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Debemos valorar más a los niños de lo que normalmente lo hacemos

Miércoles, 13 Enero, 2010

En el V Congreso Mundial de las Familias llevado a cabo en Ámsterdam, Holanda, el 12 de agosto de 2009, Rusell M. Nelson brindó un discurso a los delgados sobre la importancia de la familia tradicional. El élder Nelson es un apóstol de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a cuyos miembros algunas veces de manera informal se les llama mormones. Él dijo:

“Queridos amigos, la felicidad del futuro e inclusive el futuro de las naciones está ligado a los niños. Las familias que tengan niños necesitan tener nuevamente su lugar como la unidad fundamental de la sociedad. Simplemente, ¡debemos valorar a los niños más de lo que normalmente lo hacemos! Sin una generación nueva que reemplace a la antigua, no hay bienestar; sin familias, no hay futuro”. (más…)

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Las naciones están a merced de las familias

Miércoles, 13 Enero, 2010

El 10 de agosto de 2009, Sheri L. Dew, directora general de Deseret Book y ex Presidenta General de la Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habló en el V Congreso Mundial de las Familias en Ámsterdam, Holanda.  Ella pronunció esta advertencia a las naciones y a sus familias:

Oración Familiar


“Todos sabemos que cada nación está en última instancia a la merced de sus familias.  Si las familias están plagadas de problemas, la sociedad finalmente colapsará ante el peso de los problemas, demasiado grandes para que cualquier gobierno asuma la responsabilidad.  Si las familias son fuertes, la sociedad también será fuerte” (Véase Sheri L. Dew: The Power of Virtue- artículo en inglés).

Las leyes pueden demostrar las prioridades de una nación y poner en observancia el comportamiento, pero el cambio profundo y duradero ocurre en un nivel más personal.  Cuando leemos las biografías de algunos personajes famosos, éstas casi siempre comienzan con un estudio de la historia familiar de la persona y demuestran cómo su pasado ha influido en las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.  Los padres y otros familiares tienen la oportunidad de influir mucho en el pensamiento y en el comportamiento de sus hijos.  A pesar de que cada persona tiene albedrío –el derecho a elegir por sí mismo cómo vivir– es más probable que finalmente los niños imiten a sus padres.

Un padre tiene acceso a la mente de su hijo en las edades en que el niño es más fácilmente influenciable.  Un niño que crece haciendo proyectos de servicio desde sus primeros años considerará que es una manera natural de vivir,  simplemente la manera en que vive la gente.  Un niño que vive en una casa llena de libros se sentirá incómodo cuando se encuentre en una casa sin libros.  Un niño que ha ido a la iglesia con su familia todos los domingos de su vida sentirá un impulso poco habitual a la hora señalada cuando crezca e intente dejar de asistir a la iglesia, sobre todo si se trataba de una experiencia agradable.

Cuando un niño está pequeño, tenemos la mejor oportunidad de ayudarlo a convertirse en el tipo correcto de persona.  Las personas que cada día pasan más tiempo con el niño tienen mayor influencia.

Una vez que un niño tenga valores establecidos, vivirá en el mundo de manera consecuente.  Cuando llegue a la adultez, su vida probablemente refleje la forma en que fue criado.  Los detalles pueden ser diferentes, pero los valores en general serán los mismos.  Por ello, las naciones están a merced de las familias.  Las clases sobre ciudadanía no son los medios para crear buenos ciudadanos, aunque podrían ayudar.  Las naciones dependen de la familia cuando se trata de enseñar a un niño el camino que debe seguir.

Si queremos calmar el hambre, tenemos que llevar a nuestros hijos a un banco de alimentos con una bolsa de comida para que continúen la batalla cuando crezcan.  Si queremos una población educada, necesitamos padres que lean historias a sus hijos, que los lleven a excursiones educativas y que despierten su curiosidad sobre el mundo.  Si queremos una generación que obedezca las leyes, primero necesitamos que los padres den el ejemplo de obediencia a las leyes y que hablen con sus hijos acerca de esto.

Las naciones están a merced de las familias, y esta es una muy buena noticia.  Esto les da a las familias un buen control sobre el mundo en que viven.  Si bien, el hecho de establecer el curso de su propia familia no parezca cambiar las cosas, cada uno de sus hijos puede influenciar a cientos más, y dentro de pocas generaciones, puede influenciar a multitudes de familiares, además de personas en el mundo exterior.  Los mormones tienen una serie de tradiciones y rutinas que pueden ayudar a fortalecer a las familias de cualquier fe, y son fácilmente adaptables a la fe de cualquier familia en particular.

Una de ellas es la noche de hogar familiar.  Cada lunes por la noche, las familias mormonas se reúnen para orar, cantar, aprender el Evangelio, tal como fue enseñado por los miembros de su propia familia, y para jugar.  Esta atesorada tradición garantiza que los padres tengan la oportunidad de transmitir los valores a sus hijos.  También les ayuda a fortalecer los vínculos que aumentarán las probabilidades de que el niño imite a sus padres.

Otra tradición es la oración familiar y el estudio de las Escrituras en familia.  Las familias mormonas se reúnen cada mañana para compartir un breve devocional que incluye una oración familiar, el estudio de las Escrituras y un debate.  En un día ajetreado puede ser un reto para los padres reunir a la familia durante quince o veinte minutos cada mañana, pero los beneficios superan con creces a los desafíos.

Las familias mormonas también asisten a la iglesia en grupo.  Desde el nacimiento, los niños asisten al servicio de adoración básico, conocido como Reunión Sacramental, con sus familias.  A pesar de que esto hace que los servicios mormones sean un poco más ruidosos y más concurridos, ya que los niños escapan de sus padres y los bebés lloran, estos niños nunca llegan a conocer un día en que la iglesia no haya sido parte de su día de reposo.  Pasan las reuniones abrazando a sus padres o jugando tranquilamente en su asiento, y este momento se convierte en un recuerdo precioso y una rutina crucial.  Sólo después de este servicio, los niños van a clases especialmente preparadas para ellos mientras sus padres asisten a sus propias reuniones.  Los mormones no dejan a sus hijos en casa, asisten con ellos a la iglesia.

