro de Mormón que se relacionan con la doctrina fundamental:

8 Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio; y su madre se llamará María (Mosíah 3:8).

23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos; (2 Nefi 25:23).

26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados (2 Nefi 25:26).

26 Y después que vino, los hombres también fueron salvos por la fe en su nombre; y por la fe llegan a ser hijos de Dios. Y tan ciertamente como Cristo vive, habló estas palabras a nuestros padres, diciendo: Cuanto le pidáis al Padre en mi nombre, que sea bueno, con fe creyendo que recibiréis, he aquí os será concedido (Moroni 7: 26)

El Libro de Mormón entró en nuestra vida moderna a través de José Smith, el primer profeta de los tiempos modernos. Dios dice a menudo en la Biblia que Él no haría nada sino a través de la boca de Sus profetas. Ha habido breves (desde una perspectiva eterna) períodos de tiempo en que los profetas fueron retirados de la tierra debido a la negativa de los hijos de Dios para escucharlos y obedecerles. Pero siempre Dios devolvió a los profetas a la tierra. En estos últimos días, mientras nos preparamos para la Segunda Venida, podemos mirar alrededor y ver que nunca ha habido una mayor necesidad de un profeta. Es claro que la gente está confundida acerca de lo que es verdad y lo que no lo es. Sin un profeta como Noé o Moisés que los guíe, puede ser muy difícil mantener el rumbo. Dios nos ama demasiado como para dejar que estemos confundidos cuando es mucho lo que está en juego.

Con esto en mente, Dios llamó a José Smith para ser el primer profeta de los tiempos modernos. El mismo Moroni, ahora convertido en ángel, le mostró la ubicación del Libro de Mormón. La Biblia a menudo se refiere a los ángeles y son una parte esencial de la obra de Dios. Moroni instruyó a José hasta que estuviera listo para recibir las planchas en las que se registró el libro. Aunque en el momento nadie había oído hablar de registros que se hubieran mantenido en planchas de metal en la antigüedad, hoy en día los arqueólogos han ciertamente encontrado dichos registros.

Cuando el Libro de Mormón fue publicado, la iglesia fue restaurada oficialmente. Los mormones leían tanto la Biblia como el Libro de Mormón para obtener una mayor comprensión de la obra de Dios y la misión del Salvador. Con los años, el Libro de Mormón ha sido amado y leído por muchos, nombrado entre los libros más influyentes de la nación, incluso por las organizaciones no asociadas con la Iglesia.

¿Cómo este libro, cuyo poder cambia vidas, viene a ser aceptado como Escritura por tanta gente? La Biblia ha tenido el don del tiempo. Estamos más inclinados a aceptar lo antiguo, incluso cuando no hay pruebas suficientes. Por ejemplo, muchos “expertos” creen que Abraham nunca existió porque la historia no se ajusta a los hechos tal como ellos los han determinado. Y, sin embargo, los cristianos aceptar la realidad de Abraham, incluso sin pruebas físicas. No necesitamos pruebas. Dios dijo que Abraham existió y confiamos en Dios.

El Libro de Mormón, aunque más reciente, también requiere una medida de fe. La Biblia nos dice cómo saber si es verdadero. En Santiago 1:5, Santiago nos dijo que si carecemos de sabiduría, podemos pedir a Dios con fe y con verdadera intención y Él responderá nuestra pregunta. Con esta promesa, podemos saber que la Biblia es verdadera. El Libro de Mormón ofrece una promesa similar. En Moroni 10:4, cerca del final del libro, Moroni promete que si estudiamos el libro con verdadera intención y el deseo sincero de saber si es verdad, podemos orar y recibir una respuesta a nuestra solicitud de saber.

A los mormones se les enseña el poner esto a prueba. La mayoría de las iglesias cristianas no requieren a sus miembros orar acerca de la Biblia antes de unirse a su iglesia. Los mormones enseñan incluso a sus hijos pequeños que deben orar para saber si las escrituras son verdaderas y si la Iglesia es verdadera. Antes del bautismo, sus líderes les preguntan acerca de los resultados de esta investigación. Se espera que cada miembro de la Iglesia Mormona obtenga un testimonio personal del Libro de Mormón y la Biblia, en lugar de confiar en las palabras de los demás.

El Libro de Mormón ha alcanzado un nivel tan alto de lectores porque mucha gente ha puesto el libro a prueba y recibió la confirmación de que es verdadero. Ha resistido a todos sus críticos, a todos aquellos que se burlan de él, y todos los que lo han ignorado, y ha continuado dando a las personas lo que es a menudo su primer testimonio de Jesucristo.

¿Cómo ven los mormones el pesar?

