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Programa para adolescentes mormonas se renueva

Jueves, 14 Enero, 2010

Las jovencitas mormonas de doce a diecisiete años de edad tienen un programa especial llamado El Progreso Personal. Es similar a un programa de escultismo y enseña a las jóvenes a prepararse para la vida en cualquier forma que la sociedad requiere, sin dejar de lado su feminidad y su lugar como una hija de Dios. Ellas aprenden que pueden obtener una buena educación y prepararse para una carrera, pero todavía planifican convertirse en esposas y madres tradicionales, cuyas educaciones las preparan para mantener a una familia si deben hacerlo, o para que puedan compartir sus conocimientos con sus hijos. Pueden vivir en un mundo que celebra la inmoralidad, pero aferrarse a la virtud como un principio rector, con el apoyo de otras jóvenes y mujeres que comparten sus valores. Las jóvenes mormonas no están ocultas en una comunidad protegida, sino que son parte de su mundo, pero en sus propios términos.

Este año, se le ha dado una nueva apariencia al programa para las Mujeres Jóvenes. El nuevo libro que las guía es de color rosa, para recordarles celebrar su feminidad y para ayudarlas a mantenerse en sus funciones sagradas como hijas de Dios. (más…)

Nuestra fe está centrada en Jesucristo

Miércoles, 13 Enero, 2010

Recientemente, el élder Russell M. Ballard habló a los graduandos de la Universidad Brigham Young, una entidad de propiedad de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los miembros de esta iglesia a menudo son conocidos informalmente como mormones. Él les aconsejó que hablaran sobre su religión con las demás personas, señalando que la mayoría de los temas de mayor interés para los detractores no son los elementos críticos de la religión actual, sino más bien son elementos marginales o prácticas que ya no se realizan. Les aconsejó que los debates se centraran en el núcleo de la religión, los elementos que afectan la salvación, en lugar de los que no son más que interesantes puntos de debate intelectual.

“”Cuando todo está dicho y hecho, lo más importante sobre usted y su testimonio es que la usted base sus creencias en lo que enseñó Jesucristo, y trate de seguirlo, viviendo su vida en una forma aceptable para nuestro Padre Celestial y el Señor.

Esto es su fundamento. Fue el fundamento de José Smith. Él dijo: “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los Apóstoles y Profetas, en relación con Jesucristo, que murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, y ascendió al cielo, y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son sólo apéndices de ella. ”

(Vea Elder M. Russell Ballard: Engaging Without Being Defensive (Élder M. Russell Ballard: Involucrándose sin estar a la defensive-en inglés)

Cada religión tiene información o escritos que cubren un amplio espectro de información. Parte de esta información es esencial para la salvación del creyente, pero gran parte no lo es. Por ejemplo, debemos saber quién creó el mundo y creer eso, pero no tenemos que saber exactamente cuánto tiempo le llevó. Esto es sólo carne de cañón interesante para el debate o la curiosidad, pero no tiene nada que ver con nuestra salvación. Es interesante leer la genealogía en el Antiguo Testamento, pero no será una prueba para cuando estemos ante el Salvador en el juicio. Algunas historias en la Biblia son curiosas y realmente no entendemos por qué un profeta bíblico tomó las decisiones que tomó, pero la mayoría de las veces, no necesitamos saberlo.

Lo que necesitamos saber es que Dios es nuestro amoroso Padre Celestial y Jesucristo es Su Hijo unigénito. Jesús murió por nosotros y es el único camino a través del cual podemos volver a Dios algún día. Tenemos que aprender a identificar la verdad mediante la comunicación directa con Dios para saberla.

Son estas cosas en las que se centran en los mormones en su vida espiritual diaria. Ellos trabajan para construir una relación de amor con Dios y Jesucristo y para comprender la forma en que Ellos nos han hecho vivir el día a día. Se esfuerzan por ser buenos miembros de familia y buenos ciudadanos. Ellos estudian la vida del Salvador y luego tratan de comprender cómo vivir de esa manera ellos mismos.

Mientras que los grupos que trabajan para oponerse a la iglesia a menudo se centran en  juegos intelectuales sin importancia, los mormones están ocupados tratando de ser como Jesús. Cuando se habla con un mormón, es importante recordar que por lo general no están muy interesados en esos temas marginales. Su testimonio no se basa en la historia o la ciencia, sino en la fe. Esta fe se produjo después de desarrollar una relación estrecha y personal con Dios y luego confiar en que Él contestará sus interrogaciones de manera que pudieran entender. Se esforzaron por conocer a Dios tan bien que puedan reconocerlo fácilmente cuando Él se comunica con ellos.

Es de poca utilidad el presentar a un mormón que realmente conoce a Cristo las enseñanzas de los hombres, que no son fiables y son cambiantes. Ellos no están interesados en el uso de esas enseñanzas como base para su salvación eterna. Ellos conocen al Creador y sólo son Sus palabras lo que importa.

¿Creen los mormones que uno puede labrar su camino al cielo?

Miércoles, 13 Enero, 2010

Esta pregunta es hecha a menudo por evangelistas, y es, en general, un malentendido de las enseñanzas mormonas sobre lo que ocurre después de la muerte y cómo lo controlamos

Muchos evangelistas enseñan que una persona llega al cielo al ser “salvado”. Esto implica el acto de aceptar a Jesucristo como su Salvador personal. Al mismo tiempo, ellos enseñan que los actos no pueden llevarte al cielo. Los mormones también creen que una persona debe aceptar a Jesucristo como su Salvador, a fin de regresar a la presencia de Dios después de la muerte. Ambos grupos coinciden en que, al menos, se requiere un acto de todos nosotros a fin de estar con Dios.