Algunas pequeñas actividades a la semana pueden hacer una gran diferencia en el establecimiento del escenario para el futuro de nuestras naciones.  A medida que los padres dan a sus hijos los valores y las habilidades que necesitan para ser buenos ciudadanos y para hacer frente a los retos que enfrenta nuestro mundo, los niños crecerán para influir en otra generación.  Si bien no es una cura repentina para lo que aflige a nuestro mundo, es la forma más segura para mejorarlo a largo plazo.

Gordon B. Hinckley, el anterior profeta mormón, dijo:

Estoy más preocupado por el déficit moral de nuestras naciones que por su déficit presupuestario, a pesar de que, también, es un asunto más grave  ¿Las sociedades necesitan más policías?  No lo discuto  ¿Las sociedades necesitan más cárceles?  Supongo que sí.  Pero lo que necesitan, por encima de todo, es fortalecer los hogares de la gente.  Cada niño es un producto de un hogar.

Las sociedades están teniendo problemas terribles con la juventud, pero estoy convencido de que tienen un problema aún mayor con los padres.  Estoy agradecido de que nosotros, miembros de la Iglesia, por mucho tiempo hayamos enseñado, estemos enseñando y gastando una parte sustancial de nuestros recursos para fortalecer los hogares de nuestra gente…  ¿Qué puede hacerse?  No podemos realizar un cambio en un día, o en un mes, o en un año.  Pero estoy convencido de que con suficiente esfuerzo, podremos comenzar un cambio dentro de una generación y lograr maravillas dentro de dos generaciones.  Eso no es mucho tiempo en la historia del hombre.  No hay más nada que cualquiera de nosotros pueda hacer, que tenga un mayor beneficio para toda la vida, que reavivar siempre que sea posible el espíritu en los hogares donde la bondad pueda florecer.

(Véase Gordon B. Hinckley, “Four Simple Things to Help Our Families and Our Nations”, Ensign-revista SUD en inglés, septiembre de 1996, pág. 2.)

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¿Creen los mormones que uno puede labrar su camino al cielo?

Miércoles, 13 Enero, 2010

Esta pregunta es hecha a menudo por evangelistas, y es, en general, un malentendido de las enseñanzas mormonas sobre lo que ocurre después de la muerte y cómo lo controlamos

Muchos evangelistas enseñan que una persona llega al cielo al ser “salvado”. Esto implica el acto de aceptar a Jesucristo como su Salvador personal. Al mismo tiempo, ellos enseñan que los actos no pueden llevarte al cielo. Los mormones también creen que una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador, a fin de regresar a la presencia de Dios después de la muerte. Ambos grupos coinciden en que, al menos, se requiere un acto de todos nosotros a fin de estar con Dios.

La confusión sobre el número de actos necesarios para ser salvados proviene de las diferencias en la terminología utilizada por los mormones. Los mormones creen que todos se salvan a través de la expiación de Jesucristo, aun si nunca aceptan a Jesucristo como su Salvador. Sin embargo, la gracia y la vida eterna, para un mormón, no son la misma cosa. Para entender esta compleja cuestión, echemos un vistazo a varios puntos esenciales.

¿Qué es gracia?

El Diccionario Bíblico, localizado en ediciones SUD de la Biblia del Rey Santiago, define gracia para nosotros:

Es a través de la gracia del Señor Jesús, gracias a su sacrificio expiatorio, que la humanidad se levantará en inmortalidad, cada persona recibirá su cuerpo desde la tumba en una condición de vida eterna. Asimismo, es a través de la gracia del Señor que las personas, a través de la fe en la expiación de Jesucristo y el arrepentimiento de sus pecados, reciben la fuerza y la ayuda para hacer buenas obras que de otro modo no podrían mantener si se les dejara bajo sus propios medios. Esta gracia es un poder que permite a los hombres y mujeres alcanzar la vida eterna y la exaltación después de haber agotado sus propios esfuerzos. (Véase el Diccionario Bíblico).

En otras palabras, la gracia nos permite resucitar de entre los muertos, recibir nuestros cuerpos de nuevo desde la tumba de una forma perfeccionada y la vida eterna. Esto es posible sólo porque Jesucristo voluntariamente entregó su vida por nosotros después de tomar los pecados del mundo. Ningún ser totalmente humano fue capaz de hacer esto por Sí mismo. Si Cristo no hubiera hecho este sacrificio por nosotros, la vida terminaría con la muerte, porque ninguno de nosotros puede vivir una vida perfecta o satisfacer las exigencias de la justicia plenamente. Sólo Jesús, con una madre mortal y un Padre Celestial, podía vivir perfectamente y elegir morir por nosotros.

Cada persona, entonces, resucita y se le da un lugar para pasar la eternidad. Sin embargo, el vivir para siempre no es la suma total de nuestras metas para la eternidad, si amamos a Dios. Nosotros, quienes Lo amamos, queremos vivir con Él en Su hogar para siempre. Esto requiere un poco más. Una vez más, es la gracia que hace posible este regalo adicional. Sin gracia, no podríamos arrepentirnos de los pecados que cometemos aquí en la tierra.

¿Por qué es importante el arrepentimiento?

Para ello, tenemos que buscar en la Biblia, donde encontramos las siguientes Escrituras:

No todo el que ame dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21)

El Libro de Santiago, que se cree que es el hermano de Jesús, tomo este pensamiento aún más profundamente y responde a la pregunta sin lugar a dudas:

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

21 ¿No fue justificado por las obras nuestro padre Abraham, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por ajusticia, y fue llamado amigo de Dios.