Miércoles, 2 marzo, 2011

El pesar es parte de la experiencia humana. La oposición es necesaria para el crecimiento, según el punto de vista mormón sobre nuestra experiencia mortal, revelado por el Señor a través de los profetas modernos. Sin embargo, puede aliviarse mediante el poder de la expiación de Jesucristo. Los mormones creen que el Salvador no solo murió para pagar por nuestros pecados sino también para llevar sobre Él mismo nuestro pesar, dolor y enfermedades (Alma 7:11-12). (más…)

Debemos valorar más a los niños de lo que normalmente lo hacemos

Miércoles, 13 enero, 2010

En el V Congreso Mundial de las Familias llevado a cabo en Ámsterdam, Holanda, el 12 de agosto de 2009, Rusell M. Nelson brindó un discurso a los delgados sobre la importancia de la familia tradicional. El élder Nelson es un apóstol de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a cuyos miembros algunas veces de manera informal se les llama mormones. Él dijo:

“Queridos amigos, la felicidad del futuro e inclusive el futuro de las naciones está ligado a los niños. Las familias que tengan niños necesitan tener nuevamente su lugar como la unidad fundamental de la sociedad. Simplemente, ¡debemos valorar a los niños más de lo que normalmente lo hacemos! Sin una generación nueva que reemplace a la antigua, no hay bienestar; sin familias, no hay futuro”. (más…)

Las naciones están a merced de las familias

Miércoles, 13 enero, 2010

El 10 de agosto de 2009, Sheri L. Dew, directora general de Deseret Book y ex Presidenta General de la Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habló en el V Congreso Mundial de las Familias en Ámsterdam, Holanda.  Ella pronunció esta advertencia a las naciones y a sus familias:

Oración Familiar


“Todos sabemos que cada nación está en última instancia a la merced de sus familias.  Si las familias están plagadas de problemas, la sociedad finalmente colapsará ante el peso de los problemas, demasiado grandes para que cualquier gobierno asuma la responsabilidad.  Si las familias son fuertes, la sociedad también será fuerte” (Véase Sheri L. Dew: The Power of Virtue- artículo en inglés).

Las leyes pueden demostrar las prioridades de una nación y poner en observancia el comportamiento, pero el cambio profundo y duradero ocurre en un nivel más personal.  Cuando leemos las biografías de algunos personajes famosos, éstas casi siempre comienzan con un estudio de la historia familiar de la persona y demuestran cómo su pasado ha influido en las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.  Los padres y otros familiares tienen la oportunidad de influir mucho en el pensamiento y en el comportamiento de sus hijos.  A pesar de que cada persona tiene albedrío –el derecho a elegir por sí mismo cómo vivir– es más probable que finalmente los niños imiten a sus padres.

Un padre tiene acceso a la mente de su hijo en las edades en que el niño es más fácilmente influenciable.  Un niño que crece haciendo proyectos de servicio desde sus primeros años considerará que es una manera natural de vivir,  simplemente la manera en que vive la gente.  Un niño que vive en una casa llena de libros se sentirá incómodo cuando se encuentre en una casa sin libros.  Un niño que ha ido a la iglesia con su familia todos los domingos de su vida sentirá un impulso poco habitual a la hora señalada cuando crezca e intente dejar de asistir a la iglesia, sobre todo si se trataba de una experiencia agradable.

Cuando un niño está pequeño, tenemos la mejor oportunidad de ayudarlo a convertirse en el tipo correcto de persona.  Las personas que cada día pasan más tiempo con el niño tienen mayor influencia.

Una vez que un niño tenga valores establecidos, vivirá en el mundo de manera consecuente.  Cuando llegue a la adultez, su vida probablemente refleje la forma en que fue criado.  Los detalles pueden ser diferentes, pero los valores en general serán los mismos.  Por ello, las naciones están a merced de las familias.  Las clases sobre ciudadanía no son los medios para crear buenos ciudadanos, aunque podrían ayudar.  Las naciones dependen de la familia cuando se trata de enseñar a un niño el camino que debe seguir.

Si queremos calmar el hambre, tenemos que llevar a nuestros hijos a un banco de alimentos con una bolsa de comida para que continúen la batalla cuando crezcan.  Si queremos una población educada, necesitamos padres que lean historias a sus hijos, que los lleven a excursiones educativas y que despierten su curiosidad sobre el mundo.  Si queremos una generación que obedezca las leyes, primero necesitamos que los padres den el ejemplo de obediencia a las leyes y que hablen con sus hijos acerca de esto.

Las naciones están a merced de las familias, y esta es una muy buena noticia.  Esto les da a las familias un buen control sobre el mundo en que viven.  Si bien, el hecho de establecer el curso de su propia familia no parezca cambiar las cosas, cada uno de sus hijos puede influenciar a cientos más, y dentro de pocas generaciones, puede influenciar a multitudes de familiares, además de personas en el mundo exterior.  Los mormones tienen una serie de tradiciones y rutinas que pueden ayudar a fortalecer a las familias de cualquier fe, y son fácilmente adaptables a la fe de cualquier familia en particular.

Una de ellas es la noche de hogar familiar.  Cada lunes por la noche, las familias mormonas se reúnen para orar, cantar, aprender el Evangelio, tal como fue enseñado por los miembros de su propia familia, y para jugar.  Esta atesorada tradición garantiza que los padres tengan la oportunidad de transmitir los valores a sus hijos.  También les ayuda a fortalecer los vínculos que aumentarán las probabilidades de que el niño imite a sus padres.