La confusión sobre el número de actos necesarios para ser salvados proviene de las diferencias en la terminología utilizada por los mormones. Los mormones creen que todos se salvan a través de la expiación de Jesucristo, aun si nunca aceptan a Jesucristo como su Salvador. Sin embargo, la gracia y la vida eterna, para un mormón, no son la misma cosa. Para entender esta compleja cuestión, echemos un vistazo a varios puntos esenciales.

¿Qué es gracia?

El Diccionario Bíblico, localizado en ediciones SUD de la Biblia del Rey Santiago, define gracia para nosotros:

Es a través de la gracia del Señor Jesús, gracias a su sacrificio expiatorio, que la humanidad se levantará en inmortalidad, cada persona recibirá su cuerpo desde la tumba en una condición de vida eterna. Asimismo, es a través de la gracia del Señor que las personas, a través de la fe en la expiación de Jesucristo y el arrepentimiento de sus pecados, reciben la fuerza y la ayuda para hacer buenas obras que de otro modo no podrían mantener si se les dejara bajo sus propios medios. Esta gracia es un poder que permite a los hombres y mujeres alcanzar la vida eterna y la exaltación después de haber agotado sus propios esfuerzos. (Véase el Diccionario Bíblico).

En otras palabras, la gracia nos permite resucitar de entre los muertos, recibir nuestros cuerpos de nuevo desde la tumba de una forma perfeccionada y la vida eterna. Esto es posible sólo porque Jesucristo voluntariamente entregó su vida por nosotros después de tomar los pecados del mundo. Ningún ser totalmente humano fue capaz de hacer esto por Sí mismo. Si Cristo no hubiera hecho este sacrificio por nosotros, la vida terminaría con la muerte, porque ninguno de nosotros puede vivir una vida perfecta o satisfacer las exigencias de la justicia plenamente. Sólo Jesús, con una madre mortal y un Padre Celestial, podía vivir perfectamente y elegir morir por nosotros.

Cada persona, entonces, resucita y se le da un lugar para pasar la eternidad. Sin embargo, el vivir para siempre no es la suma total de nuestras metas para la eternidad, si amamos a Dios. Nosotros, quienes Lo amamos, queremos vivir con Él en Su hogar para siempre. Esto requiere un poco más. Una vez más, es la gracia que hace posible este regalo adicional. Sin gracia, no podríamos arrepentirnos de los pecados que cometemos aquí en la tierra.

¿Por qué es importante el arrepentimiento?

Para ello, tenemos que buscar en la Biblia, donde encontramos las siguientes Escrituras:

No todo el que ame dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21)

El Libro de Santiago, que se cree que es el hermano de Jesús, tomo este pensamiento aún más profundamente y responde a la pregunta sin lugar a dudas:

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

21 ¿No fue justificado por las obras nuestro padre Abraham, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por ajusticia, y fue llamado amigo de Dios.

24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

25 Asimismo, Rahab, la ramera, ¿no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta. (Santiago 2)

Santiago señala que creer en Dios es bueno, pero incluso Satanás cree en Dios. No, se requiere más que simplemente creer. Él explica, usando a Abraham y Rahab como ejemplos, que ellos obedecieron los mandamientos porque tuvieron fe y esa fe fue perfeccionada cuando optaron por no sólo creer, sino hacer lo que Dios les enseñó a hacer. Fue la combinación de fe y obras las que los hizo perfectos a los ojos de Dios. Tenga en cuenta especialmente la inclusión de Rahab. Es una mujer que fue una prostituta, así que no era un profeta u otra persona que podríamos normalmente pensar sostener como un ejemplo. Si analizáramos sólo un aspecto de su vida, la veríamos como un alma perdida, pero Dios la ve como más y nota que ella tomó valientes decisiones que ayudaron a avanzar la obra de Dios. Ella fue, en realidad, catalogada como un ancestro de Jesucristo. Esto no le da el derecho de pecar como ella desea, pero demuestra que las buenas obras que hizo, importaron y contaron en el largo plazo.

Vemos entonces, que la fe y las obras deben trabajar juntas como un total unificado a fin de que cualquiera de ellas “nos lleve al Cielo”.

¿Pueden los mormones (o alguien más) labrar su camino al Cielo?

No. Una persona mala que hizo buenas obras no podría ir al Cielo. Una persona que hizo buenas obras todos los días no sería admitido ante la presencia de Dios a menos que también haya aceptado a Jesucristo como Su Salvador y a menos que Sus buenas obras fueran una manifestación externa del la fe privada en su corazón.

Una persona que verdaderamente ama a Dios querrá hacer Su voluntad. Cuanto mayor sea nuestra fe, más fácil es tomar buenas decisiones. Una persona que dice que tiene fe, que proclama públicamente que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador, pero quien habla felizmente de su vida robando bancos o hiriendo a otros y que no se molesta arrepentirse no va a ser admitido en el cielo, como Jesús aclaró, porque su fe no es real y porque ninguna cosa impura puede entrar en la presencia de Dios. La fe sin obras es fe muerta, pero también las obras sin fe, obras muertas. Nadie puede vivir una vida perfecta, pero tenemos la responsabilidad de arrepentirnos cuando hacemos mal y que continuamente esforzarnos por guardar los mandamientos.

