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¿Cuál es la diferencia entre Papa y el Profeta?

Martes, 12 Enero, 2010

El Papa es la cabeza de la Iglesia Católica, mientras que el profeta dirige La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son denominados mormones. Existen tanto similitudes como diferencias entre ambas posiciones.

Thomas S. Monson

Para entender el rol de un profeta, uno debe primero entender como están organizados los más altos niveles de la iglesia mormona. A la cabeza de la iglesia está el profeta, el cual es asistido por dos consejeros, quienes comparten la carga de trabajo y son elegidos por el mismo profeta. Nadie busca o hace campaña para ocupar esta posición. El profeta solo hace la elección a través de la oración. Estos tres, conocidos como la Primera Presidencia, supervisan los trabajos de toda la iglesia en el mundo.

El siguiente nivel de liderazgo es el Quórum de los doce Apóstoles. Ellos, como la Primera Presidencia, son vistos como profetas y asimismo tienen una intensa carga de trabajo al ayudar a dirigir la iglesia. Están organizados por una jerarquía basada en cuánto tiempo han sido un apóstol.

Una manera en la cual los católicos y mormones difieren es en cómo eligen a su más alto líder. Para los mormones, no hay suspenso, no hay votación, ni ceremonia. Mientras que los católicos están a la expectativa del humo para dar a conocer que se ha hecho una elección, los mormones ya saben quién los guiará en el momento que el anterior presidente fallece. El proceso sigue un patrón establecido y no presenta sorpresas.

La primera presidencia se disuelve en el momento en que el presidente de la Iglesia muere y los apóstoles pasan a dirigir oficialmente la Iglesia como un organismo. En este momento, existen generalmente catorce apóstoles, no doce, debido a que los dos consejeros son también apóstoles y ellos regresan a su lugar en el quórum. El apóstol con el rango más alto, conocido como el presidente del Quórum de los Doce, lidera a los apóstoles. Se lleva a cabo una reunión entre los apóstoles, en la que se abordan dos opciones. Una es reorganizar la Primera Presidencia de inmediato. La otra es para esperar y permitir que los apóstoles sigan liderando por un tiempo.

Una vez que se toma la decisión de reorganizar, se elige al nuevo profeta en una decisión unánime de los apóstoles. El nuevo profeta siempre, desde los inicios de la Iglesia, ha sido el apóstol que lleva sirviendo más tiempo, por lo que no hay ninguna sorpresa. Todo el mundo a quién se espera, mucho antes de que surja la necesidad. El profeta elige a sus nuevos consejeros y se organiza la Primera Presidencia. El apóstol que ha servido por más tiempo después del profeta es la nueva cabeza del Quórum de los Doce. Si esa persona fue elegida como consejero, el que haya servido como apóstol por más tiempo  que no ocupe un llamamiento en la Primera Presidencia se convierte en el presidente en funciones del Quórum de los Doce Apóstoles. Más tarde, el nuevo profeta, elegirá a un nuevo apóstol para llenar la vacante en el Quórum.

Los profetas han sido autorizados para hablar en nombre de Dios desde los primeros días de la Tierra. A través de Noé, Moisés, Elías y otros, Dios ha comunicado las enseñanzas y los requisitos de Su Evangelio a través de los elegidos por Él.

Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. (Amós 3:7)

Cuando la iglesia fue restaurada, naturalmente requirió un profeta y ha habido uno liderando la Iglesia continuamente desde su restauración en los tiempos modernos.

El profeta es la única persona que puede recibir revelación para toda la iglesia. Cada persona en el mundo puede, si es digna, recibir revelación personal para su propia vida y para todo por lo cual sea responsable, pero sólo al profeta se le da el derecho de recibir revelación para la Iglesia en su conjunto.

A pesar de que los profetas y apóstoles realizan diversas funciones administrativas, su propósito principal es dar testimonio del Salvador. Así como los apóstoles de Jesús sirvieron como testigos especiales de Él cuando vivió en la tierra, a los apóstoles de hoy y en cada generación antes y a partir de entonces, se les instruyó testificar de la divinidad de Cristo y enseñar a la gente sobre Su misión y sobre Su expiación.