24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

25 Asimismo, Rahab, la ramera, ¿no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta. (Santiago 2)

Santiago señala que creer en Dios es bueno, pero incluso Satanás cree en Dios. No, se requiere más que simplemente creer. Él explica, usando a Abraham y Rahab como ejemplos, que ellos obedecieron los mandamientos porque tuvieron fe y esa fe fue perfeccionada cuando optaron por no sólo creer, sino hacer lo que Dios les enseñó a hacer. Fue la combinación de fe y obras las que los hizo perfectos a los ojos de Dios. Tenga en cuenta especialmente la inclusión de Rahab. Es una mujer que fue una prostituta, así que no era un profeta u otra persona que podríamos normalmente pensar sostener como un ejemplo. Si analizáramos sólo un aspecto de su vida, la veríamos como un alma perdida, pero Dios la ve como más y nota que ella tomó valientes decisiones que ayudaron a avanzar la obra de Dios. Ella fue, en realidad, catalogada como un ancestro de Jesucristo. Esto no le da el derecho de pecar como ella desea, pero demuestra que las buenas obras que hizo, importaron y contaron en el largo plazo.

Vemos entonces, que la fe y las obras deben trabajar juntas como un total unificado a fin de que cualquiera de ellas “nos lleve al Cielo”.

¿Pueden los mormones (o alguien más) labrar su camino al Cielo?

No. Una persona mala que hizo buenas obras no podría ir al Cielo. Una persona que hizo buenas obras todos los días no sería admitido ante la presencia de Dios a menos que también haya aceptado a Jesucristo como Su Salvador y a menos que Sus buenas obras fueran una manifestación externa del la fe privada en su corazón.

Una persona que verdaderamente ama a Dios querrá hacer Su voluntad. Cuanto mayor sea nuestra fe, más fácil es tomar buenas decisiones. Una persona que dice que tiene fe, que proclama públicamente que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador, pero quien habla felizmente de su vida robando bancos o hiriendo a otros y que no se molesta arrepentirse no va a ser admitido en el cielo, como Jesús aclaró, porque su fe no es real y porque ninguna cosa impura puede entrar en la presencia de Dios. La fe sin obras es fe muerta, pero también las obras sin fe, obras muertas. Nadie puede vivir una vida perfecta, pero tenemos la responsabilidad de arrepentirnos cuando hacemos mal y que continuamente esforzarnos por guardar los mandamientos.

El Libro de Mormón enseña:

23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos;

26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados. (2 Nefi 25)

Es sólo a través de Jesucristo que la gente puede salvarse. Si queremos vivir con Dios, en lugar de simplemente vivir eternamente lejos de Su presencia, debemos tener fe y también debemos guardar los mandamientos, como Jesucristo nos instruyó.

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¿Los mormones canonizan santos?

Martes, 12 Enero, 2010

En la fe católica, la canonización es el reconocimiento oficial de que alguien es un santo y lo fue incluso antes del reconocimiento oficial. Se sigue un proceso para permitir que la iglesia determine quién es un santo.

Los mormones (apelativo para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días) no siguen este proceso. El término santo se usa en el nombre oficial de la iglesia y denota, tal como se usa en la Biblia, a una comunidad de personas que siguieron a Dios. La Enciclopedia del Mormonismo establece que Pablo usó el término para los miembros bautizados de la iglesia de Cristo, al utilizar la palabra griega hagios, que también puede significar apartado o santo. Pablo usa este término en Filipenses 1:1.

Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y los diáconos:

El término Santos, tal como lo usan los mormones, significa que nosotros somos miembros de la propia Iglesia de Jesucristo. Somos bautizados en Su nombre y hemos tomado Su nombre sobre nosotros. Como Santos, tenemos una responsabilidad especial de vivir de acuerdo a Sus enseñanzas y representarlo bien.

Quentin L. Cook, un oficial de alto rango de la iglesia dijo:

¿Qué significa ser santo? En la Iglesia del Señor, los miembros son Santos de los Últimos Días y tratan de emular al Salvador, de seguir Sus enseñanzas y recibir las ordenanzas salvadoras con el fin de llegar a vivir en el reino celestial con Dios el Padre y nuestro Salvador, Jesucristo. El Salvador dijo: “…éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis;…”.

No es fácil ser Santo de los Últimos Días; ése no fue el objetivo. La meta primordial de vivir en la presencia de Dios el Padre y de Su Hijo, Jesucristo, es un privilegio imposible de comprender.

Quentin L. Cook, “¿Eres un santo?” Liahona, noviembre de 2003, 95-96

Para los mormones, ser un santo no es algo reservado para algunos, sino algo que cada miembro de la iglesia puede y debería hacer. Todos tiene la misma oportunidad de servir a Dios y volver a Él algún día a través del don de la expiación de Cristo. ¿Qué significa esto en términos de la vida cotidiana?

Los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros estar en el mundo, pero no ser parte del mismo. Los  mormones ya no necesitan vivir en comunidades separadas a fin de proteger sus vidas de modo que ahora viven en el mundo. A pesar de que viven en el mundo, trabajan, van a la escuela y juegan, no necesitan imitar al mundo. Conocen las normas que Dios tiene para ellos y trabajan duro para vivirlas aun cuando eso signifique un sacrificio. Para un adolescente, esto significa vestirse a la moda, pero modestamente, mantenerse dentro de un alto estándar moral mientras salen en citas y anticipando qué fiestas podrían implicar una conducta inapropiada. Para un niño, puede ser que tenga el coraje de decirle a un profesor que no puede participar en la fiesta de té en la escuela durante el Día de la Cultura Japonesa, porque no beben té. Para un adulto, puede significar decirle a su jefe que lo siente, pero que no puede hacer lo que se le asignó hacer porque es ilegal, a pesar de que podría significar la pérdida de un trabajo o promoción e incluso si alguien más lo está haciendo.