El Libro de Mormón enseña:

23 Porque nosotros trabajamos diligentemente para escribir, a fin de persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y a reconciliarse con Dios; pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos;

26 Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados. (2 Nefi 25)

Es sólo a través de Jesucristo que la gente puede salvarse. Si queremos vivir con Dios, en lugar de simplemente vivir eternamente lejos de Su presencia, debemos tener fe y también debemos guardar los mandamientos, como Jesucristo nos instruyó.

¿Cómo son las reuniones de los mormones?

Martes, 12 Enero, 2010

Los mormones son bastante conocidos por ser personas que se reúnen siempre. Tienen reuniones y tienen reuniones para planificar reuniones. Pero ¿Qué hacen en todas estas reuniones?

La reunión más importante es la Reunión Sacramental. Está se realiza cada domingo y es el principal servicio de adoración. Debido a que los mormones son administrados por un clero laico, el obispo, quien es el equivalente a un pastor, no da el sermón cada semana. Cada parte de la reunión la realiza alguien que dona su tiempo y talentos.

La reunión se realiza en la capilla, la cual es diseñada de una manera muy simple. No hay estatuas y los edificios recientes no tienen fotos. Hay un “estrado” que se encuentra en una parte elevada al frente de la sala. Este tiene asientos para el coro, el liderazgo y los oradores y, por lo general, también tiene un piano y un órgano. Hay un podio que, a veces, tiene flores y siempre tiene papel tisú porque los mormones tienden a llorar cuando sienten el espíritu fuertemente.

Mientras que llegan los devotos, un voluntario toca la música de preludio. Se inicia la reunión con un miembro del obispado, el obispo o uno de sus dos consejeros, dando la bienvenida a todos y conduciendo cualquier asunto necesario. Hay una canción de apertura dirigida por un director de coro y cualquier adulto o adolescente miembro de la congregación que está invitado a hacerlo, da una oración. A las mujeres se les permite orar y dar discursos en las reuniones mormonas. Los miembros oran usando sus propias palabras.

Algunas veces se confirma a una persona como nuevo miembro de la iglesia o se bendice a un bebé (similar a un bautismo de otros credos)

Después de estos preliminares, de dar los anuncios y la información sobre quién ha sido invitado para asumir recientemente los cargos en la iglesia, se da inicio a la parte del sacramento de la reunión. Esta es la razón principal para que se celebre la reunión. En este momento, los miembros de la congregación cantan una canción sobre la muerte o la resurrección del Salvador, Jesucristo. Luego, se bendice la Santa Cena y es repartida a la congregación.

Los jóvenes o adultos varones que poseen el sacerdocio bendicen la Santa Cena. El poseedor del sacerdocio debe tener al menos dieciséis años de edad. Ellos se paran en una esquina del estrado en la parte delantera de la sala en un altar. Un poseedor de sacerdocio dice la oración, que es una de las pocas oraciones prescritas en la iglesia, para bendecir el pan. Jóvenes o adultos varones que tienen por lo menos doce años de edad reciben las bandejas de las personas que bendijeron el sacramento y lo reparten a la congregación. Estas oraciones se pueden leer en Doctrina y Convenios. Esto es seguido por la bendición y la repartición del agua. Se llevan las bandejas al final de las filas. Los miembros toman su porción y luego sujetan la bandeja para la persona que está sentada junto a ellos mientras esa persona lo toma. Una persona que no es miembro de la iglesia simplemente puede tomar la bandeja y sujetarla para la siguiente persona, sin participar.

El participar del Sacramento, llamado Santa Cena, permite a los miembros renovar las promesas que hicieron a Dios en el bautismo y les recuerda la expiación de Jesucristo. Mientras se pasa la Santa Cena, los miembros se sientan en silencio y piensan sobre Jesús o leen sus escrituras. Durante ese momento, los más pequeños suelen ver fotos de Jesús.

Cuando esto termina, varios miembros de la congregación dan discursos o pequeños sermones. Este tiempo con frecuencia empieza con discursos de cinco minutos a cargo de uno o dos jóvenes, seguidos de discursos más extensos a cargo de los adultos. El líder invita tanto a hombres como a mujeres a dar discursos y se les asigna un tema. La reunión con frecuencia se enfoca en un solo tema el cual los líderes escogen para esa semana. De esta manera, se le brinda la oportunidad a los oradores de estudiar un tema para una semana y luego compartir sus apreciaciones, escrituras favoritas y citas significativas que guarden relación con el tema. La congregación recibe las apreciaciones de muchas  personas diferentes durante el transcurso del año.

Algunas veces se canta un himno intermedio entre los discursos.

Al finalizar la reunión, hay una canción y una oración, nuevamente a cargo de un miembro de la congregación y se pide a los miembros que asistan a sus clases.