Otra tradición es la oración familiar y el estudio de las Escrituras en familia.  Las familias mormonas se reúnen cada mañana para compartir un breve devocional que incluye una oración familiar, el estudio de las Escrituras y un debate.  En un día ajetreado puede ser un reto para los padres reunir a la familia durante quince o veinte minutos cada mañana, pero los beneficios superan con creces a los desafíos.

Las familias mormonas también asisten a la iglesia en grupo.  Desde el nacimiento, los niños asisten al servicio de adoración básico, conocido como Reunión Sacramental, con sus familias.  A pesar de que esto hace que los servicios mormones sean un poco más ruidosos y más concurridos, ya que los niños escapan de sus padres y los bebés lloran, estos niños nunca llegan a conocer un día en que la iglesia no haya sido parte de su día de reposo.  Pasan las reuniones abrazando a sus padres o jugando tranquilamente en su asiento, y este momento se convierte en un recuerdo precioso y una rutina crucial.  Sólo después de este servicio, los niños van a clases especialmente preparadas para ellos mientras sus padres asisten a sus propias reuniones.  Los mormones no dejan a sus hijos en casa, asisten con ellos a la iglesia.

Algunas pequeñas actividades a la semana pueden hacer una gran diferencia en el establecimiento del escenario para el futuro de nuestras naciones.  A medida que los padres dan a sus hijos los valores y las habilidades que necesitan para ser buenos ciudadanos y para hacer frente a los retos que enfrenta nuestro mundo, los niños crecerán para influir en otra generación.  Si bien no es una cura repentina para lo que aflige a nuestro mundo, es la forma más segura para mejorarlo a largo plazo.

Gordon B. Hinckley, el anterior profeta mormón, dijo:

Estoy más preocupado por el déficit moral de nuestras naciones que por su déficit presupuestario, a pesar de que, también, es un asunto más grave  ¿Las sociedades necesitan más policías?  No lo discuto  ¿Las sociedades necesitan más cárceles?  Supongo que sí.  Pero lo que necesitan, por encima de todo, es fortalecer los hogares de la gente.  Cada niño es un producto de un hogar.

Las sociedades están teniendo problemas terribles con la juventud, pero estoy convencido de que tienen un problema aún mayor con los padres.  Estoy agradecido de que nosotros, miembros de la Iglesia, por mucho tiempo hayamos enseñado, estemos enseñando y gastando una parte sustancial de nuestros recursos para fortalecer los hogares de nuestra gente…  ¿Qué puede hacerse?  No podemos realizar un cambio en un día, o en un mes, o en un año.  Pero estoy convencido de que con suficiente esfuerzo, podremos comenzar un cambio dentro de una generación y lograr maravillas dentro de dos generaciones.  Eso no es mucho tiempo en la historia del hombre.  No hay más nada que cualquiera de nosotros pueda hacer, que tenga un mayor beneficio para toda la vida, que reavivar siempre que sea posible el espíritu en los hogares donde la bondad pueda florecer.

(Véase Gordon B. Hinckley, “Four Simple Things to Help Our Families and Our Nations”, Ensign-revista SUD en inglés, septiembre de 1996, pág. 2.)

¿Creen los mormones que uno puede labrar su camino al cielo?

Miércoles, 13 enero, 2010

Esta pregunta es hecha a menudo por evangelistas, y es, en general, un malentendido de las enseñanzas mormonas sobre lo que ocurre después de la muerte y cómo lo controlamos

Muchos evangelistas enseñan que una persona llega al cielo al ser “salvado”. Esto implica el acto de aceptar a Jesucristo como su Salvador personal. Al mismo tiempo, ellos enseñan que los actos no pueden llevarte al cielo. Los mormones también creen que una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador, a fin de regresar a la presencia de Dios después de la muerte. Ambos grupos coinciden en que, al menos, se requiere un acto de todos nosotros a fin de estar con Dios.

La confusión sobre el número de actos necesarios para ser salvados proviene de las diferencias en la terminología utilizada por los mormones. Los mormones creen que todos se salvan a través de la expiación de Jesucristo, aun si nunca aceptan a Jesucristo como su Salvador. Sin embargo, la gracia y la vida eterna, para un mormón, no son la misma cosa. Para entender esta compleja cuestión, echemos un vistazo a varios puntos esenciales.

¿Qué es gracia?

El Diccionario Bíblico, localizado en ediciones SUD de la Biblia del Rey Santiago, define gracia para nosotros:

Es a través de la gracia del Señor Jesús, gracias a su sacrificio expiatorio, que la humanidad se levantará en inmortalidad, cada persona recibirá su cuerpo desde la tumba en una condición de vida eterna. Asimismo, es a través de la gracia del Señor que las personas, a través de la fe en la expiación de Jesucristo y el arrepentimiento de sus pecados, reciben la fuerza y la ayuda para hacer buenas obras que de otro modo no podrían mantener si se les dejara bajo sus propios medios. Esta gracia es un poder que permite a los hombres y mujeres alcanzar la vida eterna y la exaltación después de haber agotado sus propios esfuerzos. (Véase el Diccionario Bíblico).

