Artículos Etiquetados ‘Oración’

¿Qué mandamientos guardan los mormones?

Martes, 12 Enero, 2010

Los mormones son a veces conocidos como pertenecientes a una iglesia con muchas normas. Si bien puede parecer que existen un gran número normas, son en general muy básicas de una vida digna. El Salvador enseñó estas normas durante su ministerio en la tierra, y aquellas que se revelaron en los últimos días son las que nos mantienen seguros, felices y morales.

Servicio

El Libro de Mormón nos enseña que el hombre existe para que tenga gozo. (Véase 2 Nefi 2:25). El Salvador, Jesucristo, nos dio mandamientos que, cuando se practican por las razones correctas en el espíritu correcto, nos permiten vivir una vida gozosa, incluso en tiempos de pruebas.

A Brigham Young le preguntaron cómo gobernaba a un grupo de personas tan numeroso. Éste respondió que él les enseñaba principios correctos y luego los dejaba que se gobernaran a sí mismos. Hoy en día a los mormones se les enseñan los principios básicos y se espera que los apliquen en el mundo. Cuando enfrentan  una situación no explícitamente cubierta por un mandamiento, ellos la analizan en relación a su conocimiento en general del evangelio y luego toman una decisión.

Muchos mandamientos están diseñados para mantenernos a salvo moral y físicamente. Por ejemplo, los mormones son conocidos por su código de salud, llamado Palabra de Sabiduría. Este código de salud incluye la prohibición de alcohol, tabaco, café y té. Se alienta el uso de granos enteros, frutas y hortalizas, y sugiere la moderación en el uso de carne. Aunque se trataba de una extraña forma de vida cuando el mandamiento fue dado por la revelación de José Smith en 1800, hoy la ciencia ha evidenciado la revelación y está de acuerdo que ésta es una forma saludable de vivir. Siguiendo la declaración de Brigham Young de gobernarnos a nosotros mismos, a los mormones también se les recuerda tomar otras decisiones saludables, incluso si no están especificadas en el mandamiento.

Los mormones tienen un estricto código de moralidad. Se aconseja tanto a los hombres como a las mujeres que practiquen la ley de castidad. Las relaciones íntimas no están permitidas fuera del matrimonio, incluso si la persona no se casa nunca. A los adolescentes se les enseña a evitar las citas hasta que tengan dieciséis años y sólo lo hacen en grupos hasta que sean adultos. Esto ayuda a proteger su moralidad y también les ayuda a terminar la secundaria.

El servicio a los demás es una parte fundamental de los mandamientos. Jesucristo nos enseñó a dar de nuestro tiempo y recursos a los demás. Los mormones lo hacen a través de programas de la iglesia, pero también en su vida personal.

Un ejemplo de un programa de la iglesia diseñado para ayudar a los mormones a dar es el programa de ofrendas de ayuno. El primer domingo de cada mes se designa como Domingo de Ayuno. La tarde anterior, los mormones, que pueden hacerlo, comienzan un ayuno completo de veinticuatro horas -sin comida o bebida de ningún tipo- y donan el dinero ahorrado de esas dos comidas y bocadillos a un fondo especial que es independiente de otros fondos de la iglesia. Este dinero se destina a ayudar a las personas en su congregación que necesitan alimentos u otras ayudas caritativas. Si bien muchos pueden dar el dinero sin experimentar un verdadero sacrificio, la obligación de reunir el dinero por pasar hambre por un día les lleva a pensar más detenidamente sobre lo que significa pasar hambre todo el tiempo y aumenta su capacidad de ser compasivos.

A los mormones se les enseña a ser autosuficientes en lo posible, aún sabiendo que la Iglesia los puede ayudar cuando han hecho todo lo que pueden hacer por sí mismos y sus familias. Con este fin, trabajan para almacenar por lo menos un año de provisiones de todo lo que necesitarían en caso que pasen por desempleo, muerte del asalariado o de otros desafíos a su presupuesto. Podría ser que esto no les permita mantener su estilo de vida anterior, pero les permitirá alimentar a su familia y pagar sus cuentas durante la crisis. Cuando los tiempos son muy ajustados, tienen la seguridad de saber que van a estar bien.

A los mormones se les manda tener educación, tanto formal como informal. Esto es parte de su plan de autosuficiencia, ya que la educación formal puede hacer que sea más fácil tener una carrera. A las mujeres, a quienes se les alienta a permanecer en el hogar para criar a sus hijos, también se les manda obtener una educación y estar preparadas para cuidar a sus familias en caso de necesidad, como en la muerte o invalidez de los asalariados. Además de la educación formal, a los mormones se les anima a seguir un proceso permanente de aprendizaje en ambos aspectos, espiritual y secular. Se les enseña que todo lo que aprenden en esta vida lo llevarán consigo a la próxima.