Asimismo, los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros que eviten el adorar a cualquier otro Dios. Hoy en día, eso por lo general significa evitar dar más importancia a cualquier otra cosa que a Dios y Jesucristo, incluyendo la fama, el dinero o la popularidad. Para muchos en el mundo de hoy, la atención se centra en obtener cosas materiales. Las personas pasan grandes horas no sólo ganando lo que necesitan para tener una vida razonablemente buena, sino teniendo una casa costosa,  lo última de la moda y el auto más prestigioso. Para ello, muchos de ellos deben sacrificar otras cosas, tales como la asistencia a la Iglesia o la integridad. Para hacer esto, anteponen al dios de la riqueza al único Dios verdadero y a Jesucristo, su Salvador. La riqueza es a menudo el “becerro de oro” del mundo de hoy.

Otra manera en que los miembros de la iglesia de Dios Lo honran y viven de acuerdo con el título de Santos es respetar y cuidar a sus familias. Actualmente, la vida familiar es a menudo tratada como una actividad secundaria en la vida. Los mormones consideran a las familias como un regalo de Dios para ellos y como una parte fundamental de la eternidad, ya que los mormones también creen que la vida familiar continúa por la eternidad. Cuando su familia continúa junta a pesar de la muerte, vale la pena los sacrificios necesarios para construir una familia maravillosa. A los mormones se les enseña a pasar tiempo con sus cónyuges e hijos de maneras significativas. La iglesia bosqueja algunas de estas horas familiares, tales como el estudio de las Escrituras y oración en familia, la Noche de Hogar y los Consejos Familiares. Otros son creados por padres que trabajan duro para encontrar la manera de fortalecer sus familias e influenciar a sus hijos. Estos incluyen el separar un día para conversar, para memorables excursiones y trabajo voluntario compartidos.

Los mormones permanecer enfocados en Dios y Jesucristo asistiendo a la Iglesia cada domingo. Ellos asisten como familia e incluso los bebés y los niños pequeños asisten con sus familias al servicio básico de adoración, conocido como Reunión Sacramental.  Luego de eso, se separan en grupos para las clases. Esta asistencia a la Iglesia toma tres horas. Sin embargo, los mormones, a diferencia de muchas personas en otras religiones, consideran el mandamiento de guardar el Día de Reposo santo para que se considere como tal. Es necesario que todo el día se dedique a actividades espirituales. Una vez que termina la Iglesia, los miembros regresan a casa y sólo hacen las tareas que son esenciales, las que incluyen la preparación de comidas simples y el cuidado de los niños pequeños. El sábado, hacen los preparativos para la limpieza de la casa, ir de compras y sea cual sea la preparación que se necesite hacer para mantener el Día de Reposo centrado en Dios. Ellos leen las escrituras, se ocupan de las asignaciones de la Iglesia, escriben en sus diarios y encuentran otras maneras de acercarse a Dios. Este tiempo de atención espiritual de cada semana les permite hacer frente al mundo durante otra semana con la fuerza para resistir las tentaciones y los desafíos del mundo, así como también fortalecer su relación con el Salvador.

Los mormones no designan a ciertas personas como que han alcanzado la santidad. En lugar de ello, cada persona trabaja duro para ser un verdadero Santo, un seguidor del Salvador.

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¿Qué mandamientos guardan los mormones?

Martes, 12 Enero, 2010

Los mormones son a veces conocidos como pertenecientes a una iglesia con muchas normas. Si bien puede parecer que existen un gran número normas, son en general muy básicas de una vida digna. El Salvador enseñó estas normas durante su ministerio en la tierra, y aquellas que se revelaron en los últimos días son las que nos mantienen seguros, felices y morales.

Servicio

El Libro de Mormón nos enseña que el hombre existe para que tenga gozo. (Véase 2 Nefi 2:25). El Salvador, Jesucristo, nos dio mandamientos que, cuando se practican por las razones correctas en el espíritu correcto, nos permiten vivir una vida gozosa, incluso en tiempos de pruebas.

A Brigham Young le preguntaron cómo gobernaba a un grupo de personas tan numeroso. Éste respondió que él les enseñaba principios correctos y luego los dejaba que se gobernaran a sí mismos. Hoy en día a los mormones se les enseñan los principios básicos y se espera que los apliquen en el mundo. Cuando enfrentan  una situación no explícitamente cubierta por un mandamiento, ellos la analizan en relación a su conocimiento en general del evangelio y luego toman una decisión.

Muchos mandamientos están diseñados para mantenernos a salvo moral y físicamente. Por ejemplo, los mormones son conocidos por su código de salud, llamado Palabra de Sabiduría. Este código de salud incluye la prohibición de alcohol, tabaco, café y té. Se alienta el uso de granos enteros, frutas y hortalizas, y sugiere la moderación en el uso de carne. Aunque se trataba de una extraña forma de vida cuando el mandamiento fue dado por la revelación de José Smith en 1800, hoy la ciencia ha evidenciado la revelación y está de acuerdo que ésta es una forma saludable de vivir. Siguiendo la declaración de Brigham Young de gobernarnos a nosotros mismos, a los mormones también se les recuerda tomar otras decisiones saludables, incluso si no están especificadas en el mandamiento.

Los mormones tienen un estricto código de moralidad. Se aconseja tanto a los hombres como a las mujeres que practiquen la ley de castidad. Las relaciones íntimas no están permitidas fuera del matrimonio, incluso si la persona no se casa nunca. A los adolescentes se les enseña a evitar las citas hasta que tengan dieciséis años y sólo lo hacen en grupos hasta que sean adultos. Esto ayuda a proteger su moralidad y también les ayuda a terminar la secundaria.

El servicio a los demás es una parte fundamental de los mandamientos. Jesucristo nos enseñó a dar de nuestro tiempo y recursos a los demás. Los mormones lo hacen a través de programas de la iglesia, pero también en su vida personal.

