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Finding Hope (Hallando esperanza)

Miércoles, 13 Enero, 2010

Dios nunca prometió la vida sería fácil. De hecho, las pruebas son una razón por la que fuimos enviados a vivir aquí en la tierra. A través de nuestras pruebas, aprendemos a confiar en Dios y a volvernos a Él en busca de consuelo y esperanza. Un nuevo sitio web por los mormones ofrece consejos e inspiración para aquellos que tratan de aferrarse a la esperanza en la más difícil de las circunstancias.

Finding Hope- sitio en inglés, ofrece esta promesa a los visitantes:

El hallar esperanza en Jesucristo nos sostiene a través de tiempos de dificultad y  desesperación, nos enseña que hay motivo de regocijo, incluso cuando la noche parece rodearnos. (más…)

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¿Cómo se capacitan los ministros mormones para presidir?

Domingo, 10 Enero, 2010

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son a veces informalmente llamados mormones, es una iglesia laica. No tienen un clero profesional pagado. En cambio, se invita a todos los miembros de la iglesia para servir en llamamientos (asignaciones en la iglesia), como elegidos por Dios.

Las congregaciones locales, conocidas como barrios, son dirigidas por un obispo. El obispo es un hombre que posee el sacerdocio. El obispo tiene una familia y un trabajo, a menos que él se haya retirado por lo que hará esta labor durante su tiempo “libre”. Este llamamiento, que dura típicamente cinco años, es una ofrenda que él da a Dios y requiere mucho esfuerzo, puesto que él hace casi todo lo que un pastor a tiempo completo podría hacer. Él supervisa el bienestar financiero, temporal y espiritual del barrio, visita a los enfermos, se reúne con aquellos en necesidad para determinar cómo puede ayudar la Iglesia, aconseja a los que estén teniendo problemas y dirige el programa para los hombres jóvenes adolescentes.

Él no ha pasado por un programa formal de seminario para aprender cómo realizar esta labor, aunque se le proporciona capacitación una vez que él haya elegido para el llamamiento. Sin embargo, su verdadera capacitación viene con su vida cotidiana. Desde el momento que él se convierte en un miembro de la Iglesia, él, como todos los miembros de la Iglesia, aprende sus deberes a Dios y trabaja para vivirlos a través al máximo de su capacidad. Él estudia el evangelio, ora y edifica su relación con Dios.

Debido a que a un Obispo mormón vive en el mundo, él entiende los retos que atraviesan los de su congregación. Mientras que el cría a su propia familia y aprende cómo hacer eso de acuerdo al plan de Dios, él está mejor capacitado para guiar a aquellos que vienen a él pidiendo consejo. Mientras él va a trabajar cada día y enfrenta los retos de trabajar éticamente en un mundo no ético, encuentra maneras para ayudar a otros a hacer lo mismo. Él aprende a equilibrar una vida ocupada y cuando los demás van hacia él porque ellos luchan con eso, él tiene sus propias experiencias para ofrecerles a ellos.

La iglesia ofrece oportunidades extensivas para que sus miembros aprendan cómo dirigir, así como aprendan el evangelio. Las clases comienzan a los dieciocho meses en la guardería, el cual no es un servicio de cuidado de cuida niños, sino una verdadera clase. Después de asistir al servicio básico, llamado la Reunión Sacramental, con sus padres, ellos van a la guardería por aproximadamente una hora y media mientras sus padres asisten o enseñan clases. Durante este tiempo, tienen una breve lección de acuerdo a su edad sobre el Salvador y Su iglesia, una lección de música espiritual y otras actividades educativas.

Los niños de tres a doce años de edad asisten a la Primaria después del servicio. Aquí ellos se reúnen en un grupo más grande de niños mayores de edades mixtas para participar de música y para tener una lección participativa. Luego, ellos van a una clase de acuerdo a su edad para estudiar las escrituras. Los niños de tres años, denominadas Rayitos de Sol, aprenden sobre todas las escrituras a lo largo del año. Los niños de cuatro a ocho años, denominados los HLJ (Haz Lo Justo), tienen una rotación de dos años, se les enseña la Biblia un año y el Libro de Mormón y la historia de Iglesia el siguiente. Cuando ellos regresan a la lección previa del libro, se les enseñan a un nivel más alto porque son mayores. Los niños restantes, denominados los Valientes, tienen una rotación de cuatro años, parecida a la de los adolescentes y adultos, pero se enseña a su nivel. Ellos aprenden la misma parte de las escrituras que los miembros mayores de la familia cada semana, de manera que ellos puedan hablar de ello como una familia. Esta rotación incluye un año sobre el Antiguo testamento, el Nuevo Testamento, el Libro de Mormón y la Historia de Iglesia.

Los niños de ocho a once también tienen un programa durante un día de semana. Los niños participan en grupos de Exploradores Aprendices y las niñas tienen su propio programa, llamado Día de Actividades. En áreas donde no está aprobado el programa de Niños Exploradores por la iglesia, los niños también asisten al programa de Día de Actividad. Este programa permite que los niños utilicen lo que han aprendido los domingos y lo apliquen a su vida cotidiana. Ellos aprenden el servicio, habilidades de la vida práctica y la religión de una manera participativa.