Es importante señalar que los niños están presentes en el Servicio Sacramental con sus familias. No hay servicio de guardería para esta porción del día. Esto significa que los servicios mormones algunas veces tienen un poco de ruido, pero los miembros sienten que es importante que los niños asistan a este servicio y tengan recuerdos para toda la vida de la adoración con sus hijos. Muchos padres dan libros o juguetes que no hacen ruido, a los niños menores. A pesar de esto, puede haber un poco de ruido e incluso puede escaparse alguno ocasionalmente, un niño pequeño quien se escapa de sus padres y decide ir a visitar al obispo hasta el estrado. Sin embargo, el Salvador dejó muy en claro durante su ministerio que los niños tienen importancia ante el Señor y que nosotros no debemos apartarlos. Los mormones están aceptando las distracciones de los niños en las reuniones, aun cuando se esfuerzan en enseñar a sus hijos a comportarse.

Después de la reunión sacramental, las personas continúan con diferentes clases. Los niños de un año y medio hasta tres años de edad asisten a una clase de guardería, la cual no se trata solo de una hora de recreación, sino que es una verdadera clase con lecciones, música y actividades educativas. Los niños de tres a doce años de edad asisten a la Primaria. Durante la mitad de la primaria, ellos se ubican en clases dividas según su edad. La otra mitad, ellos están en Tiempo para Compartir, donde están con todos los niños de la Primaria o con la mitad de ellos, divididos según su edad. Aquí ellos tienen una clase en la que participan y un período musical.

Los adolecentes asisten a la Escuela Dominical con alumnos de su misma edad, y luego se separan en dos grupos, uno para jóvenes varones y otro para jovencitas. Ellos asisten a una clase que los ayuda a aprender los aspectos prácticos del evangelio, cómo tomar la doctrina y aplicarla en su vida diaria. En el transcurso de la semana, tendrán una actividad semanal en un día de la semana y los que tienen de catorce a años en adelante asistirán a una clase de estudio de las escrituras diariamente.

Los adultos inician con la Escuela Dominical y posteriormente ellos también se separan en grupos de acuerdo a su género. Los hombres asisten a una clase de sacerdocio, incluso si ellos aún no poseen el sacerdocio, y las mujeres asisten a la Sociedad de Socorro, una organización auxiliar que se enfoca en el servicio y la educación del evangelio. Aunque estos dos grupos estudian casi el mismo tema, ellos lo hacen desde la perspectiva de sus roles en la vida.

El procedimiento completo de estas tres reuniones toma tres horas. Debido a que el Día de Reposo está destinado para la adoración, esto de ninguna manera impacta el día para los miembros. Aun cuando ellos regresan a casa, ellos santificarán el Día de Reposo, tal como Dios ordenó, y continuarán con la adoración familiar o personal, el estudio y la refleccción.

Las reuniones con los mormones tienden a ser muy simples. Éstas se llevan a cabo por voluntarios y se enfocan en la misión de la iglesia, la cual es llevar a las personas a Cristo.

Las mujeres mormonas y el sacerdocio

Martes, 12 Enero, 2010

Las personas con frecuencia preguntan por que razón los mormones no cuentan con líderes de sacerdocio femeninos. En la actualidad, todavía existen muchas iglesias, incluyendo La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que no cuentan con mujeres en el sacerdocio, habiendo notado en sus estudios de la Biblia que ésta no era la forma en la que se hacía. Muchas mujeres siguieron a Jesús, a quienes Él destacó como ejemplos extraordinarios de vivir el evangelio, pero él no seleccionó a ninguna de ellas para ser Sus apóstoles. No se debió a que Él las consideró incapaces de desempeñar esa labor o  que fueran indignas de ese papel; es que simplemente no era el papel que dios les había asignado.

Hermanas Misioneras

Aunque un poseedor del sacerdocio debe ser digno del título y es por lo tanto entrevistado antes de recibirlo, la asignación del sacerdocio a los hombres no se trata de dignidad, ni de estar calificado o ser talentoso. Simplemente es una misión de servicio. En toda la Biblia, observamos que el sacerdocio no se concedió a todas las personas de inmediato. En efecto, no se concedió incluso a todos los hombres. Siempre se ha asignado a grupos específicos en un tiempo concedido.

James E. Faust, un antiguo apóstol del Señor, dijo:

El sacerdocio se posee en la confianza en que será utilizado para bendecir a todos los hijos de Dios. El sacerdocio no se trata de género; son bendiciones de Dios para todos en las manos de los siervos que Él ha designado. Dentro de la iglesia esta autoridad del sacerdocio puede bendecir a todos los miembros a través de las visitas de los maestros orientadores, presidentes de quórum, obispos y presidentes de rama, padres y todos los demás hermanos fieles que estén a cargo de la administración de asuntos del reino de Dios. El sacerdocio es el poder recto e influencia por la cual se enseña a los jóvenes en su juventud y en toda su vidas a honrar la castidad, a ser honestos e industriosos, y a desarrollar el respeto y permanecer en defensa de la femineidad. El sacerdocio es una influencia controladora. Se enseña a las chicas que por medio de ésta influencia y el poder para bendecir, ellos pueden cumplir muchos de sus deseos.