En otras palabras, la gracia nos permite resucitar de entre los muertos, recibir nuestros cuerpos de nuevo desde la tumba de una forma perfeccionada y la vida eterna. Esto es posible sólo porque Jesucristo voluntariamente entregó su vida por nosotros después de tomar los pecados del mundo. Ningún ser totalmente humano fue capaz de hacer esto por Sí mismo. Si Cristo no hubiera hecho este sacrificio por nosotros, la vida terminaría con la muerte, porque ninguno de nosotros puede vivir una vida perfecta o satisfacer las exigencias de la justicia plenamente. Sólo Jesús, con una madre mortal y un Padre Celestial, podía vivir perfectamente y elegir morir por nosotros.

Cada persona, entonces, resucita y se le da un lugar para pasar la eternidad. Sin embargo, el vivir para siempre no es la suma total de nuestras metas para la eternidad, si amamos a Dios. Nosotros, quienes Lo amamos, queremos vivir con Él en Su hogar para siempre. Esto requiere un poco más. Una vez más, es la gracia que hace posible este regalo adicional. Sin gracia, no podríamos arrepentirnos de los pecados que cometemos aquí en la tierra.

 

¿Por qué es importante el arrepentimiento?

Para ello, tenemos que buscar en la Biblia, donde encontramos las siguientes Escrituras:

No todo el que ame dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21)

El Libro de Santiago, que se cree que es el hermano de Jesús, tomo este pensamiento aún más profundamente y responde a la pregunta sin lugar a dudas:

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

21 ¿No fue justificado por las obras nuestro padre Abraham, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por ajusticia, y fue llamado amigo de Dios.

24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

25 Asimismo, Rahab, la ramera, ¿no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta. (Santiago 2)

Santiago señala que creer en Dios es bueno, pero incluso Satanás cree en Dios. No, se requiere más que simplemente creer. Él explica, usando a Abraham y Rahab como ejemplos, que ellos obedecieron los mandamientos porque tuvieron fe y esa fe fue perfeccionada cuando optaron por no sólo creer, sino hacer lo que Dios les enseñó a hacer. Fue la combinación de fe y obras las que los hizo perfectos a los ojos de Dios. Tenga en cuenta especialmente la inclusión de Rahab. Es una mujer que fue una prostituta, así que no era un profeta u otra persona que podríamos normalmente pensar sostener como un ejemplo. Si analizáramos sólo un aspecto de su vida, la veríamos como un alma perdida, pero Dios la ve como más y nota que ella tomó valientes decisiones que ayudaron a avanzar la obra de Dios. Ella fue, en realidad, catalogada como un ancestro de Jesucristo. Esto no le da el derecho de pecar como ella desea, pero demuestra que las buenas obras que hizo, importaron y contaron en el largo plazo.

Vemos entonces, que la fe y las obras deben trabajar juntas como un total unificado a fin de que cualquiera de ellas “nos lleve al Cielo”.

¿Pueden los mormones (o alguien más) labrar su camino al Cielo?

No. Una persona mala que hizo buenas obras no podría ir al Cielo. Una persona que hizo buenas obras todos los días no sería admitido ante la presencia de Dios a menos que también haya aceptado a Jesucristo como Su Salvador y a menos que Sus buenas obras fueran una manifestación externa del la fe privada en su corazón.

Una persona que verdaderamente ama a Dios querrá hacer Su voluntad. Cuanto mayor sea nuestra fe, más fácil es tomar buenas decisiones. Una persona que dice que tiene fe, que proclama públicamente que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador, pero quien habla felizmente de su vida robando bancos o hiriendo a otros y que no se molesta arrepentirse no va a ser admitido en el cielo, como Jesús aclaró, porque su fe no es real y porque ninguna cosa impura puede entrar en la presencia de Dios. La fe sin obras es fe muerta, pero también las obras sin fe, obras muertas. Nadie puede vivir una vida perfecta, pero tenemos la responsabilidad de arrepentirnos cuando hacemos mal y que continuamente esforzarnos por guardar los mandamientos.

El Libro de Mormón enseña:

23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos;

26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados. (2 Nefi 25)

Es sólo a través de Jesucristo que la gente puede salvarse. Si queremos vivir con Dios, en lugar de simplemente vivir eternamente lejos de Su presencia, debemos tener fe y también debemos guardar los mandamientos, como Jesucristo nos instruyó.

¿Los mormones canonizan santos?

Martes, 12 enero, 2010

En la fe católica, la canonización es el reconocimiento oficial de que alguien es un santo y lo fue incluso antes del reconocimiento oficial. Se sigue un proceso para permitir que la iglesia determine quién es un santo.

Los mormones (apelativo para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días) no siguen este proceso. El término santo se usa en el nombre oficial de la iglesia y denota, tal como se usa en la Biblia, a una comunidad de personas que siguieron a Dios. La Enciclopedia del Mormonismo establece que Pablo usó el término para los miembros bautizados de la iglesia de Cristo, al utilizar la palabra griega hagios, que también puede significar apartado o santo. Pablo usa este término en Filipenses 1:1.

Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y los diáconos:

El término Santos, tal como lo usan los mormones, significa que nosotros somos miembros de la propia Iglesia de Jesucristo. Somos bautizados en Su nombre y hemos tomado Su nombre sobre nosotros. Como Santos, tenemos una responsabilidad especial de vivir de acuerdo a Sus enseñanzas y representarlo bien.

Quentin L. Cook, un oficial de alto rango de la iglesia dijo:

¿Qué significa ser santo? En la Iglesia del Señor, los miembros son Santos de los Últimos Días y tratan de emular al Salvador, de seguir Sus enseñanzas y recibir las ordenanzas salvadoras con el fin de llegar a vivir en el reino celestial con Dios el Padre y nuestro Salvador, Jesucristo. El Salvador dijo: “…éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis;…”.

No es fácil ser Santo de los Últimos Días; ése no fue el objetivo. La meta primordial de vivir en la presencia de Dios el Padre y de Su Hijo, Jesucristo, es un privilegio imposible de comprender.

Quentin L. Cook, “¿Eres un santo?” Liahona, noviembre de 2003, 95-96

Para los mormones, ser un santo no es algo reservado para algunos, sino algo que cada miembro de la iglesia puede y debería hacer. Todos tiene la misma oportunidad de servir a Dios y volver a Él algún día a través del don de la expiación de Cristo. ¿Qué significa esto en términos de la vida cotidiana?

Los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros estar en el mundo, pero no ser parte del mismo. Los  mormones ya no necesitan vivir en comunidades separadas a fin de proteger sus vidas de modo que ahora viven en el mundo. A pesar de que viven en el mundo, trabajan, van a la escuela y juegan, no necesitan imitar al mundo. Conocen las normas que Dios tiene para ellos y trabajan duro para vivirlas aun cuando eso signifique un sacrificio. Para un adolescente, esto significa vestirse a la moda, pero modestamente, mantenerse dentro de un alto estándar moral mientras salen en citas y anticipando qué fiestas podrían implicar una conducta inapropiada. Para un niño, puede ser que tenga el coraje de decirle a un profesor que no puede participar en la fiesta de té en la escuela durante el Día de la Cultura Japonesa, porque no beben té. Para un adulto, puede significar decirle a su jefe que lo siente, pero que no puede hacer lo que se le asignó hacer porque es ilegal, a pesar de que podría significar la pérdida de un trabajo o promoción e incluso si alguien más lo está haciendo.

Asimismo, los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros que eviten el adorar a cualquier otro Dios. Hoy en día, eso por lo general significa evitar dar más importancia a cualquier otra cosa que a Dios y Jesucristo, incluyendo la fama, el dinero o la popularidad. Para muchos en el mundo de hoy, la atención se centra en obtener cosas materiales. Las personas pasan grandes horas no sólo ganando lo que necesitan para tener una vida razonablemente buena, sino teniendo una casa costosa,  lo última de la moda y el auto más prestigioso. Para ello, muchos de ellos deben sacrificar otras cosas, tales como la asistencia a la Iglesia o la integridad. Para hacer esto, anteponen al dios de la riqueza al único Dios verdadero y a Jesucristo, su Salvador. La riqueza es a menudo el “becerro de oro” del mundo de hoy.

Otra manera en que los miembros de la iglesia de Dios Lo honran y viven de acuerdo con el título de Santos es respetar y cuidar a sus familias. Actualmente, la vida familiar es a menudo tratada como una actividad secundaria en la vida. Los mormones consideran a las familias como un regalo de Dios para ellos y como una parte fundamental de la eternidad, ya que los mormones también creen que la vida familiar continúa por la eternidad. Cuando su familia continúa junta a pesar de la muerte, vale la pena los sacrificios necesarios para construir una familia maravillosa. A los mormones se les enseña a pasar tiempo con sus cónyuges e hijos de maneras significativas. La iglesia bosqueja algunas de estas horas familiares, tales como el estudio de las Escrituras y oración en familia, la Noche de Hogar y los Consejos Familiares. Otros son creados por padres que trabajan duro para encontrar la manera de fortalecer sus familias e influenciar a sus hijos. Estos incluyen el separar un día para conversar, para memorables excursiones y trabajo voluntario compartidos.

Los mormones permanecer enfocados en Dios y Jesucristo asistiendo a la Iglesia cada domingo. Ellos asisten como familia e incluso los bebés y los niños pequeños asisten con sus familias al servicio básico de adoración, conocido como Reunión Sacramental.  Luego de eso, se separan en grupos para las clases. Esta asistencia a la Iglesia toma tres horas. Sin embargo, los mormones, a diferencia de muchas personas en otras religiones, consideran el mandamiento de guardar el Día de Reposo santo para que se considere como tal. Es necesario que todo el día se dedique a actividades espirituales. Una vez que termina la Iglesia, los miembros regresan a casa y sólo hacen las tareas que son esenciales, las que incluyen la preparación de comidas simples y el cuidado de los niños pequeños. El sábado, hacen los preparativos para la limpieza de la casa, ir de compras y sea cual sea la preparación que se necesite hacer para mantener el Día de Reposo centrado en Dios. Ellos leen las escrituras, se ocupan de las asignaciones de la Iglesia, escriben en sus diarios y encuentran otras maneras de acercarse a Dios. Este tiempo de atención espiritual de cada semana les permite hacer frente al mundo durante otra semana con la fuerza para resistir las tentaciones y los desafíos del mundo, así como también fortalecer su relación con el Salvador.