Los adolescentes tienen sus propios programas. Ellos asisten los domingos a la Escuela Dominical, usando la rotación de cuatro años descrita anteriormente. Estas clases combinan jóvenes y señoritas, pero en una congregación con suficientes adolescentes, ellos están en clases donde hay jóvenes de dos edades (por ejemplo, hay jóvenes de doce y trece años en una clase). Luego, ellos se dividen de acuerdo al género y a la edad y asisten ya sea a los Hombres Jóvenes o a las Mujeres Jóvenes. Aquí ellos aprenden cómo aplicar las enseñanzas del Salvador a la vida cotidiana.

Durante la semana, los adolescentes tienen una noche de actividad semanal, como el programa de Días de Actividad, donde ellos aprenden habilidades cotidianas. Las señoritas se dedican a un programa llamado Progreso Personal. Los jovencitos siguen con el programa de Exploradores y si su área no aprueba el programa, optan por el programa de Progreso Personal. Cada clase, consiste en grupos de dos edades, tiene un equipo de liderazgo juvenil, que consiste en el presidente de clase y dos consejeros. Ellos trabajan bajo la dirección de sus líderes adultos para crear y llevar a cabo su propio programa, y a través de esto, empiezan a prepararse para el liderazgo adulto. Los jóvenes planean y conducen sus reuniones y toman la responsabilidad hasta donde son capaces por el bienestar de sus compañeros de clase. Los líderes adultos usan el liderazgo a la sombra para enseñarles como liderar.

Los adolescentes también asisten a una clase de religión diaria, denominada el Seminario, durante el año escolar. Esto se lleva a cabo durante las horas de escuela o en áreas con menos miembros de la Iglesia temprano por la mañana antes de la escuela. Esto es un estudio profundo y académico de religión y las escrituras. Asimismo, esto continúa a una rotación de cuatro años estudio de las escrituras, aunque ellos estudian cada año un libro diferente al que se esté estudiando los domingos.

Los adultos lideran cada uno de los programas auxiliares de la Iglesia y aprenden habilidades de liderazgo valiosas que les sirven a ellos tanto en el mundo como en la Iglesia. Para el tiempo en que un hombre podría ser llamado para ser un obispo, es probable que él haya cumplido muchas posiciones en la iglesia, dándole un buen entendimiento de como la iglesia funciona y cómo ser un buen líder.

Sin embargo, debido a que nadie se capacita formalmente y debido a que las posiciones de liderazgo se dan para ayudarnos a aprender y crecer, los miembros comprenden que sus líderes que son gente normal, que está aprendiendo y desarrollándose como ellos. Ellos no son elegidos por su currículum vitae, sino debido a que Dios los necesitó en aquella posición para Sus propios objetivos. Este conocimiento ayuda a los mormones a ser pacientes y cariñosos con sus líderes. Ellos aprenden a amar, respetar y orar por sus líderes así como confiar en las elecciones de Dios.

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¿Hacen colectas los mormones los días domingos?

Domingo, 10 Enero, 2010

Cualquier  persona que visite la Iglesia Mormona puede sorprenderse al enterarse de que no se pasa el recipiente para recolectar  las limosnas. Los hombres jóvenes van de pasillo en pasillo, pero ellos lo hacen llevando a los miembros la Santa Cena (la comunión).

Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi Casa; Sométanme a esta prueba, dijo el SEÑOR de los ejércitos, y veréis si yo no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que no de abasto. (Malaquías 3:10)

El diezmo es la entrega de la decima parte del ingreso de una persona. Los detalles específicos de lo que define el ingreso personal se deja a la conciencia del miembro de la Iglesia ya que no existen guías o pautas a seguir. En cambio, se motiva a los miembros de la Iglesia a que consulten con Dios respecto al pago del diezmo.

El miembro de la Iglesia realiza el pago del diezmo en forma privada. Cerca a la oficina del obispo, el líder eclesiástico local, usualmente se encuentra una repisa pequeña con sobres y boletas para los diezmos. El miembro de la Iglesia toma una y de manera discreta llena la boleta y coloca el diezmo dentro del sobre. Luego, el día domingo, antes o después de las reuniones de la Iglesia, el miembro de la Iglesia entrega el sobre en forma discreta a un miembro del obispado, el cual está conformado por el obispo y sus dos consejeros. Siempre se requiere la presencia de por lo menos dos líderes cuando se cuenta y se registra el diezmo para posteriormente enviarlo a la Ciudad del Lago Salado, en ese lugar  los líderes de la Iglesia devotamente deciden en que utilizarán los diezmos. Cada grupo (congregación) recibe una porción de los diezmos de acuerdo a las necesidades de la Iglesia. El grupo y cada organización del distrito planifican y  proponen presupuestos, los cuales serán aprobados o cambiados con el fin de asignar o consignar el dinero de la mejor manera.