James E. Faust, “Padres, Madres y Matrimonio”, Ensign-revista SUD en inglés, agosto de 2004, 2-7

El propósito del sacerdocio es bendecir a los demás mediante el uso responsable de los dones de Dios. Es una posición de servicio a los demás y es importante observar que los líderes del sacerdocio no pueden utilizar su sacerdocio a favor de ellos mismos. Como ejemplo, si una mujer se enferma gravemente y desea recibir la bendición de sanación o consuelo por parte de su sacerdote, ella debe solicitar a dos sacerdotes que le vayan a administrar esta bendición. Si un hombre se encuentra enfermo y desea recibir una bendición del sacerdocio, él no puede bendecirse a sí mismo. Él también tiene que solicitar a otros dos poseedores del sacerdocio que le den una bendición. El sacerdocio no es una posición remunerada, ni se trata de un trabajo a tiempo completo, por lo tanto no existen beneficios económicos o de carrera al poseer el sacerdocio. Únicamente provee un medio para que el poseedor del sacerdocio sirva a los demás de manera voluntaria y sin remuneración.

Asimismo, es una manera de servir. Existen muchas maneras de servir que no requiere que los sacerdotes y mujeres participen en éstas en gran medida. La organización auxiliar oficial de mujeres de la iglesia se denomina Sociedad de Socorro y como su mismo nombre sugiere, está organizada de acuerdo al concepto de brindar servicio y socorro a los demás. La Sociedad de Socorro realiza extraordinarios niveles de servicio en su propio ámbito. Ellas llevan alimentos a las familias que los necesitan, supervisan el cuidado de las personas mayores, enseñan a las personas a leer y vigilan a los niños durante las emergencias. Ellos realizan artículos que se envían a los países en vías de desarrollo y ayudan a personas que no son miembros de la Iglesia en sus propias comunidades o lugares apartados en los océanos. Ellos aconsejan a las madres nuevas y les dan clases tanto espirituales como prácticas. A las mujeres no les faltan oportunidades de servir.

Aunque se requiere el sacerdocio para asumir algunas posiciones en la iglesia, éstas no son posiciones remuneradas. Existen muchas posiciones de liderazgo  disponibles sólo para mujeres que los hombres no las pueden asumir, tales como la función de líderes literarios y otras que podrían realizarse por cualquiera, incluyendo a los hombres sin sacerdocio. Las oportunidades de liderazgo de las mujeres van hacia el nivel internacional, con el Presidente General de la Sociedad de Socorro que supervisa a todas las mujeres de la iglesia entera, una responsabilidad sobre más personas que la que tienen la mayoría de presidentes de compañías. Existen otras posiciones a ese nivel que también se encuentran disponibles para las mujeres.

Las mujeres en posiciones de liderazgo algunas veces supervisan a las mujeres y en otras ocasiones tanto a hombres como a mujeres. Por ejemplo, las clases de alfabetización pueden ser impartidas ya sea por hombres o por mujeres, pero la líder de alfabetización debe ser una mujer y el programa de alfabetización es supervisado por la Sociedad de Socorro, la cual es dirigida por mujeres. La Primaria, la organización de los niños, está conformada tanto por hombres como mujeres a nivel de enseñanza, pero sólo puede ser dirigido solo por mujeres. No existe una falta de oportunidades para las mujeres para que guíen y sirvan a  los demás y por lo tanto, pocas sienten un deseo particular de tener el sacerdocio. Ellas honran el sacerdocio y gozan de todas las bendiciones que provienen de éste. No existe ninguna bendición que el sacerdocio pueda recibir que les sea negado a las mujeres. Por esta razón, las mujeres que verdaderamente entienden el sacerdocio y tienen un testimonio del Plan de Dios para ellas no sienten deseo de poseer el sacerdocio, ya que entienden que no hay una necesidad en particular para poseerlo. Ellas únicamente necesitan tener acceso a quienes lo poseen, como lo hace cualquier hombre.

¿Los mormones canonizan santos?

Martes, 12 Enero, 2010

En la fe católica, la canonización es el reconocimiento oficial de que alguien es un santo y lo fue incluso antes del reconocimiento oficial. Se sigue un proceso para permitir que la iglesia determine quién es un santo.

Los mormones (apelativo para los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días) no siguen este proceso. El término santo se usa en el nombre oficial de la iglesia y denota, tal como se usa en la Biblia, a una comunidad de personas que siguieron a Dios. La Enciclopedia del Mormonismo establece que Pablo usó el término para los miembros bautizados de la iglesia de Cristo, al utilizar la palabra griega hagios, que también puede significar apartado o santo. Pablo usa este término en Filipenses 1:1.

Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y los diáconos:

El término Santos, tal como lo usan los mormones, significa que nosotros somos miembros de la propia Iglesia de Jesucristo. Somos bautizados en Su nombre y hemos tomado Su nombre sobre nosotros. Como Santos, tenemos una responsabilidad especial de vivir de acuerdo a Sus enseñanzas y representarlo bien.

Quentin L. Cook, un oficial de alto rango de la iglesia dijo:

¿Qué significa ser santo? En la Iglesia del Señor, los miembros son Santos de los Últimos Días y tratan de emular al Salvador, de seguir Sus enseñanzas y recibir las ordenanzas salvadoras con el fin de llegar a vivir en el reino celestial con Dios el Padre y nuestro Salvador, Jesucristo. El Salvador dijo: “…éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; pues las obras que me habéis visto hacer, ésas también las haréis;…”.

No es fácil ser Santo de los Últimos Días; ése no fue el objetivo. La meta primordial de vivir en la presencia de Dios el Padre y de Su Hijo, Jesucristo, es un privilegio imposible de comprender.

