Artículos Etiquetados ‘doctrina mormona’

Lanzamiento de la nueva página LDS.org

Lunes, 4 abril, 2011

Una versión inicial de la recientemente revisada página LDS.org está disponible para vista previa en NewLDS.org.  No todas las funciones están operativas, pero usted puede ver fácilmente lo que pronto estará a su disposición.  Es un sitio mucho más personalizado e interactivo que la versión anterior.

Para utilizar las funciones personalizadas, tendrá que registrarse.  Sólo se le pedirá un nombre de usuario y una contraseña, y si es SUD (mormón) su número de registro de miembro.  El número de miembro le permite acceder a las pocas partes abiertas sólo a los miembros—listas de miembros para su propio barrio o estaca (similar a las congregaciones y diócesis) y la información específica para personas en ciertos llamamientos o programas.  Aunque usted debe registrarse, no será contactado por los misioneros u otros miembros de la Iglesia.  En los años que tengo registrado, nunca he recibido un correo electrónico de ellos.  Simplemente les permite ofrecerle un acceso privado a los materiales personalizados que usted cree y asegura que nadie ingrese a partes del sitio a las que no tiene derecho a acceder. (más…)

La ética mormona de la civilidad

Jueves, 14 enero, 2010

Uniéndose a otras voces religiosas en las últimas semanas, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son informalmente llamados mormones, emitió una declaración sobre civilidad. Bajo el título “La ética mormona de civilidad”, pedía un aumento en la moderación, el respeto, y la razón en nuestras vidas, en particular en el ámbito político.

El mundo político está en actividad. Las economías están fallando. La confianza del público está disminuyendo. Las personas se sienten vulnerables. Y la cohesión social se deteriora. Mientras tanto, las historias de rabia y agitación llenan nuestras ondas transmisoras, las calles y los ayuntamientos. ¿Dónde están las voces de equilibrio y moderación en estos tiempos extremos? (más…)

¿Cambian las doctrinas y las prácticas del mormonismo?

Martes, 7 julio, 2009

Existe una diferencia importante entre la doctrina mormona y la práctica mormona. La doctrina no cambia, pero las prácticas sí. Por ejemplo, el bautismo ha sido un mandamiento y una doctrina desde los inicios de la iglesia. Para ser un miembro de la iglesia, todos deben bautizarse y para que el bautismo siga el ejemplo establecido por el Salvador lo debe realizar una persona con autoridad para bautizar y se debe realizar por inmersión. Aquellas son doctrinas cruciales para nuestra salvación eterna y nunca van a cambiar. Sin embargo, no existe una doctrina específica que establezca la cantidad de veces que una persona con autoridad puede bautizar a otra persona. Por esta razón, en la iglesia primitiva, las personas en ciertas ocasiones se volvían a bautizar varias veces. Desafortunadamente, para algunas personas esto fue como un permiso para pecar. Puesto que el bautismo limpiaba sus pecados, pensaron que esto significaba que podían hacer lo que querían siempre que se volvieran a bautizar después. Para otros, esto era similar a la renovación de votos matrimoniales: un símbolo de compromiso, lo cual era un uso más adecuado de la práctica. Sin embargo, debido a que algunos abusaban de la práctica de volverse a bautizar, los líderes de la iglesia decidieron discontinuar esta práctica el año de 1897. Hoy en día, sólo aquellos que son excomulgados debido a un pecado grave se les vuelve a bautizar. El volverse a bautizar no fue una doctrina, fue una práctica y por lo tanto pudo cambiarse. El bautismo mismo es una doctrina que no puede cambiarse.

Dios siempre ha enseñado ciertas cosas que sólo debían realizarse en un determinado momento; no todas las generaciones necesitan construir un arca o viajar por el desierto, pero algunas sí lo hicieron. Se elevó la ley de Moisés a una ley mayor, creando diferentes prácticas para las personas que viven en diferentes tiempos. Es por esta razón que necesitamos profetas. Con frecuencia, surgen situaciones que requieren información o programas nuevos.

El noveno Artículo de Fe (un enunciado que contiene trece creencias principales de los mormones) dice: “Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al Reino de Dios”. Esta enseñanza hace que los mormones sobresalgan entre muchas otras religiones, y es importante para comprender la pregunta que se formuló.