El dinero se utiliza para pagar la administración de la Iglesia, trabajo misionero y las necesidades que puedan presentarse por parte de los miembros de la Iglesia y de otras personas. Dios hizo la promesa de bendecir a las personas que paguen un diezmo completo. Estas bendiciones no siempre serán financieras, aunque no se descartan que pudieran serlo. Sin embargo; se alienta a los miembros de la Iglesia a pagar el diezmo sin esperar a recibir ninguna recompensa, únicamente por el amor que sienten  hacia su Padre Celestial. Está claro que, ellos también se sienten orgullosos por  participar en el fomento del trabajo de Dios.

Además del diezmo, los miembros de la Iglesia realizan mensualmente una ofrenda de ayuno. El primer domingo de cada mes, los miembros de la Iglesia asisten sin probar alimento durante veinticuatro horas. Esto consiste en no comer dos alimentos, empezando después del almuerzo y terminado justo antes del último almuerzo del día siguiente. Ellos utilizan ese tiempo para contemplar el evangelio, fortalecer sus testimonios y pedir mediante las oraciones por sus necesidades y por los demás. Ellos continúan con estas ofrendas donando al menos el monto del dinero ahorrado y destinándolo a un fondo de ofrenda de ayunos especiales el cual se emplea exclusivamente para el cuidado de los pobres. Esto permite a los miembros de la Iglesia cuidar de los pobres, tal y como lo encomendó el Salvador, sin llegar a sacrificar su propio ingreso, a menos que decidan donar fuera del dinero que ahorraron, pero además les brinda la oportunidad de echar un vistazo a las necesidades del hambre. Al hacer estos sacrificios y ofrendas, ablandan sus corazones y fortalecen su carácter.

Existen otras ofrendas que podrían brindar los miembros de la Iglesia si lo desean. Existe una lista de programas específicos incluidos en el sobrecito de los diezmos donde el miembro puede hacer donaciones adicionales a los programas por los que sienten preocupación. Esto incluye el trabajo misionero, la edificación del templo y la impresión de fotocopias del Libro de Mormón para entregárselas a quienes estén interesados y deseen aprender.

Otro programa que se financia por medio de las donaciones es el fondo perpetuo para la educación. En algunos países con extrema pobreza, las Iglesias ofrecen préstamos de dos años con el propósito de ayudar a los miembros de la Iglesia, especialmente a quienes se han sacrificado sirviendo dos años en las misiones de la Iglesia, para que puedan acceder a un escuela técnica y prepararse en una carrera. La persona que recibe el dinero empieza pagando pequeñas cantidades para restituir el dinero del préstamo al poco tiempo de que haya empezado el colegio, y montos mayores después de su graduación y este dinero servirá para pagar la escolaridad de otra persona. Las donaciones que hacen los miembros incrementa el número de personas que pueden recibir educación y todo el dinero donado es destinado a los prestamos. La Iglesia paga los costos administrativos fuera de otros fondos.

Algunas personas que no son miembros de la Iglesia reciben beneficios de otro programa, al cual los miembros donan a un programa de ayuda humanitaria. Este programa subvenciona por medio de donaciones cuando frente a desastres como el Huracán Katrina. Asimismo, brinda ayuda a las naciones en desarrollo. En los programas recientes se han incluido donaciones de sillas de ruedas, programas de limpieza de agua y entrenamiento para el cuidado del neonato. El programa se financia por medio de las donaciones de los miembros de la Iglesia y por personas que no son miembros pero que aprueban el trabajo que se realiza sin pertenecer a la religión, o por quienes recibieron ayuda del programa. El trabajo misionero no se realiza por medio de este esfuerzo humanitario.

Se alienta a los miembros a pagar sus diezmos y ofrendas de una manera alegre:

Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. (2 Corintios 9:6-7)

Dios prometió grandes recompensas por el pago de diezmos y ofrendas. El prometió que no tendremos necesidades además prometió también que recibiríamos bendiciones espirituales, haciendo que nuestros testimonios crezcan e incrementando nuestro amor por el Padre Celestial. En el versículo de Malaquías en la Biblia, podemos conocer algunas de las bendiciones del diezmo prometidas, así como los castigos por no pagarlas.

7 Desde los días de vuestros padres os apartáis de mis leyes y no las guardáis. Volveos a mí y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Pero vosotros decís:”¿En qué hemos de volvernos?”

8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y aún preguntáis:”¿En qué te hemos robado?” En vuestros diezmos y ofrendas.

9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado

10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa, probadme ahora en esto,   dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. (Malaquías 3)

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¿Por qué los mormones creen en el bautismo por inmersión?

Jueves, 20 Noviembre, 2008

En la epístola de Pablo a los Efesios, él estipula que la verdadera iglesia de Cristo debe tener “un Señor, una fe, un bautismo“.  La forma particular de bautismo al que se refiere es el bautismo por inmersión  ¿Cómo sabemos esto?  Bueno, podemos inferir que las instrucciones de Pablo prestaban especial atención al bautismo por inmersión  principalmente porque es la única forma de bautismo que los evangelios enseñan y es la única forma de bautismo en que Cristo participó y posteriormente aprobó.  Echemos un vistazo a  Mateo 3:16 que narra el evento e indica específicamente la inmersión:

“Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él”. (Énfasis añadido) (más…)

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