Artículos Etiquetados ‘Dios’

El nuevo manual Principios del Evangelio enseña sobre los mormones

Jueves, 14 enero, 2010

Los mormones, un sobrenombre para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, han publicado una nueva edición de los Principios del Evangelio. Este manual de enseñanza está diseñado tanto para el estudio personal como para el estudio en aula. Los adultos que están asistiendo a una Iglesia Mormona para aprender más sobre los mormones y aquellos que son miembros nuevos usan este manual como un libro de texto de la Escuela Dominical para aprender los fundamentos de las creencias mormonas antes de pasar a las clases más avanzadas en la escuela dominical. Se puede leer dicho manual en línea, sin costo alguno y sin necesidad de registrarse, lo que lo convierte en una manera gratuita y organizada de aprender las enseñanzas esenciales de los mormones a medida que las enseñan a sus propios miembros.

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El Foro de Pew (Pew Forum) hace un análisis de los mormones acerca de Dios

Miércoles, 13 enero, 2010

El Pew Forum, que no está asociado con la Iglesia en ningún modo, realizó un estudio de los mormones en los Estados Unidos. Un aspecto de los mormones en sus vidas personales incluía sus sentimientos acerca de Dios y su relación con Él.

El estudio demostró que cada mormón encuestado creía en Dios, cifra que era mayor que en cualquier otra religión encuestada anteriormente.

Además, nueve de cada diez estaban absolutamente seguros de la existencia de Dios.  Noventa y uno por ciento de los mormones creían que Dios es alguien con quien uno se puede relacionar. Todas estas cifras superan lo normal en otros grupos.

¿Qué hay acerca de los mormones que los lleva a creer en Dios en una forma muy personal? Una razón por la que los mormones tienen un alto porcentaje de creencia en Dios es que se pasa mucho tiempo enseñando a los hijos y a los investigadores de la Iglesia acerca de Dios, y acerca de cómo saber si Él es real.  A aquellos nuevos en la fe, ya sea que tengan suficiente edad o experiencia, se les enseña que pueden orar a Dios y recibir una respuesta a sus preguntas sinceras. Se les enseña a reconocer cómo Dios se comunica con Sus hijos.

Los mormones enseñan que la oración es una experiencia intensamente personal. Aunque las oraciones se ofrezcan en público y en familia, se anima a cada miembro que también tenga conversaciones individuales con Dios varias veces al día. No se enseñan oraciones recitadas; se instruye a los miembros que usen sus propias palabras y hablen de los pensamientos más profundos y más personales de su corazón. Ellos se dirigen a Dios por su nombre, le agradecen por bendiciones que nombran de manera específica y piden aquellas cosas que necesitan. Ellos terminan en nombre de Jesucristo. Sin embargo, dentro del modelo básico de oración, también se les enseña a hacer de cada oración una conversación. Sucede muchas veces que un mormón simplemente desea hablar a Dios acerca de una experiencia o una preocupación y también se les anima a ello. Con la práctica, una persona que ora pronto se familiariza con las maneras en que Dios se comunica con Sus hijos y aprende a confiar en lo que está experimentando.

Este énfasis en la oración es una razón por la que noventa y uno por ciento de mormones sienten que pueden relacionarse con Dios. Otra razón se basa en las formas específicas en que los mormones visualizan a Dios. Ellos creen que Dios los conoce personalmente porque Él creó sus espíritus y entonces, antes de que se creara la tierra, ellos vivieron con Él por un tiempo. Durante este tiempo, todos se convirtieron en una persona real con talentos, personalidad e intereses. Cada persona estaba decidiendo quiénes eran y cuán obedientes eran. Dios estaba allí, como nuestro Padre literal, cuidándonos y guiándonos. Por esta razón, Su amor por nosotros es muy personal.

Los mormones visualizan a Dios como un Padre literal, amoroso pero estricto. Los buenos padres comprenden que deben dar reglas con recompensas y consecuencias, y Dios es siempre un buen Padre. Los mormones aceptan las reglas y las consecuencias naturales porque las ven a la luz de un amoroso Padre, no un dictador estricto, desinteresado y distante.

Con esta información en mente, es fácil comprender por qué los mormones que tienen un fuerte testimonio de los principios de su religión tienen un porcentaje casi perfecto de creencia en Dios en una relación personal con Él.

¿Los mormones canonizan santos?

Martes, 12 enero, 2010

En la fe católica, la canonización es el reconocimiento oficial de que alguien es un santo y lo fue incluso antes del reconocimiento oficial. Se sigue un proceso para permitir que la iglesia determine quién es un santo.