Amos enseñó que Dios no hará nada sin revelarlo a través de Sus profetas. (Amos 3:7). Dios envió a sus profetas a prepararnos para la primera venida del Salvador, y ahora Él los ha enviado por un suceso de igual importancia: la Segunda Venida del Salvador. A la Iglesia Mormona la dirige un profeta de Dios. Dios no se escondió ni se rehusó a hablarnos por el resto de la mortalidad. Él está hablándonos otra vez, guiándonos hacia la Segunda Venida y hacia nuestra propia salvación eterna. Ya que las circunstancias cambian, los profetas mormones hacen algunos cambios, pero no a la doctrina si no a la práctica.

Un tema de confusión es que las personas, a menudo, no comprenden bien la diferencia entre doctrina y creencia personal. Hay varias cosas que los líderes han dicho y que son sus creencias personales pero nunca se canonizaron o se hicieron doctrina. Los miembros también creen en ciertas cosas que los líderes nunca han enseñado; y también hay aspectos culturales que son cultura y no doctrina. Algunas veces, lo que las personas que analizan la iglesia ven como cambios en la doctrina son en realidad un asunto de retorno a la verdadera doctrina.

Los mormones enseñan a sus miembros a seguir a un profeta viviente. Cuando se encuentra información que es aparentemente contradictoria en una búsqueda de enseñanzas de los líderes de la iglesia, se les aconseja que escojan la enseñanza del profeta actual. Harold B. Lee explicó esto a los miembros:

“Algunas veces es muy interesante ver la reacción de las personas”, observó. “Recuerdo cuando el presidente McKay anunció a la Iglesia que el Primer Consejo de los Setentas se iba a ordenar sumos sacerdotes para expandir su función y darles autoridad para actuar cuando ninguna otra Autoridad General pudiera estar presente. Fui a Fénix, Arizona, y me encontré con un miembro del Consejo de los Setentas quien estaba muy inquieto. Me dijo: ‘¿No dijo el profeta José Smith que esto iba en contra de la orden del cielo, el nombrar sumos sacerdotes como presidentes del Primer Consejo de los Setentas cuando a ellos se les nombró al principio?’”.

“Y yo dije: ‘Bueno, tengo entendido que lo hizo pero ¿alguna vez ha pensado que lo que iba en contra de la orden del cielo en 1840 pueda no ir en contra de la orden del cielo en 1960?’. Como ven, él no había pensado en eso. Él… estaba siguiendo a un profeta muerto y se estaba olvidando de que existe un profeta viviente hoy en día. De ahí la importancia de nuestro énfasis en la palabra ‘viviente’”. (Harold B. Lee, “El lugar del profeta viviente, vidente y revelador”, discurso pronunciado para el personal docente de seminario e instituto en la Universidad Brigham Young, el 8 de julio de 1964)

Esto es exactamente el modelo que vemos en la Biblia. Cada profeta recibió información adicional que expandió nuestro conocimiento de las enseñanzas de Dios, todo lo que necesitaríamos desde el día de la creación hasta el fin de la tierra no se entregó a Adán en un único paquete amarrado cuidadosamente. Recibimos nuestro conocimiento de las enseñanzas de Dios línea por línea, y hemos aprendido poco a poco lo que Dios quiere de nosotros.

En los tiempos del Nuevo Testamento, las personas a menudo no entendían este concepto, y con frecuencia se le criticó a Jesucristo por “cambiar” la ley. Él respondió: ‘No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplirla.

18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido’. Entonces, procedió a dar ejemplos de leyes que ellos habían aprendido, y sus propias adiciones a ellas, no cambios sino grandes modificaciones leves. Les recordó que habían aprendido a no matar. Agregó una modificación leve adicional al decirles que incluso no deben estar molestos con los demás sin motivo alguno. Aunque a ellos ya les habían enseñado a no cometer adulterio, ahora Él les enseñó que incluso el tener pensamientos impuros por otra persona era adulterio. Él no cambió la ley, el adulterio y el asesinato seguían siendo pecados. Él simplemente hizo que la ley cubriera otros aspectos para que satisfaga las nuevas habilidades de las personas y ayudó a la Iglesia a avanzar hacia la perfección.

En toda la Biblia, vemos que Dios agregó poco a poco nuevos niveles de responsabilidad para la vida de Su pueblo y que Él con frecuencia dio mandamientos a un grupo que no se aplican a otro. En una iglesia con un Dios viviente, debemos esperar que las cosas cambien de vez en cuando para cumplir con las necesidades del reino de Dios. Debemos permitir que Dios siga guiando a Su pueblo. La doctrina principal nunca cambiará, pero se pueden extender las enseñanzas en conformidad con ella y se pueden cambiar las prácticas a medida que Dios trabaja para traer y transmitir la inmortalidad y la vida eterna de Sus hijos.