Artículos Etiquetados ‘bautismo’

¿Los mormones canonizan santos?

Martes, 12 Enero, 2010

En la fe católica, la canonización es el reconocimiento oficial de que alguien es un santo y lo fue incluso antes del reconocimiento oficial. Se sigue un proceso para permitir que la iglesia determine quién es un santo.

Los mormones (apelativo para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días) no siguen este proceso. El término santo se usa en el nombre oficial de la iglesia y denota, tal como se usa en la Biblia, a una comunidad de personas que siguieron a Dios. La Enciclopedia del Mormonismo establece que Pablo usó el término para los miembros bautizados de la iglesia de Cristo, al utilizar la palabra griega hagios, que también puede significar apartado o santo. Pablo usa este término en Filipenses 1:1.

Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y los diáconos:

El término Santos, tal como lo usan los mormones, significa que nosotros somos miembros de la propia Iglesia de Jesucristo. Somos bautizados en Su nombre y hemos tomado Su nombre sobre nosotros. Como Santos, tenemos una responsabilidad especial de vivir de acuerdo a Sus enseñanzas y representarlo bien.

Quentin L. Cook, un oficial de alto rango de la iglesia dijo:

¿Qué significa ser santo? En la Iglesia del Señor, los miembros son Santos de los Últimos Días y tratan de emular al Salvador, de seguir Sus enseñanzas y recibir las ordenanzas salvadoras con el fin de llegar a vivir en el reino celestial con Dios el Padre y nuestro Salvador, Jesucristo. El Salvador dijo: “…éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis;…”.

No es fácil ser Santo de los Últimos Días; ése no fue el objetivo. La meta primordial de vivir en la presencia de Dios el Padre y de Su Hijo, Jesucristo, es un privilegio imposible de comprender.

Quentin L. Cook, “¿Eres un santo?” Liahona, noviembre de 2003, 95-96

Para los mormones, ser un santo no es algo reservado para algunos, sino algo que cada miembro de la iglesia puede y debería hacer. Todos tiene la misma oportunidad de servir a Dios y volver a Él algún día a través del don de la expiación de Cristo. ¿Qué significa esto en términos de la vida cotidiana?

Los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros estar en el mundo, pero no ser parte del mismo. Los  mormones ya no necesitan vivir en comunidades separadas a fin de proteger sus vidas de modo que ahora viven en el mundo. A pesar de que viven en el mundo, trabajan, van a la escuela y juegan, no necesitan imitar al mundo. Conocen las normas que Dios tiene para ellos y trabajan duro para vivirlas aun cuando eso signifique un sacrificio. Para un adolescente, esto significa vestirse a la moda, pero modestamente, mantenerse dentro de un alto estándar moral mientras salen en citas y anticipando qué fiestas podrían implicar una conducta inapropiada. Para un niño, puede ser que tenga el coraje de decirle a un profesor que no puede participar en la fiesta de té en la escuela durante el Día de la Cultura Japonesa, porque no beben té. Para un adulto, puede significar decirle a su jefe que lo siente, pero que no puede hacer lo que se le asignó hacer porque es ilegal, a pesar de que podría significar la pérdida de un trabajo o promoción e incluso si alguien más lo está haciendo.

Asimismo, los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros que eviten el adorar a cualquier otro Dios. Hoy en día, eso por lo general significa evitar dar más importancia a cualquier otra cosa que a Dios y Jesucristo, incluyendo la fama, el dinero o la popularidad. Para muchos en el mundo de hoy, la atención se centra en obtener cosas materiales. Las personas pasan grandes horas no sólo ganando lo que necesitan para tener una vida razonablemente buena, sino teniendo una casa costosa,  lo última de la moda y el auto más prestigioso. Para ello, muchos de ellos deben sacrificar otras cosas, tales como la asistencia a la Iglesia o la integridad. Para hacer esto, anteponen al dios de la riqueza al único Dios verdadero y a Jesucristo, su Salvador. La riqueza es a menudo el “becerro de oro” del mundo de hoy.