Un ejemplo de un programa de la iglesia diseñado para ayudar a los mormones a dar es el programa de ofrendas de ayuno. El primer domingo de cada mes se designa como Domingo de Ayuno. La tarde anterior, los mormones, que pueden hacerlo, comienzan un ayuno completo de veinticuatro horas -sin comida o bebida de ningún tipo- y donan el dinero ahorrado de esas dos comidas y bocadillos a un fondo especial que es independiente de otros fondos de la iglesia. Este dinero se destina a ayudar a las personas en su congregación que necesitan alimentos u otras ayudas caritativas. Si bien muchos pueden dar el dinero sin experimentar un verdadero sacrificio, la obligación de reunir el dinero por pasar hambre por un día les lleva a pensar más detenidamente sobre lo que significa pasar hambre todo el tiempo y aumenta su capacidad de ser compasivos.

A los mormones se les enseña a ser autosuficientes en lo posible, aún sabiendo que la Iglesia los puede ayudar cuando han hecho todo lo que pueden hacer por sí mismos y sus familias. Con este fin, trabajan para almacenar por lo menos un año de provisiones de todo lo que necesitarían en caso que pasen por desempleo, muerte del asalariado o de otros desafíos a su presupuesto. Podría ser que esto no les permita mantener su estilo de vida anterior, pero les permitirá alimentar a su familia y pagar sus cuentas durante la crisis. Cuando los tiempos son muy ajustados, tienen la seguridad de saber que van a estar bien.

A los mormones se les manda tener educación, tanto formal como informal. Esto es parte de su plan de autosuficiencia, ya que la educación formal puede hacer que sea más fácil tener una carrera. A las mujeres, a quienes se les alienta a permanecer en el hogar para criar a sus hijos, también se les manda obtener una educación y estar preparadas para cuidar a sus familias en caso de necesidad, como en la muerte o invalidez de los asalariados. Además de la educación formal, a los mormones se les anima a seguir un proceso permanente de aprendizaje en ambos aspectos, espiritual y secular. Se les enseña que todo lo que aprenden en esta vida lo llevarán consigo a la próxima.

La familia es fundamental para las enseñanzas mormonas. Los esposos y esposas tienen la obligación de amarse y cuidarse el uno al otro, y juntos tiene la obligación de amar y cuidar a sus hijos. No importa cuán ocupada pueda ser su vida, a las familias se les enseña a hacer de su vida familiar una prioridad y a pasar tiempo juntos.

Cada lunes por la noche, las familias mormonas se quedan en casa, sin amigos, y realizan la Noche de Hogar. Durante este tiempo, ellos enseñan el Evangelio de Jesucristo, resuelven asuntos familiares y se divierten juntos. Esto garantiza un momento significativo en familia cada semana y también brinda a los padres un ambiente en el que comparten sus testimonios y valores.

Las familias mormonas creen que es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos su religión y sus valores. Aunque la Iglesia tiene programas para ayudar a los padres, son sólo de asistencia. Por esta razón, las familias mormonas tienen oraciones familiares diarias, de pareja y personales, así como el estudio diario de las Escrituras en familia e individualmente. Durante este tiempo, los padres muestran a sus hijos lo que ellos creen y demuestran, tanto a través de palabras y acciones, cómo vivir lo que creen.

La oración y el estudio de las Escrituras son aspectos importantes en los mandamientos mormones. La oración permite a cada persona comunicarse con Dios y construir una relación personal y amorosa con él. Es una manera de buscar respuestas para la ayuda que necesitamos y también dar gracias a Dios por las bendiciones que hemos recibido. El estudio de las Escrituras nos ayuda a aprender los mandamientos. Los mormones aprenden a leer la Biblia, así como las Escrituras de la restauración, y a aplicar las enseñanzas a sus vidas cotidianas.

Hay más mandamientos de los que se pueden enumerar aquí, pero éstos son una muestra de los mandamientos que los mormones siguen para vivir una vida significativa y siguiendo el ejemplo de Cristo. Estos mandamientos salvaguardan la moralidad y la salud, promueven una familia cariñosa y nos preparan a vivir de nuevo en la presencia de Dios.

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¿Cómo ven los mormones la revelación?

Lunes, 11 Enero, 2010

La revelación es cómo Dios se comunica con nosotros, Sus hijos, mientras estamos lejos de Su presencia. Existen muchos diversos niveles de revelación y muchas maneras diferentes en que se puede recibir.

Nadie puede recibir revelación para un nivel de estructura del Evangelio mayor al que es llamado a llevar a cabo. Por ejemplo, un niño quien está intentando decidir cómo superar sus problemas en la clase de Matemáticas puede recibir revelación personal que le  ayude con ese problema. Una madre puede recibir revelación que la ayude a entender cómo cuidar a sus hijos. Una líder que supervisa el programa para adolescentes en la iglesia puede recibir revelación para ayudarla a saber cómo servir mejor a la juventud en su programa. Un obispo (el equivalente mormón de un pastor secular) puede recibir revelación sobre cómo cubrir mejor las necesidades de su congregación. Cada persona puede recibir revelación personal relacionada con sus propias responsabilidades en la vida.

Sin embargo, sólo el profeta puede recibir revelación para toda la iglesia, ya que  es su esfera de responsabilidad solamente. Desde el principio de los tiempos en la tierra, Dios ha utilizado a los profetas para recibir y compartir Sus mensajes a Sus hijos:

Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.  (Amos 3:7)

La revelación no es adivinar la suerte. Cuando los mormones reciben la revelación de sus profetas, es siempre sobre temas críticos para la salvación eterna y tiene que ver con el comportamiento de las personas del mundo, no sólo de los mormones. Por ejemplo, cuando le dijeron a Noé que advirtiera a la gente a que se arrepienta o de lo contrario serían destruidos, la advertencia fue sincera y se les dio una manera de protegerse. Como pueblo, ellos podrían arrepentirse y la tormenta no comenzaría. O algunos de ellos podrían arrepentirse y ayudar a construir el arca, que acogería a cualquier persona que eligiera arrepentirse sinceramente, antes de que la lluvia comience a caer. Optaron por no hacer ninguna de las dos cosas, así que fueron destruidos. Noé, debido a su rectitud y su familia debido a él o a su propia dignidad, fueron salvados.

