Las naciones están a merced de las familias

Las naciones están a merced de las familias

El 10 de agosto de 2009, Sheri L. Dew, directora general de Deseret Book y ex Presidenta General de la Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habló en el V Congreso Mundial de las Familias en Ámsterdam, Holanda.  Ella pronunció esta advertencia a las naciones y a sus familias: Oración Familiar “Todos sabemos que cada nación está en última instancia a la merced de sus familias.  Si las familias están plagadas de problemas, la sociedad finalmente colapsará ante el peso de los problemas, demasiado grandes para que cualquier gobierno asuma la responsabilidad.  Si las familias son fuertes, la sociedad también será fuerte” (Véase Sheri L. Dew: The Power of Virtue- artículo en inglés). Las leyes pueden demostrar las prioridades de una nación y poner en observancia el comportamiento, pero el cambio profundo y duradero ocurre en un nivel más personal.  Cuando leemos las biografías de algunos personajes famosos, éstas casi siempre comienzan con un estudio de la historia familiar de la persona y demuestran cómo su pasado ha influido en las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.  Los padres y otros familiares tienen la oportunidad de influir… (Leer más)

¿Qué piensan los mormones sobre Jesucristo?

¿Qué piensan los mormones sobre Jesucristo?

Respuesta personal de Chris Como mormones, creemos que Jesucristo es fundamental para el plan de redención, el cual enseña que uno puede salvarse en el reino del cielo por un solo acto vicario de sacrificio. Creemos que Jesucristo vive como nuestro Salvador, un ejemplo de bondad, caridad, amor, y otros atributos perfeccionados según consta en la Biblia y otras Escrituras reveladas. En la Iglesia Mormona, se enseña que Jesucristo ha sufrido por los pecados del mundo y que ha prometido perdonar a todos los que viven en esta tierra si lo escuchan y hacen Su voluntad tal como se establece en las Escrituras. Él es el viviente Hijo de Dios, el Unigénito en la carne y el mortal Hijo de María.