Otra manera en que los miembros de la iglesia de Dios Lo honran y viven de acuerdo con el título de Santos es respetar y cuidar a sus familias. Actualmente, la vida familiar es a menudo tratada como una actividad secundaria en la vida. Los mormones consideran a las familias como un regalo de Dios para ellos y como una parte fundamental de la eternidad, ya que los mormones también creen que la vida familiar continúa por la eternidad. Cuando su familia continúa junta a pesar de la muerte, vale la pena los sacrificios necesarios para construir una familia maravillosa. A los mormones se les enseña a pasar tiempo con sus cónyuges e hijos de maneras significativas. La iglesia bosqueja algunas de estas horas familiares, tales como el estudio de las Escrituras y oración en familia, la Noche de Hogar y los Consejos Familiares. Otros son creados por padres que trabajan duro para encontrar la manera de fortalecer sus familias e influenciar a sus hijos. Estos incluyen el separar un día para conversar, para memorables excursiones y trabajo voluntario compartidos.

Los mormones permanecer enfocados en Dios y Jesucristo asistiendo a la Iglesia cada domingo. Ellos asisten como familia e incluso los bebés y los niños pequeños asisten con sus familias al servicio básico de adoración, conocido como Reunión Sacramental.  Luego de eso, se separan en grupos para las clases. Esta asistencia a la Iglesia toma tres horas. Sin embargo, los mormones, a diferencia de muchas personas en otras religiones, consideran el mandamiento de guardar el Día de Reposo santo para que se considere como tal. Es necesario que todo el día se dedique a actividades espirituales. Una vez que termina la Iglesia, los miembros regresan a casa y sólo hacen las tareas que son esenciales, las que incluyen la preparación de comidas simples y el cuidado de los niños pequeños. El sábado, hacen los preparativos para la limpieza de la casa, ir de compras y sea cual sea la preparación que se necesite hacer para mantener el Día de Reposo centrado en Dios. Ellos leen las escrituras, se ocupan de las asignaciones de la Iglesia, escriben en sus diarios y encuentran otras maneras de acercarse a Dios. Este tiempo de atención espiritual de cada semana les permite hacer frente al mundo durante otra semana con la fuerza para resistir las tentaciones y los desafíos del mundo, así como también fortalecer su relación con el Salvador.

Los mormones no designan a ciertas personas como que han alcanzado la santidad. En lugar de ello, cada persona trabaja duro para ser un verdadero Santo, un seguidor del Salvador.

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¿Cómo puede Dios dejar en el limbo a un bebé que muere?

Martes, 7 Julio, 2009

El tema del limbo ha sido controversial dentro de la historia de la Iglesia Católica. Hace referencia a aquellos que mueren sin ser bautizados, pero que no han cometido pecados graves. Debido a que la tradición católica no permite ninguna capacidad para recibir el bautismo una vez que la muerte haya ocurrido, se cree que los niños que mueren sin ser bautizados no podrán ver a Dios cara a cara. En lugar de eso, viven en felicidad eterna, pero sin el don más grande que Dios ofrece al hombre. No consideran esto como castigo puesto que el niño será feliz. Enseñan que esto se hace necesario debido a la doctrina del pecado original, que se originó por la Caída de Adán.

Las creencias mormonas difieren mucho en este aspecto. Los mormones enseñan que las personas son sólo responsables de sus propios pecados y no de las decisiones que Adán o alguien más tomó. Los mormones enseñan que Dios es justo, y un Dios justo no hace responsable a las personas de situaciones que están más allá de su control.

La caída tiene un efecto en nosotros. Debido a eso, todos somos personas que morimos, tanto espiritual como corporalmente. La muerte espiritual es nuestra separación de Dios. A diferencia de Adán y Eva en el Paraíso, no tenemos acceso directo a la presencia en persona de Dios. Así como la justicia nos exige que paguemos un precio por la Caída, también nos exige que tengamos una manera de escapar de sus consecuencias eternas. Por esta razón, Dios nos envío un Salvador, Jesucristo, quien pagó el precio por nuestros pecados. La gracia, que sucedió mediante la expiación, nos permite ser resucitados y vivir para siempre, independientemente de nuestras decisiones en la tierra. Para tener acceso a las todas las bendiciones de la expiación, debemos arrepentirnos de nuestros pecados y trabajar para vivir las enseñanzas de Cristo.