Los mormones (apelativo para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días) no siguen este proceso. El término santo se usa en el nombre oficial de la iglesia y denota, tal como se usa en la Biblia, a una comunidad de personas que siguieron a Dios. La Enciclopedia del Mormonismo establece que Pablo usó el término para los miembros bautizados de la iglesia de Cristo, al utilizar la palabra griega hagios, que también puede significar apartado o santo. Pablo usa este término en Filipenses 1:1.

Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y los diáconos:

El término Santos, tal como lo usan los mormones, significa que nosotros somos miembros de la propia Iglesia de Jesucristo. Somos bautizados en Su nombre y hemos tomado Su nombre sobre nosotros. Como Santos, tenemos una responsabilidad especial de vivir de acuerdo a Sus enseñanzas y representarlo bien.

Quentin L. Cook, un oficial de alto rango de la iglesia dijo:

¿Qué significa ser santo? En la Iglesia del Señor, los miembros son Santos de los Últimos Días y tratan de emular al Salvador, de seguir Sus enseñanzas y recibir las ordenanzas salvadoras con el fin de llegar a vivir en el reino celestial con Dios el Padre y nuestro Salvador, Jesucristo. El Salvador dijo: “…éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis;…”.

No es fácil ser Santo de los Últimos Días; ése no fue el objetivo. La meta primordial de vivir en la presencia de Dios el Padre y de Su Hijo, Jesucristo, es un privilegio imposible de comprender.

Quentin L. Cook, “¿Eres un santo?” Liahona, noviembre de 2003, 95-96

Para los mormones, ser un santo no es algo reservado para algunos, sino algo que cada miembro de la iglesia puede y debería hacer. Todos tiene la misma oportunidad de servir a Dios y volver a Él algún día a través del don de la expiación de Cristo. ¿Qué significa esto en términos de la vida cotidiana?

Los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros estar en el mundo, pero no ser parte del mismo. Los  mormones ya no necesitan vivir en comunidades separadas a fin de proteger sus vidas de modo que ahora viven en el mundo. A pesar de que viven en el mundo, trabajan, van a la escuela y juegan, no necesitan imitar al mundo. Conocen las normas que Dios tiene para ellos y trabajan duro para vivirlas aun cuando eso signifique un sacrificio. Para un adolescente, esto significa vestirse a la moda, pero modestamente, mantenerse dentro de un alto estándar moral mientras salen en citas y anticipando qué fiestas podrían implicar una conducta inapropiada. Para un niño, puede ser que tenga el coraje de decirle a un profesor que no puede participar en la fiesta de té en la escuela durante el Día de la Cultura Japonesa, porque no beben té. Para un adulto, puede significar decirle a su jefe que lo siente, pero que no puede hacer lo que se le asignó hacer porque es ilegal, a pesar de que podría significar la pérdida de un trabajo o promoción e incluso si alguien más lo está haciendo.

Asimismo, los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros que eviten el adorar a cualquier otro Dios. Hoy en día, eso por lo general significa evitar dar más importancia a cualquier otra cosa que a Dios y Jesucristo, incluyendo la fama, el dinero o la popularidad. Para muchos en el mundo de hoy, la atención se centra en obtener cosas materiales. Las personas pasan grandes horas no sólo ganando lo que necesitan para tener una vida razonablemente buena, sino teniendo una casa costosa,  lo última de la moda y el auto más prestigioso. Para ello, muchos de ellos deben sacrificar otras cosas, tales como la asistencia a la Iglesia o la integridad. Para hacer esto, anteponen al dios de la riqueza al único Dios verdadero y a Jesucristo, su Salvador. La riqueza es a menudo el “becerro de oro” del mundo de hoy.

Otra manera en que los miembros de la iglesia de Dios Lo honran y viven de acuerdo con el título de Santos es respetar y cuidar a sus familias. Actualmente, la vida familiar es a menudo tratada como una actividad secundaria en la vida. Los mormones consideran a las familias como un regalo de Dios para ellos y como una parte fundamental de la eternidad, ya que los mormones también creen que la vida familiar continúa por la eternidad. Cuando su familia continúa junta a pesar de la muerte, vale la pena los sacrificios necesarios para construir una familia maravillosa. A los mormones se les enseña a pasar tiempo con sus cónyuges e hijos de maneras significativas. La iglesia bosqueja algunas de estas horas familiares, tales como el estudio de las Escrituras y oración en familia, la Noche de Hogar y los Consejos Familiares. Otros son creados por padres que trabajan duro para encontrar la manera de fortalecer sus familias e influenciar a sus hijos. Estos incluyen el separar un día para conversar, para memorables excursiones y trabajo voluntario compartidos.