La revelación personal está disponible para cada persona que viva en la tierra y elija hacer lo que es necesario para recibirla. No sólo está abierta a los miembros de la iglesia de Dios. Aquellos que inician sus viajes pueden confiar en el Espíritu de Cristo y en el consejo periódico del Espíritu Santo. Posteriormente, los que han sido bautizados y confirmados por una persona que tiene autoridad de Dios puede recibir el don del Espíritu Santo para estar con ellos siempre; siempre y cuando vivan haciendo lo correcto.

LDS.org, la página oficial de los mormones, ofrece estos pasos para ayudar a las personas a prepararse para recibir revelación personal.

Ore pidiendo guía. Sea reverente. Sea humilde. Respete los mandamientos. Participe de la Santa Cena dignamente. Estudie las escrituras todos los días. Tome tiempo para meditar. Cuando se busque orientación específica, debemos estudiar el tema en nuestras mentes. Busque la voluntad de Dios pacientemente.

La revelación personal viene a través de un esfuerzo cooperativo entre el hombre y Dios. Él siempre está dispuesto a compartir las verdades que necesitamos para navegar en la vida, pero él también espera que hagamos nuestra parte. Note que los pasos antes mencionados requieren que nosotros aprendamos el evangelio para luego vivirlo; de manera que podamos tener el conocimiento suficiente para entender las respuestas que nos son dadas y otorgarnos el derecho a la compañía del Espíritu Santo. El Espíritu Santo no puede morar donde está la maldad, así que tenemos que trabajar para ser dignos de Su presencia y tener un espíritu humilde y digno para “oír” las respuestas que recibimos.

José Smith, el primer profeta de la Iglesia en la época actual, demuestra el procedimiento correcto para obtener revelación personal. Él era, generalmente, una buena persona. Él no era perfecto, por supuesto, sino que trabajaba duro, obedecía a sus padres e intentaba hacer lo correcto hasta donde lo entendía.

Mientras que la zona en la que vivió se quedó atrapada en una onda de conversiones y esfuerzos misionales por muchas iglesias, él comenzó a prestar atención a las enseñanzas de varias iglesias. Él tuvo un deseo de unirse a una iglesia, pero era incapaz de tomar decisiones a la ligera. Nos enseñaron que si necesitamos una respuesta específica, deberíamos primero estudiar el problema por nosotros mismos. José hizo esto al visitar las iglesias y los  renacimientos y pensando a través de las enseñanzas él aprendió allí. Él preguntó a algunos de los ministros, intentando entender lo que le enseñaron y porque todos ellos enseñaron diferentes cosas pero reclamó que tanto ellos sólo estaban en lo correcto o que todas las iglesias estuvieron igualmente en lo correcto, incluso si ellos se contradijeron el uno al otro. Él pasó tiempo pensando detenidamente (reflexionando) en el problema.

Este proceso no le daba las respuestas que él necesitaba. Él no podía comprender cómo saber qué ministros le decían la verdad o cómo saber a qué iglesia unirse. Él acudió a la Biblia para recibir ayuda. Mientras leía a solas, un día, él encontró una escritura en el libro de Santiago, en el Nuevo Testamento. Santiago fue el hermano del Jesucristo.

Juan ofrecía un consejo lógico de cómo resolver ese problema. Él dijo: Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Santiago 1:5, versión de la Biblia del rey Santiago)

José se dio cuenta de que ésta era la única manera en la que él sabría cuál era verdad. Sólo Dios lo sabía con toda  seguridad. Él era incapaz de tomar esta decisión por sí mismo. La comprensión de que no podemos razonar solos sobre cada problema y que debemos tener apoyo, es parte de la humildad, la cual se requiere para recibir revelación. Tenemos que reconocer que algunas verdades están más allá del alcance de nuestras capacidades para ganarlas de manera intelectual.

Él decidió entrar en el bosque cerca a su hogar y orar para recibir ayuda con su problema. A este punto, él había satisfecho cada requisito que estaba disponible para los hombres en la tierra en aquel momento. Él estaba listo para recibir la revelación personal.

La respuesta que recibió José Smith,  una visita personal de Dios y Jesucristo, no es la manera típica en que la gente recibe revelación personal. Una oración que conducirá  a cambios dramáticos en el Cielo y en la Tierra requiere una respuesta impresionante. Para la mayoría de nosotros, las respuestas serán más reservadas y más sutiles.

Richard G. Scott, un apóstol del señor, explicó cómo se contestan las oraciones:

Para ayudar a cada uno de nosotros a reconocer las respuestas dadas, el Señor dijo: “Si deseas más testimonio, piensa en la noche en que me imploraste en tu corazón, a fin de saber tocante a la verdad de estas cosas. ¿No hablé paz a tu mente en cuanto al asunto? (D&C 6:22-23; cursiva agregada).

El Señor proporciona mayor comprensión aconsejándonos que estudiemos un problema en nuestra mente y luego le preguntemos si está bien: “Y si así fuere, haré que tu pecho arda dentro de ti; por tanto, sentirás que está bien. Mas si no estuviere bien, no sentirás tal cosa, sino que te sobrevendrá un estupor de pensamiento”. (D&C 9:8-9; cursiva agregada).

Es de vital importancia reconocer que el Señor también responde de una tercera manera a la oración reteniendo una respuesta cuando se ofrece la oración. ¿Por qué Él haría eso?