La familia es fundamental para las enseñanzas mormonas. Los esposos y esposas tienen la obligación de amarse y cuidarse el uno al otro, y juntos tiene la obligación de amar y cuidar a sus hijos. No importa cuán ocupada pueda ser su vida, a las familias se les enseña a hacer de su vida familiar una prioridad y a pasar tiempo juntos.

Cada lunes por la noche, las familias mormonas se quedan en casa, sin amigos, y realizan la Noche de Hogar. Durante este tiempo, ellos enseñan el Evangelio de Jesucristo, resuelven asuntos familiares y se divierten juntos. Esto garantiza un momento significativo en familia cada semana y también brinda a los padres un ambiente en el que comparten sus testimonios y valores.

Las familias mormonas creen que es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos su religión y sus valores. Aunque la Iglesia tiene programas para ayudar a los padres, son sólo de asistencia. Por esta razón, las familias mormonas tienen oraciones familiares diarias, de pareja y personales, así como el estudio diario de las Escrituras en familia e individualmente. Durante este tiempo, los padres muestran a sus hijos lo que ellos creen y demuestran, tanto a través de palabras y acciones, cómo vivir lo que creen.

La oración y el estudio de las Escrituras son aspectos importantes en los mandamientos mormones. La oración permite a cada persona comunicarse con Dios y construir una relación personal y amorosa con él. Es una manera de buscar respuestas para la ayuda que necesitamos y también dar gracias a Dios por las bendiciones que hemos recibido. El estudio de las Escrituras nos ayuda a aprender los mandamientos. Los mormones aprenden a leer la Biblia, así como las Escrituras de la restauración, y a aplicar las enseñanzas a sus vidas cotidianas.

Hay más mandamientos de los que se pueden enumerar aquí, pero éstos son una muestra de los mandamientos que los mormones siguen para vivir una vida significativa y siguiendo el ejemplo de Cristo. Estos mandamientos salvaguardan la moralidad y la salud, promueven una familia cariñosa y nos preparan a vivir de nuevo en la presencia de Dios.

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¿Dios creó al hombre porque tiene ansias de adoración?

Domingo, 10 Enero, 2010

Dios es perfecto y por lo tanto no hace nada por ego. Todo lo que hace es con nuestro bienestar eterno en mente.

Las creencias mormonas se centran en torno al conocimiento de que Dios es literalmente el padre de nuestros espíritus. Los mormones enseñan que después que Él creó nuestros espíritus, nosotros vivimos durante un tiempo con Él en el cielo, donde nos enseñó las verdades del Evangelio. Usamos ese tiempo para desarrollar nuestras personalidades, talentos e intereses, que vendrían con nosotros a la tierra. Nuestro conocimiento del Evangelio, sin embargo, fue olvidado cuando nacimos. (más…)

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¿Dónde está Dios cuando lo necesito?

Lunes, 6 Julio, 2009

Esta pregunta a menudo la formulan personas que oraron por algo que no obtuvieron o quienes no sintieron que recibieron el consuelo o la ayuda que esperaban en momentos de dificultad. Son varios los aspectos del evangelio que se deben entender para saber porqué sucedió esto.

Es importante recordar que no podemos controlar a Dios, en especial sin pasar por un gran sufrimiento. A principios de la historia de la Iglesia mormona, el escribano de José Smith quería llevarse la traducción del Libro de Mormón, que hasta entonces constaba de 116 páginas, para mostrarla a su familia. José oró y se le dijo que no lo permitiera. Sin embargo, el escribano continuó con sus súplicas; y José Smith cedió y continuó pidiendo a Dios que cambiara de opinión. Con el tiempo, Dios accedió puesto que era evidente que estaban determinados a hacerlo de todas maneras. El escribano llevó el manuscrito a su casa y se lo robaron. Ambos hombres se dieron cuenta que necesitaban arrepentirse por sus decisiones. A partir de esto, José Smith aprendió a no insistir a Dios. Dios es perfecto y Su primera respuesta debe ser suficiente. Dios sabía lo que pasaría, ellos no.

Dios puede ver más allá en el futuro de lo que nosotros podemos. Mientras nosotros tomamos decisiones sobre lo que está ocurriendo actualmente y sobre lo que pensamos que pasará, Dios está mirando la imagen completa. Puede haber consecuencias en un futuro lejano que no podamos ver. Cuando oramos, siempre debemos pedir que la voluntad de Dios se realice. Él quiere que le digamos lo que queremos, pero siempre lo debemos hacer comprendiendo que posiblemente no obtengamos lo que creemos que queremos. Dios siempre responde a las oraciones, pero hay tres posibles respuestas: Sí, no y aún no. Dios responderá a nuestra oración de la mejor manera para cada persona; y algunas veces lo que hacemos afectará a otras personas, de manera que deben considerarse sus necesidades también.