Quentin L. Cook, “¿Eres un santo?” Liahona, noviembre de 2003, 95-96

Para los mormones, ser un santo no es algo reservado para algunos, sino algo que cada miembro de la iglesia puede y debería hacer. Todos tiene la misma oportunidad de servir a Dios y volver a Él algún día a través del don de la expiación de Cristo. ¿Qué significa esto en términos de la vida cotidiana?

Los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros estar en el mundo, pero no ser parte del mismo. Los  mormones ya no necesitan vivir en comunidades separadas a fin de proteger sus vidas de modo que ahora viven en el mundo. A pesar de que viven en el mundo, trabajan, van a la escuela y juegan, no necesitan imitar al mundo. Conocen las normas que Dios tiene para ellos y trabajan duro para vivirlas aun cuando eso signifique un sacrificio. Para un adolescente, esto significa vestirse a la moda, pero modestamente, mantenerse dentro de un alto estándar moral mientras salen en citas y anticipando qué fiestas podrían implicar una conducta inapropiada. Para un niño, puede ser que tenga el coraje de decirle a un profesor que no puede participar en la fiesta de té en la escuela durante el Día de la Cultura Japonesa, porque no beben té. Para un adulto, puede significar decirle a su jefe que lo siente, pero que no puede hacer lo que se le asignó hacer porque es ilegal, a pesar de que podría significar la pérdida de un trabajo o promoción e incluso si alguien más lo está haciendo.

Asimismo, los líderes de la iglesia han aconsejado a los miembros que eviten el adorar a cualquier otro Dios. Hoy en día, eso por lo general significa evitar dar más importancia a cualquier otra cosa que a Dios y Jesucristo, incluyendo la fama, el dinero o la popularidad. Para muchos en el mundo de hoy, la atención se centra en obtener cosas materiales. Las personas pasan grandes horas no sólo ganando lo que necesitan para tener una vida razonablemente buena, sino teniendo una casa costosa,  lo última de la moda y el auto más prestigioso. Para ello, muchos de ellos deben sacrificar otras cosas, tales como la asistencia a la Iglesia o la integridad. Para hacer esto, anteponen al dios de la riqueza al único Dios verdadero y a Jesucristo, su Salvador. La riqueza es a menudo el “becerro de oro” del mundo de hoy.

Otra manera en que los miembros de la iglesia de Dios Lo honran y viven de acuerdo con el título de Santos es respetar y cuidar a sus familias. Actualmente, la vida familiar es a menudo tratada como una actividad secundaria en la vida. Los mormones consideran a las familias como un regalo de Dios para ellos y como una parte fundamental de la eternidad, ya que los mormones también creen que la vida familiar continúa por la eternidad. Cuando su familia continúa junta a pesar de la muerte, vale la pena los sacrificios necesarios para construir una familia maravillosa. A los mormones se les enseña a pasar tiempo con sus cónyuges e hijos de maneras significativas. La iglesia bosqueja algunas de estas horas familiares, tales como el estudio de las Escrituras y oración en familia, la Noche de Hogar y los Consejos Familiares. Otros son creados por padres que trabajan duro para encontrar la manera de fortalecer sus familias e influenciar a sus hijos. Estos incluyen el separar un día para conversar, para memorables excursiones y trabajo voluntario compartidos.

Los mormones permanecer enfocados en Dios y Jesucristo asistiendo a la Iglesia cada domingo. Ellos asisten como familia e incluso los bebés y los niños pequeños asisten con sus familias al servicio básico de adoración, conocido como Reunión Sacramental.  Luego de eso, se separan en grupos para las clases. Esta asistencia a la Iglesia toma tres horas. Sin embargo, los mormones, a diferencia de muchas personas en otras religiones, consideran el mandamiento de guardar el Día de Reposo santo para que se considere como tal. Es necesario que todo el día se dedique a actividades espirituales. Una vez que termina la Iglesia, los miembros regresan a casa y sólo hacen las tareas que son esenciales, las que incluyen la preparación de comidas simples y el cuidado de los niños pequeños. El sábado, hacen los preparativos para la limpieza de la casa, ir de compras y sea cual sea la preparación que se necesite hacer para mantener el Día de Reposo centrado en Dios. Ellos leen las escrituras, se ocupan de las asignaciones de la Iglesia, escriben en sus diarios y encuentran otras maneras de acercarse a Dios. Este tiempo de atención espiritual de cada semana les permite hacer frente al mundo durante otra semana con la fuerza para resistir las tentaciones y los desafíos del mundo, así como también fortalecer su relación con el Salvador.

Los mormones no designan a ciertas personas como que han alcanzado la santidad. En lugar de ello, cada persona trabaja duro para ser un verdadero Santo, un seguidor del Salvador.

¿Cómo aprendió José Smith el idioma hebreo?

Lunes, 11 Enero, 2010

José Smith tuvo muy poca educación formal cuando era niño y joven.  Fue educado en gran medida por sus padres debido a la falta de escuelas disponibles.  En total recibió educación formal sólo unos tres años.  Además, un ángel llamado Moroni fue su tutor en las cosas espirituales durante varios años antes de comenzar su obra.  A pesar de ello, al momento de su temprana muerte, gozaba de buena educación en muchos campos, incluyendo en el idioma hebreo.