Él es nuestro Padre perfecto. Él nos ama más allá de nuestra capacidad para entender. Él sabe lo que es lo mejor para nosotros. Él ve el final desde el principio. Él quiere que nosotros actuemos para ganar la experiencia necesaria:

Cuando Él responde sí, lo hace para darnos confianza.

Cuando Él responde no, lo hace para que no nos equivoquemos.

Cuando Él retiene una respuesta, es  para hacernos crecer mediante la fe en Él, la obediencia a Sus mandamientos y una buena voluntad de actuar con la verdad. Se espera que asumamos responsabilidad actuando con una decisión que esté de acuerdo a Sus enseñanzas sin previa confirmación. No debemos quedarnos sentados a esperar o murmurar porque el Señor no nos ha hablado; por el contrario, debemos actuar.

Mayormente lo que hemos elegido hacer  es lo correcto. Él confirmará sobre lo correcto de nuestras elecciones a Su manera. Por lo general, esa confirmación llega en paquetes de ayuda que encontramos a lo largo del camino. Los descubrimos siendo espiritualmente sensibles. Son como notas de un Padre amoroso como evidencia de Su aprobación. Si, en confianza, comenzamos algo que no es correcto, Él nos dejará saber antes de que hayamos ido demasiado lejos. Sentimos esa ayuda al reconocer los sentimientos que nos preocupan  o nos inquietan” Richard G. Scott, “Aprendiendo a reconocer las respuestas a la oración,” Ensign-revista SUD en inglés, noviembre de 1989, pág. 30

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¿Qué creen los mormones sobre el aborto?

Domingo, 10 Enero, 2010

Las creencias mormonas enseñan que toda la vida proviene de Dios. Él es el Padre literal de nuestro espíritu. La capacidad de crear vida en la Tierra es una responsabilidad sagrada, y por lo tanto, los mormones se oponen al aborto en todos los casos salvo muy pocas circunstancias. El aborto es permitido, pero no debe ser una elección automática, en casos de violación e incesto, peligro para la vida de la madre según con la opinión de un médico calificado y responsable y defectos que puedan causar que el niño sea incapaz de sobrevivir después de su nacimiento. Cuando una mujer se enfrenta a una de esas raras situaciones, debe consultar con sus líderes de la iglesia y con su familia, y a Dios en oración para saber lo que Dios quiere que ella haga.

De Su mano – Greg Olsen

La Iglesia no considera sólo a la mujer embarazada responsable de los abortos. Las personas que fomenten, paguen, ejecuten o hagan los arreglos de abortos también pueden perder su calidad de miembro en la iglesia, así como puede serlo una mujer que elige inadecuadamente el aborto.

El quitar una vida es un derecho dado sólo a Dios, quien la creó. Doctrina y Convenios, una colección de revelación oficial y enseñanzas de la iglesia en los tiempos modernos, dice: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hurtarás; no cometerás adulterio; no matarás, ni harás ninguna cosa semejante” (Doctrina y Convenios 59:6)

Los mormones enseñan que cada persona tiene albedrío, el derecho a elegir, dado por Dios. Sin embargo, el albedrío siempre viene con responsabilidad y consecuencias. Si bien podemos elegir nuestras acciones, no podemos elegir las consecuencias, ni tampoco podemos evitar afectar a otros con nuestras decisiones. La capacidad de crear a un niño se debe usar sólo dentro de los lazos del matrimonio y se debe utilizar responsablemente.

Cuando una mujer decide usar su cuerpo de una manera que puede conducir a la creación de un ser humano, ella también debe aceptar las posibles consecuencias de hacerlo. Hay muchas consecuencias involucradas en esta elección y la disposición a dar a luz a un niño creado es una de las más serias. Cuando sea posible, los padres naturales de un niño nacido fuera del matrimonio deben casarse y criarlo en un hogar amoroso. Cuando esto no sea posible, el niño debería ser colocado en un hogar amoroso con padres adoptivos que lo críen como si fuera suyo.

La iglesia está de acuerdo en que las mujeres tienen el derecho, dentro de los límites de la salud y la ciencia, de controlar lo que ocurre con sus cuerpos. Esta es una de las razones por las cuales el aborto es permitido en casos de violación, porque el derecho de la mujer a elegir lo que sucederá a su cuerpo le fue robado. Sin embargo, cuando un niño es creado por acciones voluntarias de la madre, otro cuerpo y otras vidas están implicados. El derecho de la mujer a elegir ocurrió cuando eligió intimar. Con esa elección, Dios espera que ella, y el padre del niño, acepten las consecuencias de la elección. Cada elección que hacemos en nuestra vida limita las opciones restantes. La gente responsable acepta que las elecciones tienen consecuencias y aceptan las consecuencias, incluso cuando sean difíciles, embarazosas o desagradables. El evitar las consecuencias nunca es parte del plan de Dios.

Vinimos a la tierra, en parte, para tener experiencias y para poner a prueba nuestra capacidad para tomar decisiones sabias y aceptar las consecuencias de las decisiones que tomamos. Los que son padres han aprendido que cuando no enseñamos a nuestros hijos a comprender que las elecciones tienen consecuencias y que esas consecuencias deben ser tratadas con responsabilidad, los preparamos para una vida desastrosa. Los buenos padres no les hacen esto a sus hijos. Dios no es sólo un buen padre, Él es un padre perfecto. Como nuestro Padre Celestial, Él quiere que aprendamos a ser responsables y tomar las difíciles decisiones en la vida. Él sabe que en el eterno esquema de las cosas, esto es mejor para nosotros. El saber que tenemos que afrontar las consecuencias, nos motiva a tomar decisiones acertadas al comienzo del proceso, a fin de evitar las más difíciles más adelante si hemos hecho una elección incorrecta. El enfrentar las consecuencias de nuestras decisiones sabiamente nos ayuda a ser más responsables y maduros.