Los mormones permanecer enfocados en Dios y Jesucristo asistiendo a la Iglesia cada domingo. Ellos asisten como familia e incluso los bebés y los niños pequeños asisten con sus familias al servicio básico de adoración, conocido como Reunión Sacramental.  Luego de eso, se separan en grupos para las clases. Esta asistencia a la Iglesia toma tres horas. Sin embargo, los mormones, a diferencia de muchas personas en otras religiones, consideran el mandamiento de guardar el Día de Reposo santo para que se considere como tal. Es necesario que todo el día se dedique a actividades espirituales. Una vez que termina la Iglesia, los miembros regresan a casa y sólo hacen las tareas que son esenciales, las que incluyen la preparación de comidas simples y el cuidado de los niños pequeños. El sábado, hacen los preparativos para la limpieza de la casa, ir de compras y sea cual sea la preparación que se necesite hacer para mantener el Día de Reposo centrado en Dios. Ellos leen las escrituras, se ocupan de las asignaciones de la Iglesia, escriben en sus diarios y encuentran otras maneras de acercarse a Dios. Este tiempo de atención espiritual de cada semana les permite hacer frente al mundo durante otra semana con la fuerza para resistir las tentaciones y los desafíos del mundo, así como también fortalecer su relación con el Salvador.

Los mormones no designan a ciertas personas como que han alcanzado la santidad. En lugar de ello, cada persona trabaja duro para ser un verdadero Santo, un seguidor del Salvador.

¿Dios creó al hombre porque tiene ansias de adoración?

Domingo, 10 enero, 2010

Dios es perfecto y por lo tanto no hace nada por ego. Todo lo que hace es con nuestro bienestar eterno en mente.

Las creencias mormonas se centran en torno al conocimiento de que Dios es literalmente el padre de nuestros espíritus. Los mormones enseñan que después que Él creó nuestros espíritus, nosotros vivimos durante un tiempo con Él en el cielo, donde nos enseñó las verdades del Evangelio. Usamos ese tiempo para desarrollar nuestras personalidades, talentos e intereses, que vendrían con nosotros a la tierra. Nuestro conocimiento del Evangelio, sin embargo, fue olvidado cuando nacimos. (más…)

¿Se puede tener fe y creer aún en la ciencia?

Martes, 7 julio, 2009

Respuesta personal de Bethany

¡Claro que sí! Se puede tener fe y creer aún en la ciencia. Las escrituras clara y reiteradamente confirman que Dios es el Creador de la tierra, los cielos y todo lo que se encuentran en ellos. Ellos también confirman que los elementos con los que está compuesta la tierra también son eternos. Como un actual estudiante avanzado de bilogía constantemente estoy vinculando la ciencia con la religión a medida que estudio continuamente la ciencia de la vida y su relación espiritual con la religión. A medida que mis estudios aumentan, my fe también crece ya que veo la mano de Dios en cada aspecto de mi vida.

El élder Henry B. Eyring de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, afirma que “la esencia del evangelio es la doctrina de tratar…. y ésa, por supuesto, es la esencia de la ciencia, también: la doctrina de tratar, probar y comprobar. Este es el tipo de procedimiento que hace de la ciencia lo que es”. El punto consiste en que el evangelio nos enseña a experimentar con las palabras del Salvador y hacer lo que un científico haría para encontrar la verdad.

Una y otra vez fui testigo de los milagros que ocurrieron tanto en mi vida personal como en la vida de otras personas alrededor de mí que nunca habría imaginado que fueran posibles. ¿Cómo es que algunas cosas que son científicamente imposibles de ocurrir, en realidad suceden? Esto me recuerda al apóstol Pedro quien, como está escrito en Mateo 14, vio a Cristo caminar sobre el agua y le pidió ir a su encuentro sobre el agua. Pedro caminó sobre el agua, desafiando a la ciencia, pero su fe vaciló en cuanto el mar empezó a agitarse. Jesús le tendió la mano, lo sostuvo, y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿Por qué dudaste?”. Ha habido momentos en los que estaba seguro de que mi fe había fallado tanto a mí como a los demás, pero aunque las personas pueden fallar, el Señor no falla. Muchísimos científicos se esfuerzan sólo por encontrar las respuestas a las preguntas científicas e ignoran lo espiritual; ellos no aceptan nada que no sea probado por medio de métodos científicos o que no pueda ser visto, sentido o comprobado a través de la experiencia. La ciencia misma está llena de Dios.

Ezra Taft Benson fue el décimo tercer Presidente de la Iglesia SUD y afirmó que “la religión y la ciencia algunas veces parecen estar en conflicto. Pero, el conflicto puede ser sólo aparente y no real, puesto que la ciencia busca la verdad y la verdadera religión es la verdad. Nunca puede haber conflicto entre la religión revelada y la verdadera ciencia. La verdad es la verdad, ya sea que se le llame ciencia o religión. Toda verdad es consecuente. No hay conflicto, sólo en la interpretación de los hechos”. En tal caso, tal vez la ciencia y la religión no estén en oposición, sino que simplemente difieren en las distintas maneras de ver las cosas.

