La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son a veces informalmente llamados mormones, es una iglesia laica. No tienen un clero profesional pagado. En cambio, se invita a todos los miembros de la iglesia para servir en llamamientos (asignaciones en la iglesia), como elegidos por Dios.
Las congregaciones locales, conocidas como barrios, son dirigidas por un obispo. El obispo es un hombre que posee el sacerdocio. El obispo tiene una familia y un trabajo, a menos que él se haya retirado por lo que hará esta labor durante su tiempo “libre”. Este llamamiento, que dura típicamente cinco años, es una ofrenda que él da a Dios y requiere mucho esfuerzo, puesto que él hace casi todo lo que un pastor a tiempo completo podría hacer. Él supervisa el bienestar financiero, temporal y espiritual del barrio, visita a los enfermos, se reúne con aquellos en necesidad para determinar cómo puede ayudar la Iglesia, aconseja a los que estén teniendo problemas y dirige el programa para los hombres jóvenes adolescentes.
Él no ha pasado por un programa formal de seminario para aprender cómo realizar esta labor, aunque se le proporciona capacitación una vez que él haya elegido para el llamamiento. Sin embargo, su verdadera capacitación viene con su vida cotidiana. Desde el momento que él se convierte en un miembro de la Iglesia, él, como todos los miembros de la Iglesia, aprende sus deberes a Dios y trabaja para vivirlos a través al máximo de su capacidad. Él estudia el evangelio, ora y edifica su relación con Dios.
Debido a que a un Obispo mormón vive en el mundo, él entiende los retos que atraviesan los de su congregación. Mientras que el cría a su propia familia y aprende cómo hacer eso de acuerdo al plan de Dios, él está mejor capacitado para guiar a aquellos que vienen a él pidiendo consejo. Mientras él va a trabajar cada día y enfrenta los retos de trabajar éticamente en un mundo no ético, encuentra maneras para ayudar a otros a hacer lo mismo. Él aprende a equilibrar una vida ocupada y cuando los demás van hacia él porque ellos luchan con eso, él tiene sus propias experiencias para ofrecerles a ellos.
La iglesia ofrece oportunidades extensivas para que sus miembros aprendan cómo dirigir, así como aprendan el evangelio. Las clases comienzan a los dieciocho meses en la guardería, el cual no es un servicio de cuidado de cuida niños, sino una verdadera clase. Después de asistir al servicio básico, llamado la Reunión Sacramental, con sus padres, ellos van a la guardería por aproximadamente una hora y media mientras sus padres asisten o enseñan clases. Durante este tiempo, tienen una breve lección de acuerdo a su edad sobre el Salvador y Su iglesia, una lección de música espiritual y otras actividades educativas.
Los niños de tres a doce años de edad asisten a la Primaria después del servicio. Aquí ellos se reúnen en un grupo más grande de niños mayores de edades mixtas para participar de música y para tener una lección participativa. Luego, ellos van a una clase de acuerdo a su edad para estudiar las escrituras. Los niños de tres años, denominadas Rayitos de Sol, aprenden sobre todas las escrituras a lo largo del año. Los niños de cuatro a ocho años, denominados los HLJ (Haz Lo Justo), tienen una rotación de dos años, se les enseña la Biblia un año y el Libro de Mormón y la historia de Iglesia el siguiente. Cuando ellos regresan a la lección previa del libro, se les enseñan a un nivel más alto porque son mayores. Los niños restantes, denominados los Valientes, tienen una rotación de cuatro años, parecida a la de los adolescentes y adultos, pero se enseña a su nivel. Ellos aprenden la misma parte de las escrituras que los miembros mayores de la familia cada semana, de manera que ellos puedan hablar de ello como una familia. Esta rotación incluye un año sobre el Antiguo testamento, el Nuevo Testamento, el Libro de Mormón y la Historia de Iglesia.
Los niños de ocho a once también tienen un programa durante un día de semana. Los niños participan en grupos de Exploradores Aprendices y las niñas tienen su propio programa, llamado Día de Actividades. En áreas donde no está aprobado el programa de Niños Exploradores por la iglesia, los niños también asisten al programa de Día de Actividad. Este programa permite que los niños utilicen lo que han aprendido los domingos y lo apliquen a su vida cotidiana. Ellos aprenden el servicio, habilidades de la vida práctica y la religión de una manera participativa.
Los adolescentes tienen sus propios programas. Ellos asisten los domingos a la Escuela Dominical, usando la rotación de cuatro años descrita anteriormente. Estas clases combinan jóvenes y señoritas, pero en una congregación con suficientes adolescentes, ellos están en clases donde hay jóvenes de dos edades (por ejemplo, hay jóvenes de doce y trece años en una clase). Luego, ellos se dividen de acuerdo al género y a la edad y asisten ya sea a los Hombres Jóvenes o a las Mujeres Jóvenes. Aquí ellos aprenden cómo aplicar las enseñanzas del Salvador a la vida cotidiana.
Durante la semana, los adolescentes tienen una noche de actividad semanal, como el programa de Días de Actividad, donde ellos aprenden habilidades cotidianas. Las señoritas se dedican a un programa llamado Progreso Personal. Los jovencitos siguen con el programa de Exploradores y si su área no aprueba el programa, optan por el programa de Progreso Personal. Cada clase, consiste en grupos de dos edades, tiene un equipo de liderazgo juvenil, que consiste en el presidente de clase y dos consejeros. Ellos trabajan bajo la dirección de sus líderes adultos para crear y llevar a cabo su propio programa, y a través de esto, empiezan a prepararse para el liderazgo adulto. Los jóvenes planean y conducen sus reuniones y toman la responsabilidad hasta donde son capaces por el bienestar de sus compañeros de clase. Los líderes adultos usan el liderazgo a la sombra para enseñarles como liderar.
Los adolescentes también asisten a una clase de religión diaria, denominada el Seminario, durante el año escolar. Esto se lleva a cabo durante las horas de escuela o en áreas con menos miembros de la Iglesia temprano por la mañana antes de la escuela. Esto es un estudio profundo y académico de religión y las escrituras. Asimismo, esto continúa a una rotación de cuatro años estudio de las escrituras, aunque ellos estudian cada año un libro diferente al que se esté estudiando los domingos.
Los adultos lideran cada uno de los programas auxiliares de la Iglesia y aprenden habilidades de liderazgo valiosas que les sirven a ellos tanto en el mundo como en la Iglesia. Para el tiempo en que un hombre podría ser llamado para ser un obispo, es probable que él haya cumplido muchas posiciones en la iglesia, dándole un buen entendimiento de como la iglesia funciona y cómo ser un buen líder.
Sin embargo, debido a que nadie se capacita formalmente y debido a que las posiciones de liderazgo se dan para ayudarnos a aprender y crecer, los miembros comprenden que sus líderes que son gente normal, que está aprendiendo y desarrollándose como ellos. Ellos no son elegidos por su currículum vitae, sino debido a que Dios los necesitó en aquella posición para Sus propios objetivos. Este conocimiento ayuda a los mormones a ser pacientes y cariñosos con sus líderes. Ellos aprenden a amar, respetar y orar por sus líderes así como confiar en las elecciones de Dios.