Los mormones no designan a ciertas personas como que han alcanzado la santidad. En lugar de ello, cada persona trabaja duro para ser un verdadero Santo, un seguidor del Salvador.

¿Qué mandamientos guardan los mormones?

Martes, 12 enero, 2010

Los mormones son a veces conocidos como pertenecientes a una iglesia con muchas normas. Si bien puede parecer que existen un gran número normas, son en general muy básicas de una vida digna. El Salvador enseñó estas normas durante su ministerio en la tierra, y aquellas que se revelaron en los últimos días son las que nos mantienen seguros, felices y morales.

Servicio

El Libro de Mormón nos enseña que el hombre existe para que tenga gozo. (Véase 2 Nefi 2:25). El Salvador, Jesucristo, nos dio mandamientos que, cuando se practican por las razones correctas en el espíritu correcto, nos permiten vivir una vida gozosa, incluso en tiempos de pruebas.

A Brigham Young le preguntaron cómo gobernaba a un grupo de personas tan numeroso. Éste respondió que él les enseñaba principios correctos y luego los dejaba que se gobernaran a sí mismos. Hoy en día a los mormones se les enseñan los principios básicos y se espera que los apliquen en el mundo. Cuando enfrentan  una situación no explícitamente cubierta por un mandamiento, ellos la analizan en relación a su conocimiento en general del evangelio y luego toman una decisión.

Muchos mandamientos están diseñados para mantenernos a salvo moral y físicamente. Por ejemplo, los mormones son conocidos por su código de salud, llamado Palabra de Sabiduría. Este código de salud incluye la prohibición de alcohol, tabaco, café y té. Se alienta el uso de granos enteros, frutas y hortalizas, y sugiere la moderación en el uso de carne. Aunque se trataba de una extraña forma de vida cuando el mandamiento fue dado por la revelación de José Smith en 1800, hoy la ciencia ha evidenciado la revelación y está de acuerdo que ésta es una forma saludable de vivir. Siguiendo la declaración de Brigham Young de gobernarnos a nosotros mismos, a los mormones también se les recuerda tomar otras decisiones saludables, incluso si no están especificadas en el mandamiento.

Los mormones tienen un estricto código de moralidad. Se aconseja tanto a los hombres como a las mujeres que practiquen la ley de castidad. Las relaciones íntimas no están permitidas fuera del matrimonio, incluso si la persona no se casa nunca. A los adolescentes se les enseña a evitar las citas hasta que tengan dieciséis años y sólo lo hacen en grupos hasta que sean adultos. Esto ayuda a proteger su moralidad y también les ayuda a terminar la secundaria.

El servicio a los demás es una parte fundamental de los mandamientos. Jesucristo nos enseñó a dar de nuestro tiempo y recursos a los demás. Los mormones lo hacen a través de programas de la iglesia, pero también en su vida personal.

Un ejemplo de un programa de la iglesia diseñado para ayudar a los mormones a dar es el programa de ofrendas de ayuno. El primer domingo de cada mes se designa como Domingo de Ayuno. La tarde anterior, los mormones, que pueden hacerlo, comienzan un ayuno completo de veinticuatro horas -sin comida o bebida de ningún tipo- y donan el dinero ahorrado de esas dos comidas y bocadillos a un fondo especial que es independiente de otros fondos de la iglesia. Este dinero se destina a ayudar a las personas en su congregación que necesitan alimentos u otras ayudas caritativas. Si bien muchos pueden dar el dinero sin experimentar un verdadero sacrificio, la obligación de reunir el dinero por pasar hambre por un día les lleva a pensar más detenidamente sobre lo que significa pasar hambre todo el tiempo y aumenta su capacidad de ser compasivos.

A los mormones se les enseña a ser autosuficientes en lo posible, aún sabiendo que la Iglesia los puede ayudar cuando han hecho todo lo que pueden hacer por sí mismos y sus familias. Con este fin, trabajan para almacenar por lo menos un año de provisiones de todo lo que necesitarían en caso que pasen por desempleo, muerte del asalariado o de otros desafíos a su presupuesto. Podría ser que esto no les permita mantener su estilo de vida anterior, pero les permitirá alimentar a su familia y pagar sus cuentas durante la crisis. Cuando los tiempos son muy ajustados, tienen la seguridad de saber que van a estar bien.

A los mormones se les manda tener educación, tanto formal como informal. Esto es parte de su plan de autosuficiencia, ya que la educación formal puede hacer que sea más fácil tener una carrera. A las mujeres, a quienes se les alienta a permanecer en el hogar para criar a sus hijos, también se les manda obtener una educación y estar preparadas para cuidar a sus familias en caso de necesidad, como en la muerte o invalidez de los asalariados. Además de la educación formal, a los mormones se les anima a seguir un proceso permanente de aprendizaje en ambos aspectos, espiritual y secular. Se les enseña que todo lo que aprenden en esta vida lo llevarán consigo a la próxima.