No es un requisito en las creencias mormonas que los niños sufran algún castigo por morir antes de que puedan elegir bautizarse. Ellos están completamente cubiertos por la expiación de Jesucristo.

Un antiguo profeta del Libro de Mormón, Moroni, habló con mucha fuerza y pasión sobre este tema:

Y de esta manera me manifestó el Espíritu Santo la palabra de Dios; por tanto, amado hijo mío, sé que es una solemne burla ante Dios que bauticéis a los niños pequeños. He aquí, te digo que esto enseñarás: El arrepentimiento y el bautismo a los que son responsables y capaces de cometer pecado; sí, enseña a los padres que deben arrepentirse y ser bautizados, y humillarse como sus niños pequeños, y se salvarán todos ellos con sus pequeñitos. Y sus niños pequeños no necesitan el arrepentimiento, ni tampoco el bautismo. He aquí, el bautismo es para arrepentimiento a fin de cumplir los mandamientos para la remisión de pecados.

Mas los niños pequeños viven en Cristo, aun desde la fundación del mundo; de no ser así, Dios es un Dios parcial, y también un Dios variable que hace acepción de personas; porque ¡cuántos son los pequeñitos que han muerto sin el bautismo! De modo que si los niños pequeños no pudieran salvarse sin ser bautizados, éstos habrían ido a un infierno sin fin. (Moroni 8:9-15)

La Biblia enseña que el bautismo se realiza para la remisión del pecado. Sin embargo, el pecado requiere que el pecador sea responsable, es decir que tenga la edad suficiente, y que mentalmente capaz de comprender que ha hecho algo malo. Un niño no puede pecar porque es incapaz de comprender la diferencia entre lo bueno y lo malo. Puesto que no puede pecar, no necesita bautizarse y está cubierto por la expiación del Salvador.

Las creencias mormonas establecen que los niños no son responsables hasta la edad de ocho años y aún a esa edad, son responsables solamente de lo que saben. Un padre que, a sabiendas, exige que un niño haga algo en contra de las enseñanzas de Dios pagará el precio, pero no el niño, si no tuvo control sobre la decisión o le faltó el conocimiento para hacer lo correcto.

Los mormones no bautizan a los niños hasta que cumplen los ocho años de edad. Puesto que no pueden pecar, no es necesario el bautismo infantil. Los niños no tienen pecados que deban ser limpiados. Además, los mormones siguen el ejemplo de Jesucristo, a quien bautizaron por inmersión. Esto quiere decir que los sumergen totalmente en agua por un momento y luego los sacan, en un recuerdo simbólico de la muerte y resurrección del Salvador. Obviamente, a un niño pequeñito no se le puede sumergir. Debido a que el bautismo es también un momento en el que la persona que se bautiza hace convenios con Dios, esa persona debe tener la edad suficiente para hacer voluntariamente dichos convenios y comprender lo que ha convenido, puesto que se le hará responsable de los mismos.

Si un niño muere antes de su cumpleaños número ocho, es admitido ante la presencia de Dios, y con el tiempo, pasará a la adultez, en la que puede recibir todas las ordenanzas y privilegios de cualquier otro niño de Dios.

El Evangelio de Jesucristo es misericordioso y justo. Con sólo aplazar la necesidad del bautismo hasta que uno pueda comprender su propósito, y anular cualquier castigo por algo que una persona no puede controlar, se puede llevar a cabo la misericordia y justicia de Dios.

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¿Por qué los mormones creen en el bautismo por inmersión?

Jueves, 20 Noviembre, 2008

En la epístola de Pablo a los Efesios, él estipula que la verdadera iglesia de Cristo debe tener “un Señor, una fe, un bautismo“.  La forma particular de bautismo al que se refiere es el bautismo por inmersión  ¿Cómo sabemos esto?  Bueno, podemos inferir que las instrucciones de Pablo prestaban especial atención al bautismo por inmersión  principalmente porque es la única forma de bautismo que los evangelios enseñan y es la única forma de bautismo en que Cristo participó y posteriormente aprobó.  Echemos un vistazo a  Mateo 3:16 que narra el evento e indica específicamente la inmersión:

“Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él”. (Énfasis añadido) (más…)

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¿Qué piensan los mormones del bautismo de los niños?