José Smith inició su rol como profeta con un mínimo de educación tradicional.  A pesar de que sabía leer y escribir, no estaba altamente calificado.  Cuando llegó el momento de realizar la traducción de El Libro de Mormón, lo hizo pero sus amigos y su esposa sirvieron como escribientes ya que él carecía de las habilidades necesarias para escribir bien las traducciones.  No sabía el idioma de El Libro de Mormón – egipcio reformado – pero estudió los materiales y confió en la guía del Espíritu Santo para recibir confirmación.

Fue después de los inicios de la Iglesia que José, que amaba el aprendizaje, se dedicó a incrementar su educación.  Su familia siempre había trabajado mucho para ganarse la vida y no hubo tiempo ni dinero para una educación avanzada.

Con el pasar del tiempo, los miembros de la Iglesia se establecieron en Kirtland, Ohio.  Allí, José Smith organizó una escuela para adultos.  Inicialmente, las clases se dictaban en el templo e incluían clases de hebreo y griego. Tanto los hombres como las mujeres participaban en la escuela y estudiaban juntos. José se inscribió y asistió a la clase de hebreo porque quería aprender a leer la Biblia en su idioma original.  Una anotación de su diario personal dice: “Después de un arduo día de trabajo, fui a mi clase de hebreo y estudié hasta la noche.  Por la mañana casi, a las nueve, asistí a la escuela y traduje con la clase de la mañana…  Asistí a mis estudios como de costumbre e hice algunos avances”.

La clase de hebreo se dictó desde el 26 de enero hasta el 29 de marzo de 1836 y estaba a cargo de Joshua Seixas, un hombre judío que se había convertido al cristianismo.  El año anterior, Seixas había enseñado en el Oberlin College en Ohio, lugar a donde asistía Lorenzo Snow.  Snow no era miembro de la iglesia en ese momento, aunque más tarde se unió y finalmente llegó a ser un profeta.  Snow tomó las clases de Seixas y le escribió a su hermana SUD (mormona) acerca de cuánto le agradaba el profesor.  Su hermana, Eliza R. Snow, estaba en ese momento viviendo en el hogar de José Smith.  Ella le dio esta información al profeta, quien envió emisarios para contratar a Seixas.  Seixas enseñó a cuarenta alumnos durante el curso.

Este curso tuvo un gran impacto pues ayudó en la conversión de Lorenzo Snow, quien estaba frustrado con sus estudios religiosos en el Oberlin.  Su hermana le sugirió ir a Kirtland y estudiar hebreo con Seixas.  Mientras estaba allí, él se convirtió a la iglesia.

José estudió hebreo por su cuenta hasta que comenzaron las clases y más tarde se sumaron otros nueve estudiantes para tener cursos adicionales con Seixas.  A pesar de que las clases duraron poco tiempo, José y otro estudiante fueron capaces de leer bien el hebreo hasta el momento en que terminaron las lecciones.  José a menudo discutía cuestiones lingüísticas en sus conversaciones acerca de las Escrituras.  Llegó a emocionarse mucho con el estudio de las lenguas e hizo una lista que contenía una docena de idiomas que esperaba aprender en su vida.

Cuando la iglesia fue obligada a abandonar su hogar y se trasladó a Nauvoo, Illinois, estableció nuevamente las escuelas, incluso una pequeña universidad.  El idioma hebreo también fue parte de esta escuela.

José estableció un patrón de fuerte apoyo mormón a la educación.  En cada uno de los lugares en que los Santos vivían, los mormones creaban escuelas para niños y adultos.  Asimismo, impulsaron estudios formales duraderos y auto dirigidos tanto en campos espirituales como en seculares.  Hoy en día, los mormones administran varias universidades y continúan promoviendo los estudios durante el transcurso de la vida, ya sean formales o informales, los estudios para sus miembros.

¿Cambian las doctrinas y las prácticas del mormonismo?

Martes, 7 Julio, 2009

Existe una diferencia importante entre la doctrina mormona y la práctica mormona. La doctrina no cambia, pero las prácticas sí. Por ejemplo, el bautismo ha sido un mandamiento y una doctrina desde los inicios de la iglesia. Para ser un miembro de la iglesia, todos deben bautizarse y para que el bautismo siga el ejemplo establecido por el Salvador lo debe realizar una persona con autoridad para bautizar y se debe realizar por inmersión. Aquellas son doctrinas cruciales para nuestra salvación eterna y nunca van a cambiar. Sin embargo, no existe una doctrina específica que establezca la cantidad de veces que una persona con autoridad puede bautizar a otra persona. Por esta razón, en la iglesia primitiva, las personas en ciertas ocasiones se volvían a bautizar varias veces. Desafortunadamente, para algunas personas esto fue como un permiso para pecar. Puesto que el bautismo limpiaba sus pecados, pensaron que esto significaba que podían hacer lo que querían siempre que se volvieran a bautizar después. Para otros, esto era similar a la renovación de votos matrimoniales: un símbolo de compromiso, lo cual era un uso más adecuado de la práctica. Sin embargo, debido a que algunos abusaban de la práctica de volverse a bautizar, los líderes de la iglesia decidieron discontinuar esta práctica el año de 1897. Hoy en día, sólo aquellos que son excomulgados debido a un pecado grave se les vuelve a bautizar. El volverse a bautizar no fue una doctrina, fue una práctica y por lo tanto pudo cambiarse. El bautismo mismo es una doctrina que no puede cambiarse.