La familia es fundamental para las enseñanzas mormonas. Los esposos y esposas tienen la obligación de amarse y cuidarse el uno al otro, y juntos tiene la obligación de amar y cuidar a sus hijos. No importa cuán ocupada pueda ser su vida, a las familias se les enseña a hacer de su vida familiar una prioridad y a pasar tiempo juntos.

Cada lunes por la noche, las familias mormonas se quedan en casa, sin amigos, y realizan la Noche de Hogar. Durante este tiempo, ellos enseñan el Evangelio de Jesucristo, resuelven asuntos familiares y se divierten juntos. Esto garantiza un momento significativo en familia cada semana y también brinda a los padres un ambiente en el que comparten sus testimonios y valores.

Las familias mormonas creen que es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos su religión y sus valores. Aunque la Iglesia tiene programas para ayudar a los padres, son sólo de asistencia. Por esta razón, las familias mormonas tienen oraciones familiares diarias, de pareja y personales, así como el estudio diario de las Escrituras en familia e individualmente. Durante este tiempo, los padres muestran a sus hijos lo que ellos creen y demuestran, tanto a través de palabras y acciones, cómo vivir lo que creen.

La oración y el estudio de las Escrituras son aspectos importantes en los mandamientos mormones. La oración permite a cada persona comunicarse con Dios y construir una relación personal y amorosa con él. Es una manera de buscar respuestas para la ayuda que necesitamos y también dar gracias a Dios por las bendiciones que hemos recibido. El estudio de las Escrituras nos ayuda a aprender los mandamientos. Los mormones aprenden a leer la Biblia, así como las Escrituras de la restauración, y a aplicar las enseñanzas a sus vidas cotidianas.

Hay más mandamientos de los que se pueden enumerar aquí, pero éstos son una muestra de los mandamientos que los mormones siguen para vivir una vida significativa y siguiendo el ejemplo de Cristo. Estos mandamientos salvaguardan la moralidad y la salud, promueven una familia cariñosa y nos preparan a vivir de nuevo en la presencia de Dios.

¿Cómo ven los mormones la revelación?

Lunes, 11 enero, 2010

La revelación es cómo Dios se comunica con nosotros, Sus hijos, mientras estamos lejos de Su presencia. Existen muchos diversos niveles de revelación y muchas maneras diferentes en que se puede recibir.

Nadie puede recibir revelación para un nivel de estructura del Evangelio mayor al que es llamado a llevar a cabo. Por ejemplo, un niño quien está intentando decidir cómo superar sus problemas en la clase de Matemáticas puede recibir revelación personal que le  ayude con ese problema. Una madre puede recibir revelación que la ayude a entender cómo cuidar a sus hijos. Una líder que supervisa el programa para adolescentes en la iglesia puede recibir revelación para ayudarla a saber cómo servir mejor a la juventud en su programa. Un obispo (el equivalente mormón de un pastor secular) puede recibir revelación sobre cómo cubrir mejor las necesidades de su congregación. Cada persona puede recibir revelación personal relacionada con sus propias responsabilidades en la vida. (más…)

¿Qué creen los mormones sobre el aborto?

Domingo, 10 enero, 2010

Las creencias mormonas enseñan que toda la vida proviene de Dios. Él es el Padre literal de nuestro espíritu. La capacidad de crear vida en la Tierra es una responsabilidad sagrada, y por lo tanto, los mormones se oponen al aborto en todos los casos salvo muy pocas circunstancias. El aborto es permitido, pero no debe ser una elección automática, en casos de violación e incesto, peligro para la vida de la madre según con la opinión de un médico calificado y responsable y defectos que puedan causar que el niño sea incapaz de sobrevivir después de su nacimiento. Cuando una mujer se enfrenta a una de esas raras situaciones, debe consultar con sus líderes de la iglesia y con su familia, y a Dios en oración para saber lo que Dios quiere que ella haga.

De Su mano – Greg Olsen

La Iglesia no considera sólo a la mujer embarazada responsable de los abortos. Las personas que fomenten, paguen, ejecuten o hagan los arreglos de abortos también pueden perder su calidad de miembro en la iglesia, así como puede serlo una mujer que elige inadecuadamente el aborto.

El quitar una vida es un derecho dado sólo a Dios, quien la creó. Doctrina y Convenios, una colección de revelación oficial y enseñanzas de la iglesia en los tiempos modernos, dice: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hurtarás; no cometerás adulterio; no matarás, ni harás ninguna cosa semejante” (Doctrina y Convenios 59:6)

Los mormones enseñan que cada persona tiene albedrío, el derecho a elegir, dado por Dios. Sin embargo, el albedrío siempre viene con responsabilidad y consecuencias. Si bien podemos elegir nuestras acciones, no podemos elegir las consecuencias, ni tampoco podemos evitar afectar a otros con nuestras decisiones. La capacidad de crear a un niño se debe usar sólo dentro de los lazos del matrimonio y se debe utilizar responsablemente.