Puede ser molesto cuando estamos seguros de saber lo que es mejor y Dios no nos da lo que queremos. Es posible que las pruebas que enfrentemos nos den algo que necesitemos en el futuro. No se pueden prevenir todas las muertes porque las personas tienen que morir y sólo Dios sabe la razón del tiempo. No se puede evitar todo tipo de tristeza y dolor si queremos crecer y progresar, o incluso desarrollar la fe.

Para hacer más fácil el aceptar la voluntad de Dios, debemos desarrollar una relación cercana y personal con Él. Necesitamos pasar tiempo en oración y estudiar mucho antes de que empiece la crisis, de manera que podamos reconocer Su “voz”. Esto no quiere decir que Él nos habla con una voz que podemos escuchar. Esto es un sentido figurativo. Necesitamos saber cuándo lo que sentimos y experimentamos viene de Dios, y lo logramos a través del tiempo que pasamos con Dios en oración, el estudio de las escrituras y la contemplación.

El construir una relación de confianza es también importante. Desarrollar la confianza toma tiempo y no podemos esperar una crisis para obtener nuestra fe. Con el tiempo, a medida que aprendamos a reconocer las manos de Dios en nuestras vidas y veamos qué tan bien resultan Sus decisiones, empezaremos a confiar en Él y sabremos que lo que decide hacer es siempre la mejor decisión. Entonces, cuando surjan los problemas más graves, podremos transmitirlos a Él y sentirnos seguros y protegidos.

Cuando pensamos que Dios no está presente en los momentos críticos de nuestras vidas, en realidad siempre se trata del hecho de no reconocerlo. Él siempre está ahí, pero, a no ser que lo conozcamos bien, no seremos capaces de verlo ahí ni seremos capaces de sentir el consuelo disponible para nosotros a través del Espíritu Santo. Ese consuelo viene sólo cuando confiamos completamente en Dios y nos tomamos el tiempo para sentarnos tranquilamente y sentir Su presencia, aun cuando Él no está haciendo nuestra voluntad. La prueba de fe no es hacer que Dios haga nuestra voluntad sino hacer y aceptar la suya de buena voluntad.

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¿Realmente escucha Dios mis oraciones?

Miércoles, 10 Septiembre, 2008

Respuesta personal de Natalie

¡Sí! En verdad escucha. He sentido, muchas veces en mi vida, la fuerte convicción de que Dios sí escucha

Siento el amor de mi Salvador por Greg Olsen

Siento el amor de mi Salvador por Greg Olsen

nuestras oraciones. Sé que el mensaje del Salvador, registrado en el Nuevo Testamento, todavía suena convincente: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).

El verano pasado, estaba preparándome para iniciar mi primer año en la Universidad Brigham Young. A medida que se acercaba el momento en el que tenía que mudarme, empecé a ponerme realmente nerviosa. Me preocupada sobre quiénes serían mis compañeros de cuarto, lo exigentes que serían mis clases, y lo difícil que sería vivir lejos de casa por primera vez. Recuerdo que una noche estuve particularmente preocupada y estresada por todo. Con lágrimas, me arrodillé al costado de mi cama y oré a mi Padre en los Cielos que me llene de consuelo. Casi de inmediato, sentí una seguridad de tranquilidad que me penetraba y supe que mi oración había sido respondida. Supe que el Señor me conocía y me amaba y que no tenía nada de que temer. A medida que seguía esperando el inicio del nuevo semestre, las palabras de estas escrituras pasaron por mi mente: “Elevad hacia mí todo pensamiento; no dudéis; no temáis” (Doctrina y Convenios 6:36). Esto también fue un recordatorio simple y lleno de paz, de un Padre Celestial cariñoso, de que todo estaría bien. (más…)

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¿Cómo sé que el Libro de Mormón es verdadero?

Miércoles, 10 Septiembre, 2008

Respuesta personal de Lance

Por un largo tiempo, he sabido que el Libro de Mormón es la palabra de Dios, pero sólo en los dos últimos años, mientras servía como misionero Mormón, pude plasmar finalmente en palabras la manera en la que mi respuesta se dio. Hay una promesa que Moroni hizo al final del Libro de Mormón que si una persona lee, reflexiona y ora para saber si el Libro de Mormón es verdadero, la verdad se le manifestará por el poder del Espíritu Santo. (Véase Moroni 10:3-5)

Leía el Libro de Mormón pocas veces mientras crecía y siempre sentía que era verdadero, pero nunca pude expresar claramente cómo había llegado a ese conocimiento. Podía decir con franqueza que sabía, por el poder del Espíritu Santo, que el Libro de Mormón es la palabra de Dios, pero no podía describir lo que eso significaba. Era más que sólo un simple sentimiento. Era una fuerte convicción.