Sé y veo cuán cómodamente encajan la ciencia y la religión. A pesar de que no sepa todas las respuestas ya que nadie las sabe, sí sé que con paciencia y humildad pueden resolverse todas las interrogantes que se plantean en esta vida o en la próxima.

¿Dónde está Dios cuando lo necesito?

Lunes, 6 julio, 2009

Esta pregunta a menudo la formulan personas que oraron por algo que no obtuvieron o quienes no sintieron que recibieron el consuelo o la ayuda que esperaban en momentos de dificultad. Son varios los aspectos del evangelio que se deben entender para saber porqué sucedió esto.

Es importante recordar que no podemos controlar a Dios, en especial sin pasar por un gran sufrimiento. A principios de la historia de la Iglesia mormona, el escribano de José Smith quería llevarse la traducción del Libro de Mormón, que hasta entonces constaba de 116 páginas, para mostrarla a su familia. José oró y se le dijo que no lo permitiera. Sin embargo, el escribano continuó con sus súplicas; y José Smith cedió y continuó pidiendo a Dios que cambiara de opinión. Con el tiempo, Dios accedió puesto que era evidente que estaban determinados a hacerlo de todas maneras. El escribano llevó el manuscrito a su casa y se lo robaron. Ambos hombres se dieron cuenta que necesitaban arrepentirse por sus decisiones. A partir de esto, José Smith aprendió a no insistir a Dios. Dios es perfecto y Su primera respuesta debe ser suficiente. Dios sabía lo que pasaría, ellos no.

Dios puede ver más allá en el futuro de lo que nosotros podemos. Mientras nosotros tomamos decisiones sobre lo que está ocurriendo actualmente y sobre lo que pensamos que pasará, Dios está mirando la imagen completa. Puede haber consecuencias en un futuro lejano que no podamos ver. Cuando oramos, siempre debemos pedir que la voluntad de Dios se realice. Él quiere que le digamos lo que queremos, pero siempre lo debemos hacer comprendiendo que posiblemente no obtengamos lo que creemos que queremos. Dios siempre responde a las oraciones, pero hay tres posibles respuestas: Sí, no y aún no. Dios responderá a nuestra oración de la mejor manera para cada persona; y algunas veces lo que hacemos afectará a otras personas, de manera que deben considerarse sus necesidades también.

Puede ser molesto cuando estamos seguros de saber lo que es mejor y Dios no nos da lo que queremos. Es posible que las pruebas que enfrentemos nos den algo que necesitemos en el futuro. No se pueden prevenir todas las muertes porque las personas tienen que morir y sólo Dios sabe la razón del tiempo. No se puede evitar todo tipo de tristeza y dolor si queremos crecer y progresar, o incluso desarrollar la fe.

Para hacer más fácil el aceptar la voluntad de Dios, debemos desarrollar una relación cercana y personal con Él. Necesitamos pasar tiempo en oración y estudiar mucho antes de que empiece la crisis, de manera que podamos reconocer Su “voz”. Esto no quiere decir que Él nos habla con una voz que podemos escuchar. Esto es un sentido figurativo. Necesitamos saber cuándo lo que sentimos y experimentamos viene de Dios, y lo logramos a través del tiempo que pasamos con Dios en oración, el estudio de las escrituras y la contemplación.

El construir una relación de confianza es también importante. Desarrollar la confianza toma tiempo y no podemos esperar una crisis para obtener nuestra fe. Con el tiempo, a medida que aprendamos a reconocer las manos de Dios en nuestras vidas y veamos qué tan bien resultan Sus decisiones, empezaremos a confiar en Él y sabremos que lo que decide hacer es siempre la mejor decisión. Entonces, cuando surjan los problemas más graves, podremos transmitirlos a Él y sentirnos seguros y protegidos.

Cuando pensamos que Dios no está presente en los momentos críticos de nuestras vidas, en realidad siempre se trata del hecho de no reconocerlo. Él siempre está ahí, pero, a no ser que lo conozcamos bien, no seremos capaces de verlo ahí ni seremos capaces de sentir el consuelo disponible para nosotros a través del Espíritu Santo. Ese consuelo viene sólo cuando confiamos completamente en Dios y nos tomamos el tiempo para sentarnos tranquilamente y sentir Su presencia, aun cuando Él no está haciendo nuestra voluntad. La prueba de fe no es hacer que Dios haga nuestra voluntad sino hacer y aceptar la suya de buena voluntad.