En 1985, Russell M. Nelson, un ex doctor que ahora sirve como apóstol del Señor, escribió:

Para aclarar este concepto, podemos aprender del astronauta. En cualquier momento durante el proceso de selección, planificación y preparación, él es libre de retirarse. Pero una vez que se enciende el poderoso cohete de combustible, ya no es libre de elegir. Ahora él está obligado por las consecuencias de su elección. Aún cuando surjan dificultades y deseara otra cosa, la elección fue sellada por la acción.

Por lo tanto, así sucede con los que alteran el poder de la procreación dado por Dios. Son libres de pensar y planificar lo contrario, pero su elección es sellada por la acción.

La elección de la mujer sobre su propio cuerpo no valida la elección por el cuerpo de otro. La expresión “terminar el embarazo”, literalmente se aplica sólo a la mujer. La consecuencia de la terminación del feto implica el cuerpo y la vida de otro. Estos dos individuos tienen cerebros separados, corazones  independientes, y sistemas circulatorios separados. Pretender que no hay ningún niño y ninguna vida es negar la realidad.

No es una cuestión de cuándo comienza la “vida significativa” o cuando el espíritu “da vida” al cuerpo. En las ciencias biológicas, se sabe que la vida comienza cuando dos células germinales se unen para convertirse en una célula, que reúne a veintitrés cromosomas tanto del padre como de la madre. Estos cromosomas contienen miles de genes. En un maravilloso proceso que implica una combinación de codificación genética por la cual se establecen todas las características humanas básicas de la persona por nacer, se forma un nuevo complejo de ADN. Un crecimiento continuo da como resultado un nuevo ser humano. La aparición de la vida no es un tema discutible, sino un hecho de la ciencia.

Aproximadamente veintidós días después de que las dos células se han unido, un pequeño corazón comienza latir. En veinte y seis días la circulación de la sangre comienza. –Russell M. Nelson, “Reverencia por la vida”, Ensign-revista SUD en inglés, mayo de 1985, pág. 11.

Los mormones tienen una gran reverencia por la vida en cada etapa, antes del nacimiento, durante la vida y después que la vida en la tierra termina. Su postura sobre el aborto es una parte sin dobleces de su respeto por la vida eterna y su amor por Dios, quien crea toda vida.

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¿Realmente escucha Dios mis oraciones?

Miércoles, 10 Septiembre, 2008

Respuesta personal de Natalie

¡Sí! En verdad escucha. He sentido, muchas veces en mi vida, la fuerte convicción de que Dios sí escucha

Siento el amor de mi Salvador por Greg Olsen

Siento el amor de mi Salvador por Greg Olsen

nuestras oraciones. Sé que el mensaje del Salvador, registrado en el Nuevo Testamento, todavía suena convincente: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).

El verano pasado, estaba preparándome para iniciar mi primer año en la Universidad Brigham Young. A medida que se acercaba el momento en el que tenía que mudarme, empecé a ponerme realmente nerviosa. Me preocupada sobre quiénes serían mis compañeros de cuarto, lo exigentes que serían mis clases, y lo difícil que sería vivir lejos de casa por primera vez. Recuerdo que una noche estuve particularmente preocupada y estresada por todo. Con lágrimas, me arrodillé al costado de mi cama y oré a mi Padre en los Cielos que me llene de consuelo. Casi de inmediato, sentí una seguridad de tranquilidad que me penetraba y supe que mi oración había sido respondida. Supe que el Señor me conocía y me amaba y que no tenía nada de que temer. A medida que seguía esperando el inicio del nuevo semestre, las palabras de estas escrituras pasaron por mi mente: “Elevad hacia mí todo pensamiento; no dudéis; no temáis” (Doctrina y Convenios 6:36). Esto también fue un recordatorio simple y lleno de paz, de un Padre Celestial cariñoso, de que todo estaría bien. (más…)

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¿Cómo puedo reconocer las respuestas a mis oraciones?

Miércoles, 10 Septiembre, 2008

Respuesta personal de Nathan

Las respuestas a las oraciones vienen en muchas formas diferentes. Una buena manera de responder a esta pregunta puede consistir en explicar algunas formas genéricas en las que las oraciones tienen una respuesta.

Existe un método para buscar revelación (comunicación de Dios al hombre) que permite que las oraciones tengan una respuesta. La búsqueda de la revelación comienza correctamente a través de nuestro propio esfuerzo. A menudo, una simple oración no es suficiente. Los pasos importantes a considerar son el ayuno, la reflexión y la edificación de fe para aceptar una respuesta. A medida que cumplamos con estos pasos, Dios verá nuestros esfuerzos y por consiguiente nos bendecirá. Algunas veces, el mejor método de buscar la revelación o las respuestas a las oraciones es hacer una decisión provisional después de nuestro ayuno, reflexión y edificación de fe. Una vez que tengamos el sentimiento de una buena decisión preliminar, llevamos la decisión ante el Señor y le pedimos su confirmación.http://mormonismo.net/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif (más…)

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¿Dios siente nuestro dolor?

Miércoles, 10 Septiembre, 2008

Respuesta personal de Jack

A los 50 años me encontraba practicando bodysurf con mi hijo de 16 años y su amigo en Laguna Beach, California. Tomé la “última ola” y accidentalmente me golpeé de frente en una roca sumergida, mi cuello se fracturó y mi médula espinal se lesionó entre la segunda y la tercera vértebra cervical. Instantáneamente quedé paralizado, perdí el conocimiento y desperté dos horas más tarde en el hospital de Laguna rodeado de médicos y enfermeras. Una de las enfermeras se dio cuenta de que mis ojos estaban abiertos y me dijo, “Jack, si puedes entender lo que estoy diciendo, parpadea una vez”. Parpadeé y hubo un suspiro colectivo de alivio en la sala. Esto inició para mí una nueva forma de vida que ha continuado en los últimos 19 años. (más…)

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