Como misionero conocí personas que tenían una gran variedad de creencias sobre el Espíritu Santo y la manera en la que el Espíritu Santo influye en nosotros. Esto hizo que buscara aún más el encontrar una manera de explicar claramente cómo había recibido un testimonio de que el Libro de Mormón es verdadero. Un día, leyendo el Libro de Mormón, encontré mi respuesta.

Al inicio del libro de Mosíah, hay una explicación de un profeta y rey llamado Benjamín. Justo antes de que

Dos testimonios de Jesucristo

Dos testimonios de Jesucristo

muriera, predicó un gran sermón a toda la gente de su reino. Al final de este sermón, preguntó a la gente si creía en sus palabras. Su respuesta, justo lo que había estado buscando, se encuentra en Mosíah 5:2: “Y todos clamaron a una voz, diciendo: Sí, creemos todas las palabras que nos has hablado; y además, sabemos de su certeza y verdad por el Espíritu del Señor Omnipotente, el cual ha efectuado un potente cambio en nosotros, o sea, en nuestros corazones, por lo que ya no tenemos más disposición a obrar mal, sino a hacer lo bueno continuamente”.

La gente del Rey Benjamín testificó que sabían que sus palabras eran verdaderas por el Espíritu del Señor Omnipotente, o en otras palabras, por el Espíritu Santo. La parte de este versículo que me parece más importante fue que describieron el efecto que el Espíritu Santo tuvo en ellos. Ellos dijeron que el Espíritu “efectuó un potente cambio en nosotros, o sea, en nuestros corazones, por lo que no tenemos más disposición a obrar mal, sino a hacer lo bueno continuamente”.

A medida que leo este versículo, me doy cuenta de cómo sé que el Libro de Mormón es verdadero. Sé que el Libro de Mormón es verdadero porque cuando lo leo el Espíritu Santo cambia mi corazón. No sólo siento que es verdadero. Me motiva a cambiar y a parecerme más a Jesús. Quiero ser una mejor persona. Mis propios deseos han cambiado. Mi deseo de pecar ha sido eliminado y se me ha dado un deseo mayor de servir a mi Padre en el Cielo y a mis semejantes.

Invito a cualquier persona que pueda leer esto a leer el Libro de Mormón junto con la Biblia. Puedo prometer, tal como el profeta Moroni promete, que cualquier persona que lea y reflexione con sinceridad el Libro de Mormón y pregunte a Dios con fe para saber que es verdadero, sabrá por el poder del Espíritu Santo que lo es. Tampoco puede ser sólo una oración simple de interés. Debemos preguntar “con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo” (Moroni 10:4). La verdadera intención significa que estamos dispuestos a obrar en la respuesta que recibimos. Dios sólo nos dejará conocer sobre la veracidad del Libro de Mormón si tenemos intención de seguir Sus enseñanzas. El Espíritu Santo cambiará su corazón y lo guiará para que viva una vida más parecida a la de Jesús. El vivir las enseñanzas del Señor en el Libro de Mormón así como en la Biblia ha traído mucha alegría a mi vida y hará lo mismo para todos los que sigan el mismo rumbo.

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¿Cómo puedo reconocer las respuestas a mis oraciones?

Miércoles, 10 Septiembre, 2008

Respuesta personal de Nathan

Las respuestas a las oraciones vienen en muchas formas diferentes. Una buena manera de responder a esta pregunta puede consistir en explicar algunas formas genéricas en las que las oraciones tienen una respuesta.

Existe un método para buscar revelación (comunicación de Dios al hombre) que permite que las oraciones tengan una respuesta. La búsqueda de la revelación comienza correctamente a través de nuestro propio esfuerzo. A menudo, una simple oración no es suficiente. Los pasos importantes a considerar son el ayuno, la reflexión y la edificación de fe para aceptar una respuesta. A medida que cumplamos con estos pasos, Dios verá nuestros esfuerzos y por consiguiente nos bendecirá. Algunas veces, el mejor método de buscar la revelación o las respuestas a las oraciones es hacer una decisión provisional después de nuestro ayuno, reflexión y edificación de fe. Una vez que tengamos el sentimiento de una buena decisión preliminar, llevamos la decisión ante el Señor y le pedimos su confirmación.http://mormonismo.net/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif (más…)

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