Cuando una mujer decide usar su cuerpo de una manera que puede conducir a la creación de un ser humano, ella también debe aceptar las posibles consecuencias de hacerlo. Hay muchas consecuencias involucradas en esta elección y la disposición a dar a luz a un niño creado es una de las más serias. Cuando sea posible, los padres naturales de un niño nacido fuera del matrimonio deben casarse y criarlo en un hogar amoroso. Cuando esto no sea posible, el niño debería ser colocado en un hogar amoroso con padres adoptivos que lo críen como si fuera suyo.

La iglesia está de acuerdo en que las mujeres tienen el derecho, dentro de los límites de la salud y la ciencia, de controlar lo que ocurre con sus cuerpos. Esta es una de las razones por las cuales el aborto es permitido en casos de violación, porque el derecho de la mujer a elegir lo que sucederá a su cuerpo le fue robado. Sin embargo, cuando un niño es creado por acciones voluntarias de la madre, otro cuerpo y otras vidas están implicados. El derecho de la mujer a elegir ocurrió cuando eligió intimar. Con esa elección, Dios espera que ella, y el padre del niño, acepten las consecuencias de la elección. Cada elección que hacemos en nuestra vida limita las opciones restantes. La gente responsable acepta que las elecciones tienen consecuencias y aceptan las consecuencias, incluso cuando sean difíciles, embarazosas o desagradables. El evitar las consecuencias nunca es parte del plan de Dios.

Vinimos a la tierra, en parte, para tener experiencias y para poner a prueba nuestra capacidad para tomar decisiones sabias y aceptar las consecuencias de las decisiones que tomamos. Los que son padres han aprendido que cuando no enseñamos a nuestros hijos a comprender que las elecciones tienen consecuencias y que esas consecuencias deben ser tratadas con responsabilidad, los preparamos para una vida desastrosa. Los buenos padres no les hacen esto a sus hijos. Dios no es sólo un buen padre, Él es un padre perfecto. Como nuestro Padre Celestial, Él quiere que aprendamos a ser responsables y tomar las difíciles decisiones en la vida. Él sabe que en el eterno esquema de las cosas, esto es mejor para nosotros. El saber que tenemos que afrontar las consecuencias, nos motiva a tomar decisiones acertadas al comienzo del proceso, a fin de evitar las más difíciles más adelante si hemos hecho una elección incorrecta. El enfrentar las consecuencias de nuestras decisiones sabiamente nos ayuda a ser más responsables y maduros.

En 1985, Russell M. Nelson, un ex doctor que ahora sirve como apóstol del Señor, escribió:

Para aclarar este concepto, podemos aprender del astronauta. En cualquier momento durante el proceso de selección, planificación y preparación, él es libre de retirarse. Pero una vez que se enciende el poderoso cohete de combustible, ya no es libre de elegir. Ahora él está obligado por las consecuencias de su elección. Aún cuando surjan dificultades y deseara otra cosa, la elección fue sellada por la acción.

Por lo tanto, así sucede con los que alteran el poder de la procreación dado por Dios. Son libres de pensar y planificar lo contrario, pero su elección es sellada por la acción.

La elección de la mujer sobre su propio cuerpo no valida la elección por el cuerpo de otro. La expresión “terminar el embarazo”, literalmente se aplica sólo a la mujer. La consecuencia de la terminación del feto implica el cuerpo y la vida de otro. Estos dos individuos tienen cerebros separados, corazones  independientes, y sistemas circulatorios separados. Pretender que no hay ningún niño y ninguna vida es negar la realidad.

No es una cuestión de cuándo comienza la “vida significativa” o cuando el espíritu “da vida” al cuerpo. En las ciencias biológicas, se sabe que la vida comienza cuando dos células germinales se unen para convertirse en una célula, que reúne a veintitrés cromosomas tanto del padre como de la madre. Estos cromosomas contienen miles de genes. En un maravilloso proceso que implica una combinación de codificación genética por la cual se establecen todas las características humanas básicas de la persona por nacer, se forma un nuevo complejo de ADN. Un crecimiento continuo da como resultado un nuevo ser humano. La aparición de la vida no es un tema discutible, sino un hecho de la ciencia.

Aproximadamente veintidós días después de que las dos células se han unido, un pequeño corazón comienza latir. En veinte y seis días la circulación de la sangre comienza. –Russell M. Nelson, “Reverencia por la vida”, Ensign-revista SUD en inglés, mayo de 1985, pág. 11.

Los mormones tienen una gran reverencia por la vida en cada etapa, antes del nacimiento, durante la vida y después que la vida en la tierra termina. Su postura sobre el aborto es una parte sin dobleces de su respeto por la vida eterna y su amor por Dios, quien crea toda vida.

¿Realmente escucha Dios mis oraciones?

Miércoles, 10 septiembre, 2008

Siento el amor de mi Salvador por Greg Olsen

Siento el amor de mi Salvador por Greg Olsen

Respuesta personal de Natalie

¡Sí! En verdad escucha. He sentido, muchas veces en mi vida, la fuerte convicción de que Dios sí escucha nuestras oraciones. Sé que el mensaje del Salvador, registrado en el Nuevo Testamento, todavía suena convincente: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). (más…)