José F. Smith, un antiguo profeta, dijo:

Se espera que estos doce discípulos de Cristo sean los testigos oculares y de oídos de la misión divina de Jesucristo. No es permisible que ellos digan, yo creo, simplemente; lo he aceptado simplemente porque lo creo. Lean la revelación, el Señor nos informa que ellos deben saber, deben obtener el conocimientos por sí mismos. Debe estar con ellos como si hubieran visto con sus ojos y oído con sus oídos y ellos saben la verdad. Esa es su misión, para dar testimonio de Jesucristo y de Él crucificado y resucitado de entre los muertos y revestido ahora con poder omnipotente a la diestra de Dios, el Salvador del mundo. Esa es su misión y su deber y esa es la doctrina y la verdad que es su deber predicar al mundo y ver que se predique al mundo. (En un Informe de Conferencia, abril de 1916, pág. 6; o Doctrina del Evangelio, pág. 178)

El presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Día es un profeta, vidente y relevador. Cada uno de estos términos tiene un significado específico añadido a esto.

Aunque cualquier persona que sea digna puede recibir revelación personal, el profeta de la iglesia debe estar específicamente llamado por Dios para tener esta posición. Bruce R. McConkie dijo:

Un verdadero profeta es aquel que tiene testimonio de Jesús; una persona que sabe por revelación personal que Jesucristo es el Hijo del Dios viviente y de que iba a ser, o ha sido, crucificado por los pecados del mundo; alguien para que Dios hable y reconozca la todavía apacible voz del Espíritu. Un verdadero profeta es aquel que posee el santo sacerdocio; que es un administrador legal, que tiene poder y autoridad de Dios para que lo represente en la tierra. Un verdadero profeta es un maestro de rectitud a quien las verdades del Evangelio han sido reveladas y quienes las presentan a sus semejantes a fin de que puedan convertirse en herederos de la salvación en el cielo más alto. Un verdadero profeta es un testigo, un testigo viviente, alguien que sabe y alguien que testifica. Como tal, en caso necesario, predice el futuro y revela a los hombres lo que el Señor le revela a él”. (El Mesías Mortal, 2:169)

Un vidente es un don mayor que el don de la profecía. Es el que ve cosas que no podemos ver con nuestros ojos naturales. Esto describe cuando Moisés vio a Dios, por ejemplo. Describe a los profetas que han visto visiones.

Un revelador ayuda a las personas a saber de algo que no conocían antes. Cuando un profeta explica una doctrina de la que las personas no habían oído hablar antes, él está siendo un revelador. Cuando José interpretó los sueños del faraón.

El presidente de los mormones es todas estas cosas, así como un testigo de Cristo y el presidente de la Iglesia. El profeta no es considerado sagrado o divino de ningún modo y no es adorado. Él es honrado y respetado, pero sólo Dios y Jesucristo son adorados.

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Las mujeres mormonas y el sacerdocio

Martes, 12 Enero, 2010

Las personas con frecuencia preguntan por que razón los mormones no cuentan con líderes de sacerdocio femeninos. En la actualidad, todavía existen muchas iglesias, incluyendo La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que no cuentan con mujeres en el sacerdocio, habiendo notado en sus estudios de la Biblia que ésta no era la forma en la que se hacía. Muchas mujeres siguieron a Jesús, a quienes Él destacó como ejemplos extraordinarios de vivir el evangelio, pero él no seleccionó a ninguna de ellas para ser Sus apóstoles. No se debió a que Él las consideró incapaces de desempeñar esa labor o  que fueran indignas de ese papel; es que simplemente no era el papel que dios les había asignado.

Hermanas Misioneras

Aunque un poseedor del sacerdocio debe ser digno del título y es por lo tanto entrevistado antes de recibirlo, la asignación del sacerdocio a los hombres no se trata de dignidad, ni de estar calificado o ser talentoso. Simplemente es una misión de servicio. En toda la Biblia, observamos que el sacerdocio no se concedió a todas las personas de inmediato. En efecto, no se concedió incluso a todos los hombres. Siempre se ha asignado a grupos específicos en un tiempo concedido.

James E. Faust, un antiguo apóstol del Señor, dijo:

El sacerdocio se posee en la confianza en que será utilizado para bendecir a todos los hijos de Dios. El sacerdocio no se trata de género; son bendiciones de Dios para todos en las manos de los siervos que Él ha designado. Dentro de la iglesia esta autoridad del sacerdocio puede bendecir a todos los miembros a través de las visitas de los maestros orientadores, presidentes de quórum, obispos y presidentes de rama, padres y todos los demás hermanos fieles que estén a cargo de la administración de asuntos del reino de Dios. El sacerdocio es el poder recto e influencia por la cual se enseña a los jóvenes en su juventud y en toda su vidas a honrar la castidad, a ser honestos e industriosos, y a desarrollar el respeto y permanecer en defensa de la femineidad. El sacerdocio es una influencia controladora. Se enseña a las chicas que por medio de ésta influencia y el poder para bendecir, ellos pueden cumplir muchos de sus deseos.

James E. Faust, “Padres, Madres y Matrimonio”, Ensign-revista SUD en inglés, agosto de 2004, 2-7

El propósito del sacerdocio es bendecir a los demás mediante el uso responsable de los dones de Dios. Es una posición de servicio a los demás y es importante observar que los líderes del sacerdocio no pueden utilizar su sacerdocio a favor de ellos mismos. Como ejemplo, si una mujer se enferma gravemente y desea recibir la bendición de sanación o consuelo por parte de su sacerdote, ella debe solicitar a dos sacerdotes que le vayan a administrar esta bendición. Si un hombre se encuentra enfermo y desea recibir una bendición del sacerdocio, él no puede bendecirse a sí mismo. Él también tiene que solicitar a otros dos poseedores del sacerdocio que le den una bendición. El sacerdocio no es una posición remunerada, ni se trata de un trabajo a tiempo completo, por lo tanto no existen beneficios económicos o de carrera al poseer el sacerdocio. Únicamente provee un medio para que el poseedor del sacerdocio sirva a los demás de manera voluntaria y sin remuneración.

Asimismo, es una manera de servir. Existen muchas maneras de servir que no requiere que los sacerdotes y mujeres participen en éstas en gran medida. La organización auxiliar oficial de mujeres de la iglesia se denomina Sociedad de Socorro y como su mismo nombre sugiere, está organizada de acuerdo al concepto de brindar servicio y socorro a los demás. La Sociedad de Socorro realiza extraordinarios niveles de servicio en su propio ámbito. Ellas llevan alimentos a las familias que los necesitan, supervisan el cuidado de las personas mayores, enseñan a las personas a leer y vigilan a los niños durante las emergencias. Ellos realizan artículos que se envían a los países en vías de desarrollo y ayudan a personas que no son miembros de la Iglesia en sus propias comunidades o lugares apartados en los océanos. Ellos aconsejan a las madres nuevas y les dan clases tanto espirituales como prácticas. A las mujeres no les faltan oportunidades de servir.

Aunque se requiere el sacerdocio para asumir algunas posiciones en la iglesia, éstas no son posiciones remuneradas. Existen muchas posiciones de liderazgo  disponibles sólo para mujeres que los hombres no las pueden asumir, tales como la función de líderes literarios y otras que podrían realizarse por cualquiera, incluyendo a los hombres sin sacerdocio. Las oportunidades de liderazgo de las mujeres van hacia el nivel internacional, con el Presidente General de la Sociedad de Socorro que supervisa a todas las mujeres de la iglesia entera, una responsabilidad sobre más personas que la que tienen la mayoría de presidentes de compañías. Existen otras posiciones a ese nivel que también se encuentran disponibles para las mujeres.

Las mujeres en posiciones de liderazgo algunas veces supervisan a las mujeres y en otras ocasiones tanto a hombres como a mujeres. Por ejemplo, las clases de alfabetización pueden ser impartidas ya sea por hombres o por mujeres, pero la líder de alfabetización debe ser una mujer y el programa de alfabetización es supervisado por la Sociedad de Socorro, la cual es dirigida por mujeres. La Primaria, la organización de los niños, está conformada tanto por hombres como mujeres a nivel de enseñanza, pero sólo puede ser dirigido solo por mujeres. No existe una falta de oportunidades para las mujeres para que guíen y sirvan a  los demás y por lo tanto, pocas sienten un deseo particular de tener el sacerdocio. Ellas honran el sacerdocio y gozan de todas las bendiciones que provienen de éste. No existe ninguna bendición que el sacerdocio pueda recibir que les sea negado a las mujeres. Por esta razón, las mujeres que verdaderamente entienden el sacerdocio y tienen un testimonio del Plan de Dios para ellas no sienten deseo de poseer el sacerdocio, ya que entienden que no hay una necesidad en particular para poseerlo. Ellas únicamente necesitan tener acceso a quienes lo poseen, como lo hace cualquier hombre.

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