Jueves, 20 Noviembre, 2008

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no enseña ni practica el bautismo de los niños y basa su desaprobación de esta práctica en el fundamento de la revelación moderna, así como, en la doctrina enseñada en la Biblia y el Libro de Mormón.  Por otro lado, la evidencia de la posición SUD como figura en el Libro de Mormón está siempre apoyada por la Biblia y he incluido las referencias bíblicas que así lo confirman.  Moroni 8:10-11 afirma:

“He aquí, te digo que esto enseñarás: El arrepentimiento y el bautismo a los que son responsables y capaces de cometer pecado; sí, enseña a los padres que deben arrepentirse y ser bautizados, y humillarse como sus niños pequeños, y se salvarán todos ellos con sus pequeñitos. Y sus niños pequeños no necesitan el arrepentimiento, ni tampoco el bautismo.  He aquí, el bautismo es para arrepentimiento a fin de cumplir los mandamientos para la remisión de pecados” (1) (Énfasis añadido).

El profeta Moroni afirma que el bautismo es necesario para aquellos que buscan arrepentirse del pecado. Los Santos de los Últimos Días sostienen en dos hechos que los niños nacen en el mundo sin pecado y no deben rendir cuentas hasta la edad de ocho años (la edad en la que la mayoría de niños SUD son bautizados).  El primer hecho es una doctrina de la iglesia, tanto es así que se incluyó como el segundo de los trece artículos de fe SUD:

“Creemos que los hombres serán castigados [se harán responsables] por sus  propios pecados, y no por la transgresión de Adán” (2)

En otras palabras, los Santos de los Últimos Días abjuran la doctrina del pecado original y la transgresión original y enfocan el concepto del bautismo de los niños dentro de ese contexto.  Una cita de la escritura SUD que invalida las doctrinas antes mencionadas se puede encontrar en Moisés 6:54 que enseña:

“De allí que se extendió entre el pueblo el dicho: Que el Hijo de Dios ha expiado la transgresión original, por lo que los pecados de los padres no pueden recaer sobre la cabeza de los niños, porque éstos son limpios desde la fundación del mundo” (Énfasis añadido).

Las palabras del Apóstol Pablo a los Romanos apoyan esta escritura:

“Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno [el Señor], los muchos serán constituidos justos”. (3)

El segundo hecho, la iglesia enseña que es crucial que la persona conozca los mandamientos, tenga una comprensión general de lo bueno y lo malo y esté -al menos- dispuesta  a aprender sobre el concepto responsabilidad por sus acciones antes de bautizarse, todas las cuales son características poco asociadas con los niños pequeños, especialmente con los infantes.  El apoyo a esta posición proviene una vez más de las palabras de Pablo a los Romanos:

“Pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión”.(4)

De más está decir que los niños recién nacidos no están conscientes de la ley ni tampoco poseen la capacidad cognitiva para elegir la rectitud sobre el pecado, y según Pablo, por lo tanto no hay “transgresión”.  Otro aspecto de este argumento es que el Señor les pidió a los apóstoles y a los posibles miembros de la iglesia primitiva, “creer y ser bautizados” (5).  Un niño no puede expresar una creencia en algo y mucho menos fe en un Salvador que expió los pecados que aún no han cometido.

Así pues, en conclusión, sobre la base de las evidencias que se han indicado anteriormente, la iglesia SUD ha determinado que los infantes no nacen en este mundo siendo culpables de los pecados de Adam o de cualquier otra persona, y que su incapacidad para comprender las leyes y los mandamientos del Evangelio los dejan sin la necesidad de un bautismo “para la remisión de los pecados” (6) hasta que tengan ocho años o más.

(1) Moroni 8:10-11, Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo
(2) Artículos de Fe, artículo 2
(3) Romanos 5:19
(4) Romanos 4:15, (Ibíd.)
(5) Marcos 16:15-16, Romanos 10:14
(6) Marcos 1:4, Lucas 3:3

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