Dios siempre ha enseñado ciertas cosas que sólo debían realizarse en un determinado momento; no todas las generaciones necesitan construir un arca o viajar por el desierto, pero algunas sí lo hicieron. Se elevó la ley de Moisés a una ley mayor, creando diferentes prácticas para las personas que viven en diferentes tiempos. Es por esta razón que necesitamos profetas. Con frecuencia, surgen situaciones que requieren información o programas nuevos.

El noveno Artículo de Fe (un enunciado que contiene trece creencias principales de los mormones) dice: “Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al Reino de Dios”. Esta enseñanza hace que los mormones sobresalgan entre muchas otras religiones, y es importante para comprender la pregunta que se formuló.

Amos enseñó que Dios no hará nada sin revelarlo a través de Sus profetas. (Amos 3:7). Dios envió a sus profetas a prepararnos para la primera venida del Salvador, y ahora Él los ha enviado por un suceso de igual importancia: la Segunda Venida del Salvador. A la Iglesia Mormona la dirige un profeta de Dios. Dios no se escondió ni se rehusó a hablarnos por el resto de la mortalidad. Él está hablándonos otra vez, guiándonos hacia la Segunda Venida y hacia nuestra propia salvación eterna. Ya que las circunstancias cambian, los profetas mormones hacen algunos cambios, pero no a la doctrina si no a la práctica.

Un tema de confusión es que las personas, a menudo, no comprenden bien la diferencia entre doctrina y creencia personal. Hay varias cosas que los líderes han dicho y que son sus creencias personales pero nunca se canonizaron o se hicieron doctrina. Los miembros también creen en ciertas cosas que los líderes nunca han enseñado; y también hay aspectos culturales que son cultura y no doctrina. Algunas veces, lo que las personas que analizan la iglesia ven como cambios en la doctrina son en realidad un asunto de retorno a la verdadera doctrina.

Los mormones enseñan a sus miembros a seguir a un profeta viviente. Cuando se encuentra información que es aparentemente contradictoria en una búsqueda de enseñanzas de los líderes de la iglesia, se les aconseja que escojan la enseñanza del profeta actual. Harold B. Lee explicó esto a los miembros:

“Algunas veces es muy interesante ver la reacción de las personas”, observó. “Recuerdo cuando el presidente McKay anunció a la Iglesia que el Primer Consejo de los Setentas se iba a ordenar sumos sacerdotes para expandir su función y darles autoridad para actuar cuando ninguna otra Autoridad General pudiera estar presente. Fui a Fénix, Arizona, y me encontré con un miembro del Consejo de los Setentas quien estaba muy inquieto. Me dijo: ‘¿No dijo el profeta José Smith que esto iba en contra de la orden del cielo, el nombrar sumos sacerdotes como presidentes del Primer Consejo de los Setentas cuando a ellos se les nombró al principio?’”.

“Y yo dije: ‘Bueno, tengo entendido que lo hizo pero ¿alguna vez ha pensado que lo que iba en contra de la orden del cielo en 1840 pueda no ir en contra de la orden del cielo en 1960?’. Como ven, él no había pensado en eso. Él… estaba siguiendo a un profeta muerto y se estaba olvidando de que existe un profeta viviente hoy en día. De ahí la importancia de nuestro énfasis en la palabra ‘viviente’”. (Harold B. Lee, “El lugar del profeta viviente, vidente y revelador”, discurso pronunciado para el personal docente de seminario e instituto en la Universidad Brigham Young, el 8 de julio de 1964)

Esto es exactamente el modelo que vemos en la Biblia. Cada profeta recibió información adicional que expandió nuestro conocimiento de las enseñanzas de Dios, todo lo que necesitaríamos desde el día de la creación hasta el fin de la tierra no se entregó a Adán en un único paquete amarrado cuidadosamente. Recibimos nuestro conocimiento de las enseñanzas de Dios línea por línea, y hemos aprendido poco a poco lo que Dios quiere de nosotros.

En los tiempos del Nuevo Testamento, las personas a menudo no entendían este concepto, y con frecuencia se le criticó a Jesucristo por “cambiar” la ley. Él respondió: ‘No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplirla.

18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido’. Entonces, procedió a dar ejemplos de leyes que ellos habían aprendido, y sus propias adiciones a ellas, no cambios sino grandes modificaciones leves. Les recordó que habían aprendido a no matar. Agregó una modificación leve adicional al decirles que incluso no deben estar molestos con los demás sin motivo alguno. Aunque a ellos ya les habían enseñado a no cometer adulterio, ahora Él les enseñó que incluso el tener pensamientos impuros por otra persona era adulterio. Él no cambió la ley, el adulterio y el asesinato seguían siendo pecados. Él simplemente hizo que la ley cubriera otros aspectos para que satisfaga las nuevas habilidades de las personas y ayudó a la Iglesia a avanzar hacia la perfección.

En toda la Biblia, vemos que Dios agregó poco a poco nuevos niveles de responsabilidad para la vida de Su pueblo y que Él con frecuencia dio mandamientos a un grupo que no se aplican a otro. En una iglesia con un Dios viviente, debemos esperar que las cosas cambien de vez en cuando para cumplir con las necesidades del reino de Dios. Debemos permitir que Dios siga guiando a Su pueblo. La doctrina principal nunca cambiará, pero se pueden extender las enseñanzas en conformidad con ella y se pueden cambiar las prácticas a medida que Dios trabaja para traer y transmitir la inmortalidad y la vida eterna de Sus hijos.