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¿Cuáles son las principales doctrinas del mormonismo?

Sábado, 19 marzo, 2011

Cuando las personas hablan de las creencias mormonas, por lo general se enfocan en las pequeñas cosas que no son importantes, que no se enseñan actualmente, y que ni siquiera se practican hoy en día. Al hacer esto, esas personas pierden la oportunidad de entender cómo se vive hoy el mormonismo e incluso la manera como éste se enseñó originalmente.

La expiación de Jesucristo es esencial para las creencias mormonas.

Para entender el mormonismo, usted debe enfocarse en las doctrinas principales, aquellas cosas que son canonizadas como doctrina oficial y son enseñadas constantemente. Aunque a veces las prácticas de la iglesia cambie, la verdad no.

Existen algunas pautas que le pueden ayudar a evaluar si una enseñanza es una doctrina central o no–– o incluso una verdadera doctrina de la creencia mormona.

Primero, es importante entender que cada palabra que dice un profeta no es necesariamente una doctrina, particularmente en los primeros días de la iglesia. En los inicios, la iglesia funcionaba de manera más informal. Las personas hablaban entre sí y a veces otros tomaban notas y publicaban aquellas conversaciones o especulaciones informales de los líderes de la iglesia.

El Diario de Discursos es la fuente común para que las personas de otras religiones especulen. El Diario de Discursos no es una publicación oficial de la iglesia y no se usa como una fuente de doctrina oficial. Fue compilado por personas que tomaron notas en taquigrafía de los discursos, las oraciones, los sermones, y otros eventos y luego los transcribían. Sin embargo, no todas las transcripciones eran precisas. Ninguna fue evaluada ni aprobada por los líderes de la iglesia como declaraciones oficiales de la doctrina. El diario fue publicado en privado en Inglaterra para proporcionar ganancias al dueño de los diarios, aunque Brigham Young aprobó el proyecto como una forma para que los europeos mormones supieran lo que sucedía en Utah. Éste era básicamente el equivalente de un periódico. En la actualidad, los mormones tienen a Deseret News, pero los artículos que aparecen en el diario no se consideran como doctrina oficial, ni tampoco los artículos del Diario de Discursos. Al tener disponibilidad de la tecnología moderna, muchos errores se han documentado oficialmente.

Debido a que la iglesia era pequeña, incluso en la Conferencia General, ahora un evento formal, las personas eran libres para formular preguntas. Debido a que las creencias mormonas se centran en la revelación continua y el aprendizaje “línea sobre línea”, la mayoría de la doctrina aún no se conocía. Por lo tanto, los líderes a veces especulaban sobre las posibles respuestas. Estas especulaciones no llegaban a ser una doctrina a menos que Brigham Young u otros profetas oraran y recibieran la confirmación de la veracidad de la doctrina. De otro modo, era una simple opinión e incluso a un profeta se le permite tener una opinión.

Entonces, ¿cómo sabe uno si algo es una doctrina oficial? Tanto las páginas web oficiales mormonas Mormon.org (dirigida a personas que no son SUD) y LDS.org (dirigida más a los mormones pero que está disponible para todos) contienen declaraciones oficiales de la doctrina. Busque las declaraciones oficiales ahí.

Es importante recordar que no toda doctrina tiene el mismo peso o importancia. Además, es importante recordar que una iglesia que no rechaza permitir que Dios continúe hablando y dirigiendo, la doctrina se da en mayores pasos cada vez, lo que los mormones llaman aprendizaje línea sobre línea. Esto significa que a los mormones, a través de los años, se les ha dado una doctrina adecuada sólo para un periodo de tiempo o doctrina que puede ser considerada como doctrina nueva. A medida que incrementaba el número de miembros de la iglesia y las personas se informaban más sobre el evangelio, Dios añadió gradualmente a sus conocimientos. Una manera sencilla para entender la manera en que esto funciona es leer los manuales de lecciones escritos para niños. A pesar de que el mismo tema pueda cubrirse en cada grupo de edad, a los niños más adultos se les da información más compleja porque están listos para ésta. Dios enseña a los mormones en etapas cada vez más complejas.

José Smith resumió trece Artículos de fe que explicaban las creencias principales de ese momento.  Éstos aún se enseñan e incluso los niños los memorizan. El leer los artículos puede ayudar a los alumnos sinceros del mormonismo, aquellos dispuestos a aprender sólo lo que es verdadero acerca de los mormones, a reconocer la doctrina principal. El primer Artículo de fe es lo esencial del mormonismo.

“Nosotros creemos en Dios el Eterno Padre, y en su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo”.

Esto crea un fundamento sobre el que todas las otras doctrinas sean basadas. El primer Artículo de fe hace posible el cuarto, que resume de manera sucinta lo esencial del mormonismo:

“Creemos que los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; cuarto, Imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo.”

La fe en Jesucristo es crucial en la misión y la doctrina de las creencias mormonas. El arrepentimiento, es la segunda parte de este artículo de fe, se refiere a la creencia mormona en la expiación de Jesucristo y la importancia tanto de la gracia como del arrepentimiento en el proceso de vivir un estilo de vida cristiano. El bautismo, realizado de la misma forma en que Jesús fue bautizado, permite a las personas ser perdonadas por sus pecados y es un resultado de la gracia, que llega a nosotros por medio de la expiación. El Espíritu Santo fue un don que el mismo Jesús prometió enviar a Sus seguidores cuando Él se hubiera ido.

Otro principio del mormonismo es el de la revelación constante. En ninguna parte de la Biblia se menciona que cuando Jesús muriera, Dios nunca más volvería a comunicarse con Sus hijos o enviarles profetas. Cuando los profetas vivían, ellos recibieron revelación y guía de Dios y actuaban como apóstoles, profetas, y reveladores. Cuando ellos murieron, Dios se apartó por un tiempo, evento conocido como apostasía. Esto no quiere decir que Dios no está dispuesto a tener profetas en la tierra en un momento determinado, sino que los mortales no siempre están dispuestos a aceptar y honrar a los profetas. Cuando esto sucede, ellos son los que quitan el don de la profecía de la tierra. Esto sucedía frecuentemente en la Biblia y sucedió por un largo periodo de tiempo después de que los apóstoles murieron.

Sin embargo, la Biblia nos asegura que Dios no hará nada salvo sino por medio de sus profetas. (Véase Amós 3:7). Esto significa que con el fin de prepararnos para el retorno de Jesucristo, otra doctrina esencial del mormonismo, Dios debe restaurar a los profetas a la tierra. Él hizo esto cuando escogió a José Smith como Su primer profeta en los últimos días. En la actualidad, la Iglesia está liderada por Thomas S. Monson, el profeta mormón.

No hay duda de la necesidad de un profeta en el mundo actual. Un corto paseo por la mayoría de los pueblos muestra una gran cantidad de iglesias, todas con doctrinas contradictorias. Evidentemente la doctrina original fue corrompida al pasar del tiempo–– este proceso empezó incluso durante el tiempo del Nuevo Testamento, dejando que los apóstoles luchen regularmente para superar malos entendidos sobre la doctrina. Sin un profeta, ningún hombre puede hacer más que solo adivinar lo que Dios quiere de nosotros en la actualidad o lo que las doctrinas específicas quieren decir. La revelación de los tiempos modernos es la clave para brindar a las personas una oportunidad justa para prepararse para la Segunda Venida.

Otra doctrina principal del mormonismo es la vida familiar. Las creencias mormonas comprenden las enseñanzas sólidas sobre lo sagrada que es la unión familiar. Dios planificó que las familias existiesen para ayudarle a Él a extender Su obra en la tierra y es una razón por la que estamos en la tierra. Los mormones enseñan que el plan de Dios para las familias de hoy es que éstas incluyan una madre y un padre que deben durar para siempre. Los mormones pueden contraer matrimonio en un templo mormón y “sellar” su matrimonio por tiempo y toda la eternidad. Esto significa que no obtienen un divorcio hasta la muerte, sino que continúan en matrimonio para siempre si viven dignos de las más grandes bendiciones de Dios. Además, los padres y los hijos se unen para siempre, algo que la mayoría de las personas entienden instintivamente, incluso si dicen que no creen en eso. Escuchar los comentarios en un funeral por lo general revela una profunda creencia en las familias eternas. (“mamá y papá están juntos de nuevo”).

Fundamental para la doctrina mormona es el Plan de Salvación. Esta es la historia de nuestra vida eterna y unifica las enseñanzas más importantes de los mormones.

Nuestras historias empezaron cuando Dios creó nuestros espíritus. Nosotros vivimos con Él como espíritus por un buen tiempo, aprendiendo la verdad, aprendiendo amar a Dios, y decidiendo qué tipo de persona queríamos ser. Finalmente, como es el caso de los niños que viven en casa, no podríamos avanzar sin dejar el hogar y salir “al mundo”, uno que Dios y Jesús nos prepararían. Él explicó que cuando estuviéramos allá perderíamos la memoria del tiempo con Él porque este viaje era de fe. Sin embargo, podríamos ganar cuerpos y familias y el Espíritu de Cristo iría con nosotros para ayudarnos a reconocer la verdad si quisiéramos encontrarla.

Durante nuestro tiempo aquí enfrentaríamos pruebas––diferentes pruebas para cada persona––y podríamos escoger nuestras respuestas a ellas. El albedrío era, de hecho, clave para la experiencia. Nuestras opciones, como al profeta mormón Thomas Monson le gusta decir, determinarían nuestro destino. Sin embargo, no podríamos escoger las consecuencias de esas acciones.

Dios sabía que todos pecaríamos, y Él quiso hacer posible que nosotros regresáramos a Él incluso después de haber pecado. Él nos ama y quiere que nosotros regresemos a casa. Por esta razón, Él prometió enviar un Salvador que viviría en la tierra por un tiempo, enseñaría el evangelio, y tomaría nuestros pecados sobre Sí, salvándonos mediante la gracia. Esta gracia nos permitiría levantarnos de la muerte, arrepentirnos, y regresarlo a Dios si guardábamos los mandamientos. La gracia no puede comprarse––no tenemos, en nosotros mismos, el poder para llevar a cabo la resurrección o lograr el perdón. Sin embargo, la Biblia es muy clara que solo a aquellos que guardan los mandamientos y que se arrepienten de sus pecados se les permitirá regresar a Dios.

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). La Biblia nos advierte que la fe sin obras es muerta. Si usted dice que cree y acepta a Jesucristo como su Salvador, está diciendo solo palabras a menos que obedezca esas palabras.

Algunos no estaban dispuestos a aceptar a Jesucristo como su Salvador, prefiriendo las promesas improvisadas de Satanás para salvar a las personas sin ningún riesgo de ningún tipo. Eso significaba que nosotros tampoco tendríamos albedrío. Seríamos simplemente marionetas de Satanás y esto llevaría a tener una vida sin sentido. Un tercio de los espíritus escogió seguir a Satanás y se les negó la oportunidad de venir a la tierra. A todos aquellos que estaban dispuestos a comprometerse con Jesús se les permitió nacer.

La vida aquí en la tierra no es fácil, pero está diseñada para dejarnos tener oportunidades para el crecimiento. Ésta nos permite buscar y encontrar la verdad, si es posible.

Pero por supuesto, esto no es posible para todos. Algunas personas viven sus vidas sin nunca haber escuchado de Jesucristo–– algunos porque vivieron antes de que Él nazca y otros porque el evangelio simplemente nunca llegó a ellos. Al pasar de los siglos, los teólogos han discutido sobre lo que sucede con esas personas. ¿Dios los castigaría injustamente por algo que estaba fuera de su control?

No, por supuesto que no. Dios es amoroso y justo y Él nos envío aquí. Esto significa que Él nos dará a todos una oportunidad justa para aceptar o rechazar Su evangelio. Aquellos que mueren sin haber tenido esa oportunidad, lo recibirán después de su muerte––no una segunda oportunidad sino una primera, la única manera en que un Dios amoroso escogería hacerlo. Ellos pueden, exactamente como nosotros, aceptar o rechazar las enseñanzas de Jesucristo y aceptar las bendiciones y consecuencias de sus decisiones.

Nuestro Padre Celestial nos brinda el Plan de Salvación, un plan brillante, verdadero y bondadoso, diseñado para darnos la oportunidad de llegar a ser todo lo que Él quiso que fuéramos.

A medida que continúe estudiando las páginas web oficiales de la iglesia, anote lo que se enseña actualmente a los mormones en sus clases. Los manuales de lecciones están disponibles en línea. Estas enseñanzas son las principales. A los mormones se les imparte solo doctrinas esenciales––esas que los profetas actuales enseñan y que afectan a nuestra salvación eterna.

Debemos valorar más a los niños de lo que normalmente lo hacemos

Miércoles, 13 enero, 2010

En el V Congreso Mundial de las Familias llevado a cabo en Ámsterdam, Holanda, el 12 de agosto de 2009, Rusell M. Nelson brindó un discurso a los delgados sobre la importancia de la familia tradicional. El élder Nelson es un apóstol de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a cuyos miembros algunas veces de manera informal se les llama mormones. Él dijo:

“Queridos amigos, la felicidad del futuro e inclusive el futuro de las naciones está ligado a los niños. Las familias que tengan niños necesitan tener nuevamente su lugar como la unidad fundamental de la sociedad. Simplemente, ¡debemos valorar a los niños más de lo que normalmente lo hacemos! Sin una generación nueva que reemplace a la antigua, no hay bienestar; sin familias, no hay futuro”. (más…)

¿Creen los mormones que Jesús y Satanás son hermanos?

Lunes, 6 julio, 2009

Esta pregunta obtuvo mucha atención durante la campaña de Mitt Romney para presidente de los Estados Unidos en 2008. Al mismo tiempo, los cristianos de muchos credos empezaron a darse cuenta de que no sabían de donde vino Satanás.

El apóstol Juan dijo: “Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que fue hecho pudo haberse hecho”. (Juan 3, Biblia del Rey Santiago) Este versículo, por supuesto, se refiere a Dios. Esto quiere decir que Satanás fue creado por Dios, como todos los otros seres que fueron creados. De acuerdo a Juan, no hay ninguna otra manera por la que alguien o algo pueda existir.

Dios creó tanto a Satanás como a Jesús y en ese sentido, ellos son hermanos. Pero en ese sentido, todas las personas que existieron son un hermano o hermana de cada uno de los demás, porque todos somos hijos de Dios. Si todos somos hijos de Dios, entonces somos parientes de cada hijo de Dios. No degrada más a Jesús el que sea el hermano espiritual de Satanás que lo que nos degrada a nosotros ser parientes de personas malvadas que hayan vivido sobre la tierra.  En un principio cuando fuimos creados espiritualmente todos éramos buenos.  Las decisiones que cada quien toma son las que nos hacen ser quienes somos hoy en día.

Para comprender esto, se deben considerar varios puntos. Primero, quién es Satanás? ¿Cómo se convirtió en lo que él es hoy? La Biblia nos dice sólo un poco acerca de su historia.

12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! ¡Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones!

13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;

14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
(Isaías 14:12-14, Biblia Reina Valera)

De Isaías, en la Biblia, aprendemos que Satanás vivió una vez en el Cielo, pero cayó. Las creencias mormonas incluyen mayor información sobre este tema.

Antes de que naciéramos, todos vivíamos en los Cielos con Dios, quien fue el creador de nuestros espíritus. Aunque aún no teníamos cuerpos, teníamos nuestras propias personalidades. Aprendimos, desarrollamos talentos e intereses y empezamos a convertirnos en las personas que somos. Tuvimos albedrío, el derecho de escoger. Algunos de nosotros escogimos bien, y otros no, exactamente igual como hacemos hoy.

O JerusalemCuando alcanzamos los límites de nuestra capacidad de progresar allá,

Dios planificó que se creara la tierra y que viviéramos lejos de él por un tiempo. Ahora, ganaríamos un cuerpo, familias y la oportunidad de averiguar si podríamos vivir de acuerdo a las enseñanzas de Dios cuando Él no estuviera allí mismo con nosotros. El plan, el cual él nos presentó, explicaba que cometeríamos errores, así que Él nos enviaría un Redentor, quien voluntariamente daría Su propia vida libre de pecado para expiar por nuestros pecados. Jesucristo ofreció ser ese Redentor. Él fue el primogénito de Dios, el primer espíritu creado, y por lo tanto, nuestro hermano mayor. Seríamos libres de escoger, pero se esperaría que hallemos la verdad y vivamos de acuerdo a ella. Jesús “haría lo que faltara”, es decir haría lo que nosotros no pudiéramos hacer por nosotros mismos, después de que hayamos hecho todo lo que pudiéramos. Él expiaría por nuestros pecados, algo imposible de hacer por sí mismo por aquellos que pecan.

Satanás discrepó de este plan. Trató de convencernos que lo cambiáramos. Él sugería que vengamos a la tierra, que renunciáramos a nuestro derecho al albedrío, y lo dejáramos controlar cada una de nuestras acciones y pensamientos, de tal modo que no hubiera posibilidad de que pequemos. A cambio, sin embargo, él quería ser exaltado sobre Dios, como dijo Isaías; Jesús, por el contrario, deseaba que Dios tuviera toda la gloria. Esto haría que la vida no tuviera sentido como un lugar de aprendizaje.

A cada uno de nosotros se le permitió escoger si aceptaría o no el plan de Dios. Satanás fue echado de los Cielos, que es lo que Isaías quiso decir cuando dijo que Lucifer había caído del cielo, y es el por qué Satanás es conocido como un ángel caído. Aquellos que rechazaron el plan de Dios también fueron echados y tuvieron que seguir a Satanás por la eternidad.

Algunos han sentido que Dios no pudo haber creado a Satanás, porque Satanás es malo. Sin embargo, Dios no creó un ser de maldad. Satanás, como todos los otros seres inicuos, hizo sus propias elecciones. Dios nos creó a cada uno de nosotros con una chispa de divinidad dentro, la cual podemos aceptar y crecer o rechazar. No podemos culpar a Dios si escogemos ignorar los grandes dones que Él nos ha ofrecido y escogemos en cambio vivir una vida egoísta y codiciosa. Al final, esto es lo que estaba detrás de la caída de Satanás. Él podría haber sido un buen y aun gran líder espiritual si hubiera tomado decisiones sabias en su vida premortal, usando sus talentos y capacidad para influenciar en otros para el bien. Él no escogió desarrollar hasta llegar a ser esa clase de ser. Él deseaba toda la gloria y el honor para sí mismo, para ser exaltado por encima Dios. Después de haber rechazado esta oportunidad, él ahora está tratando de incrementar sus seguidores, no porque nos ama, como sí lo hace Dios y Jesucristo, sino porque es codicioso y desea poder y gloria. Lamentablemente, hoy en día, aun algunos de los que lo rechazaron están escogiendo seguirlo ahora. También se les dio una chispa de divinidad en la creación, pero están escogiendo ser malvados.

Se puede ver en algunas referencias de las escrituras que tenemos que Dios debe haber creado a Satanás, o Juan estaba equivocado –y Juan enseñó la verdad, así que no estaba equivocado. Podemos ver en Isaías que Satanás vivió una vez en los Cielos. Estos dos hechos aclaran que Jesús y Satanás son hermanos espirituales, en tanto Dios creó ambos de sus espíritus, y que también somos hermanos y hermanas espirituales de ellos por la misma razón. Es importante, a medida que progresamos en nuestras vidas mortales, que escojamos seguir a nuestro hermano mayor, Jesús y no a Satanás. Como Jesús y Satanás, cada uno de nosotros puede llegar a ser lo que Dios escogió que llegáramos a ser, o podemos honrar a Satanás y destruir nuestros grandiosos dones divinos.

¿Cómo puedo reconocer las respuestas a mis oraciones?

Miércoles, 10 septiembre, 2008

Respuesta personal de Nathan

Las respuestas a las oraciones vienen en muchas formas diferentes. Una buena manera de responder a esta pregunta puede consistir en explicar algunas formas genéricas en las que las oraciones tienen una respuesta.

Existe un método para buscar revelación (comunicación de Dios al hombre) que permite que las oraciones tengan una respuesta. La búsqueda de la revelación comienza correctamente a través de nuestro propio esfuerzo. A menudo, una simple oración no es suficiente. Los pasos importantes a considerar son el ayuno, la reflexión y la edificación de fe para aceptar una respuesta. A medida que cumplamos con estos pasos, Dios verá nuestros esfuerzos y por consiguiente nos bendecirá. Algunas veces, el mejor método de buscar la revelación o las respuestas a las oraciones es hacer una decisión provisional después de nuestro ayuno, reflexión y edificación de fe. Una vez que tengamos el sentimiento de una buena decisión preliminar, llevamos la decisión ante el Señor y le pedimos su confirmación.http://mormonismo.net/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif (más…)

¿Cómo fue la experiencia de ser un misionero mormón en el cinturón bíblico?

Martes, 9 septiembre, 2008

Respuesta personal de Lance

Serví dos años como misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (la Iglesia Mormona) en Mississippi y Luisiana. Fue la mayor experiencia de mi vida. Me encantó compartir el Evangelio con las personas del Sur porque muchos de ellos tienen profunda fe en el Señor Jesucristo. Fueron muy amables con los misioneros que tocábamos su puerta. No puedo contar el número de personas que me permitieron ingresar a sus hogares, como un completo desconocido, para compartir lo que creo. Aprendí que “la hospitalidad del sur” es muy real y creo que es porque las personas tienen buenos valores cristianos. También hubo muchas personas que no nos dejaban ingresar pero por lo general nos rechazaban amablemente. (más…)

¿Por qué los mormones se casan en los templos?

Miércoles, 4 junio, 2008

Personal Response by Nathaniel

El templo incluye el pináculo de todas las ordenanzas que se realizan en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Una de estas ordenanzas es el matrimonio en el templo. El matrimonio en el templo es una ordenanza, o una ceremonia realizada por oficiantes calificados en el templo mormón. Es similar a una ceremonia de matrimonio celebrada en una iglesia, una sinagoga o incluso en un santuario japonés, con algunas notables excepciones. En las ceremonias antes mencionadas, la pareja intercambia votos mutuamente en presencia de un testigo y un oficiante. En el templo, la pareja también intercambia votos en presencia de un oficiante conocido como sellador y dos testigos. Sin embargo, los mormones también creen que Dios es una parte en esos votos, los cuales son conocidos como convenios debido a su naturaleza sagrada y porque son un símbolo de relación y compromiso entre Dios y la pareja del matrimonio. Cuando se realiza por un sellador que posee la autoridad, que actúa para y en representación de Dios, el matrimonio se perpetúa más allá de la muerte. Esto se refiere al poder sellador que le fue dado a Pedro en el Nuevo Testamento (Mateo 16:19). (más…)

¿Por qué me casé en un templo mormón?

Miércoles, 4 junio, 2008

Respuesta personal por Karim

Siempre he disfrutado de las películas románticas. Tanto en el cine como en la vida real, hay quienes se casan en grandes catedrales adornadas con magníficas flores y otros que intercambian votos en la playa ante la puesta de sol. Pero, independientemente del glamor o el entorno, hay algo que falta en estas versiones de matrimonio: una unión para la eternidad. Los matrimonios civiles expresan que las parejas estarán juntas hasta la muerte. Un matrimonio en el templo garantiza que si ustedes se honran mutuamente y guardan las promesas que hicieron en el templo, estarán juntos siempre –incluso más allá de la muerte- para disfrutar de una vida a plenitud y gozo, y una posteridad cada vez mayor. (más…)

¿Si Dios es bueno por qué creó el Infierno?

Miércoles, 4 junio, 2008

Respuesta personal por James E. Faulconer

La respuesta a esta pregunta es clara: Dios no creó el infierno. El infierno es el estado de privación del amor de Dios, un estado que nosotros creamos cuando nos alejamos de Él y estamos en pecado.

José Smith, el profeta fundador de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días nos enseñó, “¿Cuál es la condenación del infierno? Ir con esa sociedad que no ha obedecido sus mandamientos” (Historia de la iglesia, página 554). A través de Su hijo, Jesucristo, Dios nos ha dado un camino para regresar a Él, renovados de nuestro estado de pecado a un estado de gracia y gloria, pero él no forzará a ninguno de nosotros a volver en contra de nuestra voluntad. Si elegimos permanecer en pecado cuando tenemos la oportunidad de librarnos de él, Él nos permitirá permanecer donde queramos, separados de Dios, en otras palabras, en el infierno. (más…)

¿Para qué se utilizan los edificios mormones?

Miércoles, 21 mayo, 2008

Respuesta personal de Richard Neitzel Holzapfel

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días construye entre 300 y 400 centros de reunión cada año en todo el mundo. Sin embargo, se construye anualmente un número adicional de edificios como parte de un intenso programa de construcción que atiende las necesidades de cada vez más miembros por todo el mundo y sirve en una variedad de propósitos. (más…)

¿Cuál es el punto de vista de los mormones sobre la necesidad de educación?

Sábado, 3 mayo, 2008

Respuesta Personal de James Faulconer

Desde los inicios de su historia, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (los “mormones”) han valorado la educación. En 1832, dos años después de la fundación oficial de la Iglesia, una revelación dada al primer profeta de la Iglesia, José Smith, dice:

Y os mando que os enseñéis el uno al otro la doctrina del reino. Enseñaos diligentemente, y mi gracia os acompañará, para que seáis más perfectamente instruidos en teoría, en principio, en doctrina, en la ley del evangelio, en todas las cosas que pertenecen al reino de Dios, que os conviene comprender; de cosas tanto en el cielo como en la tierra, y debajo de la tierra; cosas que han sido, que son y que pronto han de acontecer; cosas que existen en el país, cosas que existen en el extranjero; las guerras y perplejidades de las naciones, y los juicios que se ciernen sobre el país; y también el conocimiento de los países y de los reinos. (Doctrina y Convenios 